• Olie Brice / Achim Kaufmann: Of Tides

     

    tidesMoss Grew in the Cracks, The Rumble of Constant Adjustment, Cogitations, To Heap, Of Tides

     

    Músicos:

    Olie Brice: contrabajo

    Achim Kaufmann: piano

     

    Sello y año: Babel Label, 2017

    Calificación: Dame dos

     

     

     

    Una buena conversación es un diálogo, no un monólogo. Por eso hay tan pocas buenas conversaciones. (Truman Capote)

     

    El término conversación describe la acción y efecto de hablar con una o más personas durante un cierto período de tiempo. El vocablo procede del latín conversatio y, con frecuencia, suele utilizarse como sinónimo de diálogo.

    En rigor, toda conversación supone una comunicación mediada por algún tipo de lenguaje (escrito, oral, gestual, etc.) e implica una interacción en la que dos o más individuos construyen y elaboran de manera conjunta un ejercicio comunicacional donde entra en juego el emisor de la información y su receptor, la transmisión del mensaje, el establecimiento de un código común a las partes intervinientes y el contexto en el que se desarrolla dicho intercambio.

    La sinonimia coloquial que involucra a las palabras conversación y diálogo no impide que entre ambas existan matices diferenciales. Una conversación es siempre espontánea, permeable a interrupciones y –a priori- no pretende llegar a ningún sitio en particular; en cambio el diálogo responde a estructuras preestablecidas, requiere de pausas y no se reduce al mero intercambio de conocimientos sino que conlleva la intención manifiesta por alcanzar un estadio superior al que tenían los interlocutores antes de su inicio.

    La relevancia otorgada al diálogo por la filosofía hará que Sócrates le adjudique un sentido de búsqueda de la verdad y le permitirá a Platón asegurar que durante el diálogo se “escucha el alma prisionera”; será descripto por José Ortega y Gasset como el encuentro de dos pensamientos que tienden al perfeccionamiento y por Fernando Schwarz como dos consciencias buscando una verdad superior; e, incluso, habrá lugar para que Jean Lacroix sentencie que “el diálogo es el advenimiento de la filosofía”.

    Por consiguiente, podríamos convenir que una buena conversación o buen diálogo se funda en compartir una “presencia invisible” a través de una relación visible entre dos personas que, paulatinamente, van dejando de ser “uno mismo” y “el otro” para transformarse en “nosotros”.

    En un lugar muy cercano adonde converge lo mejor del diálogo y la conversación, se encuentra el álbum Of Tides materializado por el dúo que conforman Olie Brice y Achim Kaufmann.

    El notable contrabajista, compositor e improvisador británico Olie Brice es una de las figuras con mayor proyección de la vanguardia europea. En su ascendente tránsito musical asoman el liderazgo del quinteto (actualmente, conformado por George Crowley en saxo tenor, Mike Fletcher en saxo alto, Alex Bonney en corneta y Jeff Williams en batería) cristalizado mediante el elogiado Inmune to Clockwork de 2014 y la inminente edición del álbum Day After Day, el colectivo BABs (con James Allsopp en clarinete bajo y Alex Bonney en laptop), el proyecto cooperativo en trío con Tobias Delius en saxo tenor y clarinete y Mark Sanders en batería y sendos dúos con el pianista Achim Kaufmann y los saxofonistas Tom Challenger y Rachel Musson. A lo dicho debe agregarse su participación en el Mike Fletcher Trio, la Dee Byrne’s Entropi, el quinteto de Alex Ward, Loz Speyer’s Inner Space Music, el Alex Bonney Quartet y los trabajos asociados con Tony Malaby, Evan Parker, Paul Dunmall, Ingrid Laubrock, Ken Vandermark, Steve Swell, Mikolaj Trzaska y Alexander Hawkins, entre otros.

    El experimentado pianista, compositor e improvisador alemán Achim Kaufmann acredita una prolífica trayectoria en el campo de la música creativa. En su infatigable recorrido artístico aparecen el consolidado trío que lo une a Frank Gratkowski y Wilbert de Joode (plasmado en los álbumes Kwast de 2004, Unearth en 2005, Palaë de 2007, Geäderen 2012 y Oblengthsde 2016), sus dúos junto al trompetista Thomas Heberer, el contrabajista Olie Brice y con los saxofonistas y clarinetistas Michael Moore y Gebhard Ullmann, el liderazgo del trío Grünen (que completan Robert Landfermann y Christian Lillinger) y el sexteto SKEIN (con Frank Gratkowski, Wilbert de Joode, Richard Barrett, Okkyung Lee y Tony Buck), sus producciones para solo de piano (Knives de 2004 y Later en 2015), la labor interdisciplinaria en sociedad con la poeta y pintora Gabriele Guenther (Borderline – From the Shadows of a Journey) y las colaboraciones con Mark Dresser, George Lewis, Han Bennink, Mark Helias, Thomas Lehn, Steve Swallow, Harris Eisenstadt, Simon Nabatov, Gerry Hemingway, Chris Speed, Paul Lovens, John Hollenbeck, Fay Victor, Paul Lytton, Andrea Parkins, Fred Lonberg-Holm y muchos más.

    Olie Brice y Achim Kaufmann, en el exquisito Of Tides, entregan cinco piezas de notable factura que fueron registradas en vivo durante una actuación ofrecida por el dúo el 8 de diciembre de 2014 en el prestigioso Vortex de la ciudad de Londres.

    En el alegato estético proporcionado por el dúo se irán amalgamando la emotiva versatilidad y el sutil uso de técnicas extendidas que despliega Achim Kaufmann desde el piano, con los variados recursos y la fuerte personalidad estilística impartidos por Olie Brice en contrabajo. La resultante de ese encuentro no será una yuxtaposición de monólogos que coinciden ocasionalmente ni un vacuo ejercicio de retórica destinado a persuadir al oyente, sino un diálogo –en el sentido más profundo del término– que se encamina al descubrimiento mutuo, a la exploración de afinidades y a la construcción de un mensaje unificador, auténtico, vivaz e irrepetible.

    La apertura del álbum, con Moss Grew in the Cracks, nos conduce hacia una arquitectura inicial de tensa introspección en donde los sonidos percutidos que extrae Achim Kaufmann desde el interior del piano, se complementan con una aquilatada ejecución del contrabajo con arco. La pieza acumula tensión, sin precipitarse, para luego desembocar en un remate –sustentado en los intensos fraseos del piano y la firmeza del pizzicato exhibido por Olie Brice– que discurre al conjuro de los cánones de la libre improvisación europea.

    En el extenso The Rumble of Constant Adjustment el dúo ofrece un diálogo espontáneo que, en sucesivos episodios, transitará climas de inasequible abstracción, pasajes enunciados con sutil austeridad y momentos de abrasivo dramatismo. En el marco de un ejercicio improvisador superlativo, Olie Brice entrelaza la tendencia a retomar las cualidades esenciales del contrabajo –pensemos en Charles Mingus y Charlie Haden– con vigorosas exploraciones que recuerdan a Barry Guy; en tanto que el personal ataque pianístico de Achim Kaufmann parece aludir tangencialmente a figuras icónicas como Herbie Nichols, Alexander von Schlippenbach y Andrew Hill.

    La sombría e íntima belleza del espacioso Cogitations encadenará la profundidad sonora del contrabajo de Olie Brice con las sutiles reflexiones que emanan de los fraseos de Achim Kaufmann en piano.

    En la singular impronta narrativa que recorre To Heap confluyen elementos asociados a la música clásica contemporánea con la avanzada de la improvisación libre que dotan a la pieza de un sentido de espacialidad apegado al expresionismo abstracto. La fuerza expresiva y el ascendente dramatismo ofrecidos aquí por el dúo, aparecen subrayados mediante los tempestuosos arrestos solistas protagonizados por Achim Kaufmann en piano y una ejemplar labor de Olie Brice en contrabajo que alcanzará su clímax a través de un notable interludio sin acompañamiento.

    El solo de Olie Brice en contrabajo –alternando arco y pizzicato– oficia como introducción para el tema que da título al álbum. La pieza, con el ingreso del piano de Achim Kaufmann, evoluciona mediante un intenso crescendo de temperamento sofocante y ominoso hasta desvanecerse en sutiles intercambios de técnicas extendidas entre ambos músicos.

    Nos toca vivir una época en donde la importancia del diálogo profundo se encuentra visiblemente devaluada. Es un tiempo en el que el placer por conversar sin apresuramientos ha cedido su lugar a formas de comunicación caracterizadas por la superficialidad, la urgencia y la ostentación narcisista.

    Olie Brice y Achim Kaufmann, en Of Tides, entregan un álbum que, además de sus innegables méritos y cualidades musicales, aspira a recuperar el valor de la conversación como práctica idónea para el intercambio solidario de información, la profundización del pensamiento y el perfeccionamiento continuo de los conocimientos.

     

    Conversar es entrar en el surco que ha trazado el otro y proseguir en el trazo y perfección de aquel surco (Massimo Bontempelli)

     

    Sergio Piccirilli

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