• Plus-Ultra: The Bad Plus

    Knitting Factory HollywoodKnitting Factory – Los Angeles
    03 de Junio de 2005

    La convocatoria para el show de The Bad Plus era en el Knitting Factory de Los Angeles el 3 de Junio a las 8 PM. No confundir con el Knitting Factory de New York. Mientras este último está en el Village, lugar de poetas y bohemios y cerca de los principales clubes de Jazz, el de Los Angeles está a metros del Kodak Theater, lugar en donde se entregan los Oscars de la Academia (la de Hollywood, no la de Avellaneda), en pleno Hollywood Boulevard, la calle de las estrellas y lugar obligatorio para turistas y cholulos del mundo entero.

    Lo ideal para acceder a este sitio un viernes a las 8 PM es contar con un helicóptero o ser hábil en el uso de paracaídas o bien teletransportarse como en Star Trek.

    El tránsito puede ser una lenta agonía; pero estacionar …una muerte segura. Sólo mi experiencia en peregrinaciones, cortes de calles y marchas piqueteras, posibilitó que llegara apenas una hora tarde. Acorde con el caos exterior, el show comenzaría dos horas después de lo previsto haciendo inoperantes todas las maldiciones proferidas a la Dirección de Tránsito local. La publicidad anunciaba “The Bad Plus con el DJ Dimitri“(!?). Un rebrote de último momento en la Guerra Fría dejó al tal Dimitri del otro lado de la Cortina de Hierro y así fue que nos quedamos con la duda de qué y quién se trataba.

    The Bad PlusThe Bad Plus es una banda constituida en el 2000 con un formato ortodoxo de piano, batería y bajo acústico pero con un enfoque heterodoxo basado en el jazz y el pop en términos melódicos y en el rock y el pop en sentido rítmico. A esto se suma un punto de vista irónico, provocativo e irreverente del concepto del jazz. El repertorio del grupo es un fiel reflejo de esta perspectiva en el que las composiciones propias comparten espacio con clásicos del rock, de música disco y standards de jazz. De Nirvana a Blondie y de Black Sabbath a Ornette Coleman. The Bad Plus tiene cuatro discos editados: “The Bad Plus”, “These are the Vistas” (que por razones promocionales que jamás entenderé es mencionado como álbum debut) “Give” y su más reciente trabajo “Blunt Object” (grabado en vivo en el Blue Note de Tokyo).
    Bad Plus new cdA esto se debe agregar un sinnúmero de bootlegs incluyendo uno semi-oficial titulado “The Oficial Bootleg-Live 2001”. La existencia de tanto registro “no-autorizado”  está motivado en la permanente variedad del repertorio de la banda en escena y en la gran cantidad de material en vivo que no forma parte de sus discos en estudio.
    Todos estos antecedentes (y otros) justificaban plenamente la nutrida concurrencia en la noche hollywoodense. El lugar estaba lleno.Y de gente. Gente bebiendo. Y mucho. Comparación mediante, esto me recordó cuando años atrás en el Knitting Factory de New York viendo al Masada Septet, a mi lado una señorita pidió permiso para extender un lienzo y pintar durante el concierto. Este recuerdo vino a mi mente cuando ahora, a mi lado, alguien me empujó para vomitar con comodidad. Inevitable comparar la similitud de la pasión con que ambos hicieron lo suyo. Más allá del resultado artístico, claro está.

    10:15 pm. Ingresa el equipo a la cancha. De izquierda a derecha: Ethan Iverson en piano. Traje gris, corbata al tono, zapatos recién lustrados. Rapado y sin barba se parece cada vez más al Dr Evil, el villano de Austin Powers. En el centro Reid Anderson, abrazando a su bajo acústico como si se tratara de Catherine Zeta-Jones. A la derecha David King en batería, también rapado, pero por por la erosión del tiempo y con una sonrisa indeleble en su rostro.
    Sin preámbulos atacan con un tema inédito. Desde el vamos queda claro que la banda está atravesando su mejor momento. Iverson tiene un fraseo endiablado y con una inocultable carga de humor y dramatismo. David King es una topadora. Potente, creativo y original. Reid Anderson es el cable a tierra. La columna vertebral. En este tema de inicio (Phisical City o algo así) la melodía alcanza a sobrevivir al bombardeo percusivo al que la somete King. El público, en cambio, ya presenta heridas de consideración; sin embargo y para disimular, todos aplauden. Siguen con otro inédito, “The Empire Strikes Backwards”, compuesto por David King. Un torrente sonoro en donde los ritmos se cruzan y confluyen en un cierre en el que los sonidos se van fundiendo hasta desaparecer por completo. Seguirán con otro tema de King “Anthem for the Earnest” que forma parte periódicamente de las actuaciones de la banda pero que no ha sido editado oficialmente todavía. Una base rockera sobre la que sobrevuela una melodía casi infantil, apta para ilustrar algún dibujo animado (como acotaría Iverson). A continuación llegaría el primer cover de la noche: “Human Behaviour” de Bjork, en versión funky que incluye un destacado solo de bajo a cargo del siempre concentrado Reid Anderson. “Broken Shadows” del disco de Ornette Coleman ”Science Fiction” de 1971, será el tema siguiente. En el álbum “Give” habían incluido otra composición de Coleman, “Street Woman”. La perfomance será dramática. Y en ese aspecto resulta fundamental el aporte de Ethan Iverson. Un piano poderoso y sólido enriquecido por el uso de disonancias. Mientras tanto King pasara a las escobillas y de éstas a un… ¡sonajero! ante la atenta mirada de Anderson que sigue sin soltar a Catherine Zeta-Jones (y lo bien que hace).
    Un solo de batería en el que King hará gala de sus inagotables recursos, servirá de intro para otro inédito: “Knows the Difference” de Reid Anderson, quien también aportará la siguiente composición, “Lost of Love”. Una balada cuasi-folk con delicados pasajes en piano. A continuación, un tema dedicado a Elvin Jones, “Donought’s gone” con un desopilante parlamento a modo de prólogo a cargo de Iverson. Luego llegará “1979 Semifinalist” del álbum “Give” en medio de un clima festivo tanto arriba como abajo del escenario.
    Aprovechando las circunstancias, atacarán con un clásico de Queen “We Are The Champions” (con el que abren su nuevo disco en vivo); una versión fantástica que en este caso tendrá una intro en…en… E.T. (¡?). David King extraerá del baúl de los recuerdos dos muñecos E.T. a pilas y hará con ellos un solo (¡?) que no se puede explicar, sencillamente porque no es de este planeta. Sin lugar a dudas The Bad Plus, en esta versión, más que parecerse al Queen de fines de los ‘70s se asemeja al Racing Club de fines de los ‘60s.
    El cierre será con “My Profession is Rhinoceros” de Reid Anderson. Con una línea principal de intensidad casi minimalista y de persistente reiteración arpegiada. Final, pero de esos en que uno no se va del cine porque intuye que viene algo más. Regresan para hacer “Big Eater”, el hit de "These are the Vistas", una dosis justa de energía positiva y contagiosa que el público acepta sin traumas.

    The Bad Plus
    El lugar a esta altura de la noche se convirtió en una mezcla de fiesta de egresados y cumpleaños de quince al que no fuimos invitados. No recuerdo (ni falta que hace) si salieron del escenario y volvieron o si jamás se fueron o ambas cosas (¡?). Lo cierto que ahí estaban para un segundo bis. Se escuchan los primeros acordes y a todos nos suenan conocidos…¡Ya lo tengo! “Chariots of Fire”  tema que Vangelis compusiera para la película homónima. Una versión conscientemente híbrida, provocadora y desacomplejada que nos permitirá volver a casa con una tonta sonrisa de oreja a oreja.

    Algunos “periodistas especializados” dicen que la propuesta de The Bad Plus es música acústica de vanguardia. Otros más verborrágicos apuntan que por la propuesta del grupo pasa el futuro del jazz y hasta se animan, después de algunas copas, a hablar de “revolución musical”. Tampoco faltan los depresivos que señalan: “sólo es una moda, es algo pasajero”.
    Es muy probable que todos tengan razón o que estén totalmente equivocados. Sólo sé que este fue mi cuarto show de The Bad Plus y en cada uno de ellos dejaron en claro que divierten (y se divierten) corriendo riesgos y dejando todo en la cancha. Eso los ubica, victoriosos, más allá (Plus-Ultra) de rótulos aparentes.
    Si uno se queda más aca, la derrota será inevitable.

    Sergio Piccirilli.

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