• Sofía Rei en concierto: Rei-na cuatro por cuatro

     

    aDel jueves 28 de septiembre al domingo 01 de octubre de 2017

    Centro de Experimentación del Teatro Colón y Usina del Arte (Buenos Aires, Argentina)

     

    Comenzó a suceder a las 20:50 hs. del jueves 28 de septiembre de 2017.

    Pero no hay apuro en ir al nudo de la cuestión.

    El nudo… sí… hay varios tipos de nudos. Está la unidad de velocidad para barcos y aviones, los nudos en los árboles y plantas, también se llama nudo al bulto o tumor producido en un tendón, a la parte del cáliz litúrgico situada entre el pie y la copa, al lugar en donde se unen o cruzan dos o más sistemas de montañas; en física, al punto de una red donde se unen varios conductores; en informática, donde se unen varias vías o canales de comunicación; en literatura, el nudo hace referencia al núcleo de la acción. Pero el nudo al que más habitualmente se hace referencia es al “Entrelazamiento de los extremos de un hilo, una cuerda o una cosa alargada y flexible y que cuanto más se estira por uno o ambos extremos, más apretado queda”. Día tras día nos topamos con algún nudo: en la corbata, en los cordones de los zapatos o zapatillas, en los moños, en ciertos embalajes, tenemos al nudo marinero (son varios: As de guía, nudo de ocho, ballestrinque, nudo llano, franciscano, de pescador, del ahorcado, etc.), nudo de cirujano, esquimal para lanza, nudos montañistas, nudos, nudos y más nudos.

    Recuerdo que hace unos tres años, en una acalorada charla, un amigo de ésos a los que hay que escuchar con (mayor) atención, lanzó una definición tajante: “El mejor nudo es el que se hace solo”. La frase, o definición si usted prefiere, me acompañó día a día impertérrita, silente, y fui dándole varias interpretaciones, la mayoría de ellas fútiles, algunas veces –muy pocas- unívocas, pero nunca llegué a darle un verdadero sentido hasta el jueves 28 de septiembre de 2017 a las 20:50 hs.
    Pero es mejor no apresurarse, ya volveremos sobre el tema.
    Mientras tanto, déjeme comentarle que el Centro de Experimentación del Teatro Colón (CETC) y Usina del Arte se unieron para organizar una residencia de la cantante, compositora, productora, docente y arregladora argentina Sofía Rei. Serían 4 conciertos (dos en cada sitio), con 4 propuestas diferentes en 4 días consecutivos, del 28 de septiembre al 1 de octubre.

    Podría contarle muchas cosas de Sofía Rei. Por ejemplo que, antes de trasladarse en 2001 a Boston para estudiar, ya era una inquieta y voraz buceadora, investigadora y consumidora de distintos estilos inherentes a la música creativa contemporánea: folclórico, brasileño, latinoamericano, world music, clásica, avant-garde, jazz, etc. Que ni bien llegó a los Estados Unidos intentó y logró inmiscuirse en numerosos proyectos (por ese tiempo podemos mencionar Folklore Urbano, Avantrio y Alcatraz) en paralelo a sus estudios ampliando así tanto sus capacidades artísticas como estilísticas. Que esta ex integrante del Coro Infantil del Teatro Colón se trasladó luego a New York, donde hoy reside, y que debutó discográficamente como líder en 2006 con Ojalá, al frente de su octeto y con composiciones propias, de Falú / Dávalos, Ica Novo, Paulinho Da Costa y Carnota y textos de Jorge Luis Borges cantando en castellano, inglés y portugués. En 2009 llegó el turno de Sube azul, con prácticamente todas composiciones propias e interpretado íntegramente en castellano al igual que De tierra y oro (2012), reafirmando sus orígenes idiomáticos y culturales, sin dejar de incorporar elementos provenientes de otros géneros y latitudes. Paulatinamente Sofía Rei fue obteniendo un creciente respeto de sus colegas y un singular reconocimiento que la ha llevado a compartir proyectos, actuaciones y grabaciones con varios de los músicos más representativos de la actualidad.

    También permítame decirle que es integrante del notable cuarteto vocal Mycale, con el que ha editado dos álbumes: Book of Angels Vol. 13 en 2010 y Gomory: Book of Angels Vol. 25 en 2015, ambos basados en composiciones de John Zorn, quien a su vez reclutó a la argentina para su aclamado The Song Project, con el que concretara otros dos registros: Singles Vinyl Edition (siete singles de vinilo, en 2014) y Live at Le Poisson Rouge (en 2015). Sin dejar de mencionar sus incursiones junto a Bobby McFerrin, Lucía Pulido, Maria Schneider, The Klezmatics, Myra Melford, Pedrito Martínez, Lionel Loueke, Guillermo Klein, Claudia Acuña, Roxana Amed, The Panamerican Symphony Orchestra, Susana Baca, Leo Genovese, John Scofield y Geoffrey Keezer, entre muchos otros.
    Sofía Rei, que además es miembro de Berklee College of Music y de New England Conservatory, posee una capacidad laboral constante, febril, que la lleva a crear permanentemente involucrándose (como ocurriera en su visita a Buenos Aires) en varias propuestas propias simultáneamente. Porque no es la primera vez ni ha sido la última, de hecho luego de su periplo argentino realizó algo similar en Colombia y Ecuador y en julio de 2016, en el mítico The Stone de New York, presentó 12 propuestas artísticas diferentes en 6 días.

    Decía que podría contarle muchas cosas acerca de Sofía Rei, también de sus conciertos en Buenos Aires, estuvimos en los cuatro, todos diferentes en cuanto a propuestas, repertorios y alineaciones. Y así como la cantante argentina, hasta en sus composiciones, deconstruye y reconstruye, permítame dejar para el final lo que fue el inicio de esta gira, un poco porque sí, otro poco porque se presentaba su formidable nuevo trabajo con canciones de Violeta Parra, El Gavilán, y por algunas cosas más.

    bEl viernes 29 de septiembre a las 20:00 hs. Sofía Rei presentó en el CETC el John Zorn Masada Book 3 – The Book of Beriah, que formará parte del tercer libro de la serie Masada a editarse en 2018. Lo hizo en compañía del francés JC Maillard en saz bass. Composiciones de John Zorn con letras e interpretación en castellano. Una intro sutil de Maillard marca el inicio de Setumah, que luego ofrece una muy buena intervención apoyada en la percusión de la cantante que apela a un pseudo scat dando muestras de su privilegiado registro. Oroth cuenta la visión de una criatura acerca de la Guerra de Malvinas, un loop vocal, un viraje al blues, Sofía Rei aportando charango y una profunda y sentida intimidad se apoderan del recinto. El fenomenal percusionista Tupac Mantilla se suma para, con sus palmas, quebrar la introducción a cargo de Maillard y Rei en Kayam, cuyo contagioso estribillo cercano al pop “¿Por qué todo tiene que ser tan específico?” impone otra atmósfera, más festiva, que contrasta con la profundidad de Ketarim, con momentos de música de “novela negra”, con la cantante brillando en esta historia sobre la muerte de la pintora mexicana Frida Kahlo y de su liberación. El vaporoso clima de Penimi, con destellos de música ambient, da paso al único tema que no forma parte del proyecto. Sombra en el espejo (o Besos de sangre en el Filmworks XXIII – El General, de 2008) pertenece al repertorio de The Song Project, que la cantante ya ha interpretado acompañada por Marc Ribot, Joey Baron, Cyro Baptista, Kenny Wollesen y Trevor Dunn. En estruendoso silencio, la audiencia asistió a una superlativa e hipnótica versión, con Maillard y Rei brillando en esta suerte de esqueleto exquisito de una canción exquisita. Las dos últimas entregas, con Tupac Mantilla, son enérgicas, lúdicas, con una gran simbiosis y sincronización del trío, tanto en Geulah como en Tikkun donde el percusionista ofrece una performance de excepción. El bis, fuera de programa, también interpretado en trío, fue para la extensa y desprejuiciada Rachamim, un cierre acorde a un concierto extraordinario.

    cLe sigo contando: al día siguiente Sofía Rei, acompañada por el contrabajista peruano Jorge Roeder, presentó Coplas escondidas en Usina del Arte. Callejón de un solo caño, de Eva Ayllon, inició de manera brillante un espectáculo destinado a versionar temas de compositores americanos. Rosa (de Pixinguinha), cantada en portugués, regaló aires de vals antes de la chacarera La Oncena (de Lagos y Goñi), con Roeder en estado de gracia y Sofía Rei haciendo muy suyas las frases: “Yo canto con toda el alma pero canto a mi manera” y “No me gusta andar camino que otros hayan recorrido”. A dos contrabajos, con la presencia del ínclito Juan Pablo Navarro, Sofía Rei presenta Prestados, un sentido tango propio donde los músicos dialogaron en gran forma. Ask Me Now, de Thelonious Monk, fue versionada como un merengue caraqueño, en tanto que la triste luminosidad de Serenata para la tierra de uno (de María Elena Walsh), volvió a mostrar las bondades de Roeder y la calidez de Sofía Rei. La festiva y exorcizante Pancha Remolino (de Eduardo Márquez Talledo) dio paso a Silencio de un minuto, de Noel Rosa, también en portugués y cuya interpretación produjo una hipnosis general. El Pirata trajo la presencia del percusionista Tupac Mantilla que, sin instrumentos, ayudado sólo por su cuerpo, brindó una demostración magistral que despertó incredulidad, asombro, participación del público y carcajadas en cantidad. En charango y contrabajo y con un exquisito toque sefardí, la chacarera Alma de pueblo de Ica Novo, fue la elegida para cerrar el set. Que tuvo un bis, nuevamente con Mantilla, con los tres divirtiéndose una vez más con la interpretación de Izaura, de Joao Gilberto.

    dUn día después, también en Usina del Arte, Sofía Rei presentaría su proyecto más reciente, Umbral, acompañada por JC Maillard en guitarra eléctrica, Jorge Roeder en bajo y contrabajo y Tupac Mantilla en percusión. Desde el comienzo, con Carnaval, queda claro que se trata del concierto más extrovertido de los cuatro ofrecidos. Un clásico de su repertorio desde hace varios años, aquí re-arreglado de muy buena forma para una instrumentación diferente y la voz, descollando. En La quinta pata queda más claro aún que si bien la esencia es la música latinoamericana, aparecen destellos de jazz, rock, pop, avant-garde y una importante dosis de improvisación tanto vocal como instrumental. La otra regala una atrapante intervención de JC Maillard en guitarra eléctrica. Luego de La caída y Helvética 12 (muy buena intro de Jorge Roeder y notable intervención de JC Maillard), se suma el tucumano  Manu Sija en sikus para Negro sobre blanco, que permítame definirlo como furioso carnavalito canción (por momentos algo así como un día de furia), con aquilatadas intervenciones de Sija, de Mantilla en percusión y de Roeder en bajo eléctrico. Cómo quieres que te quiera, a dúo con Tupac Mantilla, se transformó en un diálogo veloz, un ejercicio vocal devenido en un trabalenguas veloz y perturbador, con el percusionista utilizando sólo su cuerpo y Sofía Rei en una performance asombrosa y descollante. El Sauce, del álbum De tierra y oro, ofició de final oficial. Una exquisita introducción de JC Maillard en guitarra al que se suma un bombardeo percusivo de Mantilla para transformar la escena en una colosal chacarera-rock con vestigios de heavy metal. El bis le perteneció a la fiesta desatada en Un mismo cielo por Tupac Mantilla, en plena complicidad con el público y con Sofía Rei exigiéndose por encima de una algarabía musical tan lucida como lúdica.

    Y, al final, llegamos al principio, al jueves 28 de septiembre en el CETC. A lo que sería, con la compañía de JC Maillard y Manu Sija la presentación de El Gavilán, el último trabajo de Sofía Rei, donde versiona de manera admirable, acompañada por un intratable Marc Ribot (y en un tema, Ángel Parra), ocho composiciones de Violeta Parra, una de las artistas más influyentes que dio el siglo XX. El álbum, una de las ediciones verdaderamente trascendentales de 2017, deposita definitivamente a Sofía Rei como a una artista singular, una embajadora que excede los límites estilísticos, un faro de referencia para sus contemporáneos y generaciones sucesivas. Pero ¿cómo lograría transmitir las bondades, los climas, los arreglos del disco al escenario? ¿Cómo reemplazaría JC Maillard la performance de Ribot?

    Las respuestas comenzaron a llegar con la portentosa y extensa relectura de Arriba quemando el sol, baguala cantada admirablemente por Sofía Rei y con Sija regalando coloraturas con sikus, violín y flauta. Con una atractiva utilización de loops vocales y Tupac Mantilla como invitado en cajón, Casamiento de negros se convierte en una verdadera celebración con un sobrio Maillard, un destacado aporte de Sija en violín y Sofía Rei ya adueñándose definitivamente del escenario. Ovación.
    Violeta Parra, al componer Mazúrquica modérnica, se burlaba de aquellos timoratos, asustadizos ante las consecuencias de una teórica revolución. No incluida en el álbum e interpretada en guitarra acústica (Sija) y charango (Rei), nuevamente recurriendo a los loops vocales en tiempo real, la atmósfera lúdica impregna la sala. Se suceden luego dos interpretaciones de la cantante en soledad. En ambas, utilizando lo que bien podríamos denominar Sofiatronics. En primer lugar, la hipnótica y sentida Una copla me ha cantado. Luego, un momento selecto de la noche, la extraordinaria performance en la dolorosa Maldigo del alto cielo, utilizando la tecnología en beneficio del arte y recurriendo a sus envidiables dotes vocales.
    Con el regreso de JC Maillard y Manu Sija, llega el turno para una de las últimas composiciones de la chilena, la angustiante e intimista rendición de Run Run se fue pa´l Norte.

    Y así llegamos a las 20:50 hs. del jueves 28 de septiembre de 2017.

    eQuedan en el escenario Maillard y Rei. La atmósfera se presume densa. Gestos adustos. Y algo que empieza a tomar forma. Un ubicuo Maillard acompaña en gran forma la sublime interpretación que la cantante lleva a cabo de Corazón maldito. El regreso de Manu Sija, unas palabras de Sofía Rei que frenan temporalmente lo que se estaba gestando, pero nada puede hacerse para detener al mejor nudo, al que se hace solo, al que se siente con fiereza en el estómago, al que uno siente que se forma, se endurece y se instala, uno creyendo que para siempre. Los más de 15 minutos que Sofía Rei dedica a la desgarradora interpretación de El Gavilán, la –si se me permite- obra cumbre de Violeta Parra, no (me) son gratuitos. El nudo que se hizo solo, ahí firme, la vista humedecida, la tragedia, el dolor, la emoción, la conmoción, la incredulidad, el goce, inmenso goce de estar frente a un momento artístico único, irrepetible, eterno.

    Para finalizar afortunadamente se recurre a la piedad, con otra de las piezas no incluidas en el álbum, el clásico Volver a los 17, con Tupac Mantilla sumándose en cajón para una versión cálida, respetuosa y festiva. Y el bis también es para otra canción de la chilena no incluida en El Gavilán: una enérgica Rin del angelito como cierre definitivo de un evento artístico imponente.

    Así como vino, el nudo fue deshaciéndose lentamente.

    Le dije que podía contarle muchas cosas de Sofía Rei, cosas que ella seguramente sabe.

    Lo que desconoce es un hecho ocurrido el sábado 2 de mayo de 2015 en el Los Angeles County Museum of Art (LACMA) de Los Angeles (USA). Ese día, Sergio Piccirilli realizó la cobertura para este site del John Zorn Marathon (que también tuvo como sede el Royce Hall). En un momento se acercó a John Zorn quien, al enterarse de su nacionalidad, le preguntó si conocía a Sofía Rei para luego agregar: “Tengo el privilegio de tocar con ella”. Toda una definición de cómo se valoran las cualidades de la cantante argentina.


    Sofía Rei
    pasó por  Buenos Aires. Fueron cuatro noches, cuatro proyectos, cuatro formaciones, cuatro conciertos distintos, admirables, regocijantes y dolorosos, liberadores y tensos, inolvidables, donde la intérprete argentina ha demostrado con creces por qué es considerada con justicia una verdadera representante y embajadora de la música latinoamericana en el mundo. Pero reducir sus valores a un único estilo sería escaso. Sofía Rei es una artista en todo el sentido de la palabra más allá de géneros, idiomas y geografías.

     

    Marcelo Morales

    Nota: Fotos cedidas gentilmente por Pablo Astudillo (@AstudilloFoto)

    Notas Relacionadas o de Interés: