• Ricardo Gallo

    Un buen punto de partida para esta entrevista es referirnos a tu álbum más reciente The Great Fine Line junto a tu nueva banda Ricardo Gallo’s Tierra de Nadie. Sobre el particular puede resultar interesante hurgar en las causas que te llevaron a identificar a esa banda con una frase inspirada en Julio Cortázar y sobre cuáles son los aspectos contenidos en la obra que se relacionan con el título elegido para la misma…

    Antes de formar el grupo, ya había escrito “Stomp at No Man’s Land”, una de las piezas del disco. La primera vez que formé este grupo fue para el Encuentro de Músicos Colombianos en New York, en la edición de 2007. Recientemente había leído algunos cuentos de Cortázar y recordaba una alusión a la música cómo una “Tierra de Nadie”, en donde cualquier intercambio puede suceder. Decidí entonces llamar al grupo así, pues lo que busco con este proyecto es crear un espacio que no tenga banderas y en donde los músicos puedan expresar su individualidad, incluyéndome con mis composiciones. En el empaque de The Great Fine Line puse una cita extraída específicamente de “Un Tal Lucas(obra de Julio Cortázar publicada en 1979), del primer cuento de la tercera parte: “Lucas, sus errantes canciones”.

    ¿Cómo se desarrolló el proceso creativo del álbum y de qué forma se integraron al proyecto el resto de los miembros de la banda?

    El repertorio de este grupo es resultado de varios intentos de formar una banda en New York con una identidad propia pero con músicos de allá, involucrando sus experiencias y su sonido.  La pieza más antigua es “Hermetismo” que la había escrito para otro proyecto que tuve en NY que no continuó, precisamente, porque no encontré un buen balance entre un sonido propio que estaba buscando partiendo de música tradicional colombiana y el aporte de músicos con otros bagajes. Otras piezas las escribí para un ensamble en Stony Brook University donde participó Ray Anderson, a quien conocí allí como Director del Departamento de Jazz de la Universidad y quien ha sido, además, una gran influencia e inspiración para mí.  A Mark Helias lo conocí a través de Ray (Anderson), ellos vienen tocando desde hace más de 30 años. Los escuché varias veces tocar juntos y vi varios conciertos de otros grupos de (Mark) Helias que me inspiraron mucho. Mark Helias conoció mi música cuando mezclamos en su estudio mi primer álbum, Los Cerros Testigos, en el 2005.  A Pheeroan akLaff también lo conocí a través de Ray; alguna vez tocamos juntos en un grupo de Ray, lo cual fue muy emocionante porque recientemente lo había escuchado en vivo en el trío de Cecil Taylor y me había volado la cabeza. Satoshi Takeishi es muy conocido y respetado en Colombia; él vivió en mi país 4 ó 5 años y colaboró con varios músicos y aprendió mucho del folclore colombiano, adoptándolo a su lenguaje cómo baterista, lo cual ha sido de gran influencia para muchos percusionistas de Colombia.  En New York lo vi tocar en otros contextos y, eventualmente, lo llamé a tocar con este grupo. Por último, a Dan Blake lo escuché tocando con la cantante argentina Sofía Rei Koutsovitis. Su sonido, muy personal y de gran riqueza expresiva, me llamó la atención sobre todo por cómo interactuaba con el aspecto más folclórico de la música de Sofía. Con él hemos tocado en varios contextos y fue una elección inmediata cuando pensé en formar este proyecto. Una vez formado el grupo, y después de nuestra primera presentación, escribí el resto de las piezas del álbum poco a poco para subsiguientes presentaciones, ya pensando en estos músicos en particular y buscando sugerir una especie de “folclore imaginario”, es decir, dejando que mis influencias salieran pero sin presionar a que sonaran a ningún lugar específico y, al mismo tiempo, dando espacio para la contribución de estos grandes improvisadores.

    Cuéntame algo sobre Resistencias, el nuevo álbum de tu cuarteto…

    Es nuestro tercer trabajo, representa también el número 24 del catálogo del colectivo de músicos La Distritofónica (http://www.ladistrifonica.com/); y hay en el título algo sugestivo acerca de la necesaria perseverancia en esto de hacer música creativa, de seguir insistiendo en desarrollar una individualidad, un trabajo en equipo y unas relaciones con otros músicos y artistas que representan ahora una escena. Estoy hablando del hecho que los músicos del cuarteto: el baterista Jorge Sepúlveda, el bajista Juan Manuel Toro y el percusionista Juan David Castaño son cada uno de ellos líderes de otros proyectos interesantes y notables en Bogotá. Mantener el grupo con ellos es un placer y un privilegio. Esto se manifiesta en el álbum en la forma cómo cada uno aporta de una manera más sólida y madura. El álbum fue grabado en vivo (sin público) en el espacio de un auditorio de Bogotá con un lindo piano Bösendorfer 225. Queríamos capturar algo de la sensación de tocar en vivo del grupo, ¡aunque realmente sonamos muy diferente cuando tocamos con público! (exclama). Pero, de todos modos, la sensación del grupo tocando en un mismo espacio está allí.

    ¿Cuáles son las diferencias principales entre Resistencias y tus trabajos anteriores con el cuarteto como Urdimbres y Marañas y Los Cerros Testigos?

    Ha sido una progresiva consolidación del cuarteto como grupo. Cuando hice Los Cerros Testigos no había pensado en un formato fijo, pero el resultado fue el nacimiento del cuarteto. Hay piezas en trío y en cuarteto en este álbum, lo que evidencia una concepción del grupo como un trío de piano expandido con la percusión. Ese álbum, por su título, se ha identificado mucho con el sonido de Bogotá y la música andina colombiana; pero también desde el comienzo he estado interesado con este grupo en explorar la música de varias regiones del país y hay algo de eso allí. En Urdimbres y Marañas hay una exploración del ritmo más amplia y por esto mismo la adopción de sonidos de otras regiones, incluyendo las dos costas de Colombia pero también sin dejar de explorar la música del interior; así como algo de música que no se identifica necesariamente como colombiana. Por la exploración rítmica y el formato del cuarteto, las piezas están concebidas específicamente para este grupo, siempre pensando en diferentes funciones y maneras de interactuar de la batería y la percusión y presentando los cuatro instrumentos de una manera más democrática. En Resistencias hay un paso más allá en la consolidación del grupo; hay aportes de todos los integrantes en las composiciones, hay muestras de improvisaciones individuales y colectivas, y la exploración rítmica y tímbrica con la percusión, así como con cada uno de los otros instrumentos, continúa expandiéndose.

    ¿En qué estado se encuentra el proyecto Tauom? ¿Tienes pensado editar algo de ese trío en el futuro?

    Sí, me gustaría; no hay planes concretos en el momento pero espero en este 2011 hacer un registro en estudio de este trío con Satoshi Takeishi y Dan Blake.  En este proyecto, Satoshi toca su set único de percusión y Dan Blake toca saxofón soprano y tenor más o menos en iguales proporciones (en Tierra de Nadie toca más soprano que tenor). En este proyecto los tres contribuimos con las composiciones y hay también bastante improvisación libre. Es curioso que últimamente haya visto el resurgimiento de varios tríos de piano, percusión o batería, y algún viento (sin bajo). Creo que este trío tiene una identidad ya bien formada y la colaboración entre los tres ha funcionado muy bien.

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