• Mats Gustafsson and Friends: MG50 Peace & Fire

     

    MGustafssonDisco 1: Peace, Fire, Birthday Boy, Part Of Klingend Und Festgehalten, I Didn’t Know What Time It Was, I Cover The Waterfront, Lidingö Airport, Quincy, Du Glädjerika Sköna, Mäster

    Disco 2: I accept my longing. The travels, Wien, Molting Slowly (without Noticing), Exit Part Two, Would I whip

    Disco 3: Konstellation, Intervention, One, Two, Unnoticed. I Battle., Unheard. I Yiel., Unseen. I Mirror The Perspectives.

    Disco 4: Miramar, Summer With M., M.G. – Fifty Is Just The Beginning…, MatsMatMaM / MatsAtsTsS, Urban Pipes, Vienna Upstairs, Ha Den Äran

     

    Músicos:

    Mats Gustafsson: saxo tenor, saxo barítono, saxo bajo, saxo slide, saxo alto, flautofono, electrónicos

    Billy Roisz: bajo eléctrico, electrónicos

    Dieb13: bandeja de vinilos

    Sven-Åke Johansson: percusión, voz

    Per Åke Holmlander: tuba, cimbasso

    Kjell Nordeson: vibráfono, percusión

    Ddkern, Martin Brandlmayr, Erik Carlsson, Paul Lytton, Andreas Werliin, Paal Nilssen-Love: batería

    Martin Siewert: electrónicos, guitarra

    Christof Kurzmann: Ppooll, electrónicos, voz

    Sofia Jernberg, Mariam Wallentin: voz

    Erwan Keravec: gaita

    Johan Berthling: bajo eléctrico

    Agustí Fernández: piano, órgano, piano eléctrico

    Uli Fussenegger: contrabajo

    Eva Furrer: flauta

    Markus Deuter: oboe

    Anders Nyqvist: trompeta

    Dimitrios Polisoidis: viola

    Annette Bik, Gunde Jäch-Micko: violín

    Benedikt Leitner: cello

    Björn Wilker, Lukas Schiske: percusión

    Gerald Preinfalk: tuba

    Thomas Lehn: sintetizador análogo

    Günter Christmann: trombón

    Ingebrigt Håker Flaten: bajo

    Ken Vandermark: saxo tenor, saxo barítono, clarinete

    Anna Högberg: saxo alto

     

    Sello y año: Trost Records, 2016

    Calificación: Dame dos

     

    Sólo los hombres libres pueden celebrar (Nelson Mandela)

     

    La celebración del cumpleaños es, en origen, un ritual pagano de protección con más de cinco mil años de historia. En el antiguo Egipto, las fiestas de cumpleaños eran desconocidas por las clases bajas; pero los faraones registraban sus aniversarios de nacimiento y los celebraban organizando pomposas fiestas reservadas para la realeza. En Grecia, las clases altas se asociaban en clubes de cumpleaños para compartir los festejos de cada uno de sus miembros. También existen registros de la celebración del cumpleaños en la antigüedad entre los sumerios, los babilonios, los persas y los romanos. Aunque esta práctica cesó por completo con la llegada del cristianismo, la celebración del cumpleaños fue retomada luego y el ritual siguió su curso histórico hasta alcanzar la forma que hoy conocemos.

    El psicólogo francés Christian Heslon, en su libro Petite pychologie de l’anniversaire, afirma que la fiesta de cumpleaños incluye diferentes dimensiones por cuanto se trata de una celebración personal que consolida el narcisismo pero, también, puede resultar un medio útil para comprobar la solidez de los vínculos afectivos, facilita la aceptación del paso del tiempo, fortalece la autoestima, acerca la edad subjetiva -es decir, la que sentimos– con la edad cronológica, ayuda a hacer un balance de la vida y permite apuntalar la toma de decisiones que propician la realización de nuevos proyectos e ideas.

    En la actualidad la celebración de cumpleaños se ha popularizado y ya no es, como sucedía en tiempos pretéritos, un derecho reservado para las castas privilegiadas. Sin embargo, podríamos colegir -en analogía con la frase de Mandela que encabeza este comentario- que la capacidad para celebrar algo no puede ser ejercida plenamente cuando se carece de libertad. Libertad para elegir un camino propio, para pensar por nosotros mismos, para crear sin limitaciones y, valga la redundancia, libertad para ser libre.

    El notable saxofonista, multi-instrumentista, compositor e improvisador Mats Gustafsson cumplió cincuenta años y lo celebró –en su caso, en el sentido más amplio del término– “con amigos” en un festival llevado a cabo entre los días 28 y 30 de octubre de 2014 en el prestigioso Porgy & Bess de la ciudad de Viena.

    Los mejores momentos de dicho festival dieron forma al álbum cuádruple de reciente edición, titulado MG50 Peace & Fire.

    La inabordable trayectoria desplegada por Mats Gustafsson se ha caracterizado por su vocación exploratoria, la búsqueda permanente de interacción colectiva y el contenido de una especie de fuerza primigenia en estado puro; pero, también, por la inhabitual facultad para fertilizar el desarrollo de una comunidad creativa alejada de la codicia del negocio de la música, ajena a toda zona de confort y con un funcionamiento basado en los principios de la autonomía y la autogestión.

    Esas cualidades asoman con vigorosa intensidad en el liderazgo que ejerce sobre The Thing (acompañado por Ingebrigt Håker Flaten y Paal Nilssen-Love), el trío Fire! (junto a Johan Berthling y Andreas Werliin), el ensamble extendido Fire! Orchestra, el quinteto Swedish Azz (con Per Ake-Holmlander, Kjell Nordeson, dieb13 y Erik Carlsson), el trío EFG (en donde comparte créditos con Peter Evans y Agustí Fernández), la agrupación NU Ensemble y el Tarfala Trio (con Raymond Strid y Barry Guy), entre otras bandas.

    El primero de los cuatro discos que integran este box set, abre con dos piezas (Peace y Fire) a cargo del dúo conformado por Mats Gustafsson en saxo barítono y flautofono y el baterista austríaco Ddkern. Esta sociedad –cuyo antecedente más cercano en el tiempo es el álbum Eissalon (Live) de 2013– ofrece un alegato tribal y exploratorio con epicentro en la libre improvisación.

    Birthday Boy ubica en el centro de la escena al dúo austríaco Risc que alinea a Billy Roisz en electrónicos y bajo eléctrico y Dieb13 en bandeja de vinilos. Ambos construyen un denso paisaje sonoro con influencias de estilo asociadas a la música ambiental experimental y el drone.

    Luego se suceden tres temas a cargo de Sven-Åke Johansson en voz, objetos y percusión: Part Of Klingend Und Festgehalten, I Didn’t Know What Time It Was y I Cover The Waterfront. Este legendario compositor, percusionista, poeta y artista visual sueco –al que Gustafsson reconoce como una de sus influencias tempranas y con quien trabajó en el álbum del trío Gush de 1990 titulado Tjo och Tjim– entrega una actuación de espíritu dadaísta, excéntrica y muy personal.

    El cierre del disco 1 llega con la presentación de Swedish Azz. El quinteto integrado por Erik Carlsson en batería, Mats Gustafsson en saxo y flautofono, Per Ake-Holmlander en tuba y cimbasso, Dieb13 en bandeja de vinilos y Kjell Nordeson en vibráfono, brinda una actualizada recreación de clásicos del jazz sueco por intermedio de un repertorio que incluye a Lidingö Airport (ya versionada por el quinteto en el álbum Azz Apeal de 2011), Quincy, Du Glädjerika Sköna (de Swedish Azz – Erik Carlssson & All Stars Volym 1 de 2013) y Mäster, aquí sumando a Sven-Åke Johansson en percusión y voz.

    El segundo disco da inicio con la densa atmósfera y el carácter exploratorio que se desprende del extenso I accept my longing. The travels., tema interpretado por una formación ampliada del trío (Fake) The Facts que incluye a sus miembros originales -Martin Siewert en guitarra y electrónicos, Mats Gustafsson en saxo y electrónicos y Dieb13 en bandeja de vinilos– más el agregado de los bateristas Martin Brandlmayr y Paul Lytton.

    Tras la fascinante y enigmática Wien por parte del dúo conformado por Sofia Jernberg en voz y Christof Kurzmann en electrónicos y voz –que incluye extrañas adaptaciones de Alifib de Robert Wyatt y Song for Beggars de Joe McPhee, esta última versionada oportunamente por el dúo en Trost Jukebox Series#2 de 2014– sobreviene la fenomenal aparición del trío Fire!. Aquí la banda se presenta con una formación expandida que integra a Mat Gustafsson en saxos tenor, barítono y bajo y electrónicos, Andreas Werliin en batería, Johan Berthling en bajo, Agustí Fernández en piano eléctrico y órgano, Mariam Wallentin y Sofia Jernberg en voces (las vocalistas de Fire! Orchestra) y Erwan Keravec en gaita. El repertorio ofrecido por la banda (y con el que cierra el segundo disco) comprende renovadas versiones de Molting Slowly (without Noticing) y Would I Whip (ambas provenientes de Without Noticing de 2015) y Exit Part 2 (del álbum de Fire! Orchestra: Exit! de 2013).

    El tercero de los discos comienza con dos piezas experimentales de tono camerístico a cargo del conjunto Klangforum Wien: en Intervention integrando a Mats Gustafsson en flautofono y saxo slide, Björn Wilke y Lukas Schiske en percusión y Gerald Preinfalk en tuba y en Konstellation sumando al contrabajista Uli Fussenegger, la flautista Eva Furrer, el oboe de Markus Deuter, la trompeta de Anders Nyqvist, los violines de Annette Bik y Gunde Jäch-Micko y la viola de Dimitrios Polisoidis.

    El ejercicio improvisador y los desvaríos instrumentales de TR!O +1 –aquí representados en los temas One y Two– permite la reunión de la banda constituida por Günter Christmann en trombón, Mats Gustafsson en flautofono y saxos y Paul Lovens en batería e incorpora a Thomas Lehn en sintetizador análogo como músico invitado.

    El último set de esta tercera parte estará a cargo de The Thing, trío integrado por Mats Gustafsson en saxos tenor, alto y barítono, Ingebrigt Haker-Flaten en bajo y Paal Nilssen-Love en batería y que, en esta oportunidad, aumentó su formato a cuarteto al incluir a Ken Vandermark en saxos tenor y barítono y clarinete. Una conjunción visceral y arrolladora de free-jazz y punk rock en el más alto nivel, expuesta mediante tres temas de gran factura: Unnoticed. I Battle., Unheard. I Yiel. y Unseen. I Mirror The Perspectives.

    El cuarto disco está reservado para una serie de piezas en solitario o en formatos reducidos. En ese contexto transcurren las apariciones del vibrafonista y percusionista Kjell Nordeson con la introspectiva Miramar y el rítmico colorido de Summer With M., la ingeniosa y chispeante M.G. – Fifty Is Just The Beginning… entregada por Per Åke Holmlander en tuba, un magnífico alegato a solo piano de Agustí Fernández en MatsMatMaM / MatsAtsTsS  que exhibe el inagotable bagaje de recursos y la exuberancia de ideas que caracterizan al intérprete, el notable soliloquio de Erwan Keravec en gaita desplegado en Urban Pipes, la introspección sonora de Vienna Upstairs desarrollada a dúo de saxo y electrónicos por parte de Ken Vandermark y Christof Kurzmann y el encendido relato solista que describe el saxo alto de Anna Högberg en Ha Den Äran.

    El monumental MG50 Peace & Fire no es una retrospectiva de la obra de Mats Gustafsson ni una selección de sus mejores trabajos sino el encuentro -poderoso e irrepetible- de una comunidad de artistas creativos, reunidos para agasajar a uno de sus miembros más destacados.

    Mats Gustafsson puede sentirse muy satisfecho por este reconocimiento a su trabajo, sus inquebrantables convicciones y su apasionada dedicación al arte.

     

    He intentado no hacer nada en la vida que avergonzara al niño que fui (José Saramago)

     

    Sergio Piccirilli

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