• The Four Bags: Waltz

     

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    Músicos:

    Brian Drye: trombón

    Jacob Garchik: acordeón

    Mike McGinnis: clarinete

    Sean Moran: guitarra

     

    Sello y año: NCM East Records, 2017

    Calificación: Está muy bien

     

    La expresión más auténtica de un pueblo está en sus danzas y su música. Los cuerpos nunca mienten (Agnes De Mille)

     

    La música de vals y la danza del mismo nombre surgieron alrededor del siglo XII en Austria y el sur de Alemania. Algunos historiadores sostienen que el precursor del vals (vocablo derivado del germanismo waltzer, que significa girar) fue una danza popular de Bavaria llamada nachtanz; pero la mayoría de los investigadores coinciden en afirmar que deriva del landler, una rústica danza montañesa bailada por el campesinado en la región alpina del Tirol.

    El vals se extendió en gran parte de Europa durante el siglo XIII, aunque seguía circunscripto a ambientes rurales ya que –al igual que otras danzas campesinas– era rechazado por la alta sociedad y también porque los prejuicios de la época no aceptaban que el hombre abrazara a una mujer por la cintura y bailaran frente a frente en posición cerrada.

    Sin embargo, a partir de las transformaciones ideológicas producidas con la revolución francesa hacia finales del siglo XVIII, el vals ingresa al ambiente urbano y comienza a ser bailado por la burguesía y la nobleza en los salones más prestigiosos de Europa. En ese contexto, el vals llegará a Viena y, de la mano de los compositores austríacos Johann Strauss (padre), Josef Lenner y Johann Strauss (hijo) –aun conservando el tempo ternario original y su característica forma de bailar dando giros–, adquiere un mayor refinamiento y adopta la elegancia que lo llevaría a convertirse en el baile de salón por excelencia.

    El vals es el nudo argumental de la propuesta ofrecida por The Four Bags en el quinto álbum de su discografía titulado, justamente, Waltz.

    En el consolidado alegato estético del cuarteto que conforman el trombonista –y aquí acordeonista– Jacob Garchik (Jacob Garchik Ye Olde, Mary Halvorson Octet, Banda De Los Muertos), Sean Moran (Sun Tiger, Sean Moran Small Elephant Band, Basoon) en guitarra, Mike McGinnis (Mike McGinnis’ Recurring Dream, Mike McGinnis +9, The Angsudden Song Cycle) en clarinete y Brian Drye (Bizingas, Drye & Drye, Knuffke & Drye) en trombón, se amalgaman el jazz de cámara contemporáneo y un interés manifiesto por adaptar a su particular estilo interpretativo, un amplio rango de composiciones provenientes del electro-pop, la música clásica persa o el death metal y ofrecer versiones de temas pertenecientes a Frederic Chopin, Brian Wilson, Arnold Schoenberg o Beastie Boys.

    Ese elogiado corpus de trabajo desarrollado por The Four Bags aparece documentado en los álbumes The Four Bags de 2000, Off Shore en 2005, Live at Barbes de 2006 y Forth en 2011.

    En Waltz, el cuarteto integrado por Brian Drye, Jacob Garchik, Mike McGinnis y Sean Moran explora en forma aleatoria valses de autoría propia con otros enraizados en el acervo cultural de España, Argentina y Francia.

    El álbum abre con una versión de El Caballo Bayo arreglada por Jacob Garchik. Este vals, tango o valsecito criollo argentino –aquí atribuido a Carlos Gardel y Francisco Brancatti– fue compuesto originariamente por los uruguayos Brancatti y León Lara e interpretado por Ignacio Corsini en 1925. Sin embargo, años más tarde, la canción quedaría registrada como Mi Caballo Bayo y con autoría de Brancatti, Razzano y Gardel, aun cuando este último nunca llegó a incorporarla a su repertorio. La fresca e imaginativa lectura ofrecida aquí por The Four Bags adopta sorprendentes aires de polka y ubica al trombón de Brian Drye en el centro de la escena para que derroche gracia e ingenio.

    El vals francés o valse musette de G. Jacques titulado Les Valse Des As, aparecerá en Waltz mediante tres breves remix –que ofician a modo de separadores entre tema y tema– y luego a través de la reinterpretación más extensa, sobre arreglos provistos por Jacob Garchik, que dará cierre al álbum.

    Runaway Waltz es una composición original de Brian Drye cuyo título remite a la novela homónima de Frederic Morton en donde el autor retratará el glamour y la opulencia reinante en Viena durante los años previos a la Primera Guerra Mundial. La pieza evoluciona a partir de los atinados fraseos de la guitarra de Sean Moran y sucesivos ejercicios contrapuntísticos con eje en el clarinete de Mike McGinnis para luego –tras un notable interludio solista del acordeón de Jacob Garchik– concluir en un remate deliberadamente inconcluso.

    En Waltz of the Jacobs, composición escrita por Jacob Garchik, el cuarteto dibuja un encantador paisaje sonoro desde donde emergerán un enunciado melódico en tempo de vals comandado por el clarinete de Mike McGinnis, los sutiles ornamentos encarnados por la guitarra de Sean Moran y el trombón de Brian Drye, un relajado pasaje de improvisación colectiva y el carácter danzante de la reexposición del motivo original con que cerrará el tema.

    El evanescente y espacioso temperamento de Invisible Waltz encontrará en la guitarra de Sean Moran –también autor de la pieza– a su elemento estructural fundante y, además, posibilitará breves exposiciones solistas de Mike McGinnis en clarinete y Brian Drye en trombón.

    Puerto del Príncipe es una canción del compositor y guitarrista español Manuel Muñoz Alcón –más conocido como Manolo Sanlúcar– extractada de su álbum de 1988 Tauromagia. La versión entregada por The Four Bags, con arreglos de Sean Moran, sigue la impronta de flamenco del original pero adosándole elementos de vals y permitiendo el especial lucimiento de Jacob Garchik en acordeón y Mike McGinnis en clarinete.

    En la nostálgica atmósfera que dibuja el tema de Mike McGinnis Vaults Dumb ‘Ore, se abrirán paso la sobresaliente labor del autor de la composición en clarinete y los logrados efectos que provee la guitarra de Sean Moran.

    El exquisito G is for Geezus –tema perteneciente a Brian Drye– ofrecerá un carácter festivo y luminoso en donde convergerán las cadencias de vals e influencias del jazz tradicional de Nueva Orleans.

    The Four Bags ha entregado en Waltz un álbum lleno de gracia, refrescante y de belleza atemporal.

    Una invitación inexcusable a danzar imaginariamente al compás del vals.

     

    Mientras escucho música hay una parte de mí mismo que baila en mi interior (Karlheinz Stockhousen)

     

    Sergio Piccirilli

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