• Varios Intérpretes: Real Book Argentina Volumen 1

    Va Román, Aquel Ojo, Beijing, Leguizamonk, Andrea en la boca, Vals, Memorial, Follaje (el color del),Desaparecía, La fallada

    Músicos: Argentos, Arredondo / Brandán / Carmona, Tres Bien Ensamble, Ceccoli / Lerman, Ramiro Flores Cuarteto, Juan Carlos “Mono” Fontana, Plachta / Giunta / Álvarez, Sicomoro Trío, Fer Isella Quinteto, Enrique Norris

    Real Book Argentina, 2010 Calificación: Está muy bien

    En “La hora de la nostalgia (diez minutos de recuerdos)”, del conjunto de instrumentos informales Les Luthiers, José Duval (interpretado por Marcos Mundstock), un cantante longevo y bastante desmejorado afirma entre otras genialidades “yo tengo varios libros escritos... sí, sí, yo ya los compro escritos... Sí, vea, para mí un libro si no está escrito... es como si le faltara algo... porque un libro que no está escrito, más que un libro es un cuaderno”. No le falta razón al bueno de José Duval, autor e intérprete de célebres temas de los años ’20 como Plánchame las polainas, Vuelvo a ti pues no encontré nada mejor, Deborah, la pasión me dévora, Jeannette, Solos Brigitte y yo y Muévete muchacha. Pero lo que nos importa aquí es el objeto, el libro. Según algunos historiadores, el primer libro impreso fue La Biblia, hecho acaecido en 1454 (algunos dicen 1455, otros 1456) gracias a un herrero de nombre Johannes Gensfleisch zur Laden zum Gutenberg, a quien en el barrio llamaban Juancho. Aunque dicen que en realidad ya Gutenberg lo había hecho antes, en 1449, con el “Misal de Constanza”. Vaya usted a comprobarlo a esta altura… es más… son varios los que han pretendido situarse en el peldaño correspondiente a “Padre de la imprenta”: Pánfilo Castaldi, Aldus, Lorenzo de Coster, Mentelin… Y si quiere complicarla más… hay quienes sostienen que promediando el siglo XI fue Bi Sheng quien inventó, en China, el primer sistema de imprenta de tipos móviles.

    Pero dejémonos de pamplinas, que lo que en realidad nos interesa es el libro. El libro real. The Real Book. Cuya primera edición data de la década del ’70 y que compila transcripciones de standards y clásicos de jazz, transformándose casi inmediatamente en una suerte de “Biblia” musical. Luego se sucedieron otros volúmenes, The Real Vocal Book (imaginen para quiénes) y la vida siguió, los tiempos cambiaron y a la tecnología ya le perdí el rastro. Pero de algunas cosas estoy al tanto… ¡qué tanto! Por ejemplo (algo que ya hemos tratado in extenso en este site), la creación del Real Book Argentina, proyecto ciclópeo comandado por el pianista y compositor Esteban Sehinkman. En el prólogo, a cargo del periodista César Pradines, se afirma que “el propósito de este trabajo es difundir un cuerpo de composiciones de artistas mayoritariamente argentinos enrolados dentro de las vastas fronteras estilísticas del jazz local”. Y el libro fue una realidad. Y como los tiempos han cambiado (después no diga que no le avisamos), está disponible para ser bajado en forma gratuita desde el sitio http://www.realbookargentina.com/

    El proyecto no finalizó en la concreción de lo mencionado, sino que permanentemente siguen agregándose obras a lo existente. Y además se ha concretado la realización de Real Book Argentina Volumen 1, un álbum que incluye diez composiciones interpretadas por otros músicos en un interesantísimo crossover. Ah… no vayan a comprarlo: también está disponible en forma gratuita desde el site mencionado, con la correspondiente tapa y toda la ficha técnica.

    Con producción del inquieto y emprendedor Esteban Sehinkman, el disco se grabó en los primeros días de diciembre de 2008. El inicio es con Va Román, composición de Guillermo Klein y aquí interpretada por Argentos, integrado por Richard Nant en trompeta, Ramiro Flores en saxo tenor, Juan Canosa en trombón, Alan Plachta en guitarra, Matías Méndez en bajo eléctrico y Daniel “Pipi” Piazzolla en batería. El comienzo, con Matías Méndez marcando el camino, Piazzolla en acotada percusión y el liderazgo de Richard Nant, augura cosas buenas. El sexteto recrea Va Román a pura gambeta, con autoridad, soltura y el aplomo que seguramente brinda que varios de los integrantes del sexteto sean parte de Los Guachos, banda liderada por Klein. La lucidez y los recursos de Piazzolla tienen correlato tanto en los solos de Nant y Flores como en los aportes y sutilezas de Méndez, Canosa y Plachta. Fue Román. Y fue gol. Aquel ojo, del contrabajista Hernán Merlo, es interpretada por Juan Pablo Arredondo en guitarra, Jerónimo Carmona en contrabajo y Carto Brandán en batería. El trío se conoce a la perfección y este blues da fe de ello. Con el guitarrista como líder, el combo brinda, desde el ascetismo, una lectura descontracturada, prístina, envolvente. Distinto es el caso en Beijing, de Alejandro Franov, a cargo de Tres Bien Ensamble, integrado por Diego Mark (piano), Ariel Naón (contrabajo)Lulo Isod (batería). El habitual espíritu lúdico del trío no le da la espalda a cierta inserción minimalista, disonancias, marchas, contramarchas y una exhuberancia que no llega al desborde sin sentido. Tres Bien Ensamble se ha consolidado como una de las propuestas más atractivas de los últimos años y aquí lo ratifica.

    El dúo conformado por Fernando Lerman en flauta y Claudio Ceccoli en guitarra, aborda Leguizamonk, de Daniel Tinte. El espíritu de Cuchi Leguizamón y de Thelonious Monk en una conjunción sin fisuras e interpretada de manera irreprochable. Sorprendente, atractiva, disfrutable… y agregue usted un par de adjetivos más… Ramiro Flores Cuarteto aborda Andrea en la boca, de Martín Iannaconne, con pericia y riesgo. La base rítmica, sin bajista, recae en la asombrosa solidez del baterista Sergio Verdinelli. Hernán Jacinto brinda un muy interesante pasaje en piano y Richard Nant en flugelhorn y Ramiro Flores (especialmente) en saxo soprano, muestran lo buenos que saben ser. Vals, del pianista Román Cea, cayó en las buenas manos de Juan Carlos “Mono” Fontana y sus teclados. Lejos de toda parafernalia tecnológica, Fontana brinda una lectura intimista y reflexiva, con el (los) silencio(s) como aliado(s). Memorial, de Esteban Sehinkman, es interpretada por el trío conformado por Oscar Giunta en batería, Carlos Álvarez en contrabajo y Alan Plachta en guitarra eléctrica. No se han roto los moldes pero el sutil trabajo en escobillas de Giunta, la solidez de Álvarez y el lirismo puesto aquí de manifiesto por Plachta, hacen que sigamos manteniendo la sonrisa.

    El trío Sicomoro, liderado por el baterista Sergio Verdinelli, a quien acompañan Ernesto Jodos en Rhodes y Patricio Carpossi en guitarra, decidió abordar Follaje (el color del), composición perteneciente al imbatible Enrique Norris. Tres músicos notables, un compositor magnífico y una magia etérea instalada, navegan con soltura de la mano de la pericia, la lucidez, la libertad, el riesgo y un indisimulable espíritu lúdico. El trío aquí revalida por qué su álbum debut fue una de las mejores ediciones del año 2009. Ya lo dijimos: madera dura y maleable… la del Sicomoro. Desaparecía, del baterista Rodrigo Gómez, es responsabilidad del Fer Isella Quinteto: Ramiro Flores (bajo), Lucio Balduini (guitarra y tapes), Richard Nant (percusión), Lulo Isod (batería) y Fer Isella (voz, sintetizador y kaosspad). Un atractivo y arriesgado sendero transitado por el quinteto asumiendo saltos sin red y brindando una paleta sonora multiforme con componentes jazzísticos pero también con la inclusión de elementos del rock, el pop y la electrónica. El final corresponde a La fallada, de Norberto Minichilo, interpretada exclusivamente por Enrique Norris en tambor, corneta y piano. Una muestra cabal de las bondades compositivas de Minichilo y el talento inagotable del ínclito y preclaro Enrique Norris, sin dudas uno de los mejores músicos argentinos de las últimas tres décadas. Una maravilla de principio a fin, un justo broche dorado para este singular emprendimiento.

    El disco Real Book Argentina Volumen 1 hace honor al emprendimiento inicial y justicia con la realidad del jazz contemporáneo argentino. Mostrando una decena de lecturas (relecturas) que marcan varios de los aspectos que han posibilitado el crecimiento ineludible de los músicos locales aunque, lamentablemente, las carencias organizativas, el escaso apoyo de los sellos discográficos y unos cuantos etcéteras, hacen que empresas como ésta lleguen a buen término gracias a la valentía de unos pocos que, a pesar de que las condiciones existentes distan de ser óptimas, no bajan los brazos y deciden seguir sembrando a la búsqueda de terrenos más fértiles.

    Marcelo Morales

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