• King Crimson en concierto: Recuerdo del futuro

     

    KC1Orpheum Theatre Los Angeles, California (USA)

    1 de octubre de 2014 – 20:00 hs.

     

    King Crimson llegó al histórico Orpheum Theatre de la ciudad de Los Angeles como parte de la gira en suelo estadounidense que marcó su retorno a los escenarios. La sola mención del nombre de esta legendaria banda británica capitaneada por Robert Fripp –tal vez uno de los grupos más venerados e influyentes de la historia del rock- nos releva de mayores presentaciones y torna vano cualquier intento por resumir en pocas palabras un ideario estético que –en distintas etapas y con diferentes alineaciones y propuestas- terminó definiendo buena parte del sonido que caracteriza al llamado rock progresivo.

    La propuesta musical de King Crimson –desde su constitución hacia finales de la década de los sesenta hasta nuestros días- logró atravesar con hidalguía más de cuatro décadas de existencia; y ese indiscutible valor artístico ha quedado debidamente documentado en una fecunda discografía que incluye trece álbumes en estudio (In the Court of the Crimson King de 1969, In the Wake of Poseídon y Lizard de 1970, Islands en 1971, Lark’s Tongues in Aspic de 1973, Starless and Bible Black y Red de 1974, Discipline en 1981, Beat de 1982, Three of a Perfect Pair de 1984, Thrak en 1995, The ConstruKction of Light de 2000 y The Power to Believe en 2003); algunos álbumes en vivo, varias compilaciones, EP’s y un sinfín de bootlegs.

    New line upPara esta nueva encarnación de King Crimson –la octava de su historial-, Robert Fripp reunió una alineación inédita en formato de septeto que incluye a algunos viejos conocidos como Mel Collins (integró la banda a principios de los setenta) en flauta y saxos, Tony Levin (quien participa en el grupo desde 1981) en bajo, Chapman stick y contrabajo eléctrico, Pat Mastelotto (miembro estable desde 1994) en batería y Gavin Harrison (quien además de integrar Porcupine Tree colaboró con King Crimson durante una serie de actuaciones realizadas en 2007) y dos nuevos colaboradores: Jakko Jakszyk en guitarra, flauta y voz líder (músico que trabajo con Fripp y Collins en el álbum A Scarcity of Miracles de 2011 y acredita sobrada experiencia en el repertorio “crimsoniano” como vocalista de 21st Century Schizoid Band) y el ex integrante de R.E.M Bill Rieflin en batería y sintetizador.

    A nuestro juicio, el retorno de esta mítica banda –al igual que en otros casos similares- obliga a formularnos grandes interrogantes: “¿Qué tiene para ofrecernos hoy King Crimson?” y “¿Qué esperamos recibir como público con este regreso?

    Deseamos fervientemente que la respuesta a la primera pregunta aparezca implícita en esta reseña; así que nos concentraremos por un momento en el segundo interrogante.

    Este tipo de regresos puede despertar tantas expectativas como suspicacias; y ambas, por lo general, suelen abrirle la puerta a la frustración. Enfrentarse al presente pensando en el pasado puede ser aterrador, ya que implica la falaz pretensión de revivir un recuerdo como si hubiese permanecido congelado en el tiempo. Por ello, a veces es preferible ejercer el derecho al recuerdo (o el olvido, si corresponde) sin sentir remordimientos ni culpas; y no sólo en defensa propia sino también para evitar que ese acontecimiento que atesoramos en la memoria quede sujeto a una repetición interminable que termine transformando al “momento” que tan bien recordamos y que tanto apreciamos en un monumento. En todo caso lo mejor es entender –como afirma la doctrina budista- que tanto nuestra realidad interior como la del mundo externo están siempre en estado de cambio permanente. Ergo, si somos seres cambiantes en un mundo cambiante, cualquier intento por revivir el pasado tal como lo recordamos será siempre imposible. En definitiva, puede que no haya una respuesta única a la segunda pregunta; pero es mucho más que probable que King Crimson -al igual que el resto de los mortales- no es hoy lo que fue en el ayer y, por lo tanto, cualquier aspiración en sentido contrario podría tener un resultado penoso.

    Me hubiese gustado además decir que he admirado a esta banda durante años y también debería haber aclarado cuáles eran mis expectativas con este regreso; pero el show está por comenzar, así que lo dejaré para otro momento…

     

    KCEn la apertura, un sample basado en la coda del tema Islands –perteneciente al álbum homónimo de 1971- oficia como plataforma para una breve improvisación con epicentro en el contrabajo eléctrico de Tony Levin y la flauta de Mel Collins. Dicho pasaje empalma (a la vez que reemplaza la introducción original en kalimba que hiciera Jamie Muir) con una impetuosa recreación del críptico y enigmático instrumental Larks’ Tongues in Aspic, Part One de 1973. La versión ofrecida aquí es tribularia al original pero en ningún momento trata de emularla ni suena ajada y mucho menos pretende usufructuar de glorias pasadas. Por el contrario, la relectura asoma poderosa, sorprendentemente actual, de enorme precisión y -aun cuando todo parece transcurrir a la sombra tutelar de Robert Fripp- sus ejes están asentados en el laberíntico ensamblaje de las baterías de Bill Rieflin, Pat Mastelotto y Gavin Harrison y en un luminoso intermedio solista de Mel Collins en flauta que ocupa el espacio asignado en el original al lóbrego solo en violín de David Cross.

    A continuación sobreviene una lograda visión de Picture of a City del álbum In the Wake of Poseidon de 1970, ejecutada con remozada energía pero sin alejarse demasiado del temperamento gótico, las asimetrías dinámicas y la elocuencia cromática heredada del romanticismo contenidas en el original.

    Luego será el turno de un tema que no pertenece al repertorio clásico de la banda: A Scarcity of Miracles. Una hermosa balada –aquí con sobresaliente labor vocal de Jakko Jakszyk-  proveniente del álbum que reunió en 2011 al trío Jakszyk, Fripp & Collins. Sin embargo su inclusión no debe sorprender en demasía ya que dicho trabajo –además de unir a los tres mencionados- también contó con las participaciones de Harrison y Levin; por lo tanto ese proyecto (con cinco de los siete músicos aquí presentes) puede considerarse como una especie de “precuela” para el regreso definitivo de King Crimson a los escenarios.

    frippEl breve inédito instrumental Hell Hounds of Krim sirve de obertura para una bombástica versión de Red, del álbum homónimo de 1974, signada por el monumental riff con variaciones creado por la guitarra de Robert Fripp y una arrolladora, monolítica e imaginativa labor del ensamble percusivo que conforman Mastelotto, Harrison y Rieflin.

    Después se sucede un segmento dedicado al King Crimson de mediados de los noventa –es decir, la etapa del “doble trio”- que abarca los instrumentales VROOM y Coda: Marine 475, ambos extractados del álbumTHRAK de 1995 y que aquí son recordados a través de una entrega que transcribe los originales casi en forma literal.

    Tras el paisaje sonoro que dibujan los soundscapes de Robert Fripp en el inédito Hell Bells, la banda profundiza su recorrido por la historia más reciente de King Crimson al empalmar una versión instrumental del tema que dio título al álbumThe ConstruKction of Light de 2000 –en donde la sección que incluía las partes vocales a cargo de Adrian Belew es reemplazada por un introspectivo pasaje apoyado en la guitarra arpegiada de Jakko Jakszyk y los delicados fraseos en flauta de Mel Collins– con una apocalíptica interpretación de Level Five del álbumThe Power to Believe de 2003 que ubica, otra vez, a los tres bateristas en el centro de la escena.

    Un etéreo pasaje de improvisación a dos flautas – ejecutadas por Collins y Jakszyk- con apoyo de Tony Levin en contrabajo eléctrico y centro en las infinitas sonoridades de la guitarra de Robert Fripp, converge en una encantadora recreación de la sombría The Letter (pieza proveniente de Islands de 1971) que concede especial lucimiento a la voz de Jakko Jakszyk y el saxo barítono de Mel Collins. Las citas al álbum Islands se prolongan con el vibrante crescendo que transita Sailor’s Tale, tema que alcanza su clímax en el brillante solo de Robert Fripp en guitarra –estratégicamente secundado por los aportes de Bill Rieflin con un teclado que recrea la arcaica sonoridad del mellotrón- para luego decantar en una épica catarsis colectiva.

    Seguidamente ofrecen The Light of Day –el segundo y último tema del álbum A Scarcity of Miracles de 2011 incluido en el repertorio de la noche angelina- en versión muy superior al original y que, debido al clima evanescente que construye la guitarra de Robert Fripp y a una mágica intervención cantada a capella por Jakko Jakszyk, terminaría resultando una de las mayores sorpresas del concierto.

    KC2La calma del pasaje anterior deja su lugar a la estridente aproximación al krautrock enunciada en la implacable intensidad deThe Talking Drum, tema del álbum Larks’ Tongues in Aspic de 1973 que en esta versión incluye destacados aportes de Pat Mastelotto en batería electro-acústica, Tony Levin en bajo –aquí usando “Funk fingers”– y Robert Fripp en guitarra.

    Preanunciando el final del show llega el icónico instrumental de 1973 Larks’ Tongues in Aspic, Part Two, pieza cuyo alegato amalgama al heavy metal con el minimalismo para elaborar una atmósfera tormentosa y abrasiva  que –tras notables aportes ofrecidos aquí por las guitarras de Fripp y Jakszyk y el bajo de Levin- encuentra su apogeo definitivo en la liberadora explosión sonora de conjunto que remata la pieza.

    En el cierre, el escenario se tiñe con una luz roja para recibir a esa obra maestra del rock progresivo que es Starless del álbum Red de 1974. En la espléndida lectura ofertada de este clásico de la banda, aparecen conjugados en formato de canción los aspectos metafísicos de su letra con la intensidad del rock, ciertos elementos asociados a la improvisación del jazz y un acercamiento explícito al atonalismo en la música clásica del siglo XX. Todo rubricado en esta versión por una impecable labor vocal de Jakko Jakszyk,el preciso aporte del sintetizador de Bill Rieflin y los magníficos solos de Robert Fripp en guitarra y Mel Collins en saxo. Final.

    Una ovación interminable trae de regreso al septeto para los ineludibles bises. La exploración sónica del inédito Hoodoo abre el camino para una inmejorable entrega de 21st Century Schizoid Man, tema extractado del álbum debut de la banda In TheCourt of te Crimson King de 1969. Una versión deslumbrante y de endiablada precisión, con Jakko Jakszyk emulando la voz distorsionada de Greg Lake del original, una intervención de Robert Fripp en guitarra para enmarcar y un monumental solo de batería a cargo de Gavin Harrison. Un cierre apoteósico de un concierto que para los allí presentes –y me incluyo- será muy difícil de olvidar.gavin

    El filósofo griego Heráclito de Éfeso supo afirmar que “ningún hombre puede cruzar el mismo río dos veces, porque ni el hombre ni el agua serán los mismos”. Esa concepción dinámica de realidad nos permite entrever que todo cambia y que hasta las cosas más duraderas están sujetas a mutación continua.

    En ese sentido, puede afirmarse que después de este fascinante concierto –del que un extracto será editado en CD el próximo 13 de enero-, nuestro recuerdo de King Crimson sigue intacto; pero también es probable que -al amparo del principio de Heráclito- esté destinado a construir un… Recuerdo del futuro.

     

    Sergio Piccirilli

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