• Mariano Loiácono: I Knew It

    Let Down!, Cueros urbanos, A Song to Wake You Up (Ju - Ju), Some MILES Away, Real Blues, I Knew It (... And You Too), First Impression

    Músicos: Mariano Loiácono: trompeta, flugelhorn Ramiro Flores: saxos tenor, alto y soprano Miguel Tarzia, Juan Pablo Arredondo: guitarra Mariano Otero: bajo eléctrico Oscar Giunta: batería Gustavo Musso: saxo tenor

    BAU, 2008

    Calificación: Está (más que) muy bien

    En la provincia de Córdoba, lindando con Santa Fe, se ubica Cruz Alta, una pequeña localidad que cuenta con apenas 8400 habitantes. Con respecto a esta afirmación, les pedimos que no sean excesivamente rigurosos, ya que hemos dicho 8400 pero, desde que empezamos a contar hasta la finalización, alguien pudo haberse mudado o irse a un barrio más lejano o, tal vez, hasta se le ocurrió nacer (últimamente está proliferando cada idea...). Por eso, el número 8400 pudo haberse modificado levemente. Pensamos en poner "más de 8000", pero tres millones es más de 8000, por ejemplo. Así que por favor, dejemos las rigurosidades de lado (y las explicaciones absurdas también) y sigamos con Cruz Alta. La principal actividad económica de la zona es la elaboración industrial de productos alementicios a partir de la soja, el girasol, el trigo, los lácteos y los chacinados. El primer asentamiento poblacional data de 1690, más específicamente el 25 de febrero, que fue cuando Don Jacinto Piñero adquirió las tierras. Primero Estancia, luego Posta y en 1726, el gobierno cordobés la transformó en Fuerte para detener a los indios en la frontera sur. Y la verdad... que no tenemos mucha más información, salvo que desde el 2004 se lleva a cabo el Triatlón, que en su primera realización contó con 24 (veinticuatro) participantes, cifra que fue aumentando paulatinamente hasta llegar a los 97 en el año 2007.

    Y fue en Cruz Alta donde nació el trompetista Mariano Loiácono. Que comenzó sus estudios de piano a los 8 años y de trompeta a los doce, que luego se trasladó a Rosario y, posteriormente, a Buenos Aires, donde tomó clases con un tal Juan Cruz de Urquiza. Fue primera trompeta de la Orquesta Sinfónica Juvenil de la Ciudad de Rosario; luego integró la Orquesta de Ópera de Rosario. En el año 2004 ingresa a la E.M.C. (Escuela de Música Contemporánea), donde se graduó con sobresalientes, felicitados y distinguidos. En el año 2006 el diario La Nación lo nombró "Revelación en Jazz" y tiene un currículum impresionante como sesionista, ya que ha tocado con Charly García, Gustavo Cerati, Fito Páez, Andrés Calamaro, etc. y con pácticamente todos los músicos de jazz de su generación. Y de otras generaciones también: Cavalli, Nant, Merlo, Otero, Schissi, Domínguez, Taveira, Verdinelli, Pipi Piazzolla, Taveira, Shocron, Fumero, Javier Malosetti, Jodos, Norris, de Urquiza... Ha participado y participa de diferentes proyectos como sideman y, como no podía ser de otra manera, el sendero lo levó a liderar su propio combo. Que es un quinteto. Y con el que acaba de debutar discográficamente como líder.

    No es por vanagloriarnos (mentiiiiiiiiiiiiiiiiira), pero en agosto de 2005, en este site, publicamos textualmente: “ojo con este pibe, el Loiácono, tiene un algo...” Lo hemos visto en la Big Band de Mariano Otero y también asistimos (y reseñamos) la primera actuación con su grupo, en Notorious, hace poco más de un año. Cómo es que un pibe, en Cruz Alta, termina decidiéndose por un instrumento como la trompeta, es tarea para otros historiadores. Lo cierto es que Mariano Loiácono acaba de editar I Knew It, donde lo acompañan Ramiro Flores en saxos, Oscar Giunta en batería, Mariano Otero en bajo eléctrico y Miguel Tarzia en guitarra. En dos temas (Let Down! y Real Blues) aportan sus bondades el saxofonista Gustavo Musso y el guitarrista Juan Pablo Arredondo.

    La sólida línea de bajo que dispara Otero es bien secundada por Giunta. Saxofonista y trompetista arremeten con los pulmones en estado de gracia. El comienzo del solo de Musso en tenor, apoyado en las sutilezas de la guitarra, el relax de Giunta y el sonido espeso de Otero no son un buen augurio: son un fantástico preámbulo. A veces (pocas) me pasa que los primeros minutos de un álbum me predisponen de un humor ideal para lo que vendrá. Y si además el solo de Musso es lo que es (saliendo a quemar las naves desde el inicio) tanto mejor. La base está ya en pleno plan terrorista. el que llama a la reflexión es Arredondo, una máquina destiladora de detalles sonoros que más de uno quisiera. Loiácono decide atacar sin anestesia con la sola compañía de Giunta. Luego, en cuarteto (el saxofonista llamado a silencio), brinda una delicada muestra de lo que hoy debería ser un straight ahead bien tocado. O lo que sea. pero bien tocado. Y no me refiero a que afinen, sino a que haya un mensaje; los cortes previos a la intervencion solista de Arredondo (reconocible por su canturreo) refuerzan lo antedicho. Un pasaje en trío notable que pasa por el jazz, el blues, el rock, lo que quieran... todo con un gusto exquisito no exento de contundencia. El final marca que ha sido un gran inicio.

    Cueros urbanos es una composición de Juan Cruz de Urquiza. Tremendo tema que Loiácono ha sabido arreglar con impecable tino lúdico en su introducción, de aproximadamnte un minuto. Y después sí, Otero y Giunta meten una base demuele paredes sobre la que se montan brevemente los demás compañeritos. Las escobillas de Giunta y el recato de Tarzia son el caldo de cultivo ideal para una sólida intervención de Otero (reiteramos, en bajo eléctrico), con un sonido bien gordo, casi a lo Machi Rufino, con destellos que recuerdan a un tal Steve Swallow y... perdón pero uno a veces se detiene en cada cosa... es que a los 3:06 del tema se produce uno de esos momentos que (sépanlo) para este escriba justifican la compra del CD. Finaliza su solo Otero en el exacto momento que comienza el suyo Flores y, entre ambos, un micro-espacio donde se filtra la guitarra de Tarzia, con wah-wah (o similar) y yo que debo levantarme porque acabo de caerme de tujes. Es una sutileza que debe durar segundo y medio, como mucho. Pero es exacta. Te pega o no te pega. A mí me noqueó. Y el tema sigue, por supuesto, con la solidez habitual en Flores y los otros tres (sin el líder) matándose a sutilezas. Pueden seguir así por horas que no me molestaría en absoluto. Flores tensa, los demás se suben al mismo carro y a mí que me cuesta seguir escribiendo mientras doy cabriolas. Por la espalda ataca sutilmente Loiácono con el flugelhorn. El espíritu lúdico del triángulo Giunta - Otero - Tarzia no afloja ni con WD-40. Decir a esta altura que Loiácono toca fenómeno es una obviedad. Seamo obvios entonces: Loiácono toca fenómeno. Pasaje a dúo entre bajista y guitarrista por un lado, saxofonista y trompetista por el otro y uniéndolo todo, Giunta, repiquetando en el aro de su tambor. El final es a puro rocanrol con el baterista desatado y ubicuo. El tema es tremendo. La versión, también.

    El inicio de A Song to Wake You Up (Ju - Ju), trae una necesaria calma. El líder, en flugelhorn y Flores en soprano no se contrarrestan sino todo lo contrario. Eso sí: reviso lo escrito en otra oportunidad y lo ratifico: el tema parece un hermano de sangre de Flor, composición de Mariano Otero. Por detrás, mientras Flores explora las bondades del soprano, hay cierto caos contenido que se sostiene cuando el flugelhorn gana la escena. El pasaje en trío liderado por Tarzia es una suerte de chicana en una autopista. Sobran un par de minutos, pero qué bien que vamos...

    Some MILES Away comienza como algo ya escuchado, pero muy rápidamente los guerrilleros empiezan la balacera. Otero llena todo (pero absolutamente todo) desde el fondo. Giunta, en el arco, ataja penales, evita goles y sale jugando de abajo. Flores exprime su instrumento y se la deja chanchita a Giunta para que haga jueguito en el área. No se le cae ni a palos. Además, le pega con las dos piernas. Si hasta ahora (hablamos del tema) la principal reminiscencia era al Miles Davis de los '50, hemos avanzado una década. Loiácono, sordina mediante, se aproxima al sonido del morocho con autoridad y elegancia. Se llama a silencio y ¡se ha formado una pareja! Otero y Tarzia tiran paredes y meten centros exquisitos para un testazo goleador. La manera en la que regresan al cuerpo del tema es admirable. Los minutos finales entregan una suerte de So What aggiornado que encanta. Real Blues, nuevamente con el aporte de Arredondo y Musso no brinda sorpresas desde lo compositivo. El guitarrista se hace dueño del momento con un solo más efectivo que efectista. Saxos y trompeta comparten el protagonismo con una composición que levantará a las plateas en los conciertos pero que transita por territorios que esta gente maneja de taquito y a quienes podemos (¿debemos?) exigirles, solicitarles un poco más de compromiso con la causa.

    I Knew It (... And You Too). El comienzo vuelve a traernos al tándem Otero - Tarzia. La balada vuelve a transitar por teritorios ya explorados. Una meseta en el álbum, con un buen pasaje Otero-Tarziano promediando el tema, sin desbordes, bien tocado, pero como si faltara algo... El cierre del álbum es con First Impression. Breve y contundente intro que deja a Loiácono con balón dominado en tres cuartos de cancha. Flores se queda atrás por si hay algún rebote. Tarzia pica al claro y el trompetista se la da. Otero y Giunta, dueños de la defensa y el mediocampo. La pulcritud de Tarzia hace que todo parezca muy fácil, muy sencillo. Y, contra todo pronóstico, el que ahora va a buscar el centro es Flores quien, desatado, cabalga con el soprano y hasta una flor en el ojal. El final es de primera, a un toque y con los cinco gritando gol.

    El primer álbum como líder del trompetista Mariano Loiácono se titula I Knew It. Fue grabado en noviembre de 2007 y marzo de 2008. Con la excepción de Cueros urbanos (de de Urquiza) todas las composiciones pertenecen al líder. Y era cierto nomás: "este pibe, el Loiácono, tiene un algo..." En realidad tiene varios "algos". Por supuesto que hay que ajustar algunas piezas. El bambino Veira diría "la base está". Yo agrego: "muchas cosas más, también". Hay líder para rato. Y nos esperan unas cuantas alegrías sonoras. A estar atentos.

    Marcelo Morales

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