• Sam Bardfeld: The Great Enthusiasms

     

    BardfeldFails While Daring Greatly, Resignation Rag, Winner Image, Because The Night, The Great Enthusiasms, King Harvest (Has Surely Come), The 37th Time I Have Spoken

     

    Músicos:

    Sam Bardfeld: violín

    Kris Davis: piano

    Michael Sarin: batería

     

    Sello y año: bjurecords, 2017

    Calificación: Dame dos

     

    Los años arrugan la piel, pero renunciar al entusiasmo arruga el alma (Albert Schweitzer)

     

    El concepto de entusiasmo suele ser descripto como la adhesión fervorosa a una causa o la exaltación del ánimo provocada por un impulso desconocido que cautiva o despierta admiración e interés. La raíz etimológica del término entusiasmo proviene del griego antiguo y se compone de tres vocablos (en, theou y asthma) que unidos significan “soplo interior de Dios”. Ese origen explica la causa por las cuales las acepciones más remotas que se conocen de la palabra entusiasmo hayan sido: “vigor y vehemencia que manifiestan los que son o parecen estar inspirados por la divinidad” y “furor o arrebatamiento de la fantasía en los artistas”.

    En la actualidad, el termino entusiasmo tiene un valor mucho más amplio –y hasta en cierto modo más mundano–, dado que representa todo aquello que mueve a realizar una acción, favorecer una causa o desarrollar un proyecto al conjuro de la pasión, el fervor desenfrenado y la excitación del espíritu humano.

    El entusiasmo, individual o colectivo, debe ser entendido como un motor del comportamiento que -aunque puede surgir de manera natural y espontánea, sin la existencia de motivos concretos o específicos y hasta manifestarse de forma impredecible– llevará a encarar cada acción como si fuese la más importante.

    En las buenas épocas o en los tiempos de bonanza y alegría, emerge una sensación de entusiasmo espontáneo; en cambio, los momentos de mayor dificultad y desánimo atentan contra los deseos de luchar y generan apatía o abatimiento. Es allí, justamente, en donde debe espolearse el despertar de los grandes entusiasmos que permitan transformar la quietud en acción, la tristeza en alegría y la resignación en rebeldía.

    En los postulados estéticos ofrecidos por el notable violinista y compositor Sam Bardfeld en el álbum The Great Enthusiasms (“Los grandes entusiasmos”, en inglés), además de sus méritos musicales, subyace con inusitada fuerza la profunda intención de seguir haciendo música, alentar la creatividad e imaginar nuevos mundos posibles a pesar de los oscuros y tenebrosos momentos que atraviesa la sociedad estadounidense –y toda la humanidad– en los tiempos actuales.

    En la dilatada trayectoria de Sam Bardfeld asoman sus participaciones en la banda de Bruce Springsteen (a quien acompañó en dos giras mundiales y en las ediciones de tres de sus álbumes: We Shall Overcome en 2006, Live in Dublin de 2007 y High Hopes de 2014) y en las agrupaciones The Jazz Passengers (Reunited de 2010, Still Life with Trouble en 2017), Roy Nathanson’s Sotto Voce (Sotto Voce de 2006 y Complicated Day en 2014), Joel Harrison’s String Choir (Joel Harrison String Choir: The Music of Paul Motian en 2010), Michael Attias Sextet (Credo de 2005) y Anthony Braxton’s Trillium Orchestra (Trillium J en 2016), entre otras.

    También acredita contribuciones a favor de Elvis Costello, John Zorn, Debbie Harry, Steven Bernstein, John Cale, Royal Hartigan’s Blood Drum Spirit, Kris Davis, The String Trio of New York, Nancy Sinatra, Willie Colón, The Red Clay Ramblers, Johnny Pacheco, Rachel Bay Jones, Arnold Hammerschlag, Ravish Momin, Septeto Roberto Rodríguez, Philip Johnston, William Cepeda & Afro-Rican Jazz, Andrea Brachfield, Bill Ware, Johnny Almendra y Los Jóvenes del Barrio, Ehran Elisha, SonSublime, Ed Pettersen, Hank Roberts, Tipica Novel, Edward Ratliff, The Soldier String Quartet y muchos más.

    En su rol como líder ha publicado los álbumes Taxidermy en 1999 (en donde estuvo acompañado por el cuarteto Cabal Fatale que completaban Ken Wessel en guitarra, Drew Gress en contrabajo y Michael Sarin en batería) y Periodic Trespasses de 2006, allí secundado por Ron Horton en trompeta, Tom Beckham en vibráfono, Sean Conly en contrabajo y Satoshi Takeishi en batería.

    Ahora con su tercer álbum solista, The Great Enthusiasms, entrega una sublimada reflexión sobre la música estadounidense –con todas sus gloriosas excentricidades y contradicciones– en la que conviven un balance integrador entre expresividad y abstracción, la desprejuiciada confluencia del jazz tradicional y la avanzada jazzística (abarcando un rango que va desde Stuff Smith y Eric Dolphy a Mary Halvorson), una inusual alineación instrumental sin bajo que dota al mapa sonoro de amplios espacios armónicos y texturales e influencias incontrastables heredadas de tres grandes “narradores” de la América profunda como son Bruce Springsteen, Roy Nathanson (líder de The Jazz Passengers) y Anthony Braxton; compositores con quienes Sam Bardfeld ha mantenido un consolidado enlace musical.

    El título del álbum y los temas que integra derivan, en su mayoría, de citas y pasajes extractados del histórico discurso pronunciado el 8 de agosto de 1974 por Richard Nixon en el que renunció a la Presidencia de los Estados Unidos. Dicha alusión encuentra fundamento en que -como afirma el propio Bardfeld“el discurso de dimisión de Nixon fue mi primer recuerdo sobre ser parte de un cuerpo político colectivo”.

    El nombre del tema de apertura, Fails While Daring Greatly, es una frase incluida por Nixon en su dimisión que proviene de la célebre alocución (conocida como “El Hombre en la Arena”) ofrecida por Theodore Roosevelt en 1910 en la Sorbona de Paris, en donde también aparece la cita textual elegida por Bardfeld como título para su álbum: “Quien sabe sobre los grandes entusiasmos, las mayores devociones y aquél que se entrega a una noble causa es quien puede alcanzar los grandes logros y, si falla, al menos lo habrá intentado con grandeza…”

    La composición manifiesta de manera fluida, natural e ingeniosa, una singular amalgama de blues y jazz de cámara en la que irán aflorando vestigios del bop tradicional, el free y la libre improvisación contemporánea. Todo subrayado por la exuberante exposición de Sam Bardfeld en violín, el poderoso alegato pianístico de Kris Davis y los coloridos y vivaces acentos que provee la batería de Michael Sarin.

    Resignation Rag se funda en un complejo entramado sonoro donde convergen el ragtime con la vanguardia del jazz sobre el que se deslizan los arrestos futuristas del violín de Sam Bardfeld y una notable declaración del piano de Kris Davis, primero en solitario y luego a dúo con la batería de Michael Sarin.

    En el sutil distanciamiento y sosegado curso pergeñado para Winner Image, se sucederán una impecable aportación solista de Sam Bardfeld en violín, el pletórico dramatismo que impulsa el piano de Kris Davis y la destacada intervención de la batería de Michael Sarin durante la fase resolutiva.

    Luego sobrevienen una personal y lograda adaptación del clásico Because The Night (canción co-escrita por Bruce Springsteen y Patti Smith, en origen incluida en el álbum Eastern de 1978), los burbujeantes trazos que dibuja The Great Enthusiasms y una imaginativa recreación de King Harvest (Has Surely Come) -la recordada canción compuesta por Robbie Robertson para The Band que formara parte del álbum homónimo de 1969– en cuyo curso evolutivo surgirán el enunciado melódico protagonizado por el violín de Sam Bardfeld, las hipnóticas cadencias que construye la batería de Michael Sarin y una etérea e inasible resolución a piano solo por parte de Kris Davis.

    El álbum cierra con los atinados contrastes entre introspección y catarsis colectiva del episódico The 37th Time I Have Spoken, título que refiere a la frase de apertura de la renuncia de Nixon: “Ésta es la trigésimo séptima vez que hablo desde este despacho, donde se han tomado tantas decisiones que moldearon la historia de esta nación…”

    Sam Bardfeld, en el formidable The Great Enthusiasms, ofrece un alegato estético que destila talento, gracia, originalidad y, por supuesto, entusiasmo, pero en forma solapada también parece interpelar y preguntarse sobre el rol que debe ocupar el arte en los difíciles momentos que nos toca vivir.

     

    ¿Permitiremos que los miedos nos controlen o seremos los alquimistas que transmutaremos el miedo en fuerza y entusiasmo? (Carlos de la Rosa Vidal)

     

    Sergio Piccirilli

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