• Festival Buenos Aires Jazz 2010: La sana costumbre

    Del viernes 03 al miércoles 08 de diciembre de 2010 Escenarios y horarios varios – Buenos Aires

    Hasta hace poco tiempo, pensar en la realización de un Festival de Jazz en la Argentina se enmarcaba dentro de las magnas utopías que supimos conseguir. Por eso celebramos sin disimulo que en el año 2008 se realizara el Festival Buenos Aires Jazz, que reseñáramos oportunamente y que contara con la presencia de, entre otros,  Randy Weston, Billy Harper, Guy Klucevsek, Alan Bern y Rosa Passos por el lado internacional y un infinito número de artistas locales a lo largo de los cinco días que duró el evento. Y al año siguiente ocurrió otro tanto; en esa ocasión fueron seis los días en los cuales pudo asistirse a conciertos de Fred Hersch, Ángelo Debarre, Ludovic Beier, Ben Monder y la Orquesta Nacional de Jazz de Francia, quienes convivieron artísticamente (una vez más) con músicos locales de las más diversas extracciones. Por ende, la utopía (esa proyección de un mundo –o parte de él, se entiende- idealizado, como alternativa a lo existente y, de paso, criticándolo un poquito), le cedió su espacio a lo que podría denominarse “costumbre”. No sé si da como para afirmar que el Festival Buenos Aires Jazz es una “práctica social arraigada”, pero sí es cierto que varios a esta altura nos asombraríamos si no se llevara a cabo cada año. Más aun con la concreción de la tercera entrega, el Festival Buenos Aires Jazz 2010.

    No vamos a detenernos a analizar y/o desmenuzar los difíciles vericuetos por los cuales pueden arrastrarnos epítetos como “utopía” y “costumbre”. No señor (y no señora). Por cuestiones que tienen que ver casi (¿casi?) exclusivamente con la arbitrariedad, desembocaremos en el significado del vocablo “festival”, que como usted (y usted, usted también… y ya que estamos usted, que anda con ganas de pasar desapercibido/a) bien sabe, remite a un conjunto de representaciones dedicadas a un artista o un arte; también se lo define como “fiesta, especialmente musical” (mirá vos…). Y si bien la palabra “fiesta” tiene muchos significados (sí… ése también…), nos quedaremos con dos de las definiciones que tan gentilmente nos brinda la gente de la RAE: “Diversión o regocijo dispuesto para que el pueblo se recree” y “reunión de gente para celebrar algún suceso o, simplemente, para divertirse”.

    Ya sabemos que hay fiestas y fiestas y, por ende, festivales y festivales. Lo que resulta insoslayable es que durante los días 3 y 8 de diciembre (y algunas jornadas anteriores y posteriores también), muchos nos sentimos partícipes de esta tercera realización, bastante más allá de aciertos, desaciertos, gustos, disgustos, preferencias, revelaciones, confirmaciones, decepciones, expectativas, alegrías y todo vaivén emocional, espiritual, etc., al que una persona esté expuesto, consciente o inconscientemente, claro está. Porque ya existe una suerte de “sentido de pertenencia” que involucra a músicos, productores, sonidistas, iluminadores, periodistas… y a un público que, extrañamente, se da cita masivamente en estas ocasiones pero que luego parece tomarse unas largas vacaciones (de casi un año). Y vaya uno a saber por qué ocurre esto, que no es privativo del jazz ni de la música en general (al menos en Buenos Aires) sino que se extiende a las demás ramas del arte, cualesquiera que éstas sean. Lo cierto es que el “plan, proyecto, doctrina o sistema optimista que aparece como irrealizable en el momento de su formulación”, es decir: la utopía, dejó de ser tal a partir de su concreción; lo que no inhabilita a la aparición de una nueva utopía (¿temporal?) que pueda en su momento realizarse para así ir en busca de otra y, así, ir acotando paso a paso, centímetro a centímetro, la larga lista de imposibles que supimos conseguir.

    Al igual que en las dos ediciones anteriores, hubo conciertos de músicos extranjeros y nacionales, también hubo “cruces”, proyección de películas, workshops, clases magistrales, clínicas, muestras fotográficas y se agregó, además, la sección “Repatriados”, es decir: músicos argentinos residentes en el exterior convocados especialmente para la ocasión. Todo bajo la Dirección Artística, una vez más, del pianista Adrián Iaies. A continuación haremos un racconto de las actividades día por día, haciendo hincapié en algunas de ellas, ya que por diferentes motivos (uno de ellos la imposibilidad de desdoblamiento) hemos debido optar por algunos eventos por encima de otros de manera aleatoria… o no tanto.

    Viernes 3 La apertura se llevó a cabo a las 20:30 hs. en el Teatro Coliseo con la actuación de la Mingus Dynasty, integrada por Craig Handy en saxo alto, Wayne Escoffery en saxo tenor, Alex Sipiagin en trompeta, Conrad Herwig en trombón, Boris Kozlov en contrabajo, David Kikoski en piano y  Donald Edwards en batería. El repertorio se basó, exclusivamente, en composiciones de Charles Mingus. Previamente se presentó el dueto conformado por el pianista Frank Carlberg y la cantante Christine Correa. Ya nos ocuparemos de ellos. Mientras tanto, a las 22:00 hs., se realizaron dos de los denominados “cruces”. El baterista Barry Altschul estuvo acompañado, en Notorious, por Jerónimo Carmona en contrabajo, Ernesto Jodos en piano, Rodrigo Domínguez en saxo y Sergio Wagner en trompeta. En tanto que, en el Café Vinilo, el también baterista Phil Maturano contó con el aporte de Pablo Motta en contrabajo, Cirilo Fernández en piano y Alejandro Demogli en guitarra.

    Sábado 4 En el marco de El Aula, el contrabajista John Herbert brindó una clínica en Café Vinilo a las 11:00 hs. Otra clínica (en este caso, de percusión) fue realizada a las 15:00 hs en el Centro Cultural Recoleta por Rey Tambor, agrupación liderada por el pianista uruguayo Hugo Fattoruso y que completan Diego Paredes, Fernando Núñez y Nicolás Peluffo en… tambores. También en el CCR se proyectó, a las 18:00 hs., el filme Charlie Haden: Rambling Boy, realizado en 2009 y dirigido por Reto Caduff. En cuanto a los conciertos, sin abandonar el CCR tuvimos, en el Patio del Aljibe, las actuaciones del sexteto del contrabajista Juan Bayón a las 17:00 hs. (con Juani Méndez, Rodrigo Agudelo, Misael Parola, Martín Fernández Batmalle y Luciano Ruggeri); a las 18:00 hs., el Marian Fossati Quintet (la cantante fue acompañada por Fernando Pugliese, Pablo Motta, Ale Demogli y Chino Piazza); en tanto que a las 19:00 hs. se produjo la actuación del cuarteto del bajista Paul Dourge, acompañado por Abel Rogantini, Gonzalo Aloras y Esteban Rotunno. Sin alejarnos del lugar, en La Terraza del CCR, también hubo movimiento(s): a las 18:00 hs., la cantante Alejandra Martin (con su cuarteto integrado por Ricardo Lew, Juan Pablo Navarro y Luis Cerávolo); a las 19:00 hs. fue el turno de la Fénix Jazz Band; a las 20:00 hs., el dúo integrado por Patán Vidal (piano) y Déborah Dixon (voz). En tanto que a las 21:00 hs. se presentó Hugo Fattoruso & Rey Tambor.

    A las 20:30 hs., en La Trastienda, se produjo la esperada actuación del Ensamble Real Book Argentina, integrado por Daniel “Pipi” Piazzolla, Mariano Sívori, Alan Plachta, Diego Schissi, Carlos Michelini, Bernardo Monk y Richard Nant, quienes interpretaron composiciones de Guillermo Klein, Santiago Vázquez, Diego Mark, Juan Pablo Lazo, Gabriel Cuman, Esteban Sehinkman, Juan Pablo Compaired y Alejandro Ridilenir, con arreglos de Juan Raffo, Nicolás Sorin, Cirilo Fernández, Alejandro Kauderer, Alan Plachta, Diego Schissi, Sergio Alvarez y Bernardo Monk. En el mismo recinto, a las 23:30 hs., se produjo la primera de las jams lideradas por el trompetista Gillespi (esto se reiteraría hasta el 7 de diciembre inclusive).

    Los “cruces”, a las 22:00 hs., fueron: el contrabajista John Hebert & Ernesto Jodos Trío (Jodos, Rodrigo Domínguez y Sergio Verdinelli) en Café Vinilo; mientras que en Notorious el saxofonista Andrés Hayes y el guitarrista Patricio Carpossi se unieron a los austríacos de HDV Trio (David Helbock en piano, Lucas Dietrich en contrabajo y Marc Vogel en batería).

    Nosotros estuvimos a las 21:00 hs. en el Teatro 25 de Mayo. El número de apertura fue el Luis Nacht Cuarteto, integrado por Carto Brandán (batería), Jerónimo Carmona (contrabajo), Juan Pablo Arredondo (guitarra eléctrica) y Nacht en saxo tenor. El grupo interpretó, exclusivamente, material del último álbum del saxofonista, En las nubes. La pulcra balada La modista precedió a Los Zambos, con un buen momento a dúo de Carto Brandán y Arredondo. Danza del río, con una interesante intro a cargo de Arredondo y Nacht, continuó con la reflexiva propuesta. Que tuvo su quiebre en El zorzal, sin dudas lo más atractivo de la presentación del cuarteto, que finalizó su set con la interesante El barrendero.

    A las 22:05 ingresaron al escenario Enrico Pieranunzi (piano), Luca Bulgarelli (contrabajo) y Mauro Beggio (batería). Debo reconocer que, si bien el pianista italiano me cae realmente bien, en los últimos tiempos difícilmente un trío de estas características me sorprenda. Y el inicio, con Summer Night, sonó tan… tan… tan… escuchado… Yesterdays, de Jerome Kern, contó con un aire latino que no (me) ayudó a despejar las dudas. Porque Pieranunzi toca bien… la versión es correcta… pero… ¿cuál es el sentido de la propuesta? ¿Hay propuesta? Una interesante intro en piano solo marca el inicio de Je Ne Sais Quoi, que luego ofrece el a esta altura segundo solo del contrabajista Luca Bulgarelli. Trataré de ser respetuoso con mis apuntes (y sensaciones). A ver… otra balada en la misma línea de previsibilidad y amabilidad (tercer solo de contrabajo), precede a Castle of Solitude, lo mejor de la noche hasta el momento, pero tranquilícese… no alcanza para los fuegos artificiales (cuarto solo de contrabajo). La siguiente composición es presentada por el pianista como “muy triste”. Una atmósfera de soundtrack de película de Ettore Scola… pero la tristeza que no encontré en lo que escuchaba, me embargó por la decepción (quinto solo de contrabajo). El final oficial fue con Horizontes finales, donde hubo cierto vigor, una dosis de énfasis y el sexto solo del contrabajista. Que toca bien, de verdad, pero… ¿me explico? El bis fue para I Mean You, de Thelonious Monk; que suena como una composición de Oscar Peterson y donde el baterista Mauro Beggio está un tanto… perdido… como si estuviera pensando en su… sí… su solo de batería. Que al final llegó. Tuvo su momento protagónico, que pareció de reparto (y, además, perdió 6 a 1 con Luca Bulgarelli). Salí del recinto pensando en las expectativas previas… generalizadas, desmedidas, demesuradas… Enrico Pieranunzi, con su trío, ofreció algo que no escapa a la media de cualquier trío de piano que haya escuchado (usted, yo…). Una pena…

    Domingo 5 En el Patio del Aljibe (CCR) se presentó, a las 17:00 hs., el sexteto Elefante (Ingrid Feniger, Gonzalo Rodríguez Vicente, Pablo Butelman, Miguel Marengo, Juan Manuel Bayón y Andrés Elstein). Una hora más tarde fue el turno de la cantante Eleonora Eubel + Trío (Rodrigo Agudelo, Carto Brandán, Julián Montauti). A las 19:00 hs., el quinteto del saxofonista Ramiro Flores (en realidad un sexteto, completado por Verdinelli, Carmona, Hernán Jacinto, Sergio Wagner y Patricio Carpossi). En tanto que en La Terraza (del CCR), se sucedieron las presentaciones del trío del guitarrista Ricardo Pellican (junto con Osvaldo Gallo y Pablo Farsa, más Andrés Pellican y Joe Troop como invitados). Una hora más tarde, a las 19:00 hs., la Delta Jazz Band. Y a las 20:00 hs., Agustín Pereyra Lucena y Beto Caletti ofreciendo un “Homenaje a Tom Jobim”. Lo que se anunciaba como “show sorpresa”, a las 21:00 hs., se cristalizó con la actuación de Pepi Taveira & amigos. También en el Centro Cultural Recoleta, en la sección “Cine y Jazz”, a las 18:00 hs. se proyectó, en carácter de preestreno, A pulmón, dirigida por Martín Bidau y que documenta los quehaceres del saxofonista Carlos Lastra.

    En La Trastienda se produjeron las actuaciones de dos “Repatriados” a partir de las 20:30 hs. El pianista Sergio Gruz lo hizo acompañado de Alejandro Herrera y Fernando Martínez, más el aporte de la cantante y bailarina Lucy Dixon. Y el bajista Fernando Huergo, junto con Yulia Musayelyan, Natalio Luis Mangalavite, Juan Cruz de Urquiza y Franco Pinna. Los “cruces”. En Café Vinilo, el trío conformado por Daniel Piazzolla, Cirilo Fernández y Mariano Sívori, se unió al saxofonista español Javier Vercher. En tanto que en Notorious, el saxofonista argentino Misael Parola y el vibrafonista chileno Diego Urbani, hicieron lo propio con el Marc Perrenoud Trio (Suiza), integrado por el baterista Ciryl Regamey, el contrabajista Marco Müller y su líder, el pianista Marc Perrenoud. En el Teatro 25 de Mayo, a las 17:00 hs., se llevó a cabo el workshop de canto dictado por Christine Correa (el día 2, antes de la inauguración “oficial” del festival, hizo lo propio, en ambos casos contando con coordinación y moderación de la cantante argentina Roxana Amed). Más tarde, a las 21:00 hs., solo piano del uruguayo Hugo Fattoruso y la actuación del dúo conformado por los brasileños Gilson Peranzetta (piano) y Mauro Senise (saxos y flauta).

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