• Led Bib: Bring Your Own

    Moth Dilemma, Is That a Woodblock?, Little x, Hollow Ponds, Power Walking, Service Stop Saviour, Engine Room, Shapes & Sizes, Walnuts, Winter

     

    Músicos:

     

    Mark Holub: batería

    Liran Donin: bajo eléctrico, contrabajo

    Toby McLaren: piano Fender Rhodes

    Pete Grogan, Chris Williams: saxo alto

     

    Sello y año: Cuneiform Records, 2011

    Calificación: Está muy bien

     

    Ser original no es decir cosas nuevas, sino decirlas como si nunca hubieran sido dichas por alguien (Johann Wolfgang von Goethe)

     

    La originalidad es uno de los bienes más preciados del comportamiento humano. El concepto de originalidad suele estar asociado a acciones originales o con carácter de novedad y se aplica, frecuentemente, en la descripción de una obra científica, artística o de cualquier otro género que refleje la inventiva de su autor. Es común que una obra que se distingue por su originalidad termine constituyéndose en un objeto que sirve de modelo para hacer otro u otros iguales a él. Sin embargo llama poderosamente la atención que la originalidad, al menos en sus significados más usuales, refiera tanto a los comportamientos novedosos como también a algo que resulta “perteneciente o relativo al origen”. De ser así, esto abriría las puertas a una posible dicotomía entre los conceptos de novedad y originalidad.

    En un vano intento por explicar lo antedicho de la manera más simple y sencilla, podríamos afirmar que si la originalidad refiere a lo original y que si lo original guarda relación con el origen y que si el origen es en esencia el principio, nacimiento, raíz y causa de algo (¡puf!), por consecuencia para ser originales, en lugar de buscar algo nuevo, tendríamos que volver a repetir lo hecho en un principio. Lo más novedoso y original (¡?) que se me ocurre al respecto de esta controversia es afirmar que “ser original no es decir cosas nuevas, si no decirlas como si nunca hubieran sido dichas por alguien”. Desde ya le aclaro que esta definición es de mi propia cosecha y que su –leve- parecido con la frase de Goethe que encabeza este comentario no corresponde a un plagio sino a una simple coincidencia (aunque debo reconocer que él coincidió un poco antes que yo).

     

    A nadie escapa la existencia de hechos y situaciones que, sin ser novedosas, continúan siendo originales. Por ejemplo, a estas alturas de la historia de la humanidad puede ser que el pecado original ya no tenga nada de novedoso; pero aun así seguimos encontrando la forma de hacerlo –una y otra y otra y otra vez- con originalidad y… ¡tengo pruebas!

    En definitiva se puede aseverar que la originalidad tiene mucho más que ver con hacer algo propio que con hacer algo nuevo y que, además, ese registro personal relacionado con la propia impronta, sea novedoso o no, siempre terminará estimulando la creatividad en detrimento de la mueca impostada o de las posturas que sólo tienden a llamar la atención.

     

    Mucho de lo mencionado parece guardar una tácita relación –y por más de un motivo- con el ideario estético desarrollado por el quinteto británico Led Bib, banda que lidera el baterista y compositor Mark Holub y que completan el tecladista Toby McLaren, los saxofonistas Pete Grogan y Chris Williams y el bajista Liran Donin. Led Bib, desde su constitución en 2003 a la fecha, ha logrado erigirse en uno de los emblemas de la nueva generación de la escena jazzística británica y europea mediante una consolidada propuesta en la que se entrecruzan múltiples influencias musicales y en donde converge lo popular y lo académico, la hibridación estilística y la cita posmoderna. En el alegato creativo de la banda asoman elementos de libre improvisación, punk-jazz, rock e influencias provenientes del avant-garde neoyorquino; pero, además, hallamos diseminados rastros y pistas que nos conducen de manera subliminal o explícita a figuras icónicas de la música contemporánea como John Zorn, Frank Zappa u Ornette Coleman, entre muchas otras.

    No obstante, el cabal reconocimiento de esos elementos heredados, no le resta originalidad a su propuesta ni impide definir que el núcleo y la esencia estética de Led Bib se funda en la natural intención de ofrecer una lectura actualizada del jazz.

     

    La producción discográfica de Led Bib (Arboretum de 2005, Sizewell Tea en 2007, Led Bib Live de 2008 y Sensible Shoes en 2009), además de brindar un sólido testimonio de sus aspiraciones e intereses artísticos, permite hacer un acabado seguimiento tanto de su evolución musical como del progresivo aumento de su popularidad entre las nuevas generaciones de aficionados al jazz. Sin lugar a dudas esa notoriedad tuvo un crecimiento exponencial sobre todo después que Sensible Shoes obtuviera una nominación al prestigioso Mercury Prize en la categoría “Álbum del año”.

    Ahora, en Bring your Own, la banda exhibe una clara intención por representar una especie de síntesis de las múltiples direcciones musicales abordadas durante su trayectoria y, también, un mayor apego al formato canción y a la exposición concisa pero sin sacrificar la integridad de la improvisación y la intensidad sonora que los caracteriza.

     

    Desde la apertura, con Moth Dilemma, manifiestan un interés ambivalente por comprimir el rango de influencias hasta cimentar una simbiosis estética entre el jazz y el rock desde una perspectiva asociada al nuevo milenio. En la maciza plataforma sonora de la banda se distinguen los vigorosos patrones rítmicos que construyen el bajo de Liran Donin y la batería de Mark Holub, la inagotable variedad de recursos que emana del piano eléctrico de Toby McLaren y la elocuente yuxtaposición de los saxos altos de Pete Grogan y Chris Williams. En Is That a Woodblock?, además de condensarse el amplio rango estilístico que destaca a Led Bib, se aglomeran con abrumadora continuidad espasmódicos cambios de ritmo, vaivenes de información armónica, múltiples texturas y estratégicos pasajes de libre improvisación. El cambiante Little x da inicio con un espacial y sombrío preludio en piano eléctrico y accesorios que evoluciona pesadamente con el ingreso del resto de los instrumentos hasta desembocar en el cuerpo principal de la pieza: un andamiaje estructural de agitadas cadencias montado sobre los enormes bloques sonoros que construyen la pareja de saxos altos, luego rematado en los descollantes aportes de Mark Holub en batería y Toby McLaren en teclados.

     

    Hollow Ponds contrasta una reposada improvisación de registro pastoral entre el contrabajo de Liran Doran y la batería de Mark Holub con un posterior clímax dinámico a cargo de los saxos de Pete Grogan y Chris Williams; en tanto que Power Walking amalgama un groove deforme y obsesivo con vigorosos ornamentos y desbordantes intervenciones solistas.

    Los aires de balada que contiene el leitmotiv de Service Stop Saviour muta mediante sucesivas re-exposiciones en modo de blues, funk y libre improvisación; Engine Room entrelaza una disposición sonora asociada al jazz-rock aquí exaltada por el protagonismo tímbrico del piano Fender de Toby McLaren, mientras que Shapes & Sizes pasa de las ambigüedades y sombras del rock noir a una exploración catártica con notable naturalidad.

    El cierre contrapone los cambiantes humores de Walnut con los lejanos ecos de música antillana exhibidos en el delicioso Winter.

     

    Led Bib, a su habitual entusiasmo y energía, le agrega aquí la madurez necesaria para trabajar con materiales familiares sin perder originalidad.

     

    El único deber que tenemos con la historia es reescribirla (Oscar Wilde)

     

    Sergio Piccirilli

     

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