• Todd Sickafoose’s Tiny Resistors en concierto: Las resistencias diminutas pueden ser irresistibles

    Hammer Museum – Westwood, California (USA)

    Jueves 4 de Agosto de 2011 – 20:00 hs.

     

    En el marco de la sexta edición del ciclo anual JazzPop que dirige la contrabajista y curadora Lisa Mezzacappa se presentó, en el Hammer Museum de la ciudad de Westwood, la Todd Sickafoose’s Tiny Resistors, banda que en esta ocasión –además de su líder en contrabajo- incluyó a Jenny Scheinman en violín, Jonathan Goldberger en guitarra, Erik Deutsch en teclados, Ara Anderson en trompeta y Mark Ferber en batería.

    La destacada y fructífera trayectoria de Todd Sickafoose –que comprende múltiples colaboraciones junto a artistas del calibre de Nels Cline, Bobby Previte, Carla Bozulich, Myra Melford, Andrew Bird, Adam Levy y Scott Amendola, entre muchos otros- lo ha llevado a erigirse en uno de los músicos más solicitados y venerados de su generación. En la actualidad sigue acompañando a la notable cantautora estadounidense Ani DiFranco y se encuentra involucrado en la Allison Miller’s Boom Tic Boom, el Jenny Scheinman’s Mischief & Mayhem (proyecto de reciente constitución que también integra al guitarrista Nels Cline y al baterista Jim Black), la Ghost Train Orchestra y el Jessica Lurie Ensemble. Todo esto sin dejar de mantener una persistente presencia escénica como líder de banda en donde expresa el enorme caudal creativo que lo llevó a recorrer un innovador universo musical -con epicentro en el jazz- en el que confluyen el folk, el indie-rock, el blues, la música clásica contemporánea y el pop.

     

    La impronta compositiva de Todd Sickafoose se distingue por la claridad de sus partituras, una frugal distribución armónica que privilegia la sutileza de texturas y cadencias, la sobriedad en los procesos de tensión y relajación, su dinámica deliberadamente espaciosa y una orientación que -sin perder identidad propia- parece trazar una bisectriz imaginaria entre el minimalismo del Philip Glass de los setenta, el relajado lirismo de Radiohead, la elegancia orquestal de Duke Ellington, el candor melódico de The Beatles y la aproximación al folk progresivo de la que están dotadas ciertas obras del guitarrista Bill Frisell.

    A pesar de sus reconocidos atributos, la producción discográfica solista de Todd Sickafoose ha sido escasa y esporádica, ya que sólo se reduce a tres álbumes: su debut con Dogs Outside de 2000, Blood Orange en 2006 y el unánimemente elogiado Tiny Resistors de 2008 (álbum que, entre otros honores recibidos, fue el más votado por periodistas y músicos internacionales en nuestra encuesta de 2008). Lo cierto es que Tiny Resistors (en inglés, “resistencias diminutas”) además de dar título a dicho álbum, terminaría convirtiéndose en una especie de alter ego de la obra de Sickafoose y también en el nombre que identifica al ensamble que –con distintas alineaciones y formatos- ha venido acompañando cada una de sus actuaciones como líder de banda en los últimos años.

     

    El concepto de resistencia, aun cuando en esencia refiere a la acción de resistir o resistirse, tiene diversos usos y acepciones. En ingeniería mecánica se aplica para describir la causa que se opone a la acción de una fuerza; en la electrónica se utiliza para definir la dificultad que opone un circuito al paso de una corriente; en política y sociología refiere a los movimientos sociales de lucha contra un sistema o poder político y en psicología sirve para explicar toda actitud opuesta al encuadre terapéutico, así como en el campo psicoanalítico también define la oposición del paciente a reconocer sus impulsos o motivaciones inconscientes.

    Todos alguna vez en la vida hemos sufrido o ejercido algún tipo de resistencia. En lo personal recuerdo haberme resistido (mecánica, electrónica, política y psicológicamente) a que la madre de mi primera esposa viniese a vivir con nosotros. Ella intentó convencerme de que mi suegra era una suerte de hada madrina rodeada de un aura prístina y dispuesta a proveerme felicidad eterna; pero mis sensaciones nunca se alejaron demasiado del desprecio supremo, el odio intenso y la desaprobación absoluta. Desde un primer momento supe que no se trataba de un ser mágico y angelical; pero luego empecé a sospechar que en realidad ni siquiera era mi suegra sino un monstruo del inframundo como la Gorgona de la Odisea o que en algún momento me dispararía espinas venenosas con su cola de dragón como una Manticora. Así fue que, embebido de heroísmo y llamado a cumplir el mandato de la historia, pensé en eliminarla de la faz de la tierra como si se tratara de un (otro) animal mitológico. Estaba convencido de que podía derrotar a la bestia como lo hizo Teseo con el Minotauro del laberinto de Creta o que acabaría decapitándola antes de que ella me petrificara –como lo logró Perseo con la Medusa- o que si era necesario podría capturarla con mis propias manos como hizo Heracles con Cerbero, el perro de tres cabezas con cola de serpiente que cuidaba las puertas del inframundo griego. No obstante, en valiente actitud y sin perder un ápice de masculina autoridad, opté por una salida mucho más racional y diplomática: agarré mis dos ositos de peluche favoritos y me fui a vivir con mi mamá. En definitiva, eso fue lo más parecido a una “resistencia diminuta” que haya experimentado en toda mi vida.

     

    Y hablando de “resistencias diminutas”…

    Todd Sickafoose’s Tiny Resistors, desde un comienzo con Paper Trombones, nos sumerge en un mundo de ensueño al que acuden -con natural elegancia- una línea melódica llena de plasticidad y seducción, cadencias que orillan sutilmente los contornos del blues y una serie de detalles ornamentales de innegable belleza y precisión. Esas cualidades terminan acentuando una arquitectura sonora de implícita modernidad desde la cual emergen los solos -de Ara Anderson en trompeta, Erik Deutsch en teclados y Jenny Scheinman en violín, respectivamente- más por una necesidad narrativa de contexto que por la obediencia debida a los códigos estructurales del jazz.

    Los aquilatados fraseos del contrabajo de Sickafoose y el sobrio pizzicato en violín de Jenny Scheinman ofician de preludio para una fenomenal versión de Everyone is Going en donde se yuxtaponen pasajes plenos de nocturnidad y poesía, una comunión estética entre el folk y el jazz, los etéreos climas que construye la guitarra de Jonathan Goldberger y un feroz remate a dúo entre Todd Sickafoose y la batería de Mark Ferber. En el breve Claimer, la banda recorre una senda más próxima a la experimentación sonora rematada por una cadena dinámica ascendente en donde brilla de manera excluyente la trompeta de Ara Anderson.

     

    Luego de recorrer la nostálgica y taciturna impronta country de Barnacle -y tras un breve intermedio- la banda regresa para ofrecer una refinada e impagable interpretación de Tiny Resistors. Pieza cuya concepción arquitectónica, se funda en la unión sucesiva de una serie de motivos en miniatura en torno a los cuales orbitan las sobresalientes intervenciones solistas de Todd Sickafoose en contrabajo, Jenny Scheinman en violín y Erik Deutsch en piano. Bye Bye Bees compendia algunas de las principales virtudes compositivas de Sickafoose –claridad orquestal, líneas melódicas expresivas y coloridos ornamentos- pero hay que decir que, en la interpretación ofrecida aquí, esas cualidades alcanzaron ribetes verdaderamente épicos merced a un progresivo ascenso sonoro, luego resuelto mediante un vigoroso duelo entre la batería de Mark Ferber y la guitarra de Jonathan Goldberger. El cierre del concierto será con el inédito y melancólico Blues for L.A. Mornings que en esta entrega incluyó un exquisito solo de Jenny Scheinman en violín.

     

    Ernesto Sábato, en su ensayo La Resistencia, señalaba que aun en una sociedad como la actual -condicionada por el individualismo, la soledad existencial, el consumo desmedido, la competencia salvaje y la indiferencia metafísica- es posible recuperar la comunicación con el otro, los valores espirituales perdidos y el humanismo a través de “pequeñas resistencias” que nos recuerdan “cuánto de sagrado hay en el hombre” y “cuánta gracia existe en los pequeños momentos de libertad que podemos gozar”.  El disfrute del magnífico y emotivo concierto ofrecido esta noche por Todd Sickafoose’s Tiny Resistors tal vez haya servido para recordarme que –a pesar de la deshumanización y la banalidad que nos impone la vida cotidiana- las “resistencias diminutas” pueden ser irresistibles.

     

    Sergio Piccirilli

     

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