• Marcus Miller: Marcus

    Blast!, Funk Joint, Free, Higher Ground, Milky Way, Pluck, Lost Without U, ‘Cause I Want You, Ooh, When I Fall in Love, Strum, Jean Pierre, What is Hip?, Lost Without U (spoken word).

    Músicos:
    Marcus Miller: bajos eléctricos, guitarras, órgano, sitar, clarinete, clarinete bajo, teclados, programaciones, bongó, triángulo, percusión, coros, etcétera…
    Teddy Campbell, Jason "JT" Thomas, Poogie Bell: batería
    Andrea Braido, Paul Jackson Jr.: guitarra
    David Sanborn: saxo alto
    Tom Scott, Keith Anderson: saxo tenor
    Bobby Sparks, Chester Thompson, Bernard Wright: teclados
    Patches Stewart; trompeta, flugelhorn
    Gregoire Maret: armónica
    Lalah Hathaway, Corinne Bailey Rae, Taraji P Henson, Shihan the Poet: voces
    The Ivey Sisters, Gussie Miller: coros

    Concord, 2008

    Calificación: Ni en un virgen

    Marcus Miller nació en Brooklyn, New York, el 14 de junio de 1959; está por cumplir 49 años. En sus inicios trabajó junto a Lonnie Liston Smith y Bobbi Humphrey. Luego se acercó a gente como Dave Grusin, Earl Klugh, Grover Washington Jr., Chaka Khan y Bob James. Hasta que a principios de los 80’s lo reclutó Miles Davis con quien realizara posteriormente los álbumes Tutu y Music from Siesta. Muchos de los temas aparecidos allí figuran compuestos por Miller, pero lo aparentemente cierto (porque a esta altura andá a saber…) es que Davis, encerrado en un contrato leonino del que se olvidó de leer la letra chica, debía ceder todos los derechos de sus composiciones a la Warner por lo que (se dice) en algunos casos utilizó una suerte de “testaferro musical”. Algo así como “yo lo compongo, pero firmás vos; salvo mis derechos, ganás reputación y encima te llevás unos morlacos”.
    Por supuesto que Marcus Miller ha demostrado tener una habilidad prodigiosa en el bajo eléctrico; también abrevó en otros instrumentos, realizó labores como productor, ingeniero de sonido, arreglador, compuso música para películas y se dice que ha participado en más de 350 álbumes.
    Sus discos solistas nunca me han conformado del todo. Debo reconocer, sí, que algunas cosas de The Sun don’t Lie o Tales me han resultado interesantes. Pero con fecha de vencimiento. No obstante siempre me ha llamado poderosamente la atención su virtuosismo y su natural versatilidad para ir de un lado a otro sin escalas… aunque no siempre sin zozobras.

    Pero independientemente de lo que yo diga, piense, crea… Miller es un referente de su instrumento. Algunos lo consideran intocable. Otros (verdaderos trasnochados que andá a saber qué estuvieron fumando), un semi-dios. Y algunos (que a lo anterior le agregaron la ingesta de andá a saber qué tipo de bebida espirituosa o no), directamente creen que es un Dios.
    Como no tengo muchas ganas de andar metiéndome en vericuetos religiosos ni de los otros (sepan ustedes disculpar), simplemente diré que está bien… que cada quien con su cada quien y cada cual con su cada cual, pero que conste que si bien en mi juventud (reconozcan el esfuerzo por recordar… al menos) me deslumbraban los virtuosos, desde hace un tiempo largo a esta parte (digamos… desde que la juventud se hizo historia), más bien les rehuyo.
    Y a los multi-instrumentistas, también.

    Marcus Miller es virtuoso. Y multi-instrumentista…
    No prejuzguemos.
    Tenemos un nuevo CD de Marcus Miller que lleva por título, escuetamente, Marcus.
    Que arranca con Blast! Que en castellano significa ráfaga. O ventarrón. Una base programada excesivamente mecánica con cierto aire funk y teñida con destellos arabescos y el bajo eléctrico bien al frente; por detrás, alguna coloratura en sitar, ejecutada por el mismo Miller. Todo parece una (gran) excusa para mostrar el virtuosismo de MM. Por piedad, no haremos mención al solo en saxo tenor de Keith Anderson. Todavía estamos tratando de encontrar el sonido de la armónica de Gregoire Maret. Y al ventarrón. O a la ráfaga. O una brisa, al menos… Y el sentido de un tema que…
    El álbum sigue con Funk Joint. Misma fórmula. Base mecánica con el bajo al frente. Estamos muy cerca del smooth jazz. Tan cerca que tal vez nos pasamos y no nos dimos cuenta. Aquí sí individualizamos la armónica de Maret. Hubiésemos preferido seguir en la búsqueda, habida cuenta de lo bien que nos cae Gregoire, aquí absolutamente desaprovechado.
    Las ideas se acaban con un fade que…

    En Free, de Denise Williams, aparece la voz de Corinne Bailey Rae. El tema linda con el soul. Rae interpreta con entonación y sin pasión. Parece que se trata de una libertad condicionada. Las chances de insomnio decrecen a pasos agigantados a medida que transcurre el CD. Aquí el solo es de David Sanborn, quien alguna vez supo sacar un álbum, Another Hand, que habida cuenta de lo escuchado aquí parece no pertenecerle. Ah… el bajo al frente y otro fade.
    Higher Ground, de Stevie Wonder, con el bajo eléctrico… adivinen… ¡sí! Al re-frente. Arreglo de caños celestiales. Se sabe que uno va al cielo, aparentemente, cuando está muerto. Por eso: un arreglo celestial. Seremos nuevamente piadosos con Keith Anderson.
    Son 14 temas, así que creo que iremos resumiendo la cuestión.

    Milky Way cuenta con el aporte del bluesero Keb Mo’. Termina en fade.
    Pluck es un interludio pero no sabemos el por qué. Dura más de tres minutos. Termina en fade.
    Lost Without U y las vocecitas de The Ivey Sisters. Termina en fade.
    ‘Cause I Want You; nuevamente las hermanitas y una suerte de rap a cargo de Shihan the Poet. Termina en fade.
    En Ooh acompañan al Miller, Gregoire Maret en armónica (se lo escucha) y Lalah Hathaway en voz. Termina en fade.
    When I Fall in Love es una balada. El solo en clarinete bajo de Marcus Miller es, justamente, para dejarlo solo. Termina en… ¡No! ¡¡¡No termina en fade!!!
    Vuelve a subir la temperatura con Strum. Tenemos ahora dos grados bajo cero. Tampoco termina en fade.
    Epa… lo que sigue es Jean Pierre, de Miles Davis. Hay una gloriosa versión en vivo en el tremendo We Want Miles de 1983, donde el Marcus, con menos de 25 años, la gastó. Acá parece haberse gastado él. Horrible lectura. Mucho, pero muchísimo más digna y atractiva es la que realizaran Casero, Urtizberea y sus secuaces con la Halibour Fiberglass Sereneiders. Aquí volvimos al fade, je…
    What is Hip? Tema de Tower of Power. ¿Ustedes saben lo que es un cliché? Seguimos insistiendo con el fade.
    El final es con una nueva versión de Lost Without U, con el agregado de la voz de Taraji P Henson. Obviamente, el tema (y el álbum) finaliza con un fade.

    Bueno… más de una vez me he trenzado en discusiones bizantinas: Maradona o Pelé, Menotti o Bilardo, Pimpinela o Bárbara y Dick, Karadagián o La Momia, Braden o Perón, unitarios o federales, oriente u occidente, Beatles o Stones, capitalismo o comunismo…
    Y también en otra que viene al caso; pues considero que un buen, gran excelso instrumentista no necesariamente significa que sea un buen… músico.
    La previsibilidad es una porquería.
    Porque, como dijo en algún momento Julián Marías, “cuando se sabe qué va a pasar, es que no va a pasar nada”.
    Y aquí, por lo apuntado… lo único que pasó fue el tiempo.
    Y tan lentamente…

    Marcelo Morales

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