• Guillermo Bazzola

    Guillermo BazzolaCon el guitarrista Guillermo Bazzola nos conocemos desde hace mucho tiempo.
    Porque además de ser un reconocido músico de jazz, ha oficiado de periodista en numerosos medios escritos y nos ha tocado compartir más de uno.
    Esto nos tranquilizaba sobremanera. Íbamos a tener que corregir poco, ya que escribe verdaderamente bien. Y también estábamos seguros de que su aporte iba a resultar harto generoso.
    No nos equivocamos.

    Guillermo BazzolaGuillermo Bazzola nació el 21 de octubre de 1962 en Santos Lugares (Provincia de Buenos Aires, República Argentina). Comenzó a tocar la guitarra a los 16 años y es prácticamente autodidactica. Estudió con César Silva y Ricardo Lew. Asistió a numerosas clínicas dictadas por músicos de la talla de Jim Hall, Joe Diorio, Gary Burton, Greg Hopkins, Jack DeJohnette, Walt Weiskopf, Mike Stern y John Stowell. En 1995 viajó a New York y estudió en forma privada con John Abercrombie.  
    En 1981 integró el grupo "Combop"; entre 1985 y 1987     tocó con la big band del vibrafonista Mariano Tito. Luego de tocar junto a músicos como Hugo Pierre, Santiago Giacobbe, Eduardo Casalla, Junior Césari y Diego Urcola, conformó en 1999 el Summer Quartet, con el que grabó el álbum 3D. También participó de clínicas y jam-sessions con Jim Hall, Diorio, Sprague, el pianista Don Pullen y los contrabajistas Victor Gaskin, Reginald Veal, Santi DeBriano y Phil Bowler.

    Bazzola - Jodos
    Participó de numerosos proyectos que lo llevaron a tocar junto a Conrad Herwig, Sid Jacobs, Ernesto Jodos, Enrique Norris, Marcelo Peralta, Rodrigo Domínguez, Eleonora Eubel, Jane Blackstone, Yumiko Murakami, Hernán Merlo, Eduardo Casalla, Marcelo Peralta, Oscar Giunta, Sergio Verdinelli, Emilio Solla, Nono Fernández, Jesús Reina, Pere Loewe, David Xirgu…
    En el 2000 vio la luz un disco a dúo con el pianista Ernesto Jodos, Long Ago, editado por la revista Clásica y que había sido grabado antes de 3D.

    Bazzola - AlasSu último registro discográfico, Alas, data del 2003 y fue editado por el sello BAU Records. Allí lo acompañan Sergio Verdinelli en batería, Jerónimo Carmona en contrabajo y Rodrigo Domínguez en saxos.
    Actualmente reside en España y aprovechamos una de sus visitas a Buenos Aires para proponerle participar de nuestro 1×5(+1).
    Aceptó de inmediato.
    Y estamos sumamente agradecidos.

    Ahora sí, sus elecciones. 

    1 – Miles Davis – Birth of the Cool

    Miles Davis - Birth Of The CoolHasta descubrir este disco (que en realidad no es un álbum en sí, sino una serie de grabaciones provenientes de distintos años con formaciones similares pero con distinto personal), no me había siquiera podido imaginar que la música podía repartir tanta felicidad. Perdón por la aparente cursilería, pero de verdad eso es lo que siento cuando escucho esta música. A veces incluso me ocurre que paso períodos en los cuales no escucho otra cosa, pero esto nunca me cansa.
    Estas grabaciones, pienso, reflejan como casi ninguna otra el espíritu de una época llena de energía creativa y ganas de modernidad. En 1949, el año de las primeras grabaciones de la “Orquesta Capitol”, también se grabó “Intuition”, la obra maestra de Lennie Tristano.
    Considero que estos trabajos son fundamentales; y conocerlos es absolutamente necesario para comprender el desarrollo de la música durante la década del ’50, una de las de mayor desarrollo creativo. Además, la lista de nombres involucrados da miedo: Miles Davis, Lee Konitz, Gerry Mulligan, Gil Evans, John Lewis, Max Roach ¿qué hubiese sido de esta música sin ellos?
    La música de “Birth of the Cool”, cincuenta y tantos años más tarde, sigue sonando fresca y vital, profunda y divertida. Un auténtico placer.

     

    2 – John Coltrane – Giant Steps

    John Coltrane - Giant StepsColtrane es uno de mis músicos favoritos. Siento especial debilidad por su período Atlantic porque fue en esta época cuando ocurrió su transición del bop a otra cosa completamente nueva.
    “Giant Steps” y su mellizo, “Coltrane Jazz” ilustran el momento previo a la ruptura. Hasta entonces, Trane había estado trabajando sobre el bebop, desarrollando estructuras armónicas cada vez más complejas (la más conocida, el Coltrane Cycle) y a partir de ahí su interés se centró en la armonía modal, la exploración de nuevos ritmos y sonidos y la simplificación de las estructuras. En este álbum está todo, Giant Steps y Countdown significan la culminación de sus experimentos anteriores y Naima y Spiral lo que se viene.
    La irrupción de Ornette Coleman en Nueva York ese mismo año (1959) le dio a Coltrane el impulso definitivo, por si es que algo faltaba, para dar el cambio de dirección que se anunciaba.

     

    3 – Eric Dolphy – Out to Lunch

    Eric Dolphy - Out To LunchPara mí Dolphy es alguien que trasciende las fronteras de lo humano, así de simple. Me cuesta imaginar algo semejante en cuanto a profundidad, a expresión, a personalidad. Tocó y grabó con músicos personales y dispares como Gil Evans, Charles Mingus, John Coltrane, Booker Little, Andrew Hill, Gerald Wilson, Chico Hamilton, Oliver Nelson y Ornette Coleman; y en cada caso se adaptó perfectamente a su música sin dejar de sonar a Dolphy ¿no es algo extraordinario? Lo que en ciertos músicos es camaleonismo, en Dolphy es todo lo contrario, una personalidad extrema junto con una notable asimilación a lenguajes y concepciones distintos.
    La música propia de Dolphy, sin embargo, fue hasta cierto punto un enigma, una obra inconclusa, por un lado porque tardó en mostrar su personalidad como compositor, todo lo opuesto a lo que pasó con su faceta de ejecutante y, por el otro, por su absurda muerte cuando sólo tenía treinta y seis años.
    Quiso la suerte que, pocos meses antes de morir, grabara esta maravilla, este prodigio de originalidad en momentos en que los originales abundaban. Out to Lunch me sorprende por su simpleza formal, por su humor y relax, por su tímbrica novedosa. No sabemos qué hubiese sido de la música de Dolphy si hubiese seguido viviendo, pero lo que hizo ya le depara un lugar entre los más grandes.
    Por añadidura diré que escuchar a Dolphy me abrió muchas puertas. Por un lado descubrí a muchos músicos como los que cité antes; y también me acerqué a estilos como el free y a la música negra más potente, a gente como Mingus, Max Roach, que definitivamente marcaron mi persona.

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