• Raphael Malfliet Large Ensemble: LE10 18-05

     

    RaphelLEArborescence, Supersonic, Orbital Decay I, Orbital Decay II, Orbital Decay III, Scintilation, Blazar, Parcours, Trajectory

     

    Músicos:

    Raphael Malfliet: bajo eléctrico

    Karin De Fleyt: flautas

    Leonhard Hühn: clarinetes, saxo alto

    Elisabeth Coudoux: cello

    Frantz Loriot: viola

    Cécile Broché: violín

    Elena Kakaliagou: trompa

    Henrik Munkeby Nørstebø: trombón

    Carlo Costa: batería, percusión

    Toma Gouband: percusión

     

    Sello y año: Ruweh Records, 2019

    Calificación: A la marosca

     

    El juego es la forma más elevada de la investigación (Albert Einstein)

     

    El juego es una acción que se desarrolla dentro de límites temporales y espaciales determinados y según reglas estrictas -aunque libremente aceptadas por las partes intervinientes- en donde uno o más jugadores emplean su imaginación o utilizan herramientas accesorias con fines recreativos que puedan proporcionar entretenimiento y diversión.

    Los juegos también pueden tener como finalidad lograr un objetivo específico -cuando se trata de juegos competitivos- o bien ser utilizados como instrumento educativo ya que en su mayoría ayudan al estímulo mental y físico, además de contribuir al aumento de las habilidades prácticas y psicológicas.

    El juego -término cuya raíz etimológica procede de los vocablos en latín iocum y ludus-ludere que significan broma o diversión y lúdico, respectivamente- es una experiencia inherente al comportamiento humano y, por ello, ha estado presente en todas las culturas desde tiempos inmemoriales.

    Las investigaciones científicas sobre el juego dieron fundamento a la denominada Teoría de juegos, área de la matemática aplicada que utiliza modelos para estudiar interacciones en estructuras formalizadas de incentivos (es decir, juegos) con el objetivo de comprender adecuadamente la conducta humana frente a la toma de decisiones, el desarrollo de formas cooperativas y la resolución de conflictos e intereses contrapuestos.

    Los diferentes estudios que sentaron las bases de esta teoría -realizados a instancias del matemático y físico húngaro John von Neuman, el economista alemán Oskar Morgenstern y el matemático estadounidense John Forbes Nash, entre otros- hicieron que la Teoría de juegos tuviese múltiples campos de uso y aplicación. Desde la economía y los negocios hasta la psicología y la psiquiatría, pasando por las ciencias políticas, el derecho penal y la criminología, la lógica, la biología, la filosofía y, por supuesto, también en el ámbito de la composición musical como en las obras para dos orquestas de Iannis Xenakis Duel de 1959 y Stratégie en 1962.

    La dinámica estructural del juego ha sido, precisamente, la fuente principal de inspiración utilizada por el compositor y bajista belga Raphael Malfliet para elaborar el deslumbrante alegato estético que acaba de materializar en compañía de su Large Ensemble con el álbum LE10 18-05.

    El núcleo conceptual de este trabajo se funda en la mixtura de composición contemporánea e improvisación mediante el empleo de diferentes formas de notación musical -notación clásica, partituras gráficas, utilización de símbolos, conducción gestual, instrucciones preestablecidas, etc.- con el objeto de desarrollar una especie de estructura de juego en donde los músicos conservan su libertad dentro de las reglas fijadas por el compositor.

    En ese innovador andamiaje estructural pergeñado por Raphael Malfliet, subyace además una pertinaz búsqueda por encontrar el punto de equilibrio entre la libertad de la improvisación y el control de la composición -aunque dejando algunos parámetros indeterminados e interactuando con la espacialidad, la proyección acústica del sonido y el entorno- y también la idea de romper con la representación visual tradicional de los músicos de un ensamble para acercarse a ellos como si fuesen actores que entran y salen del escenario en diferentes momentos de la obra.

    Raphael Malfliet nació en 1990 en la ciudad de Dendermonde y creció en Hamme, ambas ciudades ubicadas en la provincia de Flandes Oriental, Bélgica. A los doce años comienza a tocar el bajo y más tarde concurre al conservatorio de Antwerp, etapa durante la cual se convierte en un activo músico de sesión. Tras graduarse en 2014 se traslada a Nueva York, ciudad donde compartirá escenarios con destacadas figuras de la música creativa como Mary Halvorson, Fay Victor, Carlo Costa, Todd Neufueld, Flin van Hemmen, Sarah Bernstein, Pascal Niggenkemper y Michaël Attias, entre otros.

    A partir de esa experiencia comienza a enfocarse en la búsqueda de modelos estructurales que permitan conectar su interés por la música clásica contemporánea con la libre improvisación y se aboca a explorar nuevas posibilidades sonoras en el bajo eléctrico mediante el uso del arco y la incorporación de técnicas ampliadas.

    El resultado de esa exploración se materializará en su espectacular debut discográfico con el álbum Noumenon de 2016, trabajo en el que fuera secundado por el guitarrista estadounidense Todd Neufeld y el baterista y percusionista italiano Carlo Costa y que ese mismo año le significará ser elegido como músico revelación en nuestra encuesta anual a Periodistas Internacionales.

    La trayectoria desplegada por Malfliet también incluye al trío de cantautores Human Show (que completan sus compatriotas Jennik Verlinden y Tohi Ann Liu), la propuesta multidisciplinaria Moriaki (donde comparte cartel con el baterista Stijn Demuynck y la bailarina Anya Seno), el trío de música de cámara que integra con la cellista Elisabeth Fügemann y el clarinetista Leonhard Hühn, el dúo Eysermans / Malfliet (allí acompañado por Ann Eysermans en viola da gamba), las obras Supersonic Fuzzgun 1 (pieza solista para pedales de efecto sin instrumentas agregados) y String and Drums (con Christopher Hoffman en cello, Joanna Mattrey en viola, Sarah Bernstein en violín, Flin van Hemmen y Carlo Costa en batería) y el Raphael Malfliet Large Ensemble, formación extendida que alinea a su líder en bajo eléctrico, Karin De Fleyt en flautas, Leonhard Hühn en clarinetes y saxo alto, Elizabeth Coudoux en cello, Frantz Loriot en viola, Cécile Broché en violín, Elena Kakaliagou en trompa, Henrik Munkeby Nørstebø en trombón, Carlo Costa en batería y percusión y Toma Gouband en percusión, con la que plasma el magnífico álbum que motiva esta reseña: LE10 18-05.

    El singular título de la obra adopta la nomenclatura convencional utilizada en astrofísica para los descubrimientos espaciales (LE iniciales de Large Ensemble, 10 por la cantidad de miembros que lo integran y 18-05 ubican el año y mes en el que fue grabado). El interés manifestado por Malfliet en esa y otras disciplinas científicas (matemáticas, física, astronomía) también abarcará a los nombres de cada una de las composiciones aquí incluidas.

    El disco abre con el extenso e hipnótico trayecto desplegado por Arborescence. La arborescencia es la propiedad que hace que una cosa se desarrolle en forma de árbol, pero en matemáticas -más específicamente en la Teoría de grafos- representa al gráfico dirigido que no tiene ciclos y que conecta a todos los puntos desde su raíz hasta los vértices. En rigor, ambos conceptos describen de manera sublimada las características estructurales fundantes de la composición. La pieza emerge desde los pliegues de un profundo silencio para luego evolucionar a través de sucesivas capas sonoras que yuxtaponen a las cuerdas de Elizabeth Coudoux, Frantz Loriot y Cécile Broché con los instrumentos de viento, ambas separadas por los periódicos e impactantes aportes percusivos a cargo de Carlo Costa y Toma Gouband. El tema sigue su curso hasta alcanzar un sobrecogedor clímax colectivo que se disuelve en una notable e introspectiva resolución protagonizada por Elena Kakaliagou en trompa y el trombón de Henrik Munkeby Nørstebø.

    El envolvente e imaginativo tránsito de Supersonic (término que en física se aplica para describir una velocidad superior a la del sonido en el aire) tendrá como personajes centrales a los instrumentos de percusión de Toma Gouband y Carlo Costa.

    Las tres partes que componen Orbital Decay (“orbital decay” o deterioro orbital, en español, es el proceso prolongado en la reducción de la altura orbital de un objeto espacial con respecto a otro) describirán un curso tan errático como subyugante, expresado a través de diferentes alineaciones instrumentales y en donde sobresalen las sucesivas aportaciones de la viola de Frantz Loriot, el violín de Cécile Broché, el clarinete de Leonhard Hühn y la flauta de Karin De Fleyt.

    Scintilation (en astronomía el scintilation o centelleo describe al fenómeno que hace que los cuerpos celestes presenten una luminosidad variable) configura un embriagante paisaje sonoro afincado en el estratégico uso de técnicas instrumentales extendidas.

    En la abstrusa energía sonora que propone Blazar (un blazar en astronomía es una fuente de energía muy compacta y altamente variable asociada con un agujero negro ubicado en el centro de una galaxia) tendrá preeminencia el bajo eléctrico de Raphael Malfliet; en tanto que la agobiante y sugestiva atmósfera que dibuja Parcours ubicará en el centro de la escena y como protagonista excluyente al dúo de percusión conformado por Carlo Costa y Toma Gouband.

    El cierre del álbum llega con la lúdica espacialidad, el tenso dinamismo y la variedad de colores que emergen del encantador Trajectory.

     

    Raphael Malfliet Large Ensemble, con el asombroso LE10 18-05 -siguiendo la lógica estructural del juego-, invita al oyente a participar de una experiencia cautivadora que desafía a la inteligencia y ejercita los sentidos.

     

    En general los mejores juegos son los que además de desenvolver la habilidad, ejercitan también los sentidos (Immanuel Kant)

     

    Sergio Piccirilli

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