• Festival Buenos Aires Jazz ’08: Efecto Jazz

    Del miércoles 15 al domingo 19 de octubre de 2008 Escenarios y horarios varios - Buenos Aires

    La presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner (¿algún día se abolirá ese estúpido y ridículo "de"?), en la última Asamblea General de las Naciones Unidas, se refirió al "efecto jazz". Es increíble cómo un estilo musical ha ido ganando lugar, adeptos y mercados como para ser protagonista excluyente en la mismísima Asamblea mencionada. Nos sorprende a pesar del crecimiento sostenido del movimiento y de su ineludible apertura hacia otros estilos y la incorporación de los mismos. Sin ningún lugar a dudas, se produjo el tan esperado despegue de una música ya centenaria y legendaria y que arrastró a varios de los máximos líderes mundiales hacia cierto fanatismo impensado hasta poco tiempo atrás. Seguramente Cristina Fernández debe conocer el estilo como pocos/as como para referirse al jazz, en semejante evento, con total autoridad y desparpajo. Nos imaginamos a nuestra presidenta en alguna habitación debidamente acustizada recorriendo la discografía completa de John Coltrane, Bill Evans y Miles Davis en sus diversas resurrecciones camaleónicas. Cuentan fuentes bien informadas que, en sus momentos de ocio, se anima a investigar en las bondades de Uri Caine, Tim Berne, John Zorn y Gilad Atzmon. Y tratándose de la personalidad más importante del país, era lógico que el ejemplo cundiera. Ahí lo tenemos al Gobernador de la Ciudad de Buenos Aires, el ingeniero Mauricio Macri que, contagiado y decidido a hacer causa común con la superiora, se dijo "me tengo que involucrar, no queda otra". Y así fue.

    Y se sabe que Mauricio, que es Macri, es capaz de hacerte un asado bajo agua y hasta prenderse un faso también. Así las cosas, con una inteligencia poco habitual en estas lides, le fue encomendada al pianista, compositor y productor Adrián Iaies la Dirección Artística de un festival de jazz. Los argentinos sabemos que aquí todas las puntadas tienen hilo, pero no nos dejemos llevar por rumores y menos aún por elucubraciones sin sustento. Lo verdaderamente irrefutable es que tanto Cristina Fernández como Mauricio Macri aman el jazz; de lo contrario, este tipo de milagros no tendrían la menor chance de concretarse.

    Está claro que el ejemplo debe bajar desde las altas esferas y, como hay que resumir cinco días en unas pocas letritas, vamos ya y sin más preámbulos a lo acontecido en... ¿cómo? Ah... esteeee... bueno... gente a la que nada le calza en su medida justa intenta convencerme de que no, que Cristina y Mauricio en realidad no, que lo del "efecto jazz" hay que asociarlo al "efecto tequila" y lindezas varias, que se estaba refiriendo al supuesto inicio de la caída del actual imperio y que fue una manera de devolver gentilezas, ya que la crisis mundial vino desde "allá" y no se originó desde "acá". Pamplinas. Usted, yo y unos cuantos más sabemos la verdad. Y le pido, por favor, que guarde un respetuoso silencio. O irrespetuoso. Pero no abra la boca, salvo para bostezar.

    Lo cierto es que el Buenos Aires Jazz '08 (con un buen slogan "mirá jazz"), con la Dirección Artística de Adrián Iaies, tiñó a Buenos Aires de jazz (y otras yerbas) durante cinco días. Con una muy buena organización (iba a poner excelente pero a veces hay cosas que a uno se le escapan), podemos afirmar que se transformó en un hecho sin precedentes por estos lares. Haremos un recorrido parcial día a día haciendo hincapié, obviamente, en los eventos a los que hemos asistido desde el inicio hasta el final y no en los que hemos presenciado en forma parcial.

    Miércoles 15

    El final de la primera jornada tuvo los conciertos de Egle Martin en Notorious y del Zo'loka? Trío en Thelonious. En la recorrida constatamos que la efervescencia gobernó y que mucha gente quedó afuera. Pero antes, a las 20:00 hs., se produjo la apertura oficial en el Teatro Coliseo. El periodista Sergio Pujol fue el encargado de las palabras introductorias y de presentar al tecladista Juan Carlos "Mono" Fontana quien, acompañado solamente por sus teclados y efectos, actuó durante unos 35 minutos. Voces procesadas, cantos tribales, colchones de teclados, bases percusivas, instrumentos orientales (no uruguayos), tambores (uruguayos), campanas, guitarras, clarinetes, violines, temas de sus dos álbumes Ciruelo y Cribas y algunas composiciones de autores como Osvaldo Fattoruso, Chopin y una pieza que el propio Fontana presentó como "un bolero que me pasó el Chapa (¡?) y que no sé cómo se llama". Realmente aprecio al querido "Mono" Fontana; pero desde hace un tiempo largo que su música me transmite más bien poco. Es talentoso y capaz. Pero una cosa es un recurso y, muy otra, que el recurso se convierta en estilo.

    Pocos (poquísimos) minutos después, el plato fuerte del primer día y, tal vez, del festival entero: Randy Weston Sextet & African Rhythms. Randy Weston, con sus 82 años, estuvo acompañado por Neil Clarke en percusión, Alex Blake en contrabajo, T.K. Blue en saxo alto y flauta, Benny Powell en trombón y Billy Harper en saxo tenor. Un muy buen concierto del que, a decir verdad, esperaba un poco más. Tanto Benny Powell (por su pasado vinculado a Count Basie) como Billy Harper (por una carrera solista que tiene lo suyo y por haber tocado con nenes como Gil Evans, Max Roach, Thad Jones, Mel Lewis, Lee Morgan y Art Blakey) fueron los más ovacionados al ser presentados. Pero el show tendría reservada una sorpresa mayúscula: el contrabajista panameño Alex Blake, quien además de tener un currículum que se le pasó por alto al presentador (no es poca cosa haber tocado con Freddie Hubbard, Stan Getz, McCoy Tyner, The Last Poets, Max Roach, Art Blakey, Pharaoh Sanders y un tal Dizzy Gillespie), fue la figura excluyente del concierto haciendo, por momentos, que su contrabajo tomara la dimensión de un charango, habida cuenta del notable dominio del instrumento. Las hizo todas; o prácticamente todas. Y todas más que bien. Sus aportes enérgicos y/o sutiles fueron el necesario contrapeso de Neil Clarke, un percusionista que insistió en tocar de más y con una pandereta por momentos irritante, usada cual metrónomo, cuando en realidad los momentos tribales del concierto reclamaban ciertos silencios y ausencias.

    El muy buen concierto tuvo momentos de sumo interés; Randy Weston pareció no acusar el paso de los años y sabe el cómo y el cuándo. Tal vez cierta reiteración al abordar los temas (no hay necesidad de que siempre la introducción sea en piano solo y que, inevitablemente, no hubiera manera de evitar la ronda de extensos solos) y que ni Harper ni Powell tuvieran su mejor noche (en especial Powell), jugaron en contra.

    Pero el caos tribal propuesto por el sexteto tuvo momentos excelsos, como la versión de African Sunrise (donde los saxos tiraban, sutilmente, breves fraseos de Manteca) o la de African Cookbook, donde realmente no molestaron sus 36 (treinta y seis) minutos de duración. No está ya Melba Liston para apuntalarlo, pero Weston demostró estar vivito, coleando, sonriente (tremendos marfiles tiene el morocho) y con, afortunadamente, mucho más para dar. Y los pasajes a dúo con Blake fueron antológicos (y sin pandereta).

    Jueves 16

    La segunda jornada ofreció un Living de Negocios en el Centro Cultural Recoleta a las 15:00 hs., con el aporte de François Zalacain (del sello Sunnyside), Leandro Herbstein (Putumayo), Ferrán López (Contrabaix, de Barcelona) y Jeannete Riveros (coordinadora de la Red de Festivales de Bogotá); a las 16:30 hs., el momento de piano solo de Randy Weston en la Sala Casacuberta del Teatro General San Martín. La apertura estuvo a cargo, solita y sola, de Mariana Baraj. Otro de los grandes momentos del Festival. A las 18:00 hs., en el Microcine del Centro Cultural Recoleta, dos películas dos: Oscar Alemán, vida con swing (Hernán Gaffet, 2002) y, a posteriori, Walter Malosetti: Solo de guitarra (Daniel Gagliano, 2004).

    A las 19:00 hs., el turno del Billy Harper Cuarteto en el Auditorio Jorge Luis Borges; fue acompañado por tres músicos argentinos: Ernesto Jodos en piano, Jerónimo Carmona en contrabajo y Pepi Taveira en batería. Otro momento para el haber. A las 19: 30 hs., en el C.C. Recoleta, solo piano a cargo de Manuel Fraga y la Porteña Jazz Band. En Notorious, a las 21:30 hs. y a las 23:00 hs., otro cruce: el saxofonista español Perico Sambeat junto al trío de la pianista Paula Shocron (completado por Brandán y Carmona). En los mismos horarios pero en Thelonious, el Donny McCaslin Trio (McCaslin en saxos, Pablo Motta en contrabajo y Oscar Giunta en batería). A las 22:00 hs, el Yamaha House Quartet en Kebaytina y, a su finalización, jam session. Esto último se reiteraría los días viernes y sábado.

    Aquí haremos hincapié en la actuación de Guillermo Klein en el Teatro I.F.T. Le fue comisionado un homenaje al Cuchi Leguizamón. La presentación estuvo a cargo de Adrián Iaies quien comentó cómo Klein, al enterarse de la propuesta, deshizo todos sus compromisos en Estados Unidos para poder estar presente. El propio "Guacho" dijo "nada quería más hacer en este momento de mi vida que homenajear al Cuchi". Y vaya si lo hizo. Estuvo acompañado por Pipi Piazzolla en batería, Richard Nant en percusión, trompeta y flugelhorn, Matías Méndez en bajo eléctrico, Esteban Sehinkman en teclados, Gustavo Musso en saxos, Juan Cruz de Urquiza en trompeta y flugelhorn, Martín Pantyrer en clarinete bajo y saxo barítono y el propio Klein en piano y voz.

    Es muy difícil poder determinarlo habida cuenta de lo comentado (imposible desdoblarse y estar en varios lugares al mismo tiempo), pero difícilmente este concierto se ausente del podio. Desde la sencilla y emotiva rendición en solo piano de la Zamba del silbador, todo fue para el disfrute, la sorpresa y la emoción. Coplas del regreso aportó un buen dueto percusivo y una magistral intervención de de Urquiza. La por momentos épica Zamba de la viuda, la gran versión de El zorrito, la explosión en la Chacarera de la muerte con la banda en pleno (porque había pasajes en soledad, duetos, tríos, cuartetos y etcéteras). Klein comentó escuetamente "es difícil el tema". Y entonces se encargó de complicarlo (¿embellecerlo?) aún más.

    Otro momento sublime fue Maturana, interpretado exclusivamente por los caños: Pantyrer, Musso, Nant y de Urquiza, dirigidos de pie por el líder, brindaron una impecable relectura de este clasicazo. También hubo lugar para una correcta y ascética Zamba del carnaval, una tremenda Serenata del 900 (¿fue acaso Liliana Herrero quien gritó "bravo" desde algún lugar de la platea?), un Carnavalito del duende capaz de hacerlos crecer (a los duendes) y donde hubo de todo. Y todo bueno, che... Y digo "che" y me pregunto por qué Klein se dirige al público como si fuera una sola persona ("vos sabés que cuando el Cuchi..." o bien "ojalá puedas escuchar campanas..."). El bis, enérgico y a pedido del público, fue Zamba del laurel. Todas las comisiones tendrán su CD editado. Ya saben en qué gastar sus petates en un futuro cercano. Una gran, pero gran noche la vivida en el I.F.T.

    Viernes 17

    A las 14:30 hs., en el C.C. Recoleta, Pensar la música: La utopía de la crítica, charla moderada por Pablo Gianera y con la presencia de Bob Blumenthal, Sergio Pujol, Ricardo Carpena y Chema García martínez; media hora después, también en el C.C.R., la presentación del Noneto de la carrera de jazz del Conservatorio Superior de Música Manuel de Falla. En el mismo lugar, dos películas a partir de las 18:00 hs.: Ascensor para el cadalso (Louis Malle, 1958) y Anita O'Day: The Life of a Jazz Singer (Robbie Cavolina, 2007). Y a las 19:30 hs. (siempre en el Recoleta), las actuaciones de la Antigua Jazz Band y del saxofonista y clarinetista chileno Alfredo Espinoza, acompañado por Pablo Raposo en piano y Osvaldo Freire en voz. Media hora antes, a las 19:00, en el Auditorio Jorge Luis Borges de la Biblioteca Nacional, los solos de piano inusuales, a cargo de Enrique Norris, Oscar Giunta y Guillermo Klein.

    A las 20:30 hs., otro momento de los buenos. En el Teatro Coliseo, la actuación de la Tolvan Big Band, agrupación sueca liderada desde 1979 por Helge Albin. Pero el número de apertura trajo al cuarteto integrado por el saxofonista Donny McCaslin, el guitarrista acústico Fernando Tarrés, Jerónimo Carmona en contrabajo y Juan Pablo Arredondo en guitarra eléctrica. Se sabe de la complicidad musical entre McCaslin y Tarrés. Se han encargado de demostrarlo (una vez más) sobre el escenario. En Notorious (a las 21:30 y 23:00 hs.), se presentó el Trío Brasil (Celso de Almeida en batería, Paulo Paulelli en bajo eléctrico y contrabajo y Fabio Torres en piano), con el aporte, en carácter de invitado, del guitarrista argentino Pablo Bobrowicky. Mismos horarios en Thelonious para el Abel Rogantini Trío (Rogantini en piano, Juan Pablo Navarro en contrabajo y Diego Alejandro en batería), más la presencia de Vinicius Dorin, saxofonista brasilero que integró la agrupación del gran Hermeto Pascoal.

    En el Teatro I.F.T. se llevó a cabo la segunda comisión del Festival. El Mariano Otero Noneto presentó Desarreglos sobre música de Walter Malosetti. Tampoco fue casual este encargo. Otero fue contrabajista del guitarrista Walter Malosetti durante muchos años y los une un afecto muy especial. Por eso no extrañó que el baterista fuera Pepi Taveira, quien también supo tocar con Don Walter y quien fuera el responsable del ingreso de Otero. Pero, obviamente, no estuvieron solos. Vestidos impecablemente con ambos negros ("la ocasión requería que, al menos una vez en la vida, nos vistiéramos bien") se sumaron a la gesta: Francisco Lo Vuolo en piano, Juan Cruz de Urquiza en trompeta y flugelhorn, Juan Canosa en trombón y los saxofonistas Ramiro Flores, Rodrigo Domínguez, Martín Pantyrer y Carlos Michelini.

    Como era de esperar, mucha emoción. Temas de Malosetti y algún homenaje Oteriano u Oteriense. Todo interpretado magníficamente brindando interesantísimas relecturas (en sonido y arreglos) con notables intervenciones de todos los solistas. Hubo mucho humor también y un pico emotivo cuando Don Walter, sentado en la primera fila de la platea, subió al escenario para la interpretación de Pappo's Blues. Pero (intuimos, nos pareció), Malosetti no quiso bajarse y también aportó su guitarra eléctrica (y algunas cosas más) en Walter Rhythm (composición del contrabajista dedicada a WM). Todos realmente felices y algunas confirmaciones: se sabe (se escribió) que Taveira y Otero conocen el repertorio de Walter Malosetti como nadie. Y la actualidad de Juan Cruz de Urquiza, Rodrigo Domínguez y Francisco Lo Vuolo es, realmente, cosa muy pero muy seria. Y por supuesto que el guitarrista tuvo un homenaje merecido en una noche en la que no faltaron a la cita el talento y la emoción.

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