• Jen Shyu & Jade Tongue: Sounds and Cries of the World

     

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    Músicos:

    Jen Shyu: voz, piano, gat kim (laúd luna taiwanés de dos cuerdas), gayageum (cítara tradicional de Corea de 12 cuerdas), kkwaenggwari (gong coreano), kemanak (ideófono del camelán javanés)

    Ambrose Akinmusire: trompeta

    Mat Maneri: viola

    Thomas Morgan: contrabajo

    Dan Weiss: batería

     

    Sello y año: Pi Recordings, 2015

    Calificación: Dame dos

     

    Nuestro destino nunca es un lugar, sino una nueva forma de ver las cosas” (Henry Miller)

     

    La necesidad de viajar ha estado presente en la humanidad desde los albores de la historia. El ímpetu irrefrenable por descubrir nuevos territorios y el anhelo por encontrar en un lugar desconocido aquello que no se tiene, impulsó al ser humano a moverse constantemente y lo llevó a cruzar en forma incesante la imaginaria frontera que separa lo conocido de lo que se desconoce, lo aprendido de lo que se ignora y, en definitiva, lo que somos de lo que aspiramos ser.

    El viaje es sinónimo de aventura y exploración; pero, además, es un símbolo incontrastable de la propia existencia humana. Según Carl Jung, el interés en viajar da testimonio cabal de una insatisfacción que induce al ser humano hacia la búsqueda y el descubrimiento de nuevos horizontes. En consecuencia, puede colegirse que todo viaje empieza en el punto exacto donde terminan las certezas y, por ende, debe entenderse que al trasladarnos de un lugar a otro también estamos iniciando un viaje interior cuyo itinerario tiene -como únicos objetivos- llegar a conocernos a nosotros mismos y encontrar el sentido de la propia existencia. Ergo, el viajero que reduce y limita su experiencia al superficial intento por llegar a destino, sólo hallará –en el mejor de los casos- paisajes diferentes y acumulará algunos recuerdos; pero cuando toma verdadera conciencia de que el viaje también es un aprendizaje interior, habrá encontrado una nueva forma de ver las cosas, una nueva razón de ser.

    El concepto de viaje –en su significado más profundo- está presente en el conjunto de la obra desarrollada por la vocalista de jazz experimental, compositora, bailarina, productora y multi-instrumentista estadounidense Jen Shyu y también asoma, con especial vivacidad, en su nuevo álbum junto al ensamble Jade Tongue titulado Sounds and Cries of the World.

    Jen Shyu nació en Peoria, Illinois (Estados Unidos) pero tiene ascendencia taiwanesa y de Timor Oriental. En su exuberante trayecto musical ha tocado con Dave Burrell, Chris Potter, Michael Formanek, Mat Maneri, Linda Oh y John Hebert, entre otros; integró la agrupación Positive Catastrophe encabezada por Taylor Ho Bynum y Abraham Gomez-Delgado, participó en las óperas de Anthony Braxton Trillium E y Trillium J y mantiene desde hace más de una década un consolidado enlace musical con el compositor Steve Coleman cristalizado en los álbumes Harvesting Semblance and Affinities de 2010, The Mancy of Sound en 2011 y Synovial Joints de 2015.

    Su producción discográfica como líder está integrada –además del trabajo que motiva este comentario-  por los álbumes Jade Tongue de 2008, Ranging Waters, Red Sands en 2009, Inner Chapters de 2010, For Now en 2012 y el registro a dúo con el contrabajista Mark Dresser Synastry de 2011.

    El actual alegato artístico impulsado por Jen Shyu se concentra en el liderazgo de Jade Tongue –banda que completan los notables Ambrose Akinmusire en trompeta, Mat Maneri en viola, Thomas Morgan en contrabajo y Dan Weiss en batería- y en las periódicas presentaciones de su ópera Solo Rites; Seven Breaths (estrenada en 2014) bajo la dirección del célebre cineasta y director teatral indonesio Garin Nugroho.

    Los viajes –entendidos como modelo de aprendizaje e investigación- han sido una constante en la vida artística de Shyu y su nuevo álbum es, justamente, la culminación de un largo periplo desarrollado a través de Timor Oriental, Corea, Indonesia y Taiwán. Durante esa experiencia, la autora se sumergió en el lenguaje, las tradiciones musicales, la historia, los ritos ceremoniales y la cultura ancestral de cada uno de los lugares que visitó; y, a partir de ellos, elaboro la íntima reflexión que dio vida al incomparable manifiesto estético de Sounds and Cries of the World.

    La médula creativa de esta obra ofrece un nuevo territorio para la improvisación vocal en donde se amalgaman textos cantados en inglés, coreano, indonesio, javanés y tetun, letras que evocan un rango emocional que va de la angustia a la nostalgia, un carácter narrativo que abarca desde lo brutalmente explícito a la fantasía surrealista e influencias musicales –desafortunadamente, extrañas a la sensibilidad occidental– que incluyen formas de canto asociadas al pansori coreano, el shuochang chino y el sindhenan proveniente del gamelán javanés, entre otras.

    El álbum no transita la impronta de la música étnica vista desde la perspectiva occidental sino que apela a la construcción de una propuesta integradora de diversos mundos culturales. El inusual carácter de su propuesta requiere una escucha desligada de prejuicios, obliga al oyente a salir de la zona de confort e impulsa –a la manera del shoshin en el budismo zen– a adoptar la “mente del principiante” para poder verlo todo como si fuera la primera vez.

    La apertura de Sounds and Cries of the World se da con la peregrina belleza de Song of Kwan Wen, pieza inspirada en la obra de la artista visual timorense Kiki Ze Lara y que incluye referencias al Monte Ramelau, la montaña más alta de Timor Oriental. En los inquietantes pliegues sonoros que dibuja la pieza asoman la variedad de matices expresivos de Jen Shyu (aquí cantando en inglés) y los atinados ornamentos instrumentales que proveen la percusión de Dan Weiss, el contrabajo de Thomas Morgan, la trompeta de Ambrose Akinmusire y la viola de Mat Maneri.

    Bloom’s Mouth Rushed In adquiere un temperamento cargado de un extraño lirismo que resulta subrayado por los textos y el enorme rango vocal de Jen Shyu.

    En el multicultural carácter de Mother of Time convergen referencias al Yeongsanjae (ceremonia del budismo coreano que celebra la creación del Lotus Sutra), una letra en inglés inspirada en un poema taiwanés, una línea melódica que se funda sobre la canción javanesa “Wulang Sunu” y un epilogo con textos devocionales en coreano. En el infrecuente mapa sonoro que sigue la pieza sobresalen el emotivo despliegue vocal de Jen Shyu y un aquilatado cierre a solo viola por parte de Mat Maneri.

    La onírica y evanescente naturaleza sonora de Moxa otorga protagonismo excluyente al gat kim (laúd taiwanés de dos cuerdas) y la voz de Jen Shyu.

    En el enigmático enlace entre Aku Yang Lahir Dari Air Mata y Båwå Sidå Asih se suceden un breve poema de Slamet Gundomo (traducido del indonesio al inglés por Shyu), textos pertenecientes al legendario Ki Nartosabdo cantados en javanés, grabaciones de campo, la particular sonoridad del gayageum (cítara tradicional de Corea de 12 cuerdas) y adornos instrumentales de profunda espiritualidad.

    Para Pembakar Ombak (“Burning the Waves”) le pone música a un hermoso poema de la notable escritora indonesia Dorothea Rosa Herliany y permite el especial lucimiento de Ambrose Akinmusire en trompeta; en tanto que la encantadora She Held Fire –cuya letra alude en sus tres últimas líneas a Kiki Ze Lara’s Dream– se nutre de los inagotables recursos técnicos corporizados en la voz de Jen Shyu y una magnífica labor percusiva por parte de Dan Weiss.

    La conmovedora Rai Nakukún Ba’ Dadaúk Ona se aposenta en los textos del renombrado escritor timorense Naldo Rei (autor del estremecedor relato literario titulado Resistance a Childhood Fighting for East Timor) y la referencia a dicho autor se prolonga en la dedicatoria del episódico Song for Naldo, pieza que incluye en su fase conclusiva un fragmento de Chega!, el reporte final de la “Comisión para la Recepción, Verdad y Reconciliación de Timor Oriental”.

    El álbum cierra con Thoughts of Light and Freedom, tema en donde los textos pertenecientes al poeta taiwanés Edward Cheng se extrapolan en formas de canto narrativo asociadas al pansori coreano y el shuochang taiwanés combinadas con improvisación vocal, interpretadas por Jen Shyu de manera brillante.

    Jen Shyu & Jade Tongue en Sounds and Cries of the World pergeña una obra profunda, distinta, enigmática e inquietante que embarca al oyente a viajar hacia un lugar alejado de los prejuicios culturales, la intolerancia a la diversidad y la incapacidad conceptual para armonizar sensibilidades y pensamientos diferentes.

     

    Viajar es un ejercicio con consecuencias fatales para los prejuicios, la intolerancia y la estrechez de mente (Mark Twain)

     

    Sergio Piccirilli

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