• Pablo Vázquez por dos

     

    espinal sama vazquezEspinal – Samá – Vázquez: Espinal – Samá – Vázquez

    Entrada, Extensión, Fase descendente, Agarre, Tirón, Empuje, Respiración, Recobro

     

    Músicos:

    Jorge Espinal: guitarra

    Hernán Samá: saxo tenor

    Pablo Vázquez: contrabajo, objetos, voz

     

    Sello y año: Independiente, 2016

    Calificación: Está muy bien

     

     

    RhabdoviridaeRhabdoviridae: Rhabdoviridae

    Duvenhage, Irkut, Khujand, Mokola, Lagos Bat, Aravan, Lyssa, Bokeloh, Nycteris

     

    Músicos:

    Cecilia Quinteros: cello

    Caro Tierhs: violín

    Pablo Vázquez: contrabajo

     

    Sello y año: Independiente, 2016

    Calificación: Dame dos

     

    El bajista, contrabajista, compositor y docente Pablo Miguel Vázquez es uno de los músicos más inquietos de la escena de la música creativa contemporánea argentina. Co-fundador en 1997 junto con el saxofonista Pablo Puntoriero del cuarteto de improvisación La Cornetita, con el que grabara tres álbumes y que también integraban Lulo Isod en batería y el guitarrista Sergio Lamas, ha integrado numerosas agrupaciones ligadas a la libre improvisación con varios de los músicos más relevantes de la escena local, como Wenchi Lazo, Enrique Norris, Ada Rave, Augusto Urbini, Bárbara Togander, Osvaldo Laporta, Pablo Ribot, Darío Dolci, etc.

    Ha incursionado en el tango, formando parte de la Orquesta Típica Criolla, con actuaciones en Buenos Aires, Zurich, Stuttgart, Ulm, Alghero, Milan, etc., fue co-fundador del sello de música experimental El Club del Silencio y, desde el año 2013, realiza periódicas visitas a Barcelona (donde residió entre 2002 y 2005) compartiendo proyectos con varias figuras de improvisación libre como Marco Jelaca y Diego Caicedo (Miodesopsia Trío, con quienes graba para el sello Morbo Records), Vasco Trilla. El Pricto, Ove Volquartz, Amaiur González Monreal, Luiz Rocha, Iván González, Anna Subirana, Illonna Schnaider, Ferran Besalduch y muchos otros.

    Tambien ha brindado numerosos conciertos en Amsterdam junto a Raoul Van der Weide, Ono Govaert, Ada Rave, Yedo Gibson, Nicolás Chientaroli, Marta Warelis, Henk Zwerver, Oscar Jan Hoogland y bailarines como Kristien Sonnevijlle y Kenzo Kusuda. Actualmente integra Pablo Puntoriero Trío y Jorge Torrecillas Ensamble y, en el presente año, ha sido protagonista de dos álbumes en formación de trío, ambos de indisimulable carácter improvisatorio.

    Uno de ellos es el conformado con Jorge Espinal en guitarra y Hernán Samá en saxo tenor, ambos de dilatada y envidiable trayectoria.

    El guitarrista peruano Jorge Espinal es un activo participante de la escena musical de Buenos Aires, especialmente en los terrenos de la improvisación y la música experimental. Con distintos ensambles se ha presentado en varios países de Latinoamérica, así como también en Estados Unidos y Europa. Actualmente conforma principalmente otros dos proyectos. Uno, Ricarda Cometa, en compañía de Luciano Vitale, también en guitarra, y Tatiana Heuman en batería, con los que registrara dos álbumes: Ricarda Cometa de 2013 y, en compañía de Darío Dubois Dúo (Heber Lajst en batería y Juan Pablo Landi en guitarra), DDDRC en 2016. El otro, en cuarteto, Calato, que también cuenta con dos registros en su haber: Calato (2011) y Swong (2016). La banda la completan el guitarrista Javier Areal Vélez, el vocalista Agustín Genoud y el baterista Pablo Verón. También formó parte de Enjambre de Guitarras y Masmédula Trío y realizó trabajos junto a Ada Rave, Nicolás Chientaroli, Subh, Christof Kurzmann, Brian Chase, Dana Jessen, Jack Wright, Pierre Borel, Chris Pitsiokos, Pablo Díaz, etc.

    En tanto que el saxofonista Hernán Samá no le va en zaga en cuanto a protagonismo y relevancia en el panorama de la música creativa contemporánea, siendo un claro referente en el terreno de la improvisación en sus diferentes variantes. En los últimos años ha incursionado en la composición electroacústica y en la utilización de partituras gráficas. Lidera su propio trío, que completan el contrabajista Iván Viaggio y el baterista Sebastián Stecher con el que editara Espiritería en 2015, sucesor de Singularidad (2013, junto a Viaggio, Stecher y Marcos Edward en guitarra), co-lidera el Edward – Samá Dúo (cuyo álbum Puntos Cardinales fuera lanzado en 2015) e integra actualmente Salgado y Asociados, Underground Mafia, Los improvisadores gráficos, Comando Marabunta, Orquesta Sinfonietta Sine Fulcro, Mandril, entre muchas otras agrupaciones, además de compartir proyectos y actuaciones con una infinidad de artistas entre los que podemos mencionar a Ada Rave, Nicolás Chientaroli, Wenchi Lazo, Néstor Vivas, Juan Pablo Chalup, Carolina Gallo, Paula Shocron, Santiago Leibson, Martín Robbio, Pablo Díaz, Florencia Otero, Andrés Elstein, Ezequiel Dutil, Julián Montauti, Carto Brandán, Nicolás Said, Maximiliano Kirszner, etc.

     

    El álbum Espinal – Samá – Vázquez fue registrado el 15 de octubre de 2015 y, si bien está integrado por nueve piezas diferentes, en su conjunto bien pueden oficiar como una suite (aunque en lo personal el concepto me recuerda más no al estilo pero sí al título del viejo tema de Genesis The Chamber of 32 Doors incluido en The Lamb Lies Down on Broadway, 1974) donde, como era de esperar en función de las características de los instrumentistas, encontramos una fuerte dosis de improvisación pero sostenida por un eje invisible aunque palpable que parece actuar (y actúa) como nexo conceptual a lo largo del álbum.

    Espinal – Samá – Vázquez exige un fuerte compromiso auditivo con ribetes por momentos ascéticos pero también balanceados por segmentos donde las distorsiones a cargo de Espinal y los arriesgados fraseos de Samá van alternando los momentos protagónicos. Vázquez, por su parte, ejecuta su instrumento con pericia aportando incluso dosis percusivas. Todo contribuye a que el resultado final sea inusual, originando con el oyente una necesaria complicidad especialmente en los momentos de mayor introspección.

     

    El otro trabajo al que haremos referencia es al de la agrupación Rhabdoviridae y su álbum homónimo. Aquí también estamos en presencia de un trío pero de características instrumentales diferentes, ya que tenemos a Pablo Vázquez en contrabajo, Cecilia Quinteros en cello y Caro Tierhs en violín.

    La cellista Cecilia Quinteros acredita una prolífica y subyugante carrera en el territorio de la música creativa contemporánea y ha desarrollado su lenguaje como cellista improvisadora de forma autodidacta. Desde el año 2007 ha co-fundado una gran cantidad de proyectos experimentales y trabajó (y continúa haciéndolo) con directores de teatro, artistas visuales y bailarines contemporáneos. Compuso y estrenó obras para cuarteto de cellos en el Festival de Arte Sonoro Tsonami 2009 y 2011 en Buenos Aires. En 2010, el Athens Art Ensemble la convocó para componer una obra que fue estrenada en el Athens Concert Hall. En febrero de 2011 realizó una gira por Grecia, Italia, Austria y República Checa tocando junto a músicos de la escena del jazz del norte de Italia y realizando performances de cello solo. En 2012 permaneció tres meses en Dinamarca, adentrándose en la escena nórdica de improvisación y free jazz. Volvió en julio de 2013, invitada por los sellos ILK y Barefoot Records, para realizar varios conciertos dentro del Copenhagen Jazz Festival y Aarhus Jazz Festival; residió en Copenhague durante un año y medio tocando en diversos clubes y festivales en distintas formaciones dentro de la escena de improvisación. También ha realizado actuaciones en Uruguay, Chile, Brasil, Alemania y Suecia.

    En tanto que la violinista y vocalista Caro Tierhs se desempeña como músico profesional desde el año 1988 dentro del ámbito de la música clásica académica y el tango. Se incorpora a la escena de la libre improvisación por intermedio de Pablo Vázquez y, desde entonces, ha participado en diversas agrupaciones junto a Cecilia Quinteros, Jorge Espinal, Omar Grandoso, Dario Dolci, Sam Nacht, Juan DeCicco, Osvaldo Laporta, etc. En 2015 se ha presentado en Barcelona junto a figuras de la música improvisada como Diego Caicedo (Colombia), Ilona Schneider, Patxi Valera, Anna Subirana Garcia, Ferran Besalduch (Barcelona), Luiz Rocha (Brasil) y El Pricto (Venezuela). En tanto que en Amsterdam hizo lo propio con varios referentes de los Países Bajos como Maya Felixbrodt, Niels Brower, Henk Zwerver, Ivan Babinchak Renqvist, Marta Warelis, Laura Lotti, Oscar Jan Hoogland y los bailarines Kenzo Kusuda y Kristien Sonnevijlle. Actualmente participa de la organización de Conversaciones Sonoras Espontáneas, la Jam de Improvisación Libre en la ciudad de Buenos Aires e integra varias formaciones de música improvisada entre las que se encuentra, por supuesto, la que nos ocupa: Rhabdoviridae y su álbum homónimo, de tan difícil catalogación como pronunciación.

    Sobre el significado intentaremos echar algo de luz. Y lo que se diga de aquí en más servirá -casi y también- como una guía para comprender qué es lo que Quinteros, Tierhs y Vázquez han pergeñado. Porque el nombre de la banda no parece ser azaroso en tanto que Rhabdoviridae es, simplificando bastante, una familia de virus infectivos para animales (insectos, peces, mamíferos y personas como usted o yo) y plantas y, mire el mensaje geométrico, de forma alargada similar a una bala. El trío fue más allá en su criterio de conceptualidad, ya que los nueve temas que componen el álbum llevan nombres relacionados a la familia virósica mencionada, como Duvenhage, Irkut o Mokola y también especialmente (al menos resulta llamativo) Lyssa, que bien podría resultar una forma cariñosa de denominar al Lyssavirus –un género de virus que contiene a los anteriormente mencionados, por ejemplo- y cuyo nombre deriva de Lyssa, ni más ni menos que –en la mitología griega- la personificación de la ira frenética, la furia y -en los animales- la locura producida por la rabia.

    Al margen de lo antedicho hay, en este álbum interpretado en trío de cuerdas (violín, cello y contrabajo), elementos que parecen responder (al igual que en Espinal – Samá – Vázquez, pero en forma más marcada aquí) a una improvisación que no repite patrones ya existentes, de carácter más bien emocional, sin estructuras fijas y que muchos suelen situar su origen en los prolíficos y creativos años ’60: la improvisación no idiomática.

    Impecablemente grabado por Sam Nacht en una sola sesión registrada el 26 de diciembre de 2015, el disco podría ser considerado como una obra conceptual dividida en

    nueve capítulos, pero el potencial o condicional es importante en este caso, donde nada es rígido ni esquematizado; más bien se respira una libertad creativa que juega con las emociones, las sensaciones, sin escatimar (la mencionada) furia -contenida y no-, (el mencionado) frenesí, tensión, reflexión, riesgo, exploración, humor, ironía y complicidad.

    El trío Rhabdoviridae, integrado por Pablo Vázquez en contrabajo, Cecilia Quinteros en cello y Caro Tierhs en violín, propone en su homónimo álbum debut una inusual experiencia auditiva de corte camerístico, con una (no excluyente) fuerte predominancia de la improvisación que exige del oyente un necesario compromiso auditivo que será recompensado con creces.

    La música creativa contemporánea argentina tiene, en Espinal – Samá – Vázquez y en Rhabdoviridae, dos exponentes de singular relevancia cuyos valores musicales, estéticos, artísticos, están mucho más allá de lo que habitualmente se produce por estos (y muchos otros) lares.

     

    Marcelo Morales

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