• Quoan: Fine Dining

     

    QuoanThe Last, Shunyata, Demicolon, Fine Dining, Moon Cage, Gnomish, Fist, 216, Witch’s Butter, Legislation, Capitol Absurdity, Braids and Broom

     

    Músicos:

    Brian Walsh: clarinete, clarinete bajo, clarinete contrabajo

    Daniel Rosenboom: trompeta, trompeta piccolo, fiscorno

    Sam Minaie: contrabajo

    Mark Ferber: batería

     

    Sello y año: Orenda Records, 2018

    Calificación: Dame dos

     

    Los hombres construimos demasiados muros y no suficientes puentes (Isaac Newton)

     

    La palabra puente se aplica en los campos de la náutica, la electrónica, la medicina y la música, entre otras áreas. Sin embargo, su significado más familiar guarda relación con la arquitectura, ciencia en donde el término puente es utilizado para describir las construcciones edificadas sobre un obstáculo natural o artificial que permiten pasar de un lugar a otro.

    La necesidad de sortear algún tipo de elemento geográfico que impidiera o dificultara el traslado de las personas, llevó a que la construcción de puentes se constituyera no sólo en un elemento básico para el desarrollo de muchas sociedades sino también en símbolo de su capacidad tecnológica.

    La historia nos ofrece pruebas incontrastables de esa permanente evolución; desde el simple tendido de lianas entre los árboles de los márgenes de un río realizados en épocas remotas por indígenas africanos o los puentes de barcas (descriptos en los textos de Heródoto) desarrollados por el ejército persa del Rey Jerjes para cruzar el río Struma y los puentes de madera que permitieron a los legionarios de César derrotar a las tribus germánicas, hasta maravillas arquitectónicas modernas como el Puente Millau de Francia (el más alto del mundo), el puente transoceánico de la Bahía de Hangzhou en China o el Puente de Oliveira en Brasil (el primero construido en forma de X), pasando por puentes emblemáticos y célebres como el Tower Bridge de Londres, el Sidney Harbour Bridge en Australia o el Golden Gate de San Francisco.

    La música también es, a su manera, un puente ya que acorta distancias, comunica, une elementos dispares, permite acceder a lugares distantes e inexplorados, cristaliza la innata necesidad de movimiento, búsqueda y descubrimiento y, por sobre todas las cosas, da cuenta de la creatividad humana en su mejor expresión.

    Esos criterios del arte como puente se manifiestan de manera indubitable en Fine Dining, el magnífico debut discográfico del cuarteto Quoan.

    Y no sólo en sentido metafórico, sino también porque es un puente que unió a músicos provenientes de las costas este y oeste de Estados Unidos, un puente entre la fuerte tradición en el jazz de los cuartetos sin piano y los códigos vanguardistas de este tiempo y, en definitiva, un puente que permite llevar conceptos e ideas estéticas hacia los márgenes de una exitosa materialización.

    En el ideario musical del cuarteto que co-lideran el trompetista Daniel Rosenboom (Daniel Rosenboom Quintet, Burning Ghosts, Dr. Mint, The Vinny Golia Sextet) y el clarinetista Brian Walsh (Walsh Set Trio, Wild Up Modern Music Collective, gnarwhallaby, The New Century Players) y completan los experimentados Sam Minaie (Tigran Hamasyan Group, Melody Gardot, Ochion Jewell Quartet, Peter Epstein Quartet) en bajo y Mark Ferber (Alan Ferber Nonet, Ralph Alessi and This Against That, Jonathan Kreisberg Trio, Scott DuBois Quintet) en batería, se amalgaman composición e improvisación, historia e innovación, virtuosismo y desenfado, acritud y humor. Esos factores aparecen subrayados por la indisimulable química expresada entre sus integrantes, la naturalidad en la construcción sonora del cuarteto (acentuada por una grabación a la vieja usanza, con los músicos tocando en vivo en el estudio) y la esclarecedora ilustración de portada –a cargo del artista visual angelino Eron Rauch– que remite a la mítica carátula del álbum debut de Velvet Underground en 1967 realizada por el ícono del pop art Andy Warhol.

    El andamiaje estructural diseñado por Quoan parece enlazar –desde una perspectiva propia– todo el linaje histórico de los cuartetos de jazz sin piano; desde las innovaciones introducidas en su momento por Ornette Coleman (eliminación del papel convencional del piano en el jazz, giros creativos basados en la forma, desarrollo de una estructura armónica liberada de los cambios de acordes sistemáticos, etc.) hasta la intrépida mordacidad y el desparpajo enunciados en tiempos recientes por Mostly Other People do The Killing con su alineación original y lejanos vestigios de la impronta recorrida por John Zorn junto al cuarteto Masada.

    La apertura con The Last -pieza perteneciente a Brian Walsh– nos sumerge en una colorida, espaciosa e inquietante exploración en los territorios de la improvisación microtonal que irá entrelazando la meticulosa, desenvuelta y precisa base que construyen el contrabajo de Sam Minaie y la batería de Mark Ferber con los cristalinos fraseos que imparten desde la trompeta de Daniel Rosenboom y la efervescente intervención solista de Brian Walsh en clarinete.

    El álbum incluye varias miniaturas improvisadas en diversas formaciones a dúo o trío y la primera de ellas, Shunyata, tendrá epicentro en los imaginativos acentos y colores elaborados por la trompeta de Daniel Rosenboom y la batería de Mark Ferber.

    Demicolon –composición con autoría de Daniel Rosenboom– nace a partir de una brillante exposición a dúo entre el contrabajo de Sam Minaie y la batería de Mark Ferber que evoluciona hasta desembocar en los turbulentos patrones rítmicos desde donde emergen las apariciones de los solistas. Primero con una declaración de notable factura por parte de Brian Walsh en clarinete bajo y luego mediante las ágiles e ilustrativas frases que enuncia la trompeta de Daniel Rosenboom.

    Fine Dining, tema que da título al álbum, ofrece un encantador e ingenioso ejercicio de improvisación colectiva en el cual convergen con naturalidad los atinados aportes de Mark Ferber en batería, el contrabajo con arco de Sam Minaie, la profundidad del clarinete contrabajo de Brian Walsh y los chispeantes comentarios de Daniel Rosenboom usando su instrumento con y sin sordina.

    El inocultable lirismo que destila Moon Cage –pieza que lleva la firma de Brian Walsh– se afinca en el temperamento del vals para enhebrar una línea melódica de inefable belleza matizada por trazos sonoros de carácter minimalista. Ese delicado contexto aparece estratégicamente resaltado por la refinada labor de Mark Ferber en escobillas, el pertinente e ilustrativo solo en contrabajo de Sam Minaie y las sobrecogedoras intervenciones de Daniel Rosenboom en trompeta y Brian Walsh en clarinete bajo.

    Tras la epigramática naturaleza formulada a dúo de clarinete contrabajo y batería en el breve Gnomish, se suceden el aleatorio planteamiento y los agitados perfiles que dibuja la composición de Brian Walsh titulada Fist, el indescriptible palíndromo rítmico configurado por Daniel Rosemboom en la pieza de su autoría 216, la asfixiante atmósfera en miniatura descripta por Witch’s Butter -que ubica en el centro de la escena al contrabajo de Sam Minaie y el clarinete contrabajo de Brian Walsh- y las enérgicas pinceladas sonoras del conciso relato propuesto en Legislation.

    El tema pergeñado por Daniel Rosenboom, Capitol Absurdity, ofrece una enardecida y exuberante aproximación a la tradición del jazz en donde sobresalen las sincrónicas resoluciones de conjunto, su sostenida dinámica y las descollantes irrupciones solistas de Mark Ferber en batería, Sam Minaie en contrabajo, Daniel Rosenboom en trompeta y Brian Walsh en clarinete.

    El depurado y embriagante temperamento elegíaco expresado en Braids and Broom –composición de Brian Walsh que da cierre al álbum– encuentra sus principales virtudes en el detallismo expositivo, la elegancia de los ornamentos que proveen la batería de Mark Ferber y el contrabajo de Sam Minaie y los minuciosos aportes protagonizados por Brian Walsh y Daniel Rosenboom en sus respectivos instrumentos.

    El cuarteto Quoan, en su debut discográfico con Fine Dining, ofrenda un trabajo de nivel superlativo, vibrante y de indisimulable credibilidad en el que aspira a tender un puente para ser transitado por oyentes inquietos y dispuestos a explorar nuevos territorios musicales.

     

    Un puente no se sostiene de un solo lado (Julio Cortázar)

     

    Sergio Piccirilli

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