• Panza en concierto: De mejor en mejor

     

    1Niceto lado B – Buenos Aires (Argentina)

    Sábado 11 de octubre de 2014 – 21:00 hs.

     

    En la vida hay amores que nunca pueden olvidarse.

    Y en la vida hay, también, enigmas inentendibles, incomprensibles…

    Ojo que no le estoy hablando del origen y/o composición del universo, la construcción de las pírámides en Egipto, la existencia (y posterior inexistencia) de la Atlántida, el Triángulo de las Bermudas, el peso del alma (¡!), los curanderos (filipinos), el embarazado (¡filipino!), quién oficiaba de Momia en Titanes en el Ring, la melena poderosa de Sansón, el carácter lampiño de Tarzán (¡el Hombre Mono!), el monstruo del Lago Ness (“Nessie” y, ya que estamos, nuestro Nahuelito), por qué “José” es “Pepe” y “Francisco” es “Pancho”, los aforismos de Narosky, las ¿metáforas? arjonianas, Menem leyendo a Sócrates, Macri las novelas de “José Luis” Borges (sic), el cerebro de Frank Zappa, la voz de un tal Peter Hammill, la reencarnación, el juego de la copa, los exorcismos, los mimos, la vida extraterrestre, Cristo, el Anticristo…

    No… lo que anda dando vueltas por la cabeza de este escriba desde hace un rato largo y para lo cual no encuentra explicación alguna que le cierre totalmente es por qué una banda como Panza no ocupa hoy por hoy, a más de tres lustros de existencia, un lugar de privilegio en las apetencias del público de rock de estas latitudes. Las razones seguramente habrá que buscarlas (encontrarlas) en sucesos que excedan lo meramente artístico debido al nivel superlativo y permanentemente en ascenso del cuarteto, superándose día a día, ensayando, re-arreglando (y mejorando) las composiciones propias, letras incisivas y cuatro integrantes con pasta de líderes y que no renuncian a sus talentos individuales, sino que los subordinan a una propuesta grupal que roza la excelencia.

    Uno no está refiriéndose a que llenen el Madison (que no estaría mal); pero sí al hecho de que es absurdamente desigual la ofrenda artística de la banda en relación a la respuesta popular. Que si bien es fervorosa, no es lo cuantiosa que debería ser.

    No sé… para mí sigue siendo un misterio. Seguramente habrá elementos que propicien que las cosas sean como son. Pero estos tipos (y una tipa) son tan pero tan buenos que la peor de las estrategias comerciales, publicitarias o de marketing no debería anular una propuesta que se encuentra entre lo más calificado de la música argentina del presente milenio.

    Y si usted cree que exagero es porque: o bien tenemos sensibilidades y gustos diferentes o no se ha tomado usted el tiempo necesario para disfrutarlos ya sea en CD, en DVD o donde está la verdad: sobre un escenario.

     

    2Panza (el grupo) es cosa muy seria. Está conformado por 4 músicos que lideran, a su vez, otros proyectos: el baterista Augusto Urbini, Resistencia Chaco; el bajista Franco Fontanarrosa, La Mujer Barbuda; el guitarrista Sergio Álvarez, Electroálvarez y Orquesta Ruido Negro; y la cantante Mariana Bianchini, la banda integrada por mujeres Mariana Bianchini y Las Bailarinas Anarquistas. Todos proyectos absolutamente recomendables y que, afortunada y atinadamente, poco tienen que ver con el cuarteto que nos ocupa en esta ocasión.

    Panza (el CD) es la séptima entrega de la banda en sus más de 15 años de existencia. Sucede al formidable álbum triple La madre de todos los picantes y al DVD doble Big Bang. Un disco que no tiene el grado de experimentación de los anteriores por decisión propia, apuntando a ser más concisos, directos; si se quiere, explícitos. Pero siempre manteniendo un nivel superlativo tanto compositiva como instrumentalmente. Sin recurrir al pasado y centrándonos exclusivamente en su última entrega, es difícil de comprender que temas tan contundentes y adictivos como Furia, Basura y El vals del infierno o más “amables” (nótese aquí cierto dejo irónico) como Caída libre y Exilio o la –tal vez, con Sado- mejor balada compuesta por la banda, Desembarco, no han inundado aún las radios argentas. Porque la verdad… Panza (el disco) tiene para todos los gustos. O al menos así (me) parece.

     

    El nuevo álbum fue presentado el sábado 11 de octubre en Niceto –lado B-; como número de apertura actuó Piukeva, un cuarteto que –también- cuenta con tres instrumentistas masculinos y una voz líder femenina. Conformada a principios de 2009, la banda cuenta con dos álbumes en su haber: Piukeva (2010) e Inquietudes (2013). Durante la actuación de aproximadamente 40 minutos, la banda conformada por Mariano Cansanello (batería), José Messina (bajo), Dani Aramayo (guitarra) y Marce Paludi (voz), interpretó 2 temas de su álbum debut (Gritar y Dulce sonido) y 7 del segundo (Toda mi vida, Uno dos y tres, De a dos, Junto a mí, Galaxia, Hoy y Lisa). Piukeva sonó ajustado y brindó un set contundente y compacto donde llamó la atención la escasez de solos (en algunos temas, la nulidad), priorizando así el sonido grupal donde los integrantes ofrecieron una performance equilibrada y al servicio de la atildada voz de Marce Paludi.

     

    3Panza inició su concierto con una remozada y enérgica Infanticidio (del álbum homónimo, editado en 2003) que incluyó una (nueva) intro instrumental y un potente final con Bianchini exprimiendo su garganta de manera poco aconsejable (para ella; los demás, agradecidos). El primer tema interpretado del nuevo CD, La imaginación al poder, suena –como era de esperar-, más contundente que en su versión de estudio, con una afiatada base a cargo de Fontanarrosa y Urbini y Bianchini que interpreta alegremente, disfrutando, contagiando. La introducción que Sergio Álvarez realiza en Furia, tema de apertura de Panza (el disco), aporta la melodía de The James Bond Theme (Monty Norman) para luego sumergirse en un imparable aluvión sonoro, con Urbini balanceando su cabeza “alla Willy Iturri”, mientras Álvarez y Bianchini brillan con luces propias –y algunas ajenas también-. Nos preguntamos: “¿cómo se sigue después de esto?” La respuesta viene en forma de clásico: Bailarina anarquista (de Nada es rosa, 2005), con una base más compleja, la cantante realizando una adrede-danza-torpe y Álvarez metiendo un gran solo por encima del bombardeo percusivo de Urbini muy bien asistido por Fontanarrosa. Una vez más: grand finale.

    El cuarteto sorprende desempolvando una furiosa Trueno desde su álbum debut (Sonrisas de plastilina, 2000), knockeante desde el inicio mismo, con gran entrega de todos, especialmente de Álvarez. Otro estreno: Pasajera fantasma, con una enorme labor de Franco Fontanarrosa y Augusto Urbini, un inventivo Sergio Álvarez y Mariana Bianchini que arremete con “… no parezco, pero soy la chica de tus sueños”. Y dan ganas de creerle…

    La cantante gira como loca en el comienzo de Rana dislocada, otro rescate de su álbum debut, que ofrenda una gran faena de Urbini en tambores, un riff cuasi setentista de los buenos, todos encendidos, Bianchini que termina por el piso y va a haber que hablar seriamente de cómo Panza cierra cada uno de sus temas: otro final antológico.

    4A continuación, cinco temas del último disco. Cierta calma aparece en La herida, más cercana al pop, con una intro de Álvarez repleta de sutilezas. Sigue una hermosísima versión de Desembarco que incluyó cita de Carpet Crawlers (Genesis, 1974) en el inicio a cargo de Sergio Álvarez, muy buena labor de Franco Fontanarrosa y un especial destaque de Bianchini interpretando una historia magnífica que le pertenece. Inyección de adrenalina es una ídem con la banda estallando mientras el micrófono desaparece en la boca de la cantante. Con El ataque de la mujer de 50 pies el cuarteto explota aún más; increíble versión, gran apertura de Urbini en batería y Bianchini exprimiéndose y exprimiéndonos mientras repta por el escenario y mete un poquito de miedo. Partículas elementales (¿homenaje solapado a Michel Houllebeque?) se demora en su inicio porque Urbini tuvo que (otra vez) cambiar su redoblante, lo que propició un pedido a viva voz y un posterior intercambio verbal distendido y gracioso de Bianchini con el público. La base (un drum&bass humano notable) permite el lucimiento de Fontanarrosa y Álvarez aporta un gran solo hacia el final.

    Argentina (de Nada es rosa, 2005) también suena remozada, con una gran intro del guitarrista y la cantante nuevamente por el piso, con la banda en estado de gracia(s). Siguen dos temas del nuevo álbum. La enjundiosa El vals del infierno, con una gran performance de Fontanarrosa y Urbini apuntalando a una Bianchini desatada y mostrando el costado más salvaje del cuarteto, y Basura, ya re-arreglada, prolongando el éxtasis en una versión exorcizante, con Álvarez transformando a su guitarra en una suerte de minimoog aggiornado. El cierre oficial fue con una contundente Nadie baila solo en Balí (del triple La madre de todos los picantes, de 2010), con Franco Fontanarrosa en llamas y la cantante bajando del escenario a protagonizar un pogo con la gente mientras el trío se entregaba a (y nos entregaba un) final esplendoroso.

    5Luego de un pequeño conciliábulo, Álvarez y Bianchini interpretan -a dúo- una exquisita versión de Sado (de Infanticidio), similar a la entregada en el DVD Big Bang y que en un momento nos hizo temer: algo que podría haber sido un momento olvidable, demagógico e innecesario, cuando Bianchini invitó a subir al escenario a dos mujeres de la audiencia para cantar con ella en sendos dúos, no lo fue porque -además de que las chicas cantaron muy bien- la versión se transformó en una situación erizable, sentida y cómplice. No obstante habría más, ya que al decir de la cantante: “Ahora la pudrimos porque el amor nos da vergüenza” (sic). Y se despacharon con una inolvidable versión de Big Bang (también del triple), con el cuarteto encendido, Álvarez que mete un solo antológico con cita a Red (de King Crimson) incluida y Bianchini bajándose nuevamente del escenario para mezclarse entre la audiencia y ver cómo sus compañeros daban cátedra una vez más. Ahora sí, final.

     

    6Panza presentó su nuevo álbum titulado simplemente Panza y arriesgó interpretando 10 temas de los 12 que contiene. Y varios de ellos, con nuevos arreglos (¡!). El concierto fue extraordinario, con los cuatro músicos en plena forma y cumpliendo con la máxima de que el conjunto supera a la sumatoria de las partes. Tan buena fue la performance, que nadie extrañó la ausencia de verdaderos tour de force de la banda como Callate nena, Popstar, Panza, El amor y las tormentas, Electroshock, Amnesia… y muchos otros que podrían serlo: Amor bidet, El día de San Valentín, Hilanderas, Fea, Si estás aquí, Precauciones peligrosas, 21 días

    Panza tiene absolutamente todo (y le sobra) para ocupar un sitial de privilegio en la música argentina de este siglo. Por qué al día de hoy –a nivel popular- no lo ocupa, para este escriba sigue siendo un misterio. Mientras tanto, ya van más de 15 años que el cuarteto viene, como diría Miguel Abuelo, “de mejor en mejor”. Si usted todavía no se subió al tren, inténtelo: será hartamente recompensado.

     

    Marcelo Morales

     

    Nota: Se agradece el aporte fotográfico de Doloresg Fotografía

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