• Tim Berne’s Snakeoil: Cátedra en la Biblioteca

     

    Biblioteca-Nacional-Mariano-MorenoDomingo 29 de marzo de 2015 – 17:00 hs.

    Biblioteca Nacional Mariano Moreno – Auditorio Jorge Luis Borges

    (Buenos Aires – Argentina)

     

    La Biblioteca Pública de Buenos Aires fue creada el 13 de septiembre de 1810, esto es, hace casi 205 años. Su existencia fue impulsada por Mariano Moreno como parte de una serie de medidas (edición, traducción, periodismo) destinadas a forjar una opinión pública atenta a la vida pública y cívica.

    El entonces Presidente de la Primera Junta Cornelio Saavedra (o si prefiere su nombre completo: Cornelio Judas Tadeo de Saavedra y Rodríguez) y el mencionado Moreno (en carácter de Secretario de la PJ) habían firmado pocos meses antes la orden de expropiar los bienes y libros del obispo Orellana –juzgado como conspirador contra la Junta- lo que constituyó el primer fondo de la Biblioteca al que se le adosaron diversas donaciones de entidades y particulares.

    En apenas 7 meses y con apenas 31 años de edad, Moreno había concretado una importante cantidad de realizaciones revolucionarias, además de propiciar la creación de la Biblioteca: estableció una oficina de censos, fundó y dirigió el periódico Gazeta de Buenos Aires, reabrió los puertos de Carmen de Patagones, Maldonado y Ensenada, liberó de viejas restricciones al comercio y a las explotaciones mineras, organizó la policía municipal, creó compañías de voluntarios, estableció ordenanzas militares para oficiales y cadetes, intentó regular el ejercicio del patronato sobre la iglesia y, entre muchas otras cosas, también publicó un decreto de libertad de prensa según el cual podía publicarse cualquier cosa mientras no se ofendiera a la moral pública ni atacara al Gobierno ni a la Revolución.

     

    b - BerneLa Biblioteca pasó a ser “Nacional” en 1884 y recién en 2013 pasó a llamarse –con justicia, de acuerdo a lo antedicho- Biblioteca Nacional Mariano Moreno. Hoy ubicada en el coqueto barrio de Recoleta, ha sabido tener a lo largo de su historia, y sin entrar en consideraciones políticas, directores de disímil valía (del cuestionado Martínez Zuviría al mismísimo Jorge Luis Borges). Sindicado como uno de los lugares más importantes de la Argentina, la Biblioteca cuenta con una veintena de incunables de autores como Cicerón, Séneca, Alighieri, San Agustín y Santo Tomás de Aquino, entre otros.

    Y en este lugar con más de dos siglos de historia, en el Auditorio Jorge Luis Borges, un  domingo 29 de marzo a las 17:00 hs. se presentó, con entrada libre y gratuita y auspicio de la embajada estadounidense, la agrupación Tim Berne’s Snakeoil, una de las bandas referenciales y reverenciables de la música creativa contemporánea.

    Brevemente (porque ya lo hizo en su momento Sergio Piccirilli aquí), le cuento que la frase “snake oil” se la utiliza habitualmente, en inglés, para describir a un charlatán. Esto deriva de un engañoso medicamento a base de aceite de serpiente comercializado en el siglo XIX. Finalmente, el término también es utilizado en la criptografía para identificar signos de advertencias sobre productos o métodos comerciales considerados falsos o fraudulentos. No obstante, estamos en condiciones de afirmar que el nombre del grupo –lejos de resultar una definición en sí mismo- tiene mucho de ironía, habida cuenta de que no estamos en presencia de gente que profese la charlatanería, el fraude, la falsedad o la engañifa.

     

    c- MitchellSnakeoil –el grupo- está liderado por Tim Berne en saxo alto; lo acompañan Ches Smith en batería, vibráfono y percusión, Oscar Noriega en clarinete y clarinete bajo y Matt Mitchell en piano. La propuesta pergeñada por Berne, cuyo currículum llevaría varias páginas y todas con sentido, parte de composiciones propias pero otorgándole a la improvisación un espacio similar y donde confluyen elementos de jazz, free, clásica contemporánea, música de cámara, minimalismo, avant garde… todo en su medida y armoniosamente, siempre con el factor sorpresa, la búsqueda y el riesgo como estandartes.

    El debut discográfico del cuarteto fue con el álbum Snakeoil en 2012; un año después llegaría el sucesor, Shadow Man. Finalmente en 2015, devenido en quinteto con la presencia del guitarrista Ryan Ferreira –que no formó parte de la gira sudamericana-, llegó el turno del tercer registro titulado You’ve Been Watching Me.

    El coqueto Auditorio, con capacidad para aproximadamente 200 personas, estaba colmado y, lamentablemente, quedó mucha gente sin poder ingresar. En lo personal, estaba gratamente sorprendido pero también temeroso. Es que, antes de empezar el concierto, la persona que se encontraba a mi lado –un hombre de unos 50 años… póngale… 51…- me preguntó:

    “Discúlpeme… ¿usted sabe cómo se llama el grupo que va a tocar?”

    Snakeoil”, respondí.

    “Ah… y… ¿son argentinos?”

    Afortunadamente, y a pesar de que el sujeto durmióse hacia el final del primer tema (en su favor diremos que fue un tema largo), no he llegado a percibir otros momentos similares o que pudieran producir distracciones o situaciones indeseadas.

     

    d - SmithEl inicio del concierto se produce con Spare Parts, del álbum debut de la banda. Ches Smith, con mazas, contribuye a un clima introductorio espectral, casi litúrgico. El baterista hace la diferencia con la versión original en su traspaso al vibráfono. El cuarteto se reduce a un trío camerístico liderado por el clarinete de Oscar Noriega con escasos y sutiles aportes de Matt Mitchell y Smith. El pianista imita a Tim Berne y se llama a silencio. El momento, exquisito, tiene su continuidad en la cesión gradual de protagonimso por parte de Noriega en beneficio de Berne, que desemboca en un atractivo dueto / duelo entre ambos vientistas. El líder se apropia de la escena brevemente, también sostenido por piano y vibráfono. Ya en cuarteto una vez más, los roles se reparten en un claro doble dúo: Berne y Noriega por un lado y Mitchell y Smith por el otro. No dan respiro. A continuación, piano y escobillas acaparan la escena en un dueto que ofrenda ductilidad y exquisita técnica en Mitchell y una infinita variedad de recursos en Smith. El pianista queda solo y a posteriori Berne y Noriega libran una batalla que en apariencia no tiene en cuenta el sendero que recorre Mitchell. Un furioso in crescendo al que se suma Ches Smith para un final con potencia de rock y energía e inventiva inusuales.

    Todo, en un tema. Todo, en unos 17 minutos.

    O si prefiere…

    En un tema, todo. En unos 17 minutos, todo.

     

    e - NoriegaDesde aquí y hasta el final todo lo interpretado corrresponde al último trabajo de la banda. Small World In a Small Town da inicio con un vigoroso y desafiante dúo a cargo de Tim Berne y Matt Mitchell. En un clima que no se aleja de la música de cámara, Ches Smith en vibráfono y Oscar Noriega en clarinete se suman para un nuevo doble dúo. El punto de inflexión lo aporta el baterista  con las escobillas; Berne se hace a un lado y el trío que ahora comanda el clarinetista lleva a los convencionalismos muy cerca de la nulidad. Noriega parece estar al límite y Mitchell parece querer exprimirlo más aún mientras Smith da la sensación de no saber lo que es el aburrimiento (o no desearlo) y regala inventiva y creatividad por doquier.

    El pianista lleva la melodía a un terreno menos escabroso, pero igualmente subyugante, al que se suma Tim Berne en un clima lindante al blues. Los cuatro brillan y, juntos, explotan. El final, con Smith en vibráfono, es de una sutileza magnífica.

     

    La breve You’ve Been Watching Me, que en el álbum es interpretada en guitarra por Ryan Ferreira, aquí hace las veces de introducción camerística, en cuarteto, de False Impressions. El apenas audible piano de Mitchell cuenta con la compañía de una sutil percusión y un ascético clarinete. Berne introduce una botella en la boca de su saxo y todo suma. Ya sin botella, Berne lidera mientras Ches Smith “juega” con su tumbadora. En el dueto que llevan a cabo ganan ambos. Mitchell y Noriega se suman, Smith se vuelca a su batería, los cuatro se potencian y luego de llegar al clímax, bajan su intensidad lenta, progresivamente hacia el final

     

    f - SnakeoilEl último tema del concierto, Embraceable Me, cuenta con un inicio piazzolliano gracias al dueto protagonizado por Ches Smith en vibráfono y Matt Mitchell en piano. Ya en cuarteto, Noriega lidera mientras Smith sigue deslumbrando con su creatividad. No obstante, el eje, el nexo, la amalgama parece ser propiedad del pianista que, sin previo aviso, se transforma en una suerte de terrorista musical, ya con Noriega en clarinete bajo. El baterista se adueña de la escena en soledad y desemboca en un espacio donde sus compañeros reingresan cómodos, con Berne liderando con autoridad, conduciendo al cuarteto hacia una atmósfera litúrgica, épica, hipnótica, con un final tan contrastante como brillante.

     

    Tim Berne’s Snakeoil, el cuarteto liderado por el saxofonista a quien acompañan  de manera prodigiosa Ches Smith, Matt Mitchell y Oscar Noriega, brindó en el Auditorio Jorge Luis Borges de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno un concierto subyugante, infrecuente e inolvidable. Tim Berne ofrendó, en apenas una hora, un acabado muestrario de por qué  es considerado por colegas y especialistas  como propulsor de uno de los proyectos más innovadores del presente milenio; no sólo por la calidad individual exhibida por cada uno de los músicos que lo acompañan sino también por la comunión existente entre ellos y que se traduce en una propuesta singular, elevada, vanguardista, exigente y atractiva.

    Tim Berne’s Snakeoil ha hecho justicia con el bicentenario recinto brindando, sin dudas, una verdadera cátedra.

     

    Marcelo Morales

     

    Nota: Se agradece el aporte fotográfico de Pablo Astudillo

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