• Panza en concierto: Cuatro años no es nada

     

    PanzaunoDomingo 25 de marzo de 2018 – 20:00 hs.

    Usina del Arte (Buenos Aires, Argentina)

     

    A veces pasan cosas que tuercen ciertas decisiones.

    Porque yo no iba a hacer una reseña del concierto.

    Es más, será un comentario breve.

    Pero empecemos por el principio.

    El pianista, compositor y responsable de la programación de Usina del Arte Adrián Iaies le propuso al guitarrista Sergio Alvarez que el grupo de rock Panza realizara un tributo a Led Zeppelin. Alvarez se negó. Algunos motivos pueden adivinarse. Tanto el guitarrista como la cara visible y voz líder de la banda Mariana Bianchini afrontan un 2018 con mucha actividad: ambos editarán y presentarán sus discos solistas. Pero, entre otros factores atendibles, sin dudas que el más potente es que habían pasado cuatro años desde que Panza editara su último álbum y realizara su última actuación.

    Cuatro años, o sea, desde 2014.

    Pero finalmente Alvarez aceptó y para ello recurrió a Mariana Bianchini (porque no hay Panza sin Bianchini) en voz, a Franco Fontanarrosa en bajo y a Lulo Isod en batería.

    El espíritu inquieto que caracterizó tanto al cuarteto como a su líder, hacía vislumbrar que no se trataría de meras copias de las composiciones originales –como estilan a realizar las bandas tributo- sino que por desafío, necesidad artística y por qué no por placer, el repertorio seguramente sufriría no pocas alteraciones.
    Desde su conformación en diciembre de 1988, Panza se destacó por varias bondades; entre ellas y muy especialmente, sus poderosas presentaciones en vivo a caballo de instrumentistas de probadas sapiencia y creatividad y una intérprete sensacional. Con ocho registros en su haber Panza es -o debería ser- un singular referente dentro del panorama del rock argentino contemporáneo.
    Pero si bien en sus actuaciones el cuarteto ha recurrido en más de una ocasión a versionar algunos clásicos (o no tanto) del rock internacional, se dispondría en esta ocasión a afrontar una situación inédita para la banda como la de reinterpretar exclusivamente material ajeno.

    PanzadosExactamente a las 20:00 hs. y en un recinto colmado, Sergio Alvarez irrumpe en escena ejecutando loops a manera de introducción mientras los demás integrantes ocupan sus lugares para dar inicio a una cadenciosa apertura de Kashmir (Physical Graffiti, 1975) que va ganando en intensidad mostrando a los cuatro músicos en gran forma y, hacia el final, con la primera de las citas: Squonk, de Genesis. Un gran puntapié inicial sucedido por una remozada Whole Lotta Love (II, 1969) con un apabullante final con segmento de Space Truckin’ (Deep Purple) incluido. Desatada y enérgica, Mariana Bianchini interpreta la imbatible Inmigrant Song (III, 1970) que incluye en su introducción Cowboys From Hell de Pantera y, promediando, Quatuor pour la fin du temps de un tal Olivier Messiaen, más una buena faena de Franco Fontanarrosa en bajo y una contundente labor de Lulo Isod en batería. A una poderosa Living Loving Maid (II, 1969), le sucede una extraordinaria relectura de Black Dog (IV, 1971) con una sobresaliente participación de Lulo Isod y un gran solo de Sergio Alvarez. La yapa, guiños al pianista McCoy Tyner. Dancing Days (Houses of the Holy, 1973) también cuenta con un llamativo arreglo que la hace menos festiva que la original.

    Y llega uno de los momentos culminantes de la noche. Alvarez sorprende y mucho con Beelzebub, del primer álbum solista del baterista Bill Bruford, para desembocar en una enjundiosa Heartbraker (II, 1969) en cuyo solo el guitarrista se luce metiendo de manera ínclita e impensada, 21st. Century Schizoid Man de King Crimson para luego retomar con el clásico de Led Zeppelin y finalizar, en una especie de recorrido perfecto, con Beelzebub. Todos han brillado aquí, pero el arreglo y el solo de Sergio Alvarez se llevan las mayores alabanzas.

    PanzatresEl guitarrista amaga con Ten Years Gone pero en realidad lo que Panza interpreta es una poderosa y brillante versión instrumental de The Crunge (Houses of the Holy, 1973), sin Mariana Bianchini pero con la presencia y el protagonismo de un lúcido Leonardo Paganini en saxo tenor. Una vez más, superlativo Lulo Isod en batería. Wanton Song (Physical Graffiti, 1975) trae al cuarteto original y, a la hora del solo, nuevamente lo inesperado con Sunshine of Your Love, más cercana en mi percepción al arreglo de Frank Zappa en The Best Band You Never Heard In Your Life que al original de Cream.

    Una intro que me recordó (ojo, dije “recordó”, no que la fuera) a The Fish (Yes), desemboca en una imponente Four Sticks (IV, 1971) con una base rítmica que fue puras demolición y precisión y una Mariana Bianchini exprimiéndose y de la mejor manera en otro de los momentos culminantes de la jornada. Los acordes finales (donde una vez “me pareció” escuchar Tarkus de Emerson, Lake & Palmer) dieron pie al último de los temas del cuarteto británico: una poderosa y concisa Communication Breakdown (I, 1968).

    Final del tributo a toda potencia.

    Y llegó el momento de los bises.

    Donde Panza (que nunca se fue) volvió a ser Panza.

    Fue en una suerte de medley que arrancó con Sergio Alvarez y Mariana Bianchini interpretando la exquisita y dolorosa Sado (con una introducción a cargo del guitarrista que incluyó Stairway to Heaven y Babe I’m Gonna Leave You) que dio pie, ya en cuarteto, a una enérgica Fiel al lazo familiar (ambas de Infanticidio, 2003) para desembocar luego en una incendiaria Big Bang (La madre de todos los picantes, 2010) donde el cuarteto remató la faena de manera rutilante.

    PanzacuatroNo iba a hacer una reseña del concierto.
    Pero a veces pasan cosas que tuercen ciertas decisiones.
    Y lo que pasó fue un concierto estupendo.
    Panza volvió una noche, después de cuatro años.
    De manera admirable, como si el tiempo de ausencia no hubiera hecho la menor mella.
    Sergio Alvarez, Mariana Bianchini, Franco Fontanarrosa y Lulo Isod realizaron un tributo a Led Zeppelin que, como quedó dicho, excedió a la banda inglesa y al rock. Un homenaje que no se redujo a interpretar versiones calcadas de los originales, sino que fue mucho más allá.
    No parece probable un regreso de Panza en el corto (o mediano) plazo.
    Pero cómo se los extraña y qué falta que hacen…


    Marcelo Morales

    *Nota: Se agradece el aporte de Sergio Alvarez en relación a varias de las citas interpretadas durante el concierto

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