• Thollem McDonas x 2

    The Hand to Man Band “You Are Always on Our Minds”

     

    Thollem Parker Cline “The Gowanus Session”

     

    La mente no es un vaso para llenar, sino una lámpara para encender (Plutarco)

     

    La mente es la denominación asignada al fenómeno responsable –entre otras habilidades cognitivas- del entendimiento, la creatividad, el raciocinio, el aprendizaje, las emociones, la memoria y la imaginación. Lamente, en su acepción más habitual, es descripta como una “potencia intelectual del alma”; también suele oficiar a modo de sinónimo de pensamiento, propósito, voluntad y designio e incluso es utilizada en el campo de la psicología para representar al conjunto de actividades y procesos psíquicos de carácter cognitivo -sean éstos conscientes, inconscientes o procedimentales- que nos permiten reunir y procesar información, elaborar razonamientos y extraer conclusiones. Sin embargo, no hay uniformidad de criterios sobre las verdaderas funciones y alcances de la mente. Mientras ciertos especialistas afirman que la mente no tiene un límite de tamaño, tampoco un peso ni un área específica –y por ende, al no ser un órgano físico sino etéreo, es infinito y abarca la totalidad de lo que somos-, otros han expuesto argumentos que dudan de su existencia. Ergo, del mismo modo que algunos filósofos como Carl Hempel y Gilbert Ryle, a través del conductivismo ontológico, negaron positivamente la existencia de la mente o que Paul Churchland, desde la perspectiva del materialismo eliminativo, consideró que la creencia popular en la existencia de la mente era una teoría pre-científica sin asidero real, tambien podemos hallar en el extremo opuesto las ideas del dualismo neurofisiológico expresadas por John Eccles en donde se admite que la mente da cabida a los fenómenos relacionados con la consciencia, las propuestas del funcionalismo enunciadas por Hillary Putnam y Jerry Fodor tendientes a determinar que los estados mentales no se circunscriben al cerebro, las teorías del naturalismo biológico de John Searle que afirman que los procesos mentales son fenómenos autónomos que emergen de los sistemas neurofisiológicos en el curso evolutivo de la especie o las ideas pergeñadas por William James desde la óptica de la psicología funcional que aseveraban que “la mente es un atributo del alma que nos permite recibir las sensaciones externas y manifestar la realidad interna”.

     

    En base a lo expuesto, y pese a las diferencias de enfoque existentes, podríamos colegir que la potencialidad creadora del ser humano requiere de una mente activa, despierta y dispuesta a canalizar las energías para que esas metas sean realidad.

    El genial pintor español Pablo Picasso afirmaba que “la inspiración existe pero tiene que encontrarte trabajando”; y eso nos lleva a pensar que tanto la persistencia en la acción trazada como el auto-impuesto apego a un constante despertar de la mente, no garantizan la llegada de la inspiración pero fertilizan e impulsan el proceso de la creatividad.

     

    El universo estético desplegado por el pianista, vocalista y “compoimprovisador” Thollem McDonas en su prolífica trayectoria artística, la diversidad de estilos que ha recorrido –del free al avant-punk y de la música clásica al rock, pasando por el gamelán, ritmos tradicionales de África occidental y obras interdisciplinarias junto a cineastas, pintores, bailarines y poetas– y su continuo peregrinaje escénico alrededor del mundo, nos conducen a creer que esas simultaneidad de intereses -además de manifestar su versatilidad- expresan una idea muy próxima  al “constante despertar de la mente” como impulsor de la creatividad del cual hablábamos en el párrafo anterior.

    En el ideario creativo de Thollem McDonas conviven –y a la vez se nutren recíprocamente entre sí- sus presentaciones en solo piano bajo la denominación Thollem Sworld, la inclasificable mixtura de free, blues, noise y punk del solitario Thollem Electric, el avant-punk manifestado a través del grupo Tsigoti (junto a Andrea Caprara, Jacopo Andreini y Piero Spitilli), el colectivo mexicano-estadounidense Estamos Ensemble (integrado por Theresa Wong, Emilio Tamez, Marko Novachcoff, Alexander Bruck, Ava Mendoza, Julián Martínez Vázquez, Vinny Golia, Carmina Escobar, Kjell Nordeson, Glenn Weyant y Arrington de Dionyso), las enérgicas propuestas de avanzada del trío Magimc (con Eduardo Marrafa y Stefano Giust) y Soar Trio (Skeeter C.R. Shelton y Joel Peterson), su dúo con Arrington di Dyoniso en 10.000 Tigers, las improvisaciones estructuradas del Thollem’s Everywhere Quintet y los dos nuevos proyectos que motivan este comentario: The Hand to Man Band y el trío Thollem Parker Cline.

     

     

    The Hand to Man Band: You Are Always on Our Minds

     

    Forces Conspiring, Before Our Eyes Arrived, We Learned the Unreasoning, Thinks This, Buoy Buoy, They Pretty Right, First Shallows, Occasional Cracker, All Us Konked, Farces Perspiring, Semina System, The Down Moveables, Voice Thrower, Be the Same, Thin Incision Split Decision, Slow Choirds, We’ve Got a Long Ways to Go We’re Almost There

     

    Músicos:

     

    Thollem McDonas: piano, teclados

    John Dieterich: guitarra

    Tim Barnes: batería

    Mike Watt: bajo

     

    Sello y Año: Post Consumer, 2012

    Calificación: Está muy bien

     

    The Hand to Man Band es un cuarteto en donde Thollem McDonas se une a los experimentados John Dieterich (guitarrista de Deerhoof, Natural Dreamers, Colossamite), Tim Barnes (baterista de Silver Jews, Jim O’Rourke, Essex Green, Lee Ranaldo’sText of Light) y Mike Watt (bajista de Minutemen, fiREHOSE, Dos, The Stooges, Spielgusher) para elaborar un caleidoscopio estético envuelto por un halo de misterio espectral que concentra -como si se tratase de un elaborado juego del subconsciente- disonancia y asonancia, ruido y silencio, realidad y ensueño, melancolía e ilusión. En el núcleo de su ascetico alegato –siempre más próximo a las texturas que al convencionalismo melódico y mucho más proclive al clima evanescente que al exhibicionismo técnico- confluyen con relajada naturalidad los alucinados hábitos del rock psicodélico y la experimentación extrema de la libre improvisación, los modos no dogmáticos del noise-rock y los abrasivos sonidos atonales dela No Wave, la experimental introversión del post-punk y las libertarias exploraciones estilísticas que caracterizan a la música del nuevo milenio.

    The Hand to Man Band, aun partiendo de elementos familiares y reconocibles, construye un letárgico puzle sonoro en donde cada pieza encaja hasta dibujar los contornos de una imagen que se avizora tan lejana y enigmática como desconcertante e imprevisible. El tono hipnótico que distingue a la banda se materializa desde la apertura mediante la enrarecida atmósfera espacial de Forces Conspiring, tras el cual se suceden una especie de funk psicotrópico interceptado por rock-noise y libre improvisación en Before Our Eyes Arrived, las melancólicas asperezas del sombrío y turbador We Learned the Unreasoging, las variadas lecturas que emergen de las oblicuas sonoridades de Think This, los poderosos quebrantos sonoros del breve Buoy Buoy y la lacerante emotividad del arcano e inquietante They Pretty Right.

    La segunda mitad del álbum recorre los etéreos perímetros de First Shallows, la psicodélica intensidad de Occasional Cracker, ofrece una visión distorsionada del folk vista a través del prisma de la psicodelia y la improvisación libre en All Us Konked, crea un clima opresivo y angustiante con Farces Perspiring, parece aproximarse al sonido Canterbury con Semina System, edifica una sórdida mixtura entre el acervo musical estadounidense y el noise en The Down Moveables –que luego se prolonga en Voice Thrower- y aborda una sórdida narrativa en Be the Same.

    En la parte final el cuarteto coquetea con los sonidos indeterminados, el ruido y las disonancias en el efímero Thin Incision Split Decision, parece traducir en términos sonoros un lenguaje onírico con Slow Choirds y cierra con la contrastante luminosidad del melancólico We’ve Got a Long Ways to Go We’re Almost There.

    En síntesis: The Hand to Man Band en You Are Always on Our Minds (“Siempre estás en nuestras mentes”) propone una plástica que además de su inquietante extrañeza y envolvente calidez se manifiesta –en concordancia con el título del álbum- permeable y abierto a las múltiples lecturas y valoraciones estéticas de sus circuntanciales oyentes.

     

     

    Thollem Parker Cline: The Gowanus Session

     

    There Are, As Many Worlds, In a Life, As There Are, Lives, In the World

     

    Músicos:

     

    Thollem McDonas: piano

    William Parker: contrabajo

    Nels Cline: guitarra

     

    Sello y año: Porter Records, 2012

    Calificación: Dame dos

     

    The Gowanus Session es un proyecto cooperativo plenamente entregado a exploraciones sonoras que -al conjuro de la vasta iconografía que puebla la música improvisada del siglo XXI- va nutriendo la experiencia auditiva de una estética aleatoria e incidental en donde la representación del sonido se funde con el fin expresado en la propia naturaleza de la música y en el que los conceptos de atonalidad, invención espontánea y el desarrollo exponencial de lo abstracto parecen aventajar a las ideas convencionales de armonía, ritmo y melodía. En la constitución de la novedosa propuesta de Thollem Parker Cline, además de lo señalado, resultan capitales la utilización de una alineación timbrica infrecuente (piano, contrabajo y guitarra eléctrica) a cargo de un trío de notables ejecutantes, el marcado temperamento democrático del proyecto (claramente acentuado por la ausencia de un líder visible) y la falta deliberada de exposiciones solistas y acrobacias técnicas gratuitas a favor de un permanente diálogo instrumental colectivo.

    En There Are se manifiestan algunas de las características esenciales del ideario de este trío, es decir: yuxtaposición eventual de fragmentos melódicos, sonoridades inusuales, uso de disonancias, pulverización elíptica de lenguajes convencionales y una estratégica aplicación de intervalos microtonales. Y todo realzado aquí por las sonoridades infinitas que provee la guitarra de Nels Cline, el exuberante vocabulario pianístico desplegado por Thollem McDonas y los magistrales aportes interpretativos -alternando arco y pizzicato- de William Parker en contrabajo.

    La introspectiva calma inicial de As Many Worlds evoluciona en un crescendo que no se resuelve en el clímax musical sino manteniendo la tensión hasta el final mediante la repetición cíclica del motivo principal. En tanto que la primera mitad de In a Life privilegia las cualidades de lo abstracto para finalmente –tras un breve segmento a dúo entre el piano de Thollem McDonas y el contrabajo de William Parker- alcanzar un pico dramático colectivo comandado por la guitarra de Nels Cline.

    Luego de alimentar la atmósfera intrigante de As There Are con un preciso uso de técnicas instrumentales ampliadas, el trío aborda la pieza central del álbum: Lives. Los múltiples climas que atraviesan este épico manifiesto de la composición instantánea, van pasando de una sección gobernada por turbulencias armónicas -en donde sobresale la enérgica e imaginativa guitarra de Nels Cline- a un breve pasaje de misteriosa quietud –sabiamente decorado por el contrabajo de William Parker- y de allí a una desenfrenada catarsis sonora en la que tiene particular destaque Thollem McDonas mediante un lenguaje pianístico que -además de evidenciar un amplio dominio de los códigos implícitos en la improvisación libre del nuevo milenio- incluye inocultables referencias a la música clásica, principalmente procedentes de Debussy.

    El cierre, con el sugestivo In the World, se aposenta en las márgenes opuestas de la música programática y los procesos imitativos de la realidad para someterse voluntariamente a la lógica de la perspectiva del arte abstracto.

    En síntesis: The Gowanus Session es un álbum complejo, desafiante y que responde cabalmente a las altas expectativas que generaba un proyecto impulsado por tres auténticos popes de la música creativa contemporánea.

     

    De regreso al prólogo de este comentario, podríamos agregar que para el desarrollo de todo proceso creativo –además de mantener la mente despierta, activa y abierta- resulta fundamental apoyarse en un genuino deseo de aprendizaje continuo y en una  inquebrantable vocación por expandirse hacia nuevos territorios del conocimiento.

    Tal vez por ello se puede aseverar que el principal patrimonio acumulado por Thollen McDonas en su trayectoria artística, no sólo reside en la comprensión de los conceptos señalados ni en los logros obtenidos sino en su fidelidad con la aspiración de seguir explorando los nuevos caminos del arte musical.

     

    Para entender la mente de una persona, no te fijes en lo que hace ni en lo que ha logrado, sino en lo que aspira a hacer (Khalil Gibran)

     

    Sergio Piccirilli

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