• Rez Abbasi

    El prestigioso guitarrista y compositor paquistaní Rez Abbasi emigró a Estados Unidos a la edad de 4 años. A pesar de haber desarrollado su etapa formativa y el cuerpo principal de su trayectoria musical en ese país, las raíces originales contenidas en su ADN cultural siempre se manifestaron de manera orgánica en su ideario creativo. En su estilo se integra con naturalidad una vívida síntesis de dos mundos musicales: el occidental, representado por el jazz y la música clásica, y el surasiático, exteriorizado por una aglomeración de géneros emergentes de la cultura indo-pakistaní. Su personal proyección estética se nutre con imaginativa fluidez a través de ascendientes que unifican un vasto universo musical: de Charlie Parker a Pandit Ravi Shankar, de Wes Montgomery a Ustad Nusrat Fateh Ali Khan y de Bela Bartok a Usad Ali Akbar Khan, pasando por John Coltrane, Ralph Towner, Paul Hindemith, Pat Metheny, Igor Stranvinsky, Ustad Alla Rakha, Miles Davis y Claude Debussy, entre otros.

    Rez Abbasi tiene una formación académica que también expresa sus intereses multiculturales, ya que es egresado de la Univesity of Southern California y del Manhattan School of Music en jazz y música clásica; pero también incluye una peregrinación de estudios en India bajo la tutoría del maestro Ustad Alla Rakha. Su debut discográfico como solista tuvo lugar en 1995 con el álbum Third Ear, trabajo en el que fue secundado, entre otros, por Peter Erskine, Kenny Werner, Ben Perowsky, Marc Copland, Bob Mintzer, Scott Colley, Satoshi Takeishi y Marc Johnson. En 1999 editó Modern Memory en compañía de Gary Thomas, Michael Formanek, Tony Moreno y Tim Hagans. Tres años más tarde llegaría Out of Body (con Tony Malaby, Ron Horton, John Herbert y Bruce Hall) y en 2005 el aclamado Snake Charmer, álbum que daría origen a su cuarteto más estable integrado por Gary Versace en órgano, Danny Weiss en batería y tabla y la cantante Kiran Ahluwalia. Su consagración definitiva se produciría con el álbum Bazaar de 2006 con la misma integración más Rudresh Mahanthappa, Guatham Siram y Marc Mommass en carácter de invitados.

    La entrega más reciente de Abbasi ha sido con Things to Come, álbum en el que contó con la colaboración estelar de Vijay Iyer, Kiran Ahluwalia, Rudresh Mahanthappa, Johannes Weindenmuller, Mick Block y Dan Weiss. Además de su carrera solista, tiene una activa participación en diferentes proyectos cooperativos. Ha integrado, junto a David Phillips, Tony Moreno y John O’Gallagher, el ensamble colectivo Free Dance y dirige, produce y participa como miembro estable en el Kiran Ahluwalia’s Ensemble. Abbasi también mantiene una consistente sociedad musical con el saxofonista Rudresh Mahanthappa que se manifiesta en sendos proyectos grupales en común: el Indo-Pak Trio y el Dakshani Ensemble. Su refinada técnica como guitarrista y la amplitud de lenguajes que domina con su instrumento, lo han llevado a ser uno de los sesionistas más requeridos de la actualidad. Esto le valió compartir escenario o participar en grabaciones junto a una interminable lista de músicos: Ruth Brown, Barre Phillips, Billy Hart, Rick Margitza, Tony Malaby, Greg Osby, Marilyn Crispell, Pandit Ronu Majumdar, George Brooks, Pandit Kadri Gopalnath, DD Jackson, más otros mencionados anteriormente. Rez Abbasi es un músico notable que nos otorgó el honor de compartir su mundo, sus opiniones e ideas y, como usted podrá comprobar, éstas suenan tan interesantes, cálidas y sinceras como su música. Disfrútelo…

    Un buen lugar para comenzar es referirnos a tu nuevo álbum Things to Come. Allí encontramos una tremenda gama de influencias y no sólo en lo que respecta a géneros. Uno puede hallar reunidas en ese trabajo un montón de voces musicales de distintas regiones combinadas de manera orgánica. Me pregunto si podemos introducirnos en la génesis del álbum…

    Bueno, puedo empezar con mis orígenes. Confidentemente debo decir que, por el hecho de haber nacido en Pakistán y que desde los cuatro años crecí en Estados Unidos, todo mi maquillaje es ecléctico en sí mismo. La música y especialmente el jazz, es una de las mayores vías de canalización para otorgarnos una voz o expresar una forma del eclecticismo interior. Con eso en mente, todo el material que he grabado tiene un alcance bastante amplio y siempre es incluyente. También debo decir que nunca trato de forzar un material determinado en mis composiciones. Aprendo cosas tan orgánicamente como se pueda y éstas suelen venir a mí cuando estoy componiendo. Probablemente ésa sea la causa por la que has escuchado este álbum como algo orgánico. He compuesto mucho material y creo que a medida que va pasando el tiempo la música va adquiriendo un gran sentido de naturalidad. Otra cosa que debo mencionar es que toco mucha música folk y participo en un montón de festivales de músicas del mundo. Como parte de esos festivales los músicos tenemos jam sessions, a veces satisfactorias a veces no, pero el punto central es que improvisar con músicos de todo el mundo es una parte de mis actividades habituales cada año.

    Hablemos sobre el concepto representado en el título de tu álbum…

    El título del disco (Things to Come = Cosas por venir) refiere al poco apreciado trabajo que los músicos de jazz tienen que hacer para desarrollar su oficio. Nosotros estamos desamparados en la sociedad pero las personas que disfrutan la variedad de las formas del jazz son, en mi opinión, muy afortunadas. Están escuchando cosas con las que la mayoría de la gente no se relaciona. Si lo pensamos, ¡eso es bastante profundo! (exclama). He usado como ejemplo eventos que estaban sucediendo mientras escribí la música… cosas que tuvieron resonancia para mí. Por ejemplo, el hecho de que el Presidente Obama obtuviera su nominación. El Grammy por el álbum del año que recibió Herbie Hancock y que el film Slumdog Millionaire (“Quién quiere ser millonario”, producción indo-británica dirigida por Danny Boyle que ganara el Oscar a la mejor película) tomara al mundo por sorpresa. Si las personas involucradas en esos eventos se hubiesen rendido prematuramente, no hubiesen obtenido la clase de impacto que consiguieron. Así que, realmente, todo eso gira en torno a la resistencia, perseverancia y revolución humana. Elementos que se relacionan con la espiritualidad del budismo.

    Algo que distingue tu trabajo es el enfoque con el que reflejás la fusión de varios estilos y tradiciones. ¿Hasta qué punto la música indo-pakistaní y otras formas no occidentales influyeron en tu forma de tocar y componer?

    La música indo-pakistaní ha estado en mi familia a partir del primer día. Pero desde que crecí en Estados Unidos, me ubiqué a mí mismo en el estilo de vida americano. Escuché rock y pop, heavy-metal, etc. No fue sino hasta que concurrí a una fiesta en una casa cuando tenía 18 años, que abrí mis ojos. En aquella fiesta hubo un dueto entre el maestro de Santoor (instrumento de cuerdas originario de India) Shiv Kumar y el maestro de tabla Zakir Hussain. Eso fue divertido porque, en realidad, nunca había visto físicamente tan cerca una performance como ésa… Volví a verlos cinco veces más. Poco después, comencé a estudiar ritmos de India con uno de los discípulos de Pandit Ravi Shankar, Han Har Roa y asistí a una gran cantidad de clases en India con el ya difunto Ustad Alla Rakha. Así que lo que uno puede percibir como una fusión de estilos, al menos para mí, no es ninguna clase de fusión. Es todo acerca de tu paradigma, de cómo has crecido, etc. Está claro que soy un músico de jazz que ha estudiado música clásica occidental, jazz y música de India. Mi música se canaliza a través de una plataforma de jazz; pero un oyente que discierne, escuchará en ella muchos elementos de música de la India y música clásica occidental.

    ¿Hay alguna diferencia entre el público de Estados Unidos y el de India en la manera en que comprenden tu música o en la forma en que la gente se relaciona con ella? ¿Y qué sucede con las audiencias de otras partes del mundo como África o Europa?

    Creo que cualquier lugar fuera de los Estados Unidos está más abierto a géneros experimentales. Ésta es una lamentable realidad, pero aun así hay refugios (refiriéndose a Estados Unidos) en donde la música innovadora es bien recibida. He tocado en lugares como República Checa, Francia, España, etc... y son audiencias asombrosas. México es también un lugar destacado pero nunca estuve en África.

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