• Marco Sanguinetti en concierto: Respeto Inmoral

     

    Domingo 1 de septiembre de 2019 – 20:00 hs.

    Centro Cultural Kirchner (Buenos Aires, Argentina)

     

    SanguinettiUnoEl vocablo respeto (del latín, “respectus”) significa, de acuerdo a una de las varias definiciones de la Real Academia Española, “veneración, miramiento, consideración, deferencia” hacia alguien. Es harto conocida la postura del filósofo alemán Immanuel Kant, quien sostenía que “toda persona merece ser respetada por el simple hecho de ser persona”. Aunque en la práctica, el comportamiento humano se aleja cada vez más de dicha honorable sentencia. El egocentrismo, la intolerancia y la soberbia son algunos de los tantos factores que atentan contra el respeto mutuo provocando, como consecuencia, la degradación de la especie humana que aspira, cada vez con mayor asiduidad, al crecimiento material por encima del espiritual.
    La falta de respeto hacia los demás, por los motivos que fueren, se ha hecho moneda corriente en una sociedad que se aleja de los valores éticos y morales en pos de la obtención de beneficios fútiles e individuales, atentando contra la calidad de vida de la humanidad en su conjunto y de cada integrante en particular generando, además, diferentes tipos de conflicto y violencia.
    Respetarse a sí mismo es una condición fundamental para practicar lo que la escritora española Milena Busquets definiera como “tal vez el sentimiento más elevado que se pueda sentir por otra persona” y el filósofo Henri-Frédéric Amiel como “la primera condición para saber vivir”.

    Y una de las primeras cualidades que asoma cuando se presencia un concierto del pianista, compositor y arreglador argentino Marco Sanguinetti es, justamente, el respeto: consigo mismo, con sus músicos, con su obra y con la audiencia. Algo que, también, se trasluce indisimuladamente en cada una de sus cuidadas ediciones discográficas. Y si dijimos “una de las primeras cualidades” es porque, como se desprende del propio enunciado, Sanguinetti tiene más. Muchas más.

    Instalado desde hace varios años como un claro faro de referencia dentro del panorama de la música creativa argentina del presente milenio, Marco Sanguinetti ha sabido demostrar un espíritu inquieto que, ayudado por su versatilidad, lo ha llevado a incursionar en proyectos artísticos que se han caracterizado por su diversidad, compromiso, atractivo y seriedad. En su debut discográfico acaecido en 2005 titulado Improvisiones, contó con la única compañía de su instrumento para interpretar nueve composiciones propias y dos versiones: una potente La muerte del ángel de Astor Piazzolla y una lírica Roxanne de Sting. Su segunda entrega, Los procesos de Franz, data de 2008, también en solo piano, con material original compuesto para la obra de danza contemporánea homónima (basada en textos de Franz Kafka) de la que también formó parte como músico en escena. Tres años después llegaría El otro, donde por primera vez decide contar con (buena) compañía: Hernán Rodriguez en batería, Omar Grandoso en trombón, Migma en bandeja de vinilos y Paloma del Cerro en voz.
    En 2013 sería el turno del magnífico Ocho, en este caso junto a Jerónimo Carmona en contrabajo, Fermín Merlo en batería, Migma en bandeja de vinilos, Victoria Zotalis en voz, Leila Cherro en violoncello y Mariano “Manza” Esain en guitarra, al que le sucediera, en 2016, Cómo desaparecer completamente, álbum doble dedicado a versionar temas de Radiohead con un quinteto que completaron Migma en bandeja de vinilos, Tomás Babjaczuk en batería, Pablo Butelman en guitarras y Milena L’Argentiere en voz, que tuviera una amplia aceptación en la prensa especializada local que lo premió, en nuestra encuesta anual, como el más votado en los rubros Mejor músico, Álbum del año y Mejor pianista. Apenas un años después, en 2017, Sanguinetti volvería a entregar un puñado de composiciones originales en 9 (Migma en bandeja de vinilos, Violeta García en cello, Jerónimo Carmona en contrabajo, Fermín Merlo en batería y, como músico invitado, Pablo Butelman en guitarra), donde volvería a ser considerado Músico del año, obteniendo además las máximas preferencias en los rubros Compositor y Pianista.

    SanguinettiDosAsí llegamos a 2019, momento en que Marco Sanguinetti se embarca en otra experiencia que tiene sus inocultables puntos de contacto con el proyecto que lo llevara a conformar Sanguinetti Plays Radiohead y que desembocara en la edición de Cómo desaparecer completamente. Nos referimos a Inmoral, registro discográfico donde, con la compañía de Tomás Babjaczuk en batería, Ezequiel Dutil en contrabajo y bajo eléctrico, Migma en bandeja de vinilos y Violeta García en cello, el pianista versionó 12 composiciones del guitarrista y cantante de rock Gustavo Cerati, nueve correspondientes a su período solista y las restantes tres a la agrupación que supo liderar: Soda Stereo.
    El fallecimiento de Cerati en 2014, con apenas 55 años de edad, golpeó muy fuerte en la comunidad artística argentina y latinoamericana. Era un artista muy querido y respetado por su público, sus colegas y la prensa en general. Aunque también es cierto que, desde la creación de Soda Stereo en 1982, tuvo sus detractores. Algunos de ellos, célebres, como el entonces líder de Sumo Luca Prodan. Pero la sociedad argentina lo considera (prácticamente en forma unánime) como uno de los músicos más influyentes del rock contemporáneo. Hoy hay varias bandas que tributan su música, se han realizado numerosos conciertos en su homenaje, llevan su nombre monumentos, murales, túneles… y una calle.
    Y cuando ocurre una propuesta de esta naturaleza, como la pergeñada por Sanguinetti, uno (yo) no puede (puedo) evitar preguntarse el por qué de la decisión. En este punto, nada mejor que recurrir a los responsables directos de la concreción del proyecto.

    Tweety González es un músico (multi-instrumentista), productor y fundador del sello discográfico Twitin Records. Trabajó como músico y/o productor con Fito Páez, Liliana Herrero, Fabiana Cantilo, Illya Kuriaki and the Valderramas, Luis Alberto Spinetta, Celeste Carballo, Kevin Johansen, Los 7 Delfines, María Gabriela Epumer y un extenso etcétera. Pero también, y aquí queríamos llegar, desde el año 1989 y hasta la disolución de Soda Stereo en 1997, fue considerado (y nombrado y reconocido) como una suerte de “El cuarto Soda”, siendo tecladista y programador en los conciertos y formando parte de los álbumes Languis, Canción animal, Dynamo y Comfort y música para volar. Y años después, en 2005, fue convocado por Gustavo Cerati para coproductor el exitoso y multipremiado Ahí vamos.
    Un día Tweety González se topó con Cómo desaparecer completamente e, inmediatamente, pensó en cómo sonaría la música de Cerati pensada, arreglada, versionada por Marco Sanguinetti. Se reunieron y, a pesar de cierta reticencia inicial del pianista (reconocida por él mismo), el proyecto se concretó con la premisa de que no hubiera guitarras ni voces.

    La presentación de Inmoral se llevó a cabo el 1 de septiembre en la bella Sala Argentina del Centro Cultural Kirchner con Marco Sanguinetti en piano, Ezequiel Dutil en bajo eléctrico y contrabajo, Migma en bandejas de vinilos, Matías Crouzeilles en batería y Belén Echeveste en cello, estos dos últimos en el lugar que en el álbum ocuparan Tomás Babjaczuk y Violeta García respectivamente.

    SanguinettiTresEl inicio fue con Pulsar, tema perteneciente a Amor amarillo, álbum debut de Cerati como solista en 1993. Sanguinetti a cargo de la melodía por encima de una base ajustada a cargo de Crouzeilles en batería y Dutil en bajo eléctrico, con Migma aportando detalles desde la retaguardia y Echeveste brindando con su cello un atinado costado camerístico. El pianista permite un in crescendo comandado por Crouzeilles que desemboca en un breve pasaje onírico hasta el final.
    Primavera 0 (de Dynamo, registro de Soda Stereo de 1992) comienza con una intro en cello y un vigoroso piano abre el camino hacia un pasaje impetuoso donde Sanguinetti, sostenido por una sólida base rítmica y los destellos sonoros impartidos por Migma y Echeveste, brinda un solo de notable factura. El final es abrupto y enérgico.
    Con Ezequiel Dutil pasando al contrabajo y un buen trabajo de Crouzeilles en escobillas, la calma se apodera de Lisa (de Amor amarillo). Se respira cierta atmósfera folclórica no exenta de lirismo que va ganando en intensidad hasta encaminarse hacia una breve coda final.

    A un piano repetitivo, con resabios del minimalismo, se le suman el bajo eléctrico de Ezequiel Dutil, los destellos sonoros de Migma y los buenos oficios de Crouzeilles, que es el encargado de ir mostrando los diferentes humores de la relectura de Aquí y ahora (de Bocanada, 1999). Conduce Sanguinetti con los demás ocupando roles estelares y necesarios. Un pre-estallido sonoro conduce al final. Especie (Siempre es hoy, 2002) es intensa desde el mismo inicio con un Migma inquieto y esencial. Otra piel (Ahí vamos, 2006), interpretada por Sanguinetti, es deconstruida y reconstruida con pericia e intenso lirismo.

    La sensualidad se apodera de Sudestada (Siempre es hoy, 2002), con los bellos ornamentos aportados por Migma en bandeja de vinilos y Belén Echeveste en cello sucedidos por un breve pero atinado liderato de Ezequiel Dutil en contrabajo. Migma vuelve a destacarse en gran forma en Canción animal (del álbum homónimo de 1990). Un arreglo exquisito teñido de aires ciudadanos, con una muy buena intervención de Sanguinetti al piano y ubicuos destellos impartidos por Echeveste desde el cello.

    Los muchos años de conocimiento mutuo se ponen de manifiesto en la versión a dúo de Alma (de Bocanada) que Sanguinetti interpreta a dúo con Migma ofrendando calidez, introspección y una tensa calma.
    SanguinettiCuatroEl quinteto, con Dutil en contrabajo, regresa para una relajada y liberadora Paseo inmoral (Bocanada). Un particular lucimiento de Echeveste en cello y un tenebroso pasaje que oficia de un cuasi interludio en dirección a un final donde Sanguinetti retoma brevemente el motif original en búsqueda de un cierre tan abrupto como atrapante.
    Puente (también de Bocanada) se inicia con un solapado tono camerístico que se autodestruye con potencia y una buena dosis de violencia que hacen las veces de puente (justamente) a un precioso dúo protagonizado por Echeveste y Sanguinetti que va elevando su energía a medida que se suman los demás integrantes. El aire de epicidad permite el destaque de todos hasta que, nuevamente, el rock se apodera del escenario con impudicia, vigor y pericia.
    El bis quedó reservado para el único tema de Inmoral que restaba interpretar: Té para tres (de Canción Animal), ejecutada en dúo de cello y piano. Una cálida, intimista y prístina relectura con Echeveste y Sanguinetti alternando el liderazgo.

    Marco Sanguinetti presentó Inmoral –su séptimo álbum- en un concierto muy cuidado musical y estéticamente, con una puesta sobria, cuidada, con proyecciones -referidas a cada tema- de bellas ilustraciones realizadas por Laura Varsky.
    Lejos de los desbordes, apostando a la melodía y con un alto nivel interpretativo, el quinteto liderado por el pianista brindó un concierto cálido y con momentos de sumo interés.

    Marco Sanguinetti homenajeó a la música de Gustavo Cerati.

    Y lo hizo con mucho respeto.

     

    Marcelo Morales

     

    Nota: Fotos cedidas gentilmente por Pablo Astudillo (@AstudilloFoto)

    Notas Relacionadas o de Interés: