• Esteban Sehinkman

    Esto tiene un sitio de internet de donde la gente puede acceder a las partituras de cada uno de esos temas, ¿verdad?

    Exacto: www.realbookargentina.com

    Que al día de hoy son aproximadamente… Más de 350 temas, llegando a los 200 compositores. Incluso este año hicimos un agregado con 35 compositores más, entre ellos Oscar Alemán, Raúl Carnota, Lilian Saba y Santiago Giacobbe. Es muy interesante la mezcla de autores que hay en el libro. Hay cosas artísticamente más definidas y otros temas que fueron realizados "al estilo de”. Para mí, todo es igual de válido. Todo retrata el momento…

    ¿Vos ponés algún tipo de condicionamiento para determinar qué se incluye y qué no?

    Ningún filtro estético. Sólo que tratemos de mantener el formato melodía y cifrado en las partituras lo más posible.

    Con esto llego a la conclusión de que te han acercado cosas sin sentido (risas).

    No, ya que me encargué de contactar a la mayoría de los compositores y otros llegaron recomendados. La verdad es que el trabajo fue apasionante y no tuvo inconvenientes.

    Esto te hizo escuchar y conocer mucho, ¿no?

    La verdad que si. Y hay muchos que todavía no están, pero en la medida que vayamos teniendo tiempo, se irán agregando.

    Ese “vayamos”…

    Es que trabajo con un equipo de primera. Luciano Paludi, que es un compositor que está en el libro, hace un trabajo monumental como copista y diseñador del formato de las partituras. En el “vayamos” también está Machi Mendieta, que se ocupa de actualizar el sitio on line, Kalil Llamazares que diseñó la tapa del libro, Pipi Piazzolla y Mariano Sivori que aportaron unos ejemplos básicos de ritmos de estas latitudes, Eric Benson una traducción del prólogo al inglés, Fede Orlando, Caro Gentile... y por supuesto (del periodista) César Pradines, colaborador ideológico del proyecto. Somos un pequeño equipo, ad honorem.

    ¿Y por qué ad honorem? Porque cuando se habla de que algo se hace ad honorem, en realidad implica que hay que poner dinero...

    Para que funcione, tiene que ser (remarca) sin fines de lucro. Es fundamental que tengamos esa claridad. En un país donde todo es tan caótico y complicado, donde cuesta tanto que el estado se ocupe de la gente, pero a la vez que la gente se ocupe de sí misma con cierta conciencia, aprendí que uno puede aportar algo desde el lugar que ocupa; yo soy músico, conozco un montón de gente y tengo la posibilidad de hacerlo…

    Pero muchos tienen o han tenido esa posibilidad…

    Probablemente falte la conciencia… Hay tal vez una cuestión ideológica de que para colaborar uno se tiene que inmolar…

    ¿Tiene un concepto socialista el proyecto?

    (Piensa) No lo sé... me parece que pasa más por el hecho de tomar lo que uno tiene al alcance de la mano y tratar de plasmarlo. Y yo creo que todos tenemos cosas a mano para hacer, se esté en el lugar que se esté. Si queremos mejorar el entorno en que vivimos nos tenemos que hacer cargo, porque de arriba viene muy poco.

    ¿No gestionaste algún tipo de subsidio?

    No, porque la verdad es que no tengo ganas de entrar en la dinámica burocrática y, además, no tengo tiempo. Hasta ahora, con un bajo presupuesto y convicción nos podemos manejar,  la información esta disponible. Le damos para adelante.

    ¿Te llevaste sorpresas, de las buenas y/o de las malas en el proyecto?

    La mayoría han sido buenas. La verdad que hubo muy buena recepción y la mayoría colaboró enseguida. Las primeras composiciones que recibí fueron de Guillermo Klein, que resultó un muy buen augurio, por lo que significa Guillermo a nivel mundial. O ir a buscar partituras a lo de Dino Saluzzi, Sergio Mihanovich o Fat's Fernández... Había una conciencia clara de por qué se estaba haciendo esto.

    Y vos tenés que revisar todas y cada una de las partituras, que estén bien, sin errores… ¿no?

    Eso lo hicimos en forma conjunta con Luciano Paludi que, insisto, realizó un gran aporte y horas de trabajo. Pero sí, compilamos los temas, los pasamos al formato del libro, corregimos lo que había que corregir, se lo volvíamos a enviar a los compositores para que los vuelvan a chequear, luego nos enviaban los temas de nuevo y ahí se publicaban. Igual se nos pasaron cosas... Las correcciones tenían que ver más con temas de notación, no con decisiones musicales. Pero que conste que eso ya no lo hacemos más… Ahora, el que tenga intenciones de entrar debe mandar la partitura impecable.

    O sea que, entre otras cosas, también hiciste un trabajo similar al del corrector de una editorial.

    Sí… La idea es que este Real Book esté a la altura de cualquier otro. Es algo que, desde la página de internet, está a disposición en todo el mundo y queremos presentarlo de la mejor manera posible (se pone a hojear el libro). A veces miro el índice y me pongo contento… porque, por ejemplo, está Rodolfo Alchourrón, a quien tuve como profesor en Avellaneda y que fue un gran docente. Alguien que, como muchos otros músicos presentes, hicieron y hacen escuela. Y eso para mí es muy importante. Poder darle un lugar a todos ellos…

    Pero además, una cosa es que formen parte del Real Book y otra que vos quieras convocarlos para tocar…

    Son cosas distintas. Siempre traté de trabajar desde la neutralidad... Por ejemplo, mirá la “M” del indice: Moguilevsky, Minichillo, Mihanovich, Michelini, Merlo, Malosetti, Masliah, Maza, Monk, Mark, Manzoni, Machline… hay un poco de todo… y está bien… cada uno aportando desde su lugar; y yo, contento con el pantallazo que logramos...

    ¿Dentro de cuánto creés que se va a tener conciencia real de lo que implica un trabajo como éste?

    (Piensa) No tengo la menor idea…

    Porque sería bueno que los músicos jóvenes de acá, en lugar de recurrir a tocar los temas de Kind of Blue, por ejemplo, digan “vamos a tocar algo de Klein”…

    Está pasando ya… de a poquito, pero está pasando… Incluso en el exterior; lo que pasa es que, evidentemente, es un proceso que llevará su tiempo. Por eso es fundamental que los compositores participantes tengan una tarea activa de difusión del proyecto. Es muy importante (recalca) -y si vos lo ponés en la nota me hacés una gauchada enorme porque tu magazine se lee un montón porque esta buenísimo- que abandonemos la fragmentación. Que no se queden en el hecho de enviar su tema, sino que también le manden la información de la existencia del site a todos sus contactos musicales y que estimulen la cuestión; y que si tienen un ensamble a cargo, que lleven algún tema. Que se impriman un libro físico y lo dejen en la biblioteca de la escuela de música de la ciudad en que estén. Si logramos eso, la cosa va a caminar. Fijate que hay un buen ejemplo de eso. En enero de 2009, en Madrid, (el pianista) Federico Lechner armó con (el bajista) Gustavo Gregorio y (el guitarrista) Guillermo Bazzola, una presentación del libro. Para mí fue un alegrón tremendo… Se hicieron cargo, lo imprimieron, hicieron una convocatoria, consiguieron el sponsoreo de la Embajada argentina en España, consiguieron una noche en un local de jazz típico de Madrid e hicieron la presentación tocando temas del libro. De este modo nos potenciamos, no para ver frutos el año que viene, sino para sembrar seriamente a mediano o largo plazo. Es una postura activa que como consecuencia trae lenta pero inexorable mejoría...

    Por ahí todavía te falte…

    (Interrumpe) Pegarme unos palos (risas)

    Además de eso… dar un par de puntadas… estoy pensando en…

    Toda la ayuda es bienvenida…

    … en un ciclo de varias fechas, regenteado por vos, en algún lugar típico, donde los músicos vayan a tocar temas de otros que figuren en el Real Book Argentina.

    Eso lo hicimos en la presentación oficial del libro…

    Sí, pero me refiero a algo con continuidad, una vez por semana a lo largo de tres meses, por ejemplo…

    Estaría buenísimo… ahora se viene el disco del Real Book, que tiene ese concepto: distintos grupos tocando temas de otros, que figuren en el libro. Pero lo del ciclo es algo que está latente, ya lo vamos a retomar.

    Teniendo en cuenta la escasez de iniciativas de la gente me parece que se impone algún tipo de presentación. Y hasta lograr que, de alguna anera, el Real Book Argentina sea algo así como el Google de los músicos de acá…

    Claro… (piensa) A mí me costó y cuesta bastante negociar este tipo de cosas (me muestra la contratapa del libro); todos estos sponsors los conseguimos para el lanzamiento del libro. Con lo que aportaron, pudimos imprimir algunos ejemplares y bancar la puesta en aire del web site. Y por canje, grabar el disco RBA Vol. 1 con Luis Baque y Facundo Rodríguez, tremendos ingenieros...

    Yo no sé si “el” lugar, no sé si ahora, tal vez el año que viene, es un espacio que por ahí se pueda otorgar desde el Festival de Jazz. Porque además le daría proyección internacional…

    Hubo algunas tratativas para presentar el libro en el Festival de Jazz 2008. Pero ellos querían vender el libro sí o sí… y yo defendí la posición de que el proyecto era sin fines de lucro. Cuando recopilé los temas, lo primero que acordé con los compositores era que el libro no se vendía, cuentas claras conservan la amistad. Así que no pudimos arreglar, una lástima... Creo que por muy poco dinero, la organización desperdició una buena chance de prestigiar el festival, de ayudar a preservar el material y de darnos una mano a todos los compositores participantes del libro... que al fin y al cabo somos los mismos que nutrimos el festival...

    Pero vos, ¿qué pedías?

    Que me imprimieran 200 libros para repartir entre los compositores participantes y entre las principales escuelas o conservatorios de música del país; incluso había conseguido un presupuesto bajísimo para imprimirlos. Y un lugar en las reuniones o mesas redondas del festival para difundir el Real Book Argentina. Estaba regalado...

    No los ibas a vender…

    ¿A quién? ¿A Editorial Atlántida? ¿O a los miles de fans del jazz argentino? (risas) Entrá a la pagina www.realbookargentina.com y bajate el libro entero ahora...

    ¿No será que estamos dominados o gobernados por la suspicacia y desconfiamos de todo? Porque el “ad honorem”, acá, no es “ad honorem”; es contar con un subsidio o similar. El verdadero “ad honorem” es no recibir nada; es más… poner uno, simplemente teniendo en cuenta las horas-hombre invertidas en el trabajo. Y eso sí que no vuelve ni tiene precio. Ese laburo…

    Vivimos en el mundo de las suspicacias. La mayoría de los problemas entre los hombres se originan por estas suspicacias, por lo que creen que piensan los unos de los otros. La mayoría de estos pensamientos de "confabulación" no existen, son miedos, ilusiones, proyectados hacia afuera o inseguridades. Hay que bajar un cambio... Cuando uno trabaja con dedicación en lo que hace, porque tiene la certeza de que es lo correcto, la parte rentable pasa a ser secundaria, porque la causa en sí tiene mucha más fuerza... y por lo general, en algún momento, se terminan juntando. Yo quiero vender 1 millón de discos, pero ningún Real Book Argentina... (risas)

    www.estebansehinkman.com.ar www.realbookargentina.com www.myspace.com/bufalomusic

    Marcelo Morales

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