• Viajes Musicales – Septiembre 2007

    Nos vamo´ pa´ Suecia, aprovechemos antes de que nos toque el invierno nórdico.
    Por estos lares tenemos varios amigos para visitar. Empezamos por un viejo conocido, Jonas Hellborg, quien junto a sus amigos, los hermanos Johansson, metaleros ambos dos, se dedican a hacer de las suyas en el único disco que los tendrá a los tres juntos, al menos en todos los temas. Hellborg, de dilatada carrera, fue nada más ni nada menos que bajista de John McLaughlin en los ochenta y miembro de la por entonces nueva y reformada formación de Return to Forever. Luego se dedicó a sus propios proyectos que lo llevarían a una larga asociación con el ultra virtuoso y fallecido guitarrista Shawn Lane, en la cual irían del jazz-rock con aires progresivos a la música india.

    e – Jonas Hellborg Group (1993)

    Músicos: Jonas Hellborg – bajo; Jens Johansson – órgano; Anders Johansson – batería.
    Temas: Dog Bar-B-Q; JB; Vilnius; Mouteadne; Kenneth; Moving; Sovjet. 

    Este disco de trío es un verdadero exceso, tanto para la fusión como para el progresivo. Todo es desmedido: el sonido, los unísonos, las atmósferas, lo matices, la intensidad, el virtuosismo, la genialidad. Temas instrumentales que superan los cinco minutos en todos los casos, salvo en el último track. Las composiciones son impactantes. No se trata de un disco sustentado sólo en la improvisación o en los solos; la conjunción y comunicación entre los tres músicos es impresionante, el sonido es denso, crudo, directo y potente. Anders Johansson está totalmente desatado y hace aquí lo que quiere, todo lo que otros músicos y/o productores no le deben haber permitido en su vida. Los riffs de Hellborg son desafiantes, así como las atmósferas que genera con muy pocas notas con un sustain tremendo. Mucho slapping y funk. Jens Johansson se ocupa de los colores y unir todo a la perfección aportando, además, unos solos que erizan la piel. Este disco no tiene un minuto de desperdicio. Pura adrenalina.

    Ahora le toca el turno al amigo Mikael Akerfeld y su banda de death/progressive metal Opeth. No se asusten, el disco en cuestión es una joyita que la banda grabara en 2003 como un desvío de sus raíces bajo la influencia de Steve Wilson, factotum de Porcupine Tree.
    Opeth, formada en 1990, se ha dedicado a buscarle casi todas las vueltas posibles al death metal llevándolo hasta las puertas del progressive metal, hasta con sus momentos acústicos. Siempre con el growl en la voz (o growling, como quieran decirle al estilo de canto propio del género), eso que parece una voz de ultratumba haciendo gárgaras con hojitas de afeitar, tan molesto por cierto, salvo en el disco que nos compete.

     

    Damnation – Opeth (2003)

    Músicos: Mikael Akerfeld – voz, guitarras; Peter Lindgren – guitarras; Martín López – batería; Martín Mendez – bajo, coros; Steven Wilson – piano, mellotron, coros, producción.
    Temas: Windowpane, In My Time of Need, Death Whispered a Lullaby, Closure, Hope Leaves, To Rid the Disease, Ending Credits, Weakness.

    Steve Wilson sacó de su camino momentáneamente a esta banda sueca, dada su colaboración con su líder, Akerfeld. Logra que graben esta maravilla de guitarras acústicas y voces limpias. Akerfeld canta como los dioses, tiene un tono de voz realmente agradable y sutil que a uno le hace pensar por qué demonios hace growling en los demás discos. Se trata de un disco sencillo, limpio, profundo, melancólico y hasta por momentos algo lúgubre. Perfectamente escrito, arreglado e interpretado. Suena personal, a pesar de lo cual podemos usar como ejemplos para describirlo a las primeras baladas acústicas de Pink Floyd de principios de los setenta o lo más acústico de Porcupine Tree, como un pariente más lejano. La banda, originalmente pensada para otra cosa, cumple a la perfección; asímismo es impecable la colaboración de Wilson como músico y productor.

    Federico Larroca

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