• Hermann Hesse: El lobo estepario

    (Edit. El Ateneo)

    De un salón de baile por el que pasé, salió a mi encuentro una violenta música de jazz, tosca y cálida como el hálito de carne cruda. Me quedé quieto un momento: este tipo de música siempre tuvo, aunque la reprobaba tanto, un oculto atractivo para mí. El jazz me provocaba aversión, pero la prefería diez veces más a toda la música académica de hoy; llegaba hondamente con su rudo y alegre salvajismo hasta el mundo de mis instintos, y respiraba una honrada e inocente sensualidad.

    Estuve un rato olfateando, aspirando por la nariz esta música; la lírica era pegajosa, superazucarada y goteaba sentimentalismo; la otra mitad era salvaje, caprichosa y enérgica, y sin embargo, ambas mitades marchaban juntas, ingenua ypacíficamente, formando un todo. Era música decadentista. En la Roma de los últimos emperadores debió existir algo parecido. Evidentemente que, comparada con Bach, con Mozart, y con música de verdad, era una porquería…, pero esto mismo era todo nuestro arte, nuestro pensamiento, toda nuestra supuesta cultura, si la comparamos con cultura legítima. Y esta música tenía la ventaja de tener gran sinceridad, de un evidente innegable negrismo, y de un humorismo alegre e infantil. Tenía algo de los negros y algo de los americanos que a nosotros los europeos, dentro de toda su pujanza, nos parece infantilmente nuevo y tan aniñado.

    ¿Llegaría también Europa a ser así? ¿Estaba ya en camino de ello? ¿Éramos nosotros, los viejos conocedores del mundo antiguo, de la antigua música de verdad, de la antigua poesía auténtica, éramos nosotros únicamente una exigua y terca minoría de complicados neuróticos, que mañana seríamos olvidados y puestos en ridículo? Lo que nosotros llamábamos "cultura", espíritu, alma, lo que teníamos por bello y sagrado, ¿era nada más un fantasma, muerto hace tiempo y tenido por real y vivo todavía, únicamente por un par de locos como nosotros? ¿Acaso no habría sido auténtico nunca ni habría estado vivo jamás? ¿Habrá siempre podido ser una quimera y sólo una quimera eso por lo que tanto nos afanamos nosotros, los locos?

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