• Fabian Almazan & Rhizome: Alcanza

     

    AlcanzaI. Vida Absurda y Bella, II. Marea Baja, III. Verla, La Voz De Un Piano (Fabian Almazan), IV. Más, V. Tribu T9, La Voz De Un Bajo (Linda Oh), VI. Cazador Antiguo, La Voz De La Percusión (Henry Cole), VII. Pater Familias, VIII. Este Lugar, IX. Marea Alta

     

    Músicos:

    Fabian Almazan: piano, electrónicos

    Camila Meza: voz, guitarra

    Linda Oh: contrabajo

    Henry Cole: batería

    Megan Gould: violin I

    Tomoko Omura: violin II

    Karen Waltuch: viola

    Noah Hoffeld: cello

     

    Sello y año: Biophilia Records, 2017

    Calificación: A la marosca

     

    La vida es aquello que te va sucediendo mientras estás ocupado haciendo otros planes (John Lennon)

     

    El rizoma (en inglés, rhizome) es un tipo de tallo que crece de manera subterránea y en sentido horizontal, dando lugar al surgimiento de brotes y raíces a través de sus nudos. Las plantas que cuentan con rizomas pertenecen al grupo de las perennes y, merced a su crecimiento indefinido, pueden avanzar y cubrir grandes áreas de terreno.

    En el campo de la filosofía, la noción de rizoma fue utilizada y desarrollada por los franceses Félix Guattari y Gilles Deleuze para denominar un arquetipo epistemológico en el cual todos los elementos están en condiciones de influir en los demás sin que exista una subordinación de tipo jerárquico.

    Ese corpus teórico fue presentado en los dos volúmenes que integran la obra Capitalismo y esquizofrenia (El Anti-Edipo de 1972 y Mil Mesetas en 1980) con la intención de demostrar que la estructura convencional de las disciplinas cognoscitivas son el resultado de la distribución del poder y la autoridad en el cuerpo social pero que, sin embargo, no reflejan la esencia estructural de la naturaleza.

    Las características del rizoma botánico, el ideario del pensamiento rizomático pergeñado por Guattari y Deleuze y la propia naturaleza de la existencia humana, aparecen expresados en términos musicales en el magnífico e incomparable álbum de Fabian Almazan & Rhizome titulado Alcanza.

    Esta obra es una pieza de nueve movimientos sin interrupciones que –como afirma Almazan-se enfoca en esos breves momentos de nuestras vidas en los cuales una fracción de segundo lo cambia todo” e intenta reflejar “la belleza, frustraciones y paradojas de la vida moderna, sin renunciar a alcanzar todo lo que nos trae alegría y amor”.

    El pianista y compositor Fabian Almazan nació en La Habana, Cuba y creció en la ciudad de Miami (Florida, Estados Unidos). Después de graduarse en el New World School of Arts se traslada a California para continuar sus estudios en el Brubeck Institute y más tarde se muda a Nueva York, ciudad en donde reside desde 2003 y en la que también recibió una licenciatura otorgada por el Manhattan School of Music.

    La trayectoria de Almazan comprende una afianzada sociedad musical con el trompetista, compositor y líder de banda Terence Blanchard y aportaciones a favor de Linda May Han Oh, John Hollenbeck, Gretchen Parlato, Paquito D’Rivera, Dave Douglas, Christian Scott, David Sánchez, Chris Dingman, Mark Guiliana, Stefon Harris y Ambrose Akinmusire, entre muchos otros.

    En tanto que su producción discográfica como solista incluye a los álbumes Personalities de 2011, Rhizome en 2014, el doble en vivo SWR New Jazz Meeting 2015 junto al ensamble Real of Possibilities de 2017 y el trabajo que motiva esta reseña: Alcanza.

    Para la concreción de este proyecto, Fabian Almazan reunió un elenco de notables conformado por la bajista malaya Linda May Han Oh (Linda May Han Oh Band, Dave Douglas Quintet, Pat Metheny New Quartet), el baterista puertorriqueño Henry Cole (Henry Cole & Villa Locura, Henry Cole & The Afrobeat Collective, Miguel Zenon Quartet), la cantante chilena Camila Meza (Camila Meza & The Nectar Orchestra, Ryan Keberle & Catharsis) y un cuarteto de cuerdas integrado por Megan Gould y Tomoko Omura en violines, Noah Hoffeld en cello y Karen Waltuch en viola.

    Vida Absurda y Bella, el movimiento que abre la suite, aspira a representar el sorprendente e impredecible devenir de la existencia humana. Esa fuente de inspiración se traduce en una poderosa excursión sonora plagada de asombrosas resoluciones armónicas, yuxtaposición de texturas y melodías asimétricas que irán dictaminando una natural y emotiva convergencia de jazz y música clásica contemporánea. La elaborada sincronía instrumental se entrelaza con textos en español –interpretados con sutil emotividad por Camila Meza– que enfatizan el nudo argumental de la pieza (“rompe tu preludio, ve abre los ojos, ve haz las preguntas… entre los sueños es que vemos un amor que nos exige vivir”), todo coronado por la vivacidad del fraseo de Fabian Almazan en piano, los expresivos ornamentos de las cuerdas, la vitalidad rítmica que imparte Henry Cole desde la batería y el sostenido crescendo que, finalmente, se desvanecerá en una coda de carácter etéreo e introspectivo.

    Marea Baja encuentra impulso narrativo en la experiencia vivida por Almazan en una localidad costera de Brasil cuando, aprovechando la bajamar nocturna, pudo adentrarse en el océano hasta perder de vista las luces de la ciudad y quedar en la más extrema oscuridad. Esa vivencia –que el compositor describe como “milagrosa y conmovedora”– se extrapola a un relato musical signado por sus notables contrastes cromáticos e imaginativo uso de matices. En el curso de la pieza sobrevienen, al temperamento camerístico inicial, la esperanzadora elocuencia de los textos (“Cuando el día se alejó, la noche se acercó con luz…”), el clímax dramático encarnado por el piano de Fabian Almazan y un remate de dinámicas espaciosas y evanescente reflexividad.

    La atemporal belleza de Verla –tema que hace referencia al carácter subjetivo de la verdad– encuentra como protagonistas excluyentes a los violines de Megan Gould y Tomoko Omura, el cello de Noah Hoffeld y la viola de Karen Waltuch.

    La Voz De Un Piano ubica en el centro de la escena al piano –y algunos adornos en electrónicos- de Fabian Almazan; primero, mediante un ejercicio de improvisación en el que aparece secundado por el bajo de Linda May Han Oh y la batería de Henry Cole y luego en solitario para definir, pausadamente, el motivo principal del tema siguiente: Más.

    La búsqueda de la propia identidad y las aspiraciones personales son el eje de, precisamente, Más. Una canción de exquisita línea melódica en donde la luminosa interpretación vocal de Camila Meza –con respaldo de las cuerdas y el piano de Almazan– dotará de entidad y carnadura a los cuestionamientos que emergen de la letra (“Ya no puedo más, debe haber algo que no sé encontrar… Quiero creer que hay algo más, algo especial”).

    El título Tribu T9 se vincula con la adolescencia del compositor (la tecnología T9 para teléfonos móviles era usada en la época en la que arribó a Nueva York). El preludio protagonizado por las cuerdas desemboca en un entramado orquestal de insoslayable vigor desde el cual emergerá el aquilatado solo de Linda May Han Oh en contrabajo y la efervescente atmósfera con aires latinos, en cuyo clímax sobresale el brioso soliloquio de Fabian Almazan en piano.

    La ejemplar intervención solista del contrabajo de Linda May Han Ho en La Voz de Un Bajo empalma con el aliento épico y la imponente acción dramática de Cazador Antiguo. Esta última pieza se caracteriza por ritmo y tempo invariables, una melodía en ostinato y un crescendo con logrados efectos orquestales que dejan aflorar incontrastables influencias de Maurice Ravel.

    A la exuberante exposición en solitario de la batería de Henry Cole en La Voz De La Percusión le sucederán las hipnóticas cadencias e innegable lirismo de Pater Familias. Aquí, con especial lucimiento de Fabian Almazan en piano.

    En el sentido alegato sobre los flujos migratorios expuestos en el melancólico Este Lugar tienen preeminencia las texturas de las cuerdas, el despliegue vocal de Camila Meza, los delicados fraseos del piano de Fabian Almazan y la expresiva sencillez de una letra que define al migrante como “esos cuerpos desplazados sin hogar” y “hombres que frotan sus ojos sin saber a quién rezar”, pero que llegan a un lugar “donde hay que enfrentar tener que renacer”.

    La suite concluye con la esplendorosa vitalidad de Marea Alta, tema en el que ofrecerán una especie de collage de los diferentes motivos musicales recorridos durante el transcurso de toda la obra.

    Fabian Almazan & Rhizome, con el maravilloso Alcanza, nos ha regalado un álbum tan fascinante, conmovedor y sorprendente como la vida misma.

     

    La vida es la constante sorpresa de saber que existo (Rabindranath Tagore)

     

    Sergio Piccirilli

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