• Tania Giannouli Ensemble: Trascendence

     

    trascendenceThe Weeping Willow, The Sea, Sun Dance, The Time Will Come, Faster than Wear, From Foreign Lands, Obsession, Mad World, Untold

     

    Músicos:

    Tania Giannouli: piano

    Guido De Flaviis: saxofones

    Alexandros Botinis: cello

    Solis Barki: percusión, idiófono

    Músico invitado:

    Giannis Notaras: batería

     

    Sello y año: Rattle Records, 2015

    Calificación: Dame dos

     

    Trascender es mirar dentro de ti mismo y reconocer que el universo está presente allí (Mohsin Hamid)

     

    El núcleo conceptual del sentido de trascendencia refiere a la intención de ir más allá de los límites. El término involucra a una metáfora espacial -su raíz etimológica deriva de trans, más allá y scando, escalar- que describe la acción de pasar de un ámbito a otro superando el límite que las separa.

    En el campo filosófico, la noción de trascendencia incluye a la idea de superación y también la aspiración por sobresalir. Desde esa perspectiva, puede colegirse que la trascendencia no es inmanente al ser humano ya que implica la voluntad individual –transformada en acción- para afrontar aquello que está más allá de lo conocido; ergo, obedece a una decisión personal que no es inherente a todos los individuos. Sin embargo, no se trasciende desde la nada sino partiendo de lo conocido y mediante una afanosa búsqueda por superar los límites que nos impone la vida, límites que además de impedirnos ampliar los horizontes del conocimiento nos niega la posibilidad de ser artífices de nuestro propio destino.

    La trascendencia también implica acceder a un plano vital de la existencia en donde uno se siente impulsado a compartir con los demás los conocimientos e ideas adquiridos sin renunciar a la propia esencia ni al grupo de pertenencia.

    Lo cierto es que, al cotejar las nociones esbozadas sobre la palabra “trascendencia” con la propuesta musical emanada del álbum debut del Tania Giannouli Ensemble, se llegara a la unívoca conclusión que Trascendence es –y por múltiples razones- un título poco menos que ideal para describir su contenido estético.

    El trayecto artístico recorrido hasta aquí por la joven pianista y compositora griega Tania Giannouli comprende al lanzamiento en sociedad con el multi-instrumentista e improvisador portugués Paulo Chagas del notable Forest Stories (álbum editado en 2012 que fuera reseñado otrora en este magazine), la constitución del Emotone Project junto al compositor de música electrónica Tomas Weiss y el emprendimiento interdisciplinario –actualmente en desarrollo- con el prestigioso escritor griego Evgenios Aranitsis. Todo esto, sin omitir los aportes realizados en música para teatro, filmes y videos y, también, que algunas de sus composiciones han sido interpretadas en diversos escenarios por la Camerata / Armonia Atenea String Orchestra, Dissonart Ensemble, la Athens Youth Orchestra y el Galaxy String Quartet.

    El ideario musical manifestado en Trascendence por Tania Giannouli junto a su ensamble –conformado por Alexandros Botinis en cello, Guido de Flaviis en saxos, Solis Barki en percusión e idiófonos y Giannis Notaras en batería como músico invitado– construye con lirismo e innegable rigor creativo un personal mapa sonoro que amalgama el temperamento de la música clásica contemporánea, influencias de la rica tradición folclórica del Mediterráneo –especialmente de su Grecia natal- y atributos emergentes del jazz moderno.

    Trascendence fue concebido como una suite de composiciones en donde cada una de sus partes asume un carácter narrativo que aspira a ilustrar sensaciones, recuerdos, sentimientos, una visión personal del mundo y la búsqueda de su autora por intentar trascender a los difíciles momentos que atraviesa nuestra sociedad.

    Las ambiciosas intenciones de Giannouli se traducen en un fascinante universo estético que –a pesar de la diversidad en las fuentes musicales de las que se nutre y su puntillosa elaboración- resulta tan original como sorprendentemente accesible.

    El álbum da inicio con el sobrecogedor ascetismo de The Weeping Willow. De la mano de los sutiles trazos que dibuja el piano de Tania Giannouli la pieza formaliza una estructura narrativa de inocultable desolación que –en perfecta simetría con el objeto artístico que motiva este trabajo- ofrece una mirada contemplativa e invoca a la reflexión sin alardes retóricos.

    The Sea nos sumerge –valga la redundancia– en un aletargado mar de sonidos de donde emerge una amplia gama de matices expresivos, especialmente acentuados por la yuxtaposición de contrastes dramáticos entre el luminoso piano de Giannouli, las acarameladas frases que imparte el saxo de Guido De Flaviis y el profundo tono camerístico manifestado desde el cello por Alexandros Botinis.

    Sun Dance abre con un preludio de impronta minimalista para luego evolucionar mediante una especie de danza con aires folclóricos del Mediterráneo, coronada en un crescendo de notable factura que alcanza su clímax definitivo en los autorizados fraseos del saxo de Guido De Flaviis.

    El vaporoso clima que despliega The Time Will Come crea –a modo de alegoría con el título de la pieza-  una reflexiva sensación que parece confrontar lo inasible y la incertidumbre con el optimismo y la esperanza.

    En la fortaleza dinámica que caracteriza a Faster than Wear asoma una melodía de estructura cíclica con variaciones y ornamentos que en ningún momento lucen superfluos e innecesarios. Aquí -sobre el determinante pulso percusivo que edifican Solis Barki y Giannis Notaras- se desliza una protagónica y elocuente aparición del piano de Tania Giannouli.

    Una introducción a piano solo de temperamento añoso y nostálgico –cuyo motif es luego re-expuesto durante el interludio– desemboca en el agitado clima folclórico, los múltiples matices cromáticos y las atinadas resoluciones en contrapunto que se desprenden del intenso From Foreign Lands.

    La delicada sutileza inicial de Obsession se transforma paulatinamente en una hipnótica marcha que acumula tensión hasta desvanecerse en un etéreo e introspectivo final con epicentro en el piano de Giannouli. Una cabal demostración de que es posible brillar y emocionar sin artificios exagerados ni gestos ampulosos.

    El abstracto dramatismo de Mad World parece trazar una bisectriz imaginaria entre la música clásica contemporánea y la libre improvisación europea para simbolizar el caos que presupone el título de la pieza. En un contexto de interpretación grupal superlativo, sobresalen aquí el piano de Tania Giannouli, la percusión de Solis Barki y, muy especialmente, el cello de Alexandros Botinis

    El álbum concluye con el melancólico lirismo que exuda la reposada y sugerente Untold.

    Trascendence es un álbum fascinante, honesto y de inocultable profundidad espiritual en donde Tania Giannouli manifiesta una infrecuente capacidad para soñar con otras realidades sin perder la lucidez.

     

    El que mira hacia afuera, sueña. El que mira hacia adentro despierta (Carl Jung)

     

    Sergio Piccirilli

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