• Fer Isella

    Cuando acordamos encontranos con Fer Isella, nos invadió cierto temor. Primero, porque el encuentro iba a ser de mañanita, temprano, con las neuronas (en caso de que hubieren) en perfecto estado de somnolencia. Y también porque, tras un breve encuentro en un estudio radial, supusimos -no sin razón- que su verborragia y apasionamiento iban a ponernos en aprietos. Y como a un servidor le gusta hablar más bien poco… Je… ¿se la creyeron?
    Y nuestra suposición se hizo realidad: más de dos horas de charla con este joven pianista, compositor, arreglador y productor argentino; que nació en 1975 (antes de que lo pregunte… sí, es hijo de César Isella). Su universo musical tambaleó a los 11 años cuando se topó con el gran Donvi Vitale y, en un claro gesto de consideración y ternura, le arrebató las partituras, las lanzó por el aire y le espetó: "ahora, improvisá".
    Testigos presenciales del hecho aseguran que el niño Fer, en un principio, se atemorizó intentando aferrarse a las partes voladoras. Pero luego cedió. Una hora y media más tarde, teníamos al Fer Isella que luego sería el productor de Soledad Pastorutti, que viajó a Boston en 1998 para iniciar sus estudios de Composición de Jazz en el Berklee College of Music (se graduó, por supuesto), que en el 2000 se mudó a New York donde conformó Makanudos, un combo folclórico atravesado por infinitos estilos y que, luego de dos intensos años de trabajo y la grabación de lo que años después sería su debut como líder, comenzó a explorar otras vertientes.

    Así fue que anduvo de tropelías con gente como la tecladista y cantante Joy Askew (Peter Gabriel, Laurie Anderson, Joe Jackson, David Bowie) y especialmente Miho Hatori (Cibo Matto) entre muchas otras experiencias. Porque si algo seduce a Isella es experimentar. Y más aún: buscar.
    Ustedes comprobarán que la palabra búsqueda (y aledaños) figura más de una decena de veces en la nota. Y no es que no quisimos encontrar sinónimos para evitar reiteraciones o cacofonías. Es que ésa, la búsqueda (anote otra), parece ser la esencia artística del pianista (y arreglador, compositor, productor…).

    De regreso a la Argentina en 2006, dos hechos marcaron rápidamente su historia musical: la aparición de Doña Furia Gaucha, álbum que fuera grabado en los Estados Unidos y que Isella acondicionó convenientemente para su edición y la creación de Limbo Music, un sello discográfico… mejor rectifiquemos; una productora independiente… a Isella le caería bien que respetemos su deseo (que aparece en la charla) de que mencionemos a Limbo Music como a una productora de contenidos de música independiente argentina.
    ¿Y saben qué? No está nada mal.
    Porque Isella es detallista, obsesivo y laburador. Entonces… Doña Furia Gaucha refleja el momento en que fue grabado, pero con las inquietudes musicales que hoy gobiernan al líder. El ábum, interesantísimo y algo más también, incluye composiciones propias y algunas versiones de Los Hermanos Ábalos, Cuchi Leguizamón y, como bonus, una rendición de Canción de lejos, compuesta por papá Isella y Armando Tejada Gómez.

    Actualmente su banda se ha reformado: Ramiro Flores en bajo, Lulo Isod en batería, Richard Nant en trompeta y Lucio Balduini en guitarra, son los encargados de plasmar las ideas de Isella que, si bien parten desde el folclore argentino, no esquivan la inclusión de diferentes estilos como el jazz de vanguardia, el post-rock, la electrónica, el free, la improvisación y la clásica contemporánea.

    El… perdón… la productora de contenidos de música independiente argentina denominada Limbo Music, ha cumplido recientemente un año de existencia. La historia se inició con el lanzamiento de Búfalo, de Esteban Sehinkman y cuenta con artistas como Argentos (el combo liderado por Richard Nant) y Guillermo Klein, de quien acaba de editarse Filtros con un verdadero seleccionado de músicos.
    Como festejo se realizó, en el mes de septiembre, el Limbo Fest '08 donde, además de los involucrados en el sello (perdón, pero es más corto y la idea está), participaon músicos como Hernán Jacinto y el Tres Bien Ensamble.

    Ser músico en la Argentina no es fácil. pero si además se te ocurre ser productor… y liderar (a y con conciencia) una productora de contenidos de música independiente argentina… da la pauta de que Isella tiene cierta vocación masoquista. Ahora… de dónde ha sacado tiempo para a nuestra solicitud… es un misterio que quedará, por siempre, en el Limbo.
    Y fue así nomás: verborragia, interés, atención, concentración y búsqueda.
    Un momento más que placentero que, ojalá, hayamos sabido vertirlo en estas letritas.

    Mucha música de chico en casa, ¿no?

    No se escuchaba mucho; algo de clásica y The Beatles. Eso es lo que me acuerdo. Lo que puedo recopilar del folclore pasa más por vivencias o momentos que de escuchar. El otro día lo hablaba con Richard Nant porque… aclaro que soy re-porteño, no tengo nada del interior que me valide como músico folclórico y tampoco tengo la menor idea de la teoría, pero hay algo que lo siento propio y no ajeno, y en el momento en que tengo que disparar esa data sé que no la puedo intelectualizar… pero sé que me es propia y que tiene mucho que ver con el folclore. Y le decía a Nant que no sabía por qué me pasaba eso; él me decía que eran otras las cosas que jugaban; de ahí que empecé a entender lo que te comentaba recién. Con mi familia vivimos mucho el exilio porque mi viejo… bueno… así pasé por 19 colegios, 15 casas y una psicosis permanente, de desprendimiento de todo. Me acuerdo esa vorágine de ir de un lado para otro incluso en España, donde por ahí pasábamos unos días en un tres ambientes con Mercedes Sosa y después aterrizábamos en lo de Luis Brandoni… y lo que también recuerdo son las tocadas. Entonces me digo que de ahí viene… o de la sangre… pero no creo que cuente mucho… yo le creo más al olor de esos eventos. Pero insisto: el ambiente en casa era cero folclore.

    ¿Por qué creés que se te filtra el folclore y no el tango?

    No me pasa nada con el tango. Está bueno lo que planteás, porque familiarmente no había nada allegado al tango salvo mi abuela, que era española y que se sabía absolutamente todos los tangos. Tal vez se me filtre la cuestión melódica, pero con el tango no vibro, no me emociono, no lo comprendo, salvo cuando escucho algunas cosas que vienen más por el lado compositivo, como Ástor (Piazzolla) o Dino (Saluzzi). Está bueno lo que preguntás… me debe pasar con el folclore por algo que, aunque no lo recuerde, debe estar. Yo no sé tocar la guitarra, no sé rasguearte una puta chacarera, pero a la hora de tocar una vidala, me transformo. Me está pasando que quiero saber cómo llegué a esto que nunca busqué. Y que tampoco me interesaba… pero en algunas noches en Boston me empezaron a aparecer secuencias vidaleras básicas y empezó a emerger. Raro que se haya dado afuera, porque acá no me llamaba la atención.

    Vos de chico sufriste el exilio, pero no estás hablando de "ese momento", ¿no?

    No… de cuando me fui a vivir solo a Boston y New York en el '98 y a estudiar. Fue mi auto-exilio. Yo volví en el '83. Hasta ese momento fue Pinamar un par de años, Islas Canarias otro tanto… era cualquiera…

    Vos recién hablabas que no buscaste el folclore, sino que se te apareció. ¿Qué buscabas entonces?

    Muchas otras cosas. Flasheaba con Stravinsky y entonces me decía "tengo que estudiar", porque no tengo otra manera de llegar hasta ahí. De oreja, no podía. Entonces me fui a estudiar a la UCA. Y después de Stravinsky me empezaron a interesar otras cosas como la música concreta, francesa… y otros derivados un poco más lejanos. Y a la hora de buscar empezás a buscar herramientas y debo decir que el colegio, la educación, hace mal, es una cagada. me acuerdo del momento en que a los doce años me dijeron "estás haciendo un do mayor" y yo pensaba "la cagaste, me lo explicaste…" A mí, casi toda la teoría musical (aunque no estoy siendo justo con la definición) me la enseñó Donvi (padre de Lito Vitale); es el que a mí me entregó la música, además de mi viejo que lo hizo sin saberlo. Donvi me regaló la música, me abrió el pecho y me dijo "dejalo salir", por unos tres o cuatro años. (Aquí se produce un silencio largo) Estoy en blanco porque me acordé de la primera clase con Donvi, a la que yo había llevado las partes y le decía "Maestro, le quiero mostrar lo que hago"; y él me decía "improvisá" y me golpeaba, porque Donvi golpeaba mucho (risas) y tiró las partes que yo había llevado por el aire, literalmente. Y ése fue el primer momento en el que recibí la música como búsqueda. Y fue él, en esa primera sesión, el que despertó todo eso. Yo tenía 11 años, la improvisación duró más de una hora y me conmoví muchísimo. Él entendía que la búsqueda pasaba por otro lado. Y tu buena pregunta fue la que me llevó a ese momento, que fue el comienzo de la búsqueda. Lo otro fue… reproducir lo de otro en un instrumento, un "quiero tocar Para Elisa", ¿entendés?

    ¿Y cómo es eso de que el colegio no sirve o, dicho más técnicamente y usando tus palabras, es una cagada?

    Y… gente levantando la mano y preguntando "¿se puede hacer…?" Y ya arrancamos mal… ¿cómo es eso de "se puede hacer"? Y me pasó estudiar con (el pianista) Kenny Werner después de Berklee. Y me cagó a pedos. Me dijo "no vuelvas hasta que no te puedas masturbar delante del piano y sacarte toda esa mierda de Berklee que me estás dando". Me costó dos años pero lo logré. Siento que lo logré. Me dio mucha más sabiduría sacarme esa mierda, pero está. Es que a la enseñanza hay que tomarla con pinzas. Porque lo tenés a Charlie Parker, puesto de heroína, tirando data y nosotros, décadas más tarde intentando analizar sintácticamente la frase con los yanquis diciéndote "él hizo esto porque…" Andá…(se enoja) Lo bueno que tuvo Berklee para mí fue la práctica. Lo que escribía un martes, el viernes lo estaba tocando la big band; probás en serio. Y a la hora de tocar con gente que tenían otra data que era enriquecedera. Yo estudié Jazz Composition y a mí el jazz me chupa un huevo. No quiero tocar swing porque además sé que no lo voy a poder hacer. Voy a poder asimilar cierta búsqueda, pero para mí el mensaje es la búsqueda, no salir tocando como Charlie Parker. Ése es el peor mensaje que podés dar, que alguien intente replicar lo que hizo otro en un momento donde no había educación y estaba buscando. El mayor ejemplo es Miles Davis, que cada diez años (o menos) se hartaba y buscaba otras cosas… Para mí fue, compositivamente, más grosso que Pierre Boulez, en la búsqueda. Por eso es que (e intuyo que a vos te pasa lo mismo) me gusta cualquier estilo siempre y cuando haya búsqueda. No es cierto que el mejor jazzero es el que mejor swinguea… las pelotas de Mahoma… no importa a veces ni cómo está grabado, porque a Charlie Parker se lo escucha con un sonido horrible, pero el tipo está ahí… así es como empiezo a aburrirme de ciertos músicos que tienen una búsqueda inicial y después descansan en la meseta. Yo lo conocí bastante al Cuchi Leguizamón. La anteúltima vez que lo vi estaba en la casa componiendo madrigales a lo Monteverdi, con dos tenores constantemente ahí, probando distintas variantes. Y la última vez estaba con el tango, pero con sus armonías. Andá a saber dónde están esas partituras… Piazzola tampoco paraba… en los últimos años estaba investigando sobre el folclore para ver qué había. Estoy mezclando todo… Porque hay una búsqueda que es simplemente ir a estudiar y que queda en el background, porque Ástor difícilmente tenía en mente incorporar a su música el folclore; pero hay gente que afuera también muestra una búsqueda constante… y dudas. Porque sin dudas, no hay avance. Es algo que no debe finalizar nunca, ni aunque tengas 80 años. porque eso se hace por uno, no por el público ni por esa postura mesiánica de "lo que le dejo al mundo" (risas). Dejate de joder…

    ¿Por qué entonces, si no te interesa, te metiste a hacer una "carrera de jazz"?

    Porque la de jazz es la unica que tiene un estudio con respecto a lo instrumental; el jazz es el único estudio que te permite acercarte a otros estilos. Además… jazz… hoy día… para mí, decir que Limbo es un sello de jazz me deprime un poco, porque ninguno hacemos "jazz", pero… ¿qué le vas a poner? ¿Música independiente? ¿Independiente de qué? Es difícil… igualmente picoteás de distintos lados.

    Vos fuiste a Berklee a fines de los '90, ¿no?

    En el '98. Y me recibí en dos años, lo hice rápido.

    ¿Y acá en qué andabas?

    Produciendo para Sony a (la cantante) Soledad (Pastorutti), que la había descubierto mi viejo. También estaba haciendo música para películas y me había ganado, a los 17, una beca del Fondo Nacional de las Artes, con la que hice mi primera grabación, con un Pipi Piazolla bien jovencito, César Franov, Daniel Homer… nunca lo mezclé. Ahí sonaba a… varios (risas). Fue una buena experiencia, porque en un estudio de grabación me siento como pez en el agua, por eso me dediqué a producir, porque lo sé hacer, me siento cómodo. Es muy útil para el artista que alguien de afuera te indique o guíe.

    ¿Y no interfiere la carrera de productor con la de músico?

    No… ¿por qué? Para mí se potencian. Y además aprendo mucho. Yo siempre quiero producir gente que sea más grossa que yo, para también absorber.

    ¿Y a Isella quién lo produce?

    Me gustaría encontrar un productor. En general encuentro muy buenos ingenieros, con mucha oreja y con criterio y eso me ayuda mucho; por eso están acreditados como co-productores. Es como la relación entre un escritor y el editor. es bueno que, de afuera, alguien te tire pautas o te indique cosas. Porque cuando estás metido… (piensa) En Berklee había un ejercicio donde te apagaban las luces y había que improvisar. Y estaba bueno porque te desprendía de muchas cosas visuales que tal vez podian interferir en el mensaje. Incluso, al no haber luz, uno se retira de sí mismo y ve lo que realiza desde otro lugar.

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