• Paula Shocron / Pablo Puntoriero: El enigma

    El desorden, Idas y vueltas, El enigma, Blues con aire, Paisajes, Moniebah, The Pilgrim – Spiritual, Espíritus, El enigma (alt. take).

    Músicos: Paula Shocron: piano, percusión Pablo Puntoriero: saxo soprano, saxo tenor, percusión

    Acqua, 2010

    Calificación: Está muy bien

    No vamos a ser tan obvios; porque la obviedad ya lo sabe usted, es algo evidente. Y seguramente usted esperaba que comenzáramos con “enigma, del latín aenigma y del griego ανιγμα”. O con alguna definición “oficial” como “dicho o cosa que no se alcanza a comprender, o que difícilmente puede entenderse o interpretarse”, o bien “dicho o conjunto de palabras de sentido artificiosamente encubierto para que sea difícil entenderlo o interpretarlo”. No, no lo haremos, así que guárdese sus dardos (o apunte para otro lado) y deshágase de sus preconceptos. Tampoco haremos hincapié en los estudios del físico y fisiólogo alemán Emile Du-bois Reimond, quien en 1880 enumeró lo que para él resultarían “los siete enigmas del mundo”: el origen de la materia y de la fuerza, el origen del movimiento, el surgimiento de la vida, el orden finalista de la naturaleza, el surgimiento de la sensibilidad y de la conciencia, el origen del pensamiento racional y del lenguaje y la libertad de querer. No… ni lo sueñe… ni tampoco entraremos en detalle acerca de una máquina (llamada sospechosamente “Enigma”) que disponía de un mecanismo de cifrado rotatorio, que permitía usársela tanto para cifrar como para descifrar mensajes, cuya fama se debió a que fue adoptada por las fuerzas militares alemanas desde 1930.

    Porque en realidad, seamos sinceros, los enigmas que nos preocupan y que nos tienen en vilo son otros… por qué Tarzán era lampiño (o con qué se afeitaba), cómo se escribe “cero” en números romanos, por qué las Leyes de Murphy son implacables, por qué Racing… por qué…

    Y además acá estamos para hablar de otro enigma; en realidad de El enigma. Que es el álbum que grabaran en dúo la pianista Paula Shocron y el saxofonista Pablo Puntoriero. Que cuenta con composiciones originales de la pianista y dos de Abdullah Ibrahim (o Dollar Brand, usted decide) y que fuera recientemente editado por el sello Acqua Records.

    Paula Shocron nació en 1980; en su debut como solista, La voz que te lleva (2005), ya dejó en claro varias de sus bondades como instrumentista, compositora, improvisadora y arregladora. Sus posteriores entregas, en cuarteto compartiendo créditos con el guitarrista Marcelo Gutfraind o con su propio trío, ratificaron esas bondades. Como así también los distintos proyectos en los que se ha visto involucrada, tocando o grabando con Pepi Taveira, Enrique Norris, Hernán Mandelman, Rodrigo Domínguez, Hernán Merlo, Bárbara Togander, Wenchi Lazo, etc. Pablo Puntoriero, en tanto, no posee registros solistas. Pero su curriculum lo avala como a pocos. Integrante de La cornetita, ha sabido participar en actuaciones, proyectos y grabaciones de artistas como Carlos Lastra, Mariano Otero, Mariana Baraj, Enrique Norris, Javier Malosetti, Pez, Los Fabulosos Cadillacs, Pappo, Ezequiel Finger y Pepi Taveira, entre muchos otros.

    Ambos se destacan por su versatilidad, su amplitud estilística, sus búsquedas permanentes, sus inclinaciones exploratorias e investigativas y, entre otras cualidades, una particular predilección por la improvisación. Dentro del jazz son numerosos los dúos de saxo y piano aunque no siempre los resultados fueran dignos de mención. En la Argentina no es tan habitual, claro está. Por ello es que nos entusiasmamos no sólo por la conformación del dúo, sino además por quiénes lo integran. Es que tanto Shocron como Puntoriero son en la actualidad músicos consolidados pero que no sólo no rehúyen a los desafíos sino que parece que fueran en busca de ellos.

    El desorden abre el CD con una intro de piano que nos predispone inmejorablemente, pero lo mejor estaría aún por llegar: la irrupción de Puntoriero, progresiva, es caldo de cultivo para el violento arrebato de Shocron con una mano izquierda singularmente potente y adictiva y el free que hace su presentación oficial antes de desembocar en una sutil coda. Idas y vueltas, con sus reminiscencias iniciales al be-bop, muestra a un Puntoriero melódico y contenido; otro tanto ocurre con el momento solista de Shocron. Pieza corta, amable, bien interpretada. El enigma, en tanto, aporta una atmósfera oscura, reflexiva, densa, espaciosa. Una triste balada donde ambos bifurcan sus discursos de manera casi aleatoria, con fuertes componentes de la clásica contemporánea. A medida que El enigma avanza, los humores cambian, merced a otra potente intervención de Shocron apoyada por una mínima percusión y un vuelco inesperado que nos retrotrae al inicio.

    El saxo tenor de Puntoriero marca el comienzo de Blues con aire. Y el título es exacto, créame. Los fraseos de ambos son en este caso complementarios y sin desbordes excesivos, pero siempre atractivos. Paisajes, en cambio, aporta elementos de world music o afro-jazz, con la percusión como protagonista no desmedida y Shocron que deslumbra con su ascetismo pianístico, en un segundo plano elegido, que incluye sutiles intervenciones en las cuerdas de su instrumento. Gran entrega en uno de los momentos más subyugantes del álbum.

    Llega el momento de las dos composiciones del pianista sudafricano Abdullah Ibrahim. Moniebah cuenta con un par de grabaciones realizadas por Ibrahim, una de ellas, justamente en dúo con el saxofonista Archie Shepp en el disco Duet, de 1978. La versión respeta (tal vez demasiado) al original; aunque esto no opaca el buen desempeño de Puntoriero en tenor y el sólido acompañamiento de Shocron. En tanto que The Pilgrim – Spiritual, también fue interpretada a dúo por el pianista sudafricano pero en compañía del contrabajista Johnny Dyani en Good News from Africa, editado en 1973. Y aquí las diferencias son notorias. La interpretación de esta balada /spiritual está a cargo exclusivamente de Paula Shocron, solita y sola con su piano y de verdad que resulta una delicia de principio a fin. Una relectura respetuosa, con gran inventiva y apasionado lirismo. Belleza.

    El último tema compuesto por Shocron es Espíritus, con percusión “afinada” hecha con objetos de madera (aparentemente) en su introducción; luego la pianista aporta (nuevamente) una mano izquierda que actúa como extraordinaria guía, con cierto aire minimalista para que, siempre en tono reflexivo, Puntoriero aporte un sentido solo en soprano. No menos atractiva es la posterior intervención de Shocron, con cierto aire impresionista hasta un final que deja con ganas de más. El track final es una toma alternativa de El enigma, que deja a las claras que en el jazz nunca un tema es tocado dos veces de la misma manera.

    La pianista Paula Shocron y el saxofonista Pablo Puntoriero han editado un álbum de notable factura. Donde ambos utilizan sus discursos artísticos en forma complementaria, yuxtaponiéndose a veces, provocando y proponiendo envolventes climas de los que no dan muchas ganas de salir. El enigma es un disco sólido, sobrio, intrigante y con dosis de irreverencia y desparpajo. Y, por supuesto, también enigmático. Y que invita a descifrarlo augurando una generosa recompensa.

    Marcelo Morales

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