• Steve Lehman Octet: Mise en Abîme

     

    mise en abimeSegregated and Sequential, 13 Colors, Glass Enclosure Transcription, Codes: Brice Wassy, Autumn Interlude, Beyond All Limits, Chimera/Luchini, Parisian Thoroughfare Transcription

     

    Músicos:

    Steve Lehman: saxo alto, electrónicos

    Mark Shim: saxo tenor

    Jonathan Finlayson: trompeta

    Tim Albright: trombón

    Chris Dingman: vibráfono

    José Davila: tuba

    Drew Gress: contrabajo

    Tyshawn Sorey: batería

     

    Sello y año: Pi Recordings, 2014

    Calificación: A la marosca

     

    Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti (Friedrich Nietzsche)

     

    La expresión francesa “mise en abyme” -cuya traducción literal significa “puesta en abismo”- se aplica usualmente en literatura para describir el procedimiento narrativo que consiste en superponer una narración dentro de otra. Esta frase, en ocasiones traducida como “construcción en abismo” o “estructura abismal”, establece una analogía con las matrioskas o muñecas rusas. Dicho término también suele hacer referencia al empleo en diversas disciplinas artísticas de estructuras análogas mediante la aplicación de una técnica formal en donde la imagen o construcción principal contiene copias más pequeñas de sí misma a través de una secuencia que puede llegar a repetirse hasta el infinito. La denominación “mise en abyme” proviene en origen del vocabulario de la heráldica (allí se emplea para describir a la insignia ubicada en el centro de un escudo de armas) y su primera aparición formal en el campo del arte correspondió al escritor francés y Premio Nobel de literatura André Gide. Este autor, en su obra Journal de 1893, comenzó a usar incrustaciones auto-reflexivas  y copias en pequeño de una primera construcción cuyos resultados mantenían una relación con lo reflejado por similitud, semejanza o contraste.

    El acercamiento formal y la aproximación sistemática a este proceso de deconstrucción enunciado por Gide –más tarde definido por Lucian Dällenbach en su libro Le récit spéculaire. Essai sur la mise en abyme como “todo enclave que guarde relación de similitud con la obra que lo contiene”- dio lugar a una forma de relato especular que puede ser “intertextual” cuando se aplica al terreno literario o “interdiscursivo” si aparece en la esfera de lo pictórico, cinematográfico o musical.

    De ese recurso fundado en reduplicación de imágenes o conceptos devinieron las prácticas habituales del teatro en el teatro, el cuadro dentro del cuadro y, más recientemente, el cine dentro del cine. Los principios del “mise en abyme” –por citar unos pocos ejemplos – aparecen representados en el teatro con Le véritable Saint-Genest  de Jean Rotrou, en la comedia de Lope de Vega Lo fingido verdadero y en La tragedia de Hamlet, Príncipe de Dinamarca de William Shakespeare. También se hace presente en la pintura con Las Meninas de Diego Velázquez o en el Retrato de Giovanni Arnolfini y su esposa de Jan van Eyc y, en literatura, con The Fall of the House of Usher de Edgard Allan Poe, Die unendliche Geschichte de Michael Ende o Travels in the Scriptorium de Paul Auster del mismo modo que en el cine fueron aplicados por Federico Fellini en 8 y1/2,  por François Truffaut en La Nuit américaine y por el cineasta iraní Abbas Kiarostami en A través de los olivos, entre otros.

    La puesta en abismo de la obra, los procesos de deconstrucción sonora, las nociones de reflectividad estructuraly el carácter especular e interdiscursivo contenidos en el álbum de Steve Lehman que motiva este comentario, nos permiten colegir que Mise en Abîme es un título tan lógico y acertado como descriptivo en términos estéticos.

    En su fructífera trayectoria el saxofonista, compositor y educador Steve Lehman ha transitado una vasta gama idiomática de música experimental. Desde obras orquestales y ensambles de cámara (interpretados por los prestigiosos International Contemporary Ensemble, So Percussion y Talea Ensemble, entre otros) a diversos formatos electro-acústicos de jazz (en trío en los álbumes Interface de 2004 y Dialectic Fluorescent en 2012, con quinteto en Artificial Light de 2004 y On Meaning de 2007 y en cuarteto a través de Manifold de 2007), pasando por las sociedades establecidas con el contrabajista Stephen Crump en Kaleidoscope & Collage en 2011 y con el saxofonista Rudresh Mahanthappa en Dual Identity de 2010 y una consolidada participación en el trío cooperativo de avanzada Fieldwork en compañía de Vijay Iyer y Tyshaw Sorey. No obstante, es en la obra junto a su octeto –brillantemente cristalizada en Travail, Transformation, and Flow de 2009 y ahora con Mise en Abîme– donde aparecen encarnadas con mayor claridad las cualidades de compositor visionario e improvisador adelantado a su tiempo que lo distinguen.

    En este proyecto iniciado en 2009, Steve Lehman ha elaborado un alegato estético sin precedentes que incorpora como plataforma para la improvisación de una formación de jazz electro-acústica elementos derivados del espectralismo; es decir, uso de técnicas microtonales en el tratamiento armónico, yuxtaposición de sonidos organizados de acuerdo a los relaciones de frecuencia en lugar de los intervalos de la escala temperada, análisis minucioso del espectro sonoro integrado a la composición y en donde las ondas son descompuestas para luego hacerlas interactuar y generar nuevos sonidos, etc.

    Por supuesto, Steve Lehman tiene el respaldo teórico y práctico para llevar adelante exitosamente un proyecto de estas características ya que su sólida formación académica incluye –además de un doctorado en composición musical obtenido en la Universidad de Columbia- estudios con el músico francés Tristan Murail, quien junto a Gérard Grisey fue uno de los pioneros de la estética espectral.

    Mise en Abîme continua la senda trazada por el octeto en el álbum anterior pero ampliando la paleta de sonidos con estratégicas incorporaciones de electrónicos en vivo y de un vibráfono especialmente adaptado a las propiedades tímbricas y de afinación requeridas para el tratamiento de la música espectral.

    El inicio, con Segregated and Sequential, se funda en un inabordable e impactante desarrollo de armonías microtonales alternadas por sucesivas  y simultáneas detenciones, aceleraciones y cambios en la dinámica; en tanto que 13 Colors ofrece una doble secuencia de acordes espectrales que -tras un diáfano y luminoso solo en saxo alto de Steve Lehman- evolucionan hasta coronarse en el sincronizado juego armónico desplegado por el octeto a pleno.

    Codes: Brice Wassy oficia a la manera de un homenaje futurista en honor al legendario baterista camerunés Brice Wassy. La pieza, luego de los inquietantes contornos aposentados en el contrapunto entre el saxo tenor de Mark Shim y la trompeta de Jonathan Finlayson, va confrontando -con implacable precisión- el laberíntico temperamento del espectralismo y algunos patrones rítmicos en cruz enraizados en la diáspora africana. Por su parte, la imponencia estructural de Beyond All Limits amalgama un arrollador alegato instrumental con magníficas inserciones de electrónicos en tiempo real y permite, durante el segmento asignado a los solistas, el particular lucimiento de Tim Albright en trombón.

    El atrapante paisaje sonoro de Chimera es acentuado por sombríos ornamentos en electrónicos a cargo de Steve Lehman hasta desembocar –tras un bellísimo solo de Chris Dingman en vibráfono– en la sugestiva versión de Luchini del dúo de hip-hop Camp Lo que aquí incluye un impiadoso aporte solista de Tyshawn Sorey en batería.

    El álbum también entrega, desde la perspectiva armónica del espectralismo, la transcripción de tres temas pertenecientes al incomparable pianista estadounidense Bud Powell. En el vibrante Glass Enclosure Transcription –con una crucial intervención en el andamiaje estructural a cargo de la tuba de José Davila- se suceden los solos de Jonathan Finalyson en trompeta, Tim Albright en trombón, Mark Shim en saxo tenor y un remate a dúo entre el saxo alto de Lehman y la batería de Sorey. Los etéreos contornos que sugieren los electrónicos al comienzo de Autumn Interlude derivan, paulatinamente, en un intrincado juego de desdoblamientos armónicos donde sobresalen la precisión de orfebrería alcanzada por Drew Gress en contrabajo y el encadenamiento a dúo de los saxos. En tanto que el cierre, con el clima evanescente de Parisian Thoroughfare Transcription, encuentra a Steve Lehman –alternando electrónicos y saxo alto- como protagonista excluyente.

    Steve Lehman en este proyecto hace “una puesta en abismo” del jazz que logra extender sus fronteras hasta límites otrora impensados pero, además, propone una profunda –y necesaria- reflexión sobre el futuro de la creatividad artística.

    Mise en Abîme es una obra de compleja concepción y minuciosamente elaborada que su autor parece haber ubicado frente a un espejo para que éste nos devuelva una imagen simplificada, sorprendentemente accesible e infinitamente bella.

     

    Cualquiera puede complicar lo simple. La creatividad está en simplificar lo complicado (Charles Mingus)

     

    Sergio Piccirilli

    Notas Relacionadas o de Interés: