• María Teresa Cibils: Anticipar

    Anticipar, Al perderte yo a ti, Si llueve en el mar, Mi sombra, Soy un evadido, Quizás más tarde, Amor ya es tiempo, Cerca de mí, Por dentro, Las palabras del aire, Nada que mirar, Yo te llamaba amor

    Músicos:
    María Teresa Cibils: voz
    Hernán Jacinto: piano
    Juan Jacinto: guitarra
    Guillermo Delgado: contrabajo
    Facundo Guevara: percusión
    Ezequiel Kronenberg: guitarra (en Al perderte yo a ti)
    Augusto Larreta: recitado (en Al perderte yo a ti)
    Fer Isella: piano y glockenspiel en Por dentro

    Acqua, 2009

    Calificación: Está muy bien

    Las limitaciones propias de este escriba hacen que las dudas se multipliquen una y otra vez. De ahí que a veces sufra y mucho ante una hoja en blanco antes, un teclado inexpresivo ahora. En esta ocasión (mencioné la palabra “dudas”) no sé por dónde empezar. O cómo encarar este comentario. Porque aunque le cueste creerlo, se me han ocurrido varias arterias, transitables todas ellas. Más dudas: usar una, ¿anula a las otras? Recurrir a dos o tres, ¿no ayudaría a la confusión general? Hacer una suerte de rapsodia comentarística con todo, ¿no sería un disparate?
    Mientras el panorama sigue ahí, con su amplitud, uno desea que la neblina se disipe; o que al menos le permita vislumbrar, a través de ella, alguna(s) certeza(s). Si usted me lo permite (esto de escribir en soledad tiene la ventaja de que en el momento nadie puede oponerse a nada), escribiré palabras que tienen que ver con lo antedicho: familia, adaptación, comodidad, complicidad, seriedad, compromiso, trayectoria, conveniencia, resguardo, elección.
    Y créame que hay más.

    María Teresa Cibils nació en la ciudad de Santa Fe; allí estudió magisterio, asistencia social, hizo cursos de dibujo y pintura, teatro, música y participó en talleres literarios. Publicó varios de sus poemas en diarios y revistas de su ciudad. Trabajó en la Universidad del Litoral en Extensión Universitaria y en villas de emergencia creando centros de recreación para niños.
    En 1975 se trasladó a la ciudad de Buenos Aires. Comenzó a publicar sus dibujos (una tira de humor sin palabras llamada La Pupi) en los diarios Mayoría de Capital Federal y en El Litoral de la ciudad de Santa Fe.
    En 1980 ingresó al diario La Nación como redactora y dibujante. Publicó durante once años La pandilla, tira de humor mudo, en el Suplemento Infantil de dicho diario.
    Ingresó a la revista Anteojito, de García Ferré, donde aparecieron sus tiras de humor y escribió para distintas secciones. Sus notas y dibujos fueron requeridos para publicaciones de España, Colombia y Chile. Agencias internacionales distribuyeron sus tiras mudas en varias publicaciones del exterior.
    Compuso la letra y música de un registro para niños titulado La Pupi y sus amigos. En 1985 ingresa a Editorial Bonum donde dirigió durante varios años colecciones de libros de literatura infantil-juvenil. Sus creaciones fueron requeridas para confeccionar tarjetas, posters, etc.
    Ediciones Granica publicó su obra competa.
    En el año 2.002, su personaje La Pupi fue a la televisión en forma de dibujo animado, apareciendo en las pantallas de Canal 7. Publicó varios libros propios e ilustró los de otros autores.
    En este breve resumen (le juro), queda claro que la actividad de María Teresa Cibils ha sido destinada a los niños.
    Hasta ahora.

    A priori, la receta para Anticipar es sencilla: textos de la propia Cibils y también de otros autores como Fernando Pessoa, Ernesto Cardenal, Jorge Conti, Augusto Larreta, Ivonne Bordelois y Augusto Larreta. Se les pone música, se llama a buenos músicos, a un reconocido productor artístico y listo, ¿no?
    No.
    Porque no todos los textos son fácilmente musicalizables; y luego, cantables. Tomemos el ejemplo de Shakespeare, por ejemplo; Elvis Costello y John Harle realizaron un trabajo magnífico en Terror + Magnificence con tres obras del inglés. Pero hubo otras experiencias de las que es preferible no acordarse. Con Borges, otro tanto. En lo personal, creo que todo texto es posible de musicalizar. Pero no en cualquier estilo. Ni para cualquier intérprete.
    María Teresa Cibils ha recurrido, además, a sus hijos: el guitarrista Juan Jacinto y el aquí pianista Hernán Jacinto. De Augusto Larreta, su compañero incondicional según el booklet, tomó un par de composiciones y su voz para un breve recitado. El contrabajista Guillermo Delgado y el percusionista Facundo Guevara son idóneos, experimentados y talentosos. Y Fer Isella como productor es sinónimo de garantía. Pero esto no asegura nada. Y no frunza el entrecejo. Yo le puedo asegurar que si usted me entrega los ingredientes exactos para la mejor tortilla a la española del planeta, en mis manos puede transformarse tranquilamente en una pizza desabrida que, como todos sabemos, es italiana (bueno, no es tan así, pero si no… el chiste no cierra).

    María Teresa Cibils ha tenido la necesidad, obviamente, de concretar una propuesta artística para adultos. El resultado es Anticipar, que comienza con el tema homónimo, compuesto por Larreta y que, de movida, indica que el trayecto será calmo, relajado, prístino. Tanto aquí, como en Al perderte yo a ti (de Ernesto Cardenal) parece notarse bastante que los textos han sido concebidos como textos. En particular este último, que parece exigir una lectura rápida, frenética, ante el indisimulable juego de palabras, casi un trabalenguas poético, valga la licencia.
    Pero el comienzo de Si llueve el mar (de Cibils), con el contrabajo en primer plano, bien sostenido por Guevara y con destellos al piano de Hernán Jacinto decididamente atractivos, nos pone en otro plano. Cibils canta aquí con comodidad, con soltura, con calidez. Un momento decididamente exquisito. También pertenece a la cantante Mi sombra, con mayor presencia de la guitarra de Juan Jacinto y Cibils que sigue estando cómoda, suelta, cálida. La adaptación de Soy un evadido, del portugués Fernando Pessoa, funciona mucho mejor; un ubicuo y sutil aporte de Hernán Jacinto en una extensa intro a dúo con la cantante. Al sumarse Delgado y Guevara el tema adquiere (disculpen, pero no sé cómo reflejarlo mejor) mucho swing.
    Otra composición original de Cibils, Quizás más tarde, con la intro aquí a cargo de Juan Jacinto en guitarra, desemboca en una suerte de candombe mientras la cantante entona “Tiene que morir el viento, para darte el aire, tienen que crecer mis manos, para acunarte“. Acompañada exclusivamente por Hernán Jacinto, Amor ya es tiempo, es un bello e intimista momento.

    Sigue Cerca de mí, de Jorge Conti. El comienzo, en voz y guitarra, es una maravilla. Pero cuando atacan al unísono Delgado y Hernán Jacinto, brindan uno de los mejores momentos del álbum. Y luego frenan y aceleran y aquí sí que todo cierra aunque el texto sea ajeno. Notable arreglo de Juan Jacinto.
    Por dentro, de Juana Morelli, trae un acompañamiento ideal en guitarra y la aparición de Fer Isella aportando piano y glockenspiel. El poema de Morelli es desgarrador; Cibils hace causa común con ello. Otro notable arreglo de Juan Jacinto.
    Las palabras del aire, de Larreta, parece necesitar una vuelta más para que cierre definitivamente; la gravedad de Nada que mirar, con cierto aire de baguala en su inicio y texto de aire “yupanquiano”, preanuncia lo que finalmente resulta: uno de los grandes momentos del álbum: “Yo no tengo nada que mirar; en el mundo no hay caminos con mi nombre. Sólo hay un sauce que duerme en mis horas; y la sombra de un ayer que se desarma“.
    El final de Anticipar es con Yo te llamaba amor, de Ivonne Bordelois. Un cierre de álbum donde Cibils recurre exclusivamente a la compañía de Hernán Jacinto (dicho sea de paso, debo ser el único que lo prefiere al piano antes que a los teclados). Piano, voz y un texto que derrocha tristeza. Gran aporte de Jacinto y fervorosa entrega de Cibils.

    María Teresa Cibils ha concretado la edición, por el sello Acqua Records, de Anticipar.
    Ofrece composiciones propias, musicaliza las de otros autores, decidió grabar con sus hijos, convocar a músicos jóvenes y a un reconocido productor artístico.
    Ha asumido varios riesgos de los que ha salido airosa.
    Y además tomó la valiente decisión de rodearse de sus afectos. Que se sabe que no siempre resulta bien, que muchas veces termina nublando el horizonte, que generalmente limita las exigencias.
    María Teresa Cibils ha entregado un álbum muy atractivo, serio, respetuoso y adulto.
    Que la revela además como una interesante compositora e intérprete.
    Y que nos hace esperar con ansiedad su continuidad.

    Marcelo Morales

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