• Pablo Vázquez: Solo 1 (Seres imaginarios)

     

    VazquezLobishomen, Huayrapuca, La Mula Ánima, El Pombero, El Mayuato, Curé Ru, El Caá-Porá, La Umita, Mehn

     

    Músico:

    Pablo Vázquez: contrabajo

     

    Sello y año: Creative Sources Recordings, 2018

    Calificación: Dame dos

     

     

    De acuerdo a la Real Academia Española (RAE), un mito es una “narración maravillosa situada fuera del tiempo histórico y protagonizada por personajes de carácter divino o heroico” y también una “historia ficticia o personaje literario o artístico que encarna algún aspecto universal de la condición humana”. El vocablo mito proviene del griego μῦθος (o, si usted prefiere, mythos, cuyo significado es “relato” o “cuento”) pero ello no implica que tengan la exclusividad al respecto. Porque según comenta el especialista Jean-Pierre Vermant (en Érase una vez… El universo, los dioses, los hombres – Un relato de los mitos griegos): “El carácter del mito se presenta bajo la forma de un relato proveniente del fondo de los tiempos, que existía antes de que hubiera un relator para transmitirlo (…) El relato mítico no es propio de la inventiva individual ni de la fantasía creadora, sino de la transmisión y la memoria (…) Asimismo, el mito sólo se vive si se lo relata de generación en generación en el curso de la vida cotidiana”.

    También hay mitos romanos, chinos, nórdicos, orientales, africanos… y argentinos, donde es habitual que, a continuación de la palabra “mito”, aparezca como una especie de aclaración adicional “seres imaginarios”. El tucumano Adolfo Colombres, por ejemplo, clasifica en su exhaustivo Seres mitológicos argentinos, a casi 500 “seres sobrenaturales argentinos”. Muchos de ellos reconocidos unánimemente; otros, desconocidos para la enorme mayoría. En su prólogo, el autor sostiene: “Seres imaginarios que, como tales, escapan al rigor de las leyes biológicas y físicas, pueblan no sólo la noche con sus misterios, sino también la plena luz del día, sin que el progreso científico-tecnológico haya podido aún acabar con ellos, pues sus frutos están lejos todavía de calmar todos los miedos del hombre y colmar sus esperanzas. Viven en lo más profundo de la conciencia, allí donde se urde la trama de la identidad”.

    Y lo mencionado en esta introducción es el núcleo sobre el cual el contrabajista argentino Pablo Vázquez desarrolló y concretó la propuesta de su último registro que lleva por título Solo 1 (Seres imaginarios).

    El (en este caso) contrabajista e improvisador Pablo Vázquez es uno de los músicos más activos dentro de la música creativa argentina de las últimas décadas. En 1997 fundó el notable cuarteto de improvisación La Cornetita (que completaban su co-fundador Pablo Puntoriero en saxos, Lulo Isod en batería y Sergio Lamas en guitarra) con el que registrara tres álbumes. Integró numerosas agrupaciones orientadas a la libre improvisación con Hernán Samá, Wenchi Lazo, Jorge Espinal, Caro Thiers, Ada Rave, Cecilia Quinteros, Nicolás Chientaroli, Enrique Norris, Augusto Urbini, Osvaldo Laporta, Bárbara Togander, etc. y participó en proyectos de músicos extranjeros como Frode Grstad, Tony Malaby, Christoff Gallio, Dror Feiler, entre muchos otros. Como improvisador, en Barcelona tocó junto a Diego Caicedo, Marco Jelaca, Ove Volquartz, Luiz Rocha, El Pricto, Ilona Schnaider, Marco Mezquida, Anna Subirana y Ferran Besalduch. En Amsterdam hizo lo propio con Raoul Van der Weide, Ono Govaert, George Hadow, Henk Zwerver, Marta Warelis, Pau Sola Masafrets, etc. En Alemania con Gunnar Letow, Eric Wong y Hui Chun Lin y en Lisboa compartió conciertos con Yedo Gibson, Miguel Mira y Luis Vicente. Recientemente formó parte de dos tríos de improvisación libre: Rhabdoviridae (junto con Caro Tierhs en violín y Cecilia Quinteros en cello) y Espinal – Samá – Vázquez (con Hernan Samá en saxo tenor y Jorge Espinal en guitarra). Pablo Vázquez también incursionó en la música ciudadana formando parte de la Orquesta Típica Criolla con la que realizó presentaciones en Buenos Aires, Milan, Zurich, Ulm, Alghero, Stuttgart, etc. y fue co-fundador del sello discográfico El Club del Silencio. En la actualidad es integrante de Jorge Torrecillas Ensamble, Pablo Puntoriero Trío y Tecla Gato (proyecto de improvisación electrónica junto a Caro Tiierhs y Gustavo Obligado).

    En agosto de 2017 Pablo Vázquez ingresó a Estudio Libres para registrar Solo 1 (Seres imaginarios). Son nueve piezas improvisadas cuyos títulos refieren a seres míticos argentinos, grabadas y mezcladas por Sam Nacht (“la pieza oculta y vital de este trabajo”) y editado por el sello discográfico portugués Creative Sources Recordings.

    La apertura del álbum (interpretado exclusivamente en contrabajo) es con Lobishomen (o bien Lobisonte, Luisón, Lobisome, Lobisone, Lubisón o el más conocido Lobisón). Cuenta la leyenda que refiere al séptimo hijo varón seguido de una pareja, una suerte de perro negro, corpulento, de orejas enormes y que se transforma los viernes a la medianoche y, en ocasiones, los martes. El espíritu taciturno, doloroso y temible del Lobishomen está expresado por Vázquez de manera proverbial, utilizando (lo que será una constante a lo largo de las 9 improvisaciones) todo el abanico sonoro que ofrenda su instrumento. Huayrapuca (“viento colorado”, su significado en quechua) es la “Madre del Viento”, una diosa o espíritu del aire con cabeza de dragón y cola de serpiente. Pero también hay quienes sostienen que tiene dos cabezas: una de guanaco en una punta y otra de renacuajo en el otro extremo; o bien una hermosa mujer de cabellos negros. Vázquez incomoda aquí, arrasando y mostrando las dos facetas del ser, ya que el bien y el mal se hacen presentes en el Huayrapuca dependiendo de la ocasión.

    La Mula Ánima es una mujer transformada en mula por haber tenido relaciones carnales con un cura o, también, por haber cometido incesto. El contrabajista parece concordar musicalmente con la descripción de Adolfo Colombres: “La acompaña el estremecedor crujido de su freno de oro y el rechinar de las pesadas cadenas que arrastra”. A continuación Vázquez refleja –reforzando con gritos guturales- el enojo de El Pombero (definido como “El protector de los pájaros”) cuando descubre a niños cazadores de aves a quienes lleva lejos de sus hogares dejándolos muertos o atontados.

    El Mayuato (en quechua, “zorro de río”) posee una forma similar a la del zorro de agua, con manos parecidas a las de un niño pequeño y patas semejantes a las de un perro. Sus espaciadas apariciones atemorizan a los humanos y excitan a las jaurías. Esto, exactamente esto, es lo que refleja en ese orden y sabiamente Pablo Vázquez con una formidable exposición utilizando el arco. La densidad, el volumen y la amenaza existentes en el Curé Ru (una vez más de acuerdo a Adolfo Colombres “el padre de los cerdos salvajes de la región guaraní”), que castiga sin piedad a los cazadores que amenazan a sus protegidos, así como otro personaje legendario de la misma zona como El Caá-Porá (“un hombre de talla gigantesca , monstruoso y velludo, de cabeza grande con dientes enormes, que fuma una pipa hecha con un cráneo y una tibia humanos y devora a la gente chupándola”), con nuevos sonidos guturales hacia el final de la pieza, aparecen retratados con suma fidelidad.

    Y otro tanto podemos decir de las dos últimas improvisaciones: La Umita (“cabecita” en quechua) viene con su carga de tensión y melancolía. Lógico, tratándose de una cabeza humana de pelo enmarañado que vuela a ras del piso, que llora o bien expresando su amargura o clamando piedad. Se dice que quien la escucha hablar pierde su propia voz. Y el cierre –apropiado, una suerte de réquiem- es con Mehn, donde Vázquez refleja a la perfección a esta sombra de un muerto que vaga en soledad por los bosques.

    El contrabajista Pablo Vázquez ofrenda, en Solo 1 (Seres imaginarios), un álbum conceptual soberbio apelando a reflejar las características de criaturas extraordinarias. Un hecho artístico admirable e infrecuente que excede lo musical adentrándose en terrenos muy caros a la historia, tradición, memoria, imaginación y creencias que forman parte indisimulable de la cultura argentina.

     

    Marcelo Morales

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