• Luciano Troja: At home with Zindars

    Mother of Earl, Nice Place, Silverado Trail, Four Times ‘Round, Z Waltz, Sareen Jurer – Part 1, Sareen Jurer – Part 2, Lullaby for Helene, Karen’s Mode, My Love is an April Song, ThreeTimes ‘Round, Earl and Bill, I Always Think of You, Joy, How my Heart Sings, Roses for Annig

    Músico:
    Luciano Troja: piano

    Luciano Troja, 2010

    Calificación: Dame dos

    Usted sabe muy bien que la única coincidencia existente entre una casualidad y una causalidad es que una es anagrama de la otra (y viceversa, perdón…). Y espero que sepa lo que es un anagrama (por las dudas se lo comento así, bajito, sin que nadie nos escuche: se trata de una palabra –o frase- que resulta de la transposición de otra palabra –o frase-. Por ejemplo: alma – mala; toro – roto; argentino – ignorante).
    Muchos sostienen que la casualidad no existe y que los hechos se deben a causalidad; algo absolutamente cierto, salvo cuando interviene algún elemento en forma casual (¡?).
    No me haga caso… mejor le cuento que un día estaba leyendo un artículo sobre el pianista Bill Evans. Allí se mencionaba con insistencia a un tal Earl Zindars y el furtivo enamoramiento que se apoderó de Evans ante algunas de sus composiciones. Y uno, que lo ignora casi todo pero que tiene por costumbre ser curioso, sintió que un bichito le picaba. Entonces, con la semillita, apareció la necesidad de la búsqueda.

    Estaba en eso cuando llegó el cartero. Entregó un sobre en mano que, sin ser abierto, quedó a la espera de los datos (a esta altura necesarios para mi obsesión) del tal Zindars. Que nació en Chicago en 1927 y murió en 2005. A ver… estudió y fue graduado con honores, fue comisionado en innumerables ocasiones, ha compuesto música clásica y recibió el Jazz Pioneer Award en reconocimiento a sus “excepcionales contribuciones al mundo del jazz”.
    Sus composiciones han sido grabadas, entre otros, por Donald Byrd, Eddie Daniels, Cannonball Adderley, Philly Joe Jones, Tony Williams y Dino Saluzzi.
    Y, por supuesto, por un tal Bill Evans.

    La empatía fue tal que el escritor Peter Pettinger, autor de la interesante biografía sobre Evans, eligió como título para dicho libro How my Heart Things, ni más ni menos que una composición de Earl Zindars.
    Hay mucho más para decir al respecto pero por el momento podemos darnos por satisfechos, si usted no opina lo contrario…
    De pronto, recordamos el sobre que habíamos recibido. Venía de Italia y el remitente era el pianista siciliano Luciano Troja. Algo que me alegró pero no me sorprendió, ya que tanto Troja como su compadre, el guitarrista Giancarlo Mazzú, han decidido tomarse la molestia de enviarme cada una de sus grabaciones.
    La sorpresa vino cuando vislumbré el contenido. Se trataba, efectivamente, de un CD; un álbum de solo piano titulado At home with Zindars (¡!), dedicado a las composiciones de imaginen quién…

    En su momento comentamos el fortuito encuentro en Buenos Aires con el pianista italiano, cediéndonos los álbumes Taranta’s Circles (con el grupo Mahanada) y el magnífico Seven Tales About Standards, a dúo con Giancarlo Mazzú. Mis oídos se alegraron sobremanera ante la irreverencia y el talento de ambos músicos. Se sucedieron el Seven Tales… Vol. 2 y Mannahatta (de Mahanada).
    Pero esto es diferente… muy diferente…

    At home with Zindars fue editado por el pianista en forma independiente de manera harto lujosa. Un booklet de unas 40 páginas, con copiosa información (en inglés e italiano), donde Troja no solamente se refiere a la manera en que, también por intermedio de Bill Evans pero sin cartero, se acercó a la música de Earl Zindars, sino que a su vez realizó un detallado y pormenorizado análisis de cada una de las composiciones aquí abordadas.
    Decía que este disco es diferente; lo es en relación a entregas anteriores de Troja. Aquí no hay desbordes ni pirotecnia, sino un abordaje respetuoso, sutil, no exento de sensibilidad y con el italiano mostrando una (otra) faceta en la que también se siente a sus anchas. El pianista ofrenda 15 relecturas y una composición propia (la bellísima Earl and Bill), con el desafío latente de no parecerse a un acólito de Evans, pero al mismo tiempo conservando el espíritu y mostrando (en un lenguaje diferente, como apuntamos) su propia voz.

    Sería una injusticia nombrar puntos altos en un disco exquisito que fue grabado en el transcurso de tres años. Luciano Troja nació en Sicilia (que no queda en U.S.A.) y tal vez ésa sea la razón por la que aún el mundo catedrático del jazz lo tiene en las gateras.
    Allá ellos…
    Troja ha demostrado (y sigue haciéndolo) ser una de las voces pianísticas más originales e interesantes surgidas en los últimos años. Con Mahanada, a dúo con Mazzú o, como en este caso, en soledad.
    Y créame que no hay casualidades aquí.
    Hay una gran causa.
    Que produce un notable efecto.
    Y que se mete en un ángulo.

    Marcelo Morales

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