• Drew Gress: The Irrational Numbers

    Bellwether, Chevelle, The Favorite Kind, Fauxjobim, Neopolitan, Blackbird Backtalk, By Far, Mas Relief, That Heavenly Hell, True South
    Drew Gress

    Músicos:
    Drew Gress: contrabajo, electrónicos
    Tim Berne: saxo alto
    Ralph Alessi: trompeta
    Craig Taborn: piano
    Tom Rainey: batería

    Premonition, 2008

    Calificación: Dame dos

    Las matemáticas poseen no sólo la verdad, sino cierta belleza suprema. Una belleza fría y austera, como la de una escultura (Bertrand Russell)

    En The Irrational Numbers el contrabajista y compositor Drew Gress, al igual que en su trabajo anterior, el magnífico 7 Black Butterflies, encabeza una formación de lujo que incluye al trompetista Ralph Alessi, a Tim Berne en saxo alto, Tom Rainey en batería y al pianista Craig Taborn.
    El título de aquel trabajo estaba inspirado en una experiencia vivida por Gress durante un viaje que hiciera al desierto de Yucatán. En aquel medio hostil halló un grupo de mariposas que sobrevivían alimentándose de sal. El hecho de que aquellas frágiles criaturas pudieran prosperar en un ambiente tan adverso fue toda una revelación.
    Pero a su vez, Gress encontró que ese concepto de adaptación a un medio hostil tenía obvios paralelos con el proceso creativo que había permitido que la inicial fragilidad de las composiciones lograra sobrevivir hasta convertirse en elemento fundacional de aquel disco. De allí que la paradoja existente entre la fragilidad y la fuerza y su flexibilidad para adaptarse y subsistir, se trasladaran al título.
    Esto nos lleva a deducir que The Irrational Numbers también puede arrojar pistas conceptuales que expresen simbólicamente el núcleo creativo de esta obra.
    Dicen que para digerir mejor la información es necesario delinear un mapa mental, una especie de proceso de investigación, creación, relación y acción.
    Tarea que tiene sus dificultades, sobre todo si uno es de aquella clase de personas que suele preguntar cómo se deletrea IBM o que, por lo general, ver un programa de TV de una hora nos lleva 90 minutos. Sin embargo, para demostrar que no tenemos la cabeza sólo para evitar que la lluvia entre por la garganta, o pese a ello, de cualquier manera lo intentaremos. De algo estoy seguro… será de cualquier manera.
    Un número irracional no es un número que les pega a los otros. Ni es el número 22, el loco, ni el 666, el número de la bestia. No, no y no. No sé.

    En matemáticas, un número irracional es cualquier número que… no es racional. Expresado de otra manera podríamos definirlo como un número que no puede ser expresado en forma de fracción.
    El descubrimiento de los números irracionales se le atribuye a uno de los discípulos de Pitágoras, un tal Hipaso de Metaponto. Este científico demostró que la raíz cuadrada de dos es un número irracional. Tan irracional como su nombre… Porque convengamos que llamarse Hipaso de Metaponto… ¡Por favor, no me distraiga!
    Sin embargo, Pitágoras consideraba que la raíz del número dos “ensuciaba” la perfección de los números y que por lo tanto, no debía existir. Si bien es cierto que en un primer momento pensó en rebatir con la lógica los argumentos de Hipaso, terminaría optando por algo más expeditivo: expulsarlo de la Escuela Pitagórica y erigir una tumba con su nombre para demostrar simbólicamente que para él estaba muerto.
    No sabemos si Hipaso captó la indirecta, pero sí nos queda claro que para irracional, nada mejor que un matemático rencoroso.
    Los números irracionales son los elementos de la recta real que no pueden expresarse mediante el cociente de dos enteros y se caracterizan por poseer infinitas cifras decimales que no siguen un periodo definido.
    De este modo, puede definirse número irracional como decimal infinito no periódico.
    Muy bien, ya cumplimos el primer paso. Sabemos, más o menos (+ ó -) qué es este asunto de los números irracionales; ahora escuchemos el disco…

    The Irrational Numbers continúa desplegando el lirismo postmoderno de 7 Black Butterflies pero expresado de manera extrema y diferente. Este nuevo álbum conjuga la inestimable experiencia recolectada por Gress en el campo del mainstream moderno junto a artistas como Fred Hersch, Marc Copland y Ravi Coltrane, con la vocación exploratoria de The Claudia Quintet, banda de la que es miembro fundador.
    El disco abre con la breve Bellwether, una sofisticada miniatura orquestal con sutiles matices electrónicos que esconden ecos lejanos del Pat Metheny Group.
    En Chevelle, el firme pulso de la sección rítmica abre paso a una secuencia de disonancia temática a cargo de Berne y Alessi, fracturada armónicamente con un luminoso solo de piano de Taborn, plasmando así una estructura de balance que, en el ejercicio de contrastes, obtiene solidez definitiva con un concepto tan próximo a lo musical como a lo arquitectónico.
    The Favorite Kind contiene los quiebres orgánicos emparentados al avant garde pero admitiendo la herencia de la tradición. De ese equilibrado contexto emerge un impetuoso solo de Berne y otra impecable intervención de Taborn, ambas sostenidas por la inagotable propulsión rítmica que ofrecen Gress y Rainey.
    El descriptivo titulo Fauxjobim descubre su esencia compositiva. Antonio Carlos Jobim fue un destacado compositor que fusionó la música brasileña con el jazz para dar a luz una corriente popular denominada bossa nova. Siguiendo esa relación podemos concluir, por propiedad transitiva, que faux fue un compositor francés que mezcló el can-can con el jazz. Sin embargo es falso. No es que no sea cierto… Bueno, en realidad no lo es… Quiero decir que faux es la palabra falso en francés. Fauxjobim manifiesta una relajada interacción melódica en la que convergen un enciclopédico solo de piano, una lánguida exposición de Alessi en trompeta y un fraseo en saxo alto a cargo de un Tim Berne sorprendentemente contenido.

    Neopolitan, con sus doce minutos de duración, es la pieza central del álbum. Sus densos bloques sonoros son interceptados por el free jazz, configurando masas y superficies de variadas texturas que parecen inspiradas en la obra Metástasis de Iannis Xenakis. Referencia que no asombra ya que mientras Gress alude con su disco a los números irracionales, Xenakis en su momento propuso utilizar modelos matemáticos en la composición musical, estableciendo procesos formales basados en leyes de estadísticas y probabilísticas.
    La reposada Blackbird Backtalk ofrece una estructura más convencional con un bajo predominante secundado por el etéreo fraseo del piano, que abren paso al relajado intercambio de los solos. En la oscura belleza de la balada By Far hallamos un armazón central próximo a desvanecerse pero que jamás se disuelve merced a las sutiles pinceladas de texturas de piano, trompeta y saxo que visten con austeridad un núcleo melódico ascético. Una explícita asociación del arte musical con el arte pictórico.
    La breve Mas Relief es la excusa perfecta para el solo de contrabajo. Allí, Gress agota con precisión el potencial sonoro y las posibilidades melódicas de su instrumento.
    El poderoso That Heavenly Hell nos sumerge en un mar de complejidades armónicas que desembocan en duelos sucesivos. Primero la trompeta con el bajo y luego el piano con el saxo. Segmentos que confluyen en un acotado pero intenso solo de batería, para finalmente dibujar una parábola y retomar la estructura original.
    En True South, el delicado solo de apertura a cargo de Taborn deriva en un feroz intercambio entre la batería de Rainey y la trompeta de Alessi. La columna vertebral de la composición remite en términos de inspiración a obras como Liberty Bell o Hands Across the Sea de John Philip Souza, compositor estadounidense del período romántico tardío, conocido popularmente como el Rey de las Marchas. Finalmente, el cuerpo principal de True South nos conduce a una coda en electrónicos que simula repetir los postulados enunciados en el inicio del álbum.

    Creo que nos quedaremos con las ganas de conocer la relación entre los números irracionales aludidos en el título del CD y su analogía con el centro creativo de este trabajo. No sé si arroje un poco de luz decir que toda expresión en números decimales es sólo una aproximación en números racionales al número irracional referido.
    Por ejemplo: el número racional 1.4142135 es sólo una aproximación a 7 cifras decimales del numero irracional raíz cuadrada de 2. Ergo, quedan huecos por rellenar en los componentes de la recta de los números reales.
    Quizás en lo inabarcable de los números irracionales y en la imposibilidad manifiesta de alcanzar la perfección musical, hallemos una relación conceptual encubierta.

    Las proposiciones matemáticas, en cuanto tienen que ver con la realidad, no son ciertas; y en cuanto que son ciertas, no tienen nada que ver con la realidad. (Albert Einstein)

    Sergio Piccirilli

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