• Ernesto Diaz-Infante: At the KSE 6th Anniversary Concert

     

    ernesto diaz infanteEmilio Live, Resonance

     

    Músicos:

    Ernesto Diaz-Infante: bajo sexto

    Lisa Cameron: lap steel guitar, membranófono, percusión, micrófono de cerámica

    Lee Dockery: contrabajo eléctrico, electrónicos

     

    Sello y año: Kendra Steiner Editions, 2013

    Calificación: Está muy bien

     

    No debemos dejar de explorar. Y al final de nuestras exploraciones llegaremos al lugar del que partimos y lo conoceremos por primera vez (T.S. Elliot)

     

    Una exploración es el acto de reconocer, registrar, inquirir o averiguar con diligencia una cosa o lugar. En origen, los Antiguos Romanos aplicaron el término explorare con el significado de exclamar; pero poco después empezó a utilizarse para describir el acto de inspeccionar o conocer minuciosamente a una persona, un lugar o una cosa con el ánimo de descubrir algo. Del vocablo explorare derivaron luego las voces en latín exploratoris y explorator hasta alcanzar las formas actuales –exploración y explorador- con las que representamos, respectivamente, la acción de explorar y el sujeto que la lleva a cabo.

    Las ansias de investigar lo desconocido son innatas al ser humano; por ello hubo exploradores y exploraciones desde tiempos ancestrales. Los descubrimientos obtenidos en los albores de la historia mediante la exploración geográfica, motivaron el avance de la humanidad del mismo modo que las exploraciones realizadas en el campo de la ciencia y el arte han servido para ampliar las fronteras del conocimiento del hombre y de la sociedad a la que pertenece.

    En todo acto de exploración se puede distinguir una sucesión de etapas que nacen con el deseo y la aptitud del explorador por conocer, sigue con el proceso de descubrimiento propiamente dicho, luego pasa por un discernimiento ante el hallazgo de lo desconocido y concluye en una fase de integración del saber adquirido. Esta secuencia es bastante similar a la que establece la relación del ser humano con su vocación, toda vez que esta última también involucra al deseo, el desarrollo de las aptitudes, una apertura a la experimentación y el descubrimiento, la comprensión del conocimiento obtenido y su posterior aplicación en el contexto que le dio origen.

    Lo cierto es que ambas secuencias –tanto la que refiere a la idea de exploración como aquélla asociada a las fases a recorrer en el transcurso de una vocación- parecen hermanarse para definir el carácter estético que impulsa y caracteriza la carrera del guitarrista, compositor y multi-instrumentista estadounidense Ernesto Diaz-Infante.

    Este artista chicano nacido en Salinas (California) ha creado un vasto cuerpo de trabajo signado por su vocación exploratoria y la predilección por formas musicales no convencionales en donde se congregan obras para piano solo, trabajos en guitarra y guitarra preparada, utilización de electrónicos, bandeja giradiscos, grabaciones de campo e instrumentos diversos (violín, acordeón, bajo eléctrico, percusión, etc.), la libre improvisación, canciones experimentales, el noise y el arte sonoro, la música de cámara, el folk y el avant-garde, entre otros.

     

    En el alegato de Ernesto Diaz-Infante subyace una postura estética –cristalizada en la creación de un paisaje sonoro propio- que se nutre de las múltiples influencias recogidas durante su largo peregrinaje artístico. De Wadada Leo Smith (quien fuera uno de sus maestros) proviene la “búsqueda por fusionar la composición y la improvisación con el camino interior”; de Morton Feldman procede una predilección por la austeridad minimalista y de John Cage deriva la inclinación para manifestarse libre de ataduras dogmáticas y ajeno a formas expresivas convencionales; pero también mantiene una conexión –más emocional e ideológica que musical– con la provocativa actitud del punk y un indisoluble enlace con la tradición de sus ancestros mexicanos.

    La amplitud de intereses musicales que distingue a Diaz-Infante se traduce en una variada producción discográfica que incluye álbumes para piano solo (Itz’at de 1997, Tepeu en 1998, Ucross Journal de 1999 y Solus en 2000), trabajos a dúo con el guitarrista Chris Forsyth (Left & Right de 2000, Wires & Wooden Boxes de 2001, March de 2002 y As is Stated… Before Known en 2004), free y música improvisada europea en sociedad con Kyle Bruckmann, John Shiurba y Karen Stackpole (Grand Mal de 2003), post-rock con el grupo Muc en el álbum roc de 2004, trío de guitarras preparadas junto a Pablo St. Chaos y Bohol (The Long Await Between Collapsed Lungs de 2003), composiciones para guitarra y electrónicos con el trío Rudis/Custodio/Diaz-Infante en Crashing The Russian Renaissance de 2002 y CRR Live en 2007, la mixtura de electrónicos, paisaje sonoro y grabaciones de campo acompañado por Matt Hannafin en All the States Between de 2004, la suite Emilio para solo de bajo sexto de 2011, sus experimentaciones electro-acústicas en solitario materializadas en los álbumes Ernesto Diaz-Infante de 2003 y Civilian en 2012, etc.

     

    El carácter exploratorio que identifica la música de Ernesto Diaz-Infante también alcanza a su nueva producción titulada At the KSE 6th Anniversary Concert e incluso se relaciona –en cierto sentido- con la sentencia pergeñada por T.S. Eliiot que encabeza este comentario, ya que el núcleo de este álbum se funda en exploraciones musicales con epicentro en la particular sonoridad de un instrumento característico de la música tradicional mexicana: el bajo sexto (*)

    (*) El bajo sexto es un instrumento de sonido metálico con doce cuerdas agrupadas en seis pares y una caja de resonancia más grande que la de la guitarra acústica.

     

    At the KSE 6th Anniversary Concert fue grabado en vivo el 29 de Abril de 2012 en el Salvage Vanguard Theatre de la ciudad de Austin (Texas) durante una serie de conciertos organizados por el sello discográfico Kendra Steiner Editions, a cuyo catálogo pertenece parte de la obra de Ernesto Diaz-Infante.

    El álbum está dividido en dos secciones, la primera destinada a la interpretación de una suite integrada por piezas para solo de bajo sexto a cargo de Ernesto Diaz-Infante y la segunda en formato de trío con el agregado de la percusionista Lisa Cameron y el bajista Lee Dockery.

    En Emilio Live, Ernesto Diaz-Infante se aventura mucho más allá de los estilos musicales en los que se ejecuta el bajo sexto. Aunque dicho instrumento cuenta con toda la gama cromática de sonidos, su utilización es muy poco frecuente fuera del ámbito de la música tradicional mexicana (la música norteña, el corrido, la canción ranchera, el huapango, etc.). Ergo, la obra –tanto por su concepción de avanzada como en relación a los objetivos estéticos trazados- parece tener asegurado un sitial de privilegio en la historia del bajo sexto. La pieza, en sus veinte minutos de duración, va dibujando un ascético paisaje sonoro que integra los conceptos de composición e improvisación y amalgama climas diversos –que van del tono exploratorio y rupturista al silencio sobrecogedor y de atmosferas opresivas a la austeridad más extrema- sin perder intensidad ni sustancia.

    El extenso Resonance transita un territorio similar pero expandiendo la paleta de sonidos mediante la incorporación de Lisa Cameron en percusión y lap steel guitar y Lee Dockery en electrónicos y contrabajo eléctrico. La comunión de intereses, objetivos y sensibilidades entre los miembros del trío, deriva en un aprovechamiento de los materiales tímbricos, la exploración de las relaciones entre los ejecutantes, la entronización de las texturas y la construcción colectiva.

    Ernesto Diaz-Infante, en el apasionante At the KSE 6th Anniversary Concert, confirma sus aptitudes para explorar nuevos territorios musicales; pero, además, su vitalidad nos permite inferir que esa búsqueda no se detiene aquí.

     

    Todos los exploradores están buscando algo que han perdido y aunque lo encuentren su felicidad nunca está en el logro sino en la búsqueda (Arthur Clark)

     

    Sergio Piccirilli

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