• Nate Wooley por dos

    Nate Wooley & Paul Lytton: Creak Above 33
    The Mbala Effect, The Gentle Sturgeon, Filtering the Fogweed, The Lonely Fisherman

    Músicos:
    Nate Wooley: trompeta, amplificador
    Paul Lytton: percusión, electrónicos

    Psi, 2010

    Calificación: Dame dos

     

     

    Nate Wooley: Trumpet/Amplifier
    Lado A: Trumpet A, Trumpet B
    Lado B: Amplifier

    Músico:
    Nate Wooley: trompeta, amplificadorSmeraldina-Rima, 2010

    Calificación: Está muy bien

    La paradoja es la fuente de la pasión del pensador y el pensador sin paradoja es como el amante sin sentimiento (Søren Kierkegaard)

    La etimología del término paradoja proviene de los vocablos griegos para y doxom que en conjunto podrían traducirse como “más allá de lo creíble”. La palabra paradoja tiene diversas acepciones ya que el concepto se aplica para describir una aserción inverosímil o absurda que se presenta con apariencia de verdadera, tanto como para representar a una figura de pensamiento que consiste en emplear expresiones o frases que envuelven contradicción. Sin embargo, su significado más aceptado refiere a una idea extraña u opuesta a la común opinión y al sentir de las personas. Ergo, podemos concluir que una paradoja es una situación que infringe el sentido común o la opinión general mediante el uso de una contradicción lógica de apariencia verdadera.
    A lo largo de la historia los filósofos, tal vez debido al poderoso estímulo para la reflexión que contienen las paradojas, se han servido de ellas para revelar la complejidad de la realidad. Esa búsqueda del conocimiento involucra una paradoja en sí mismo, ya que para que el individuo pueda descubrir la intrincada composición de la realidad primero debe asumir su propia complejidad. Trasladando ese concepto al campo del arte musical podríamos colegir que la obra del artista, en su evocación más sublime, debe dar cuenta de esa doble verdad que enlaza el arduo descubrimiento de la realidad circundante con la aceptación de la complejidad implícita en su mundo interior. Es innegable que la percepción musical está sujeta a la valoración estética personal pero también es cierto que esa percepción actúa bajo los influjos de una interminable asociación de elementos que tienden a formar una opinión estandarizada. En consecuencia, eso nos condiciona y predispone a interpretar o relacionar conceptos de una forma determinada haciendo que los sonidos sean descriptos como agradables o desagradables cuando responden a determinadas sintonías o armonías, que la sola mención de un instrumento musical nos subordine a esperar cierto tipo de sonido o que un género musical en particular deba responder en términos sonoros a parámetros preestablecidos. Cualquier intento por quebrar esa dinámica asociativa implica, al igual que en una paradoja, hacer referencia a “una idea extraña u opuesta a la común opinión y al sentir de las personas”. La paradoja en el arte obliga a extremar la capacidad de abstracción de la mente, contribuye al desarrollo del análisis perceptivo e incrementa la facultad para transformar la información abstracta en una realidad.

    Una buena parte de estos principios pueden ser hallados en la producción discográfica más reciente del notable trompetista estadounidense Nate Wooley, ya que tanto el LP en solitario Trumpet/Amplifier como su compacto en dúo con el legendario percusionista Paul Lytton, titulado Creak Above 33, apuestan a derribar las barreras del convencionalismo en pos de alcanzar nuevos territorios sonoros y rehúyen de lo establecido como usual para descubrir conceptos inexplorados o poco frecuentados.
    Los proyectos mencionados, pese a hurgar en la improvisación y bucear en la expansión sonora instrumental, distan sobremanera de lo puramente anárquico. En ambos trabajos se intuye que el arribo al objetivo experimental se ajusta a una especie de mapa conceptual que parece basarse en la teoría del aprendizaje significativo. Teoría cuyos postulados permiten que la persona vincule nuevos conceptos a lo que ya conoce para producir así una serie de cambios en la estructura cognitiva, haciendo que cobre vida aquella frase de Arthur Koestler que decía: “La actividad creativa es un proceso de aprendizaje en el que el maestro y el alumno son la misma persona”.

    En la obra de Nate Wooley la búsqueda de nuevos horizontes involucra una revalorización de conceptos tan elementales como la idea de música en general, las cualidades sonoras de un instrumento, la noción de lo correcto, el contexto tradicional del jazz, la educación recibida, la experiencia adquirida y la estética personal. Eso no sólo le ha permitido integrar el selecto lote de trompetistas que mayor contribución hicieron a la revitalización de su instrumento en los últimos tiempos sino que además lo mantuvo conectado consistentemente a proyectos caracterizados por un riguroso compromiso creativo. Así lo acreditan sus improvisaciones para solo de trompeta, su participación en Transit (Nate Wooley, Seth Misterka, Reuben Radding y Jeff Arnal), el trío que integra con Fred Lonberg Holm y Jason Roebke, sus colaboraciones con el Daniel Levin Quartet, sus dúos junto a Joe Morris, Chris Forsyth o Peter Evans, la participación en el Tim Daisy’s Frakture Quartet, su aproximación a la obra de Thomas Merton a través del álbum Seven Storey Mountain o el trío Crackleknob que integra con Mary Halvorson y Reuben Radding. Sin dejar de mencionar sus experiencias pasadas con el trío Blue Collar (Steve Swell, Tatsuya Nakatani), el Nate Wooley Quartet (Matt Moran, Reuben Radding, Take Toriyama), Attack/Adorn/Decay (Matt Bouder, Adam Lane, Reuben Radding, Christopher Hoffman y Andrew Drury) y su infatigable labor como sesionista que incluye colaboraciones con John Zorn, Anthony Braxton, Harris Eisenstadt, Taylor Ho Bynum y Marilyn Crispell, entre muchos otros.

    El debut de la sociedad que integran Nate Wooley y el experimentado baterista y percusionista inglés Paul Lytton tuvo lugar en 2007 con el lanzamiento, a través del sello Broken Research, de una edición limitada en vinilo bajo el título de Paul Lytton/Nate Wooley Duo. Allí sentaron las bases de un proyecto fundado en la libre improvisación y la exploración sonora, que aun partiendo desde la íntima perspectiva de un formato reducido logra construir un inasible universo estético. Ahora con su nuevo álbum, Creak Above 33, expanden y profundizan esos conceptos, haciendo que el ejercicio auditivo se convierta en una experiencia tan intensa como paradójica.
    The Mbala Effect nos sumerge en un espacio gobernado por la imaginación extrema en donde no podrían sobrevivir lo rutinario o lo convencional. Un extravagante diálogo instrumental de amplio espectro dinámico en el que las acrobacias gratuitas dejan su lugar a las cualidades de lo abstracto; como si la transmisión del significado esencial pasara con fluidez del inconsciente al consciente, desde la experiencia de la sustancia en el campo sensorial al sistema nervioso y desde el hecho en sí a su percepción.
    En The Gentle Sturgeon ambos sobrepasan las limitaciones de sus respectivos instrumentos creando una compleja e inesperada sensación auditiva en la que conviven lo organizado, lo espontáneo, las técnicas extendidas, los silencios y la experimentación electrónica para finalmente confluir en un punto imaginario en donde las difusas fronteras entre los conceptos de ruido y sonido se interceptan mutuamente.
    Filtering the Fogweed no sólo es una invitación a reformular, cuestionar y reflexionar sobre aquello que tenemos arraigado como sonoridades características a una trompeta o a un instrumento de percusión, sino que también nos lleva a deducir que las cualidades sonoras de dichos instrumentos aún tienen un amplio campo para recorrer.
    The Lonely Fisherman cierra el círculo evolutivo de un álbum en cuyo origen prevalecen las texturas electrónicas y que a medida que va progresando privilegia las sonoridades de composición acústica; para finalmente, sin apartarse de la esencia exploratoria, permitir que en su enunciado estético asomen pequeñas células melódicas asociadas a la tradición. En definitiva, Creak Above 33 nos recuerda que el concepto de la música es cambiante y heterogéneo y que consonancia y disonancia son términos relativos y subjetivos que están supeditados a la evolución histórica de los principios estéticos.

    Ese carácter experimental expresado por Nate Wooley también se materializa en las improvisaciones para solo de trompeta contenidas en el LP Trumpet/Amplifier que acaba de publicar el sello Smeraldina-Rima. La cara A (grabada en The Convent de Jersey City en agosto de 2007) está ocupada por una extenuante investigación en las capacidades acústicas y expresivas de la trompeta, mientras que el lado B (grabado en IBeam Studios de Brooklyn en abril de 2009) se funda en la investigación de las cualidades amplificadas del instrumento. Una intensa recorrida pedagógica en aspectos técnicos y físicos de la trompeta como las extensiones de su tesitura, la sincronía de los labios en alineación con imágenes sonoras existentes y su arquitectura cromática; pero todo fertilizado por un reconocimiento del ruido y el poder de la electrónica en donde parece predominar el concepto de que las limitaciones de forma de un instrumento sólo se restringen a las limitaciones de la imaginación.
    En síntesis: Nate Wooley, en el ejercicio de su búsqueda creativa, parece formular una paradoja estética que nos impulsa a ir descubriendo el futuro de la música.

    El futuro está oculto detrás de los hombres que lo hacen (Anatole France)

    Sergio Piccirilli

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