• Dorian Wood + Rattle Rattle Chamber Orchestra en concierto: Derribando Paredes

     

    aficheHuman Resources – Los Angeles, California (USA)

    Sábado 22 de marzo de 2014 – 20:30 hs.

     

    El territorio donde se manifiesta un hecho artístico –sea éste un concierto, una muestra pictórica, un set de filmación, una obra de teatro, etc- siempre comprende dos zonas. La primera de ellas está delimitada escenográficamente por tres paredes en cuyo marco se desarrolla la actuación o se expone la obra; la otra es de carácter operacional y, según el caso, puede incluir tanto a productores, camarógrafos y asistentes como a los espectadores. No obstante, puede resultar una arbitrariedad creer que el elemento artístico sólo se encuentra en la primera zona y que la segunda tiene un destino meramente accesorio, ya que toda obra debe enlazar e involucrar a las dos partes para que su contenido obtenga un valor estético definitivo. Lo cierto es que ambos espacios parecen estar divididos por la existencia de una barrera invisible –denominada “la cuarta pared”- que separa imaginariamente el territorio artístico en esas dos zonas.

    Aunque este concepto se ha ido extrapolando a otras disciplinas del arte, el concepto de “la cuarta pared” tiene sus raíces en el ámbito teatral y fue utilizado, en origen, para representar al muro intangible que separa al público de los actores y el decorado, a la sala del escenario, a los que no observan de los que son observados y, en definitiva, separa la ficción de los personajes con la realidad del espectador. En este contexto puede colegirse que la audiencia debe acceder a la obra situada detrás de una cuarta pared que hace del artista y su producción el objeto elegido, absoluto y excluyente. Sin embargo, resulta imposible soslayar que en tiempos recientes han proliferado prácticas artísticas caracterizadas por procesos multidisciplinarios que fueron, paulatinamente, desplazando el concepto tradicional de espectador hacia el espacio que antes sólo ocupaba el artista, hasta el punto de generar una relación de interconexión e interdependencia entre ambos. La combinación de medios y lenguajes audiovisuales, las instalaciones, las nuevas tecnologías aplicadas al arte escénico u otras hibridaciones artísticas, han favorecido que el espectador ya no sea concebido como receptor pasivo de la obra para pasar a ser una parte sustancial de la misma. En el marco de estas nuevas tendencias, ha dejado de proyectarse una línea recta que va del público al escenario para reemplazarla por un proceso de refracción de imágenes en donde el artista sale al encuentro del público (y viceversa) sin paredes –ficticias, artificiales o fácticas- que lo impidan.

    instalacionNo caben dudas que cuando el artista tiene la fuerza, la convicción y los argumentos necesarios para unir esos dos universos paralelos, la conexión emocional y estética con su público estarán libres de obstáculos para consagrarse.

    Ése fue, justamente, el caso del concierto ofrecido por el notable cantautor californiano Dorian Wood junto a la Rattle Rattle Chamber Orchestra en el Human Resources de la ciudad de Los Angeles.

     

    La actuación se desarrolló dentro de una instalación a gran escala titulada “Deflated/Defeated” (Desanimado/Derrotado) cuyo diseño –perteneciente a la prestigiosa artista de instalaciones y escultora Jacqueline Bell Johnson– estuvo inspirado en los elementos mitológicos sobre el final de los tiempos implícitos en Rattle Rattle, el álbum más reciente de Dorian Wood.

    dorianEn el multifacético devenir de su trayectoria, Dorian Wood se ha convertido por mérito propio en un artista de culto de la nueva escena musical angelina.

    Muchos lo han asociado estilísticamente con Nick Cave, otros con Tom Waits, algunos con Antony Hegarty y, en lo personal, encuentro en él un enfoque que expresa una profunda admiración por Scott Walker; pero todas esas comparaciones –más allá de la exactitud enunciativa– no son otra cosa que elogios dirigidos a resaltar sus infrecuentes cualidades vocales. Está claro que además de la amplitud de registro, timbre arrebatador y fortaleza expresiva que lo caracterizan, posee un instinto teatral de primer orden que le permite dotar de veracidad escénica y canora a sus composiciones.

     

    El imaginario estético de Dorian Wood se nutre en la tradición de diferentes etnias, el góspel, el blues, el pop y la música experimental, entre otras influencias. Esa diversidad aparece documentada en una producción que incluye la personal confluencia de soul, folk y música búlgara manifestado en su debut discográfico con Bolka de 2007, el EP Black Pig Suite de 2009 en compañía de la orquesta experimental Killsonic, el album Brutus de 2010 a piano y voz afincado en el avant-americana (grabado en el interior de una iglesia londinense), los EP Glassellalia y Pearline de 2012 y la inabordable convergencia de folk, tradición afro-latina, black metal, pop, progresiva y música de vanguardia para orquesta y ensamble coral del alegato sobre el fin del mundo contenido en el épico Rattle Rattle de 2013.

     

    ensamblePara su presentación en el Human Resources de Los Angeles, Dorian Wood –quien cantó sin micrófono ni amplificación durante toda la noche- estuvo secundado por un ensamble conducido por Danny Graziani que alineó a Michael Corwin en guitarra, Leah “Daddy” Harmon en voz y acordeón, Cosima Luther, Eric KM Clark y Paul Cartwright en violines, Cassia Streb en viola, Christopher Votek y Betsy Rettig en cellos, Maya Barrera en oboe y el coro integrado por Juli Crockett, Julie Carpenter, Lisa Dee y Ryan Leigh Seaton.

    El preludio de las cuerdas desemboca en una impactante interpretación de Hpssos / A Gospel of Elephants del álbum Rattle Rattle con Dorian Wood recorriendo los espacios de la instalación creada por Jacqueline Bell Johnson mientras exhibe sus facultades para ofrecer en escena lo mejor de sí mismo y envolver emocionalmente al público. El tema acumula tensión alternando estratégicos silencios con pasajes a capella hasta converger –bajo la atinada batuta de Danny Graziani- en un clímax dinámico donde la claridad orquestal se funde con arreglos corales que parecen transitar la impronta del góspel.

    A continuación, el ensamble asemeja los sonidos de una cajita musical para dar vida al embriagante temperamento de Americana, nuevamente con Wood luciéndose por su inteligencia expresiva y capacidad para plasmar momentos emotivos sin caer en artificios innecesarios.

    dorian & leahEl carácter apocalíptico que se desprende de Bodies (The Levitant) –también del álbum Rattle Rattle- exhibe una interpretación tensa, desgarradora y volcánica pero sin precipitaciones ni desbordamientos; en tanto que el subyugante lirismo de Glassellalia -cantada a dúo por Dorian Wood y la encantadora voz de Leah Harmon– arranca del público una espontánea y merecida ovación.

    The Useless Servant (La Neige Obscènes Sur Lisieux) transita con naturalidad el modelo de la chanson francesa para luego desembocar en una catarsis instrumental cargada de abrasivas distorsiones.

    En el temperamento operístico de We Are The Heart of Human Hair se entrelazan el devastador ostinato que construyen las cuerdas del ensamble dirigido por Danny Graziani, los atinados efectos de la guitarra de Michael Corwin, la controlada fiereza vocal de Dorian Wood y los lúdicos aportes corales de Juli Crockett, Julie Carpenter, Lisa Dee y Ryan Leigh Seaton.

    En la parte final del concierto se suceden una emotiva relectura del melancólico O, la inmejorable versión de Piano and Bricks del álbum Bolka de 2007 y el ardiente y encendido acercamiento al blues de Diablo (extractado del EP Glassellalia de 2012) para luego cerrar con la hipnótica fusión de música clásica contemporánea, art song, americana y góspel contenida en el mágico Pearline.dorian1

     El público aplaude de pie pero no se despide de los músicos, se funde con ellos.

    La cuarta pared ha desaparecido hace ya mucho tiempo.

    Dorian Wood, los miembros de Rattle Rattle Chamber Orchestra y la instalación diseñada por Jacqueline Bell Johnson lo hicieron posible.

     

    Sin embargo, la misión no ha terminado. Nuestro mundo requiere de muchos más artistas con coraje para seguir… Derribando Paredes.

     

    Sergio Piccirilli

     

    Nota: Se agradecen las fotos aportadas por Jacqueline Bell Johnson, Zoe-Ruth Photography y Dorian Wood

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