• Jon Irabagon: Invisible Horizon

     

    JonIrabagonDisco 1: Invisible Guests

    Vignette for Mouthpieceless Sopranino Saxophone and String Quartet; Invisible Guests (I. West Wind, II. Heaven’s Blessing, III. Benevolence, Sincerity and Devoutness, IV. Red Four, V. The Dreamer, VI Catching the Fish at the Bottom of the River); Vignette for Sopranino Saxophone and String Quartet

     

    Músicos:

    Jon Irabagon: saxo sopranino

    Matt Mitchell: piano

    Mivos Quartet:

    Olivia de Prato: violín

    Lauren Cauley Kalal: violín

    Victor Lowrie Tafoya: viola

    Mariel Roberts: cello

     

    Disco 2: Dark Horizon: Live from the Mausoleum

    Dark Horizon (entrance); Dragonwort; Forest & Field; Holy Smoke; Good Old Days (Theme from the Little Rascals); Eternal Rest; Half a World Away; Dark Horizon (exit bow)

     

    Musico:

    Jon Irabagon: saxo mezzo-soprano

     

    Sello y año: Irabbagast Records, 2019

    Calificación: Excelente

     

    La dualidad permite manifestar distintas cosas de uno mismo y demuestra que lo queremos todo sin dejar de ser lo que somos (Friedrich Schelling)

     

    El concepto de dualidad describe a la propiedad o el carácter de lo que es doble o contiene en sí dos naturalezas, dos sustancias o dos principios.

    Esa coexistencia de dos fenómenos o caracteres diferentes en una misma persona o en un mismo estado de cosas puede definirse por oposición, acostumbra a hacer referencia a dos esencias completamente distintas y suele expresar -como ocurre en el ámbito del dualismo filosófico- principios supremos, independientes, antagónicos e irreductibles.

    La noción de dualidad atraviesa el centro de la condición humana y es por ello que, en el ideario de los grandes pensadores, han cobrado vida formas diversas de dualismo ontológico. En ese sentido, podríamos hallar la oposición entre límite e ilimitado en Pitágoras, el contraste amistad-odio descripto por Empédocles, el antagonismo entre el bien y el mal que emerge de la interpretación aristotélica, la distinción entre el caos primigenio y la inteligencia que manifiesta Anaxágoras, los dos mundos divergentes trazados por Platón (el mundo inteligible de las ideas, eterno e inmutable y el mundo sensible de la materia, temporal y mudable), la dicotomía entre espíritu y materia comprendida en el pensamiento de Descartes y la incontrastable dualidad entre la razón pura y la razón práctica establecida por Kant.

    Sin embargo, debe convenirse que las dos fuerzas contenidas en la dualidad no siempre son opuestas, sino que también pueden ser complementarias, convivir en equilibrio y, hasta cierto punto, manifestar -como afirma Schelling en la frase del epígrafe- que “lo queremos todo sin dejar de ser lo que somos”.

    La dualidad, entendida como expresión complementaria, aparece vivamente representada en el álbum doble Invisible Horizon, la nueva propuesta discográfica del notable saxofonista y compositor estadounidense Jon Irabagon.

    En este heterogéneo trabajo, Irabagon ofrenda dos obras disímiles en términos conceptuales y que difieren tanto en su formato instrumental como en las respectivas fuentes de inspiración en las que abrevan.

    La primera de ellas -titulada Invisible Guests- tiene epicentro en la suite homónima que protagonizan Jon Irabagon en saxo sopranino, el extraordinario pianista Matt Mitchell (Phalanx Ambassadors, Snark Horse, Tim Berne’s Snakeoil) y el célebre ensamble de cuerdas Mivos Quartet que conforman las violinistas Olivia de Prato y Lauren Cauley Kalal, el violista Victor Lowrie Tafoya y la cellista Mariel Roberts.

    El segundo disco -bajo la denominación Dark Horizon: Live from the Mausoleum- entrega un ciclo de piezas para solo de saxo mezzo-soprano que fueron grabadas en el histórico mausoleo Tomba Emanuelle, una de las principales atracciones del Museo Emanuel Vigeland de Oslo, Noruega.

     

    Durante su fecunda y versátil trayectoria musical, Jon Irabagon forma parte de ensambles esenciales como Mostly Other People Do the Killing, Dave Douglas Quintet, Barry Altschul’s 3Dom Factor y Mary Halvorson Quintet, Septet & Octet e integra las agrupaciones Jon Lundbom and Big Five Chord, Mike Pride’s From Bacteria to Boys y Bryan and the Haggards.

    Además, comparte grabaciones y giras con luminarias del jazz como Evan Parker, Herbie Hancock, Matt Mitchell, Maria Schneider, Wynton Marsalis, Kenny Wheeler, Tom Harrell, Darcy James Argue, Peter Evans, Tom Rainey, Kenny Barron y Bill Laswell, entre otros, y lidera sendas formaciones: en trío con Mark Helias y Barry Altschul y en cuarteto junto a Luis Perdomo, Yasushi Nakamura y Rudy Royston.

    La discografía solista de Jon Irabagon incluye a los álbumes Jon Irabagon’s Outright! de 2008 (donde participan Russ Johnson, Kris Davis, Eivind Opsvik y Jeff Davis), The Observer en 2009 (con Nicholas Payton, Kenny Barron, Rufus Reid, Victor Lewis y Bertha Hope), I Don’t Hear Nothin’ but the Blues de 2009 (en sociedad con Mike Pride), Foxy de 2010 (en trío con Barry Altschul y Peter Brendler), I Don’t Hear Nothin’ but the Blues Volume 2: Appalachian Haze de 2012 (acompañado por Mike Pride y Mick Barr) y Outright! Unhinged en 2012 (con Ralph Alessi, Jacob Sacks, John Hébert, Tom Rainey e invitados).

    La producción de Irabagon se completa con las ediciones de It Takes All Kinds de 2013 (junto a Barry Altschul y Mark Helias), Behind the Sky (secundado por Tom Harrell, Luis Perdomo, Yasushi Nakamura y Rudy Royston), el álbum para saxo sopranino solo Inaction is An Action de 2015 y Dr. Quixotic’s Traveling Exotics en 2018, disco donde contó con la colaboración de Tim Hagans, Luis Perdomo, Yasushi Nakamura y Rudy Royston.

     

    Invisible Guests, el primero de los dos discos incluidos en Invisible Horizon, integra dos piezas para saxo sopranino y cuarteto de cuerdas que oficiarán, respectivamente, como introducción y cierre para la suite en seis movimientos que da título al disco. Esta última obra -cuya interpretación está a cargo de Matt Mitchell en piano y el Mivos Quartet- se inspira en la historia, características y leyendas que rodean al milenario juego del mahjong.

    El mahjong es un juego de mesa de origen chino que, según parece, es descendiente directo del antiguo oráculo al que consultaban los adivinos chinos y aplica o adapta mecanismos utilizados por los primeros astrónomos para calcular las posiciones de los cuerpos celestes. Eso explica que el tablero con el que se juega mahjong tenga los puntos cardinales invertidos (representando un mapa celeste no terrestre) o que se repartan trece fichas a cada jugador, que son los meses del calendario lunar.

    Algunas leyendas sobre el origen de este juego ancestral afirman que fue inventado por Confucio alrededor del año 500 a.C. y que, por ello, las fichas de los tres dragones (rojo, verde y blanco) usadas en mahjong, representarían las virtudes confucianas de “benevolencia, sinceridad y devoción”.

    Lo cierto es que algunos de los elementos inherentes al mahjong -juego que Jon Irabagon aprendió de sus mayores siendo niño- aparecen diseminados en los conceptos desarrollados en la suite Invisible Guests y también en los títulos de cada uno de los movimientos comprendidos en ella.

    Los sugestivos contornos camerísticos que trazan Vignette for Mouthpieceless Sopranino Saxophone and String Quartet y Vignette for Sopranino Saxophone and String Quartet (piezas con las que abre y cierra el primero de los discos), expresan desde sus respectivos títulos el carácter y temperamento que las distinguen. La primera confrontando la peculiar sonoridad del saxo sopranino sin boquilla de Jon Irabagon con los delicados ornamentos y mesurado uso del contrapuntismo desarrollado por los violines de Olivia de Prato y Lauren Cauley Kalal, la viola de Victor Lowrie Tafoya y el cello de Mariel Roberts; la segunda, creando un clima introspectivo y con más apego a los márgenes de la música de cámara contemporánea.

    Los seis movimientos que componen la suite Invisible Guest aparecen caracterizados por su variedad dinámica, calidad interpretativa e imaginación desbordante.

    West Wind (el primer movimiento) sigue un curso ascendente dominado por las cuerdas del Mivos Quartet, hasta desembocar en una delicada intervención a solo piano por parte de Matt Mitchell que empalma con los espaciosos perímetros recorridos en Heaven’s Blessing, pasaje donde sobresale Mariel Roberts en cello.

    Al atrayente y reposado alegato ofrecido en Benevolence, Sincerity and Devoutness lo sucede el impactante Red Four, composición en cuyo intenso devenir aflorarán influencias de tango que parecen heredadas de la música de Astor Piazzolla. Todo subrayado por la ejemplar y expresiva interpretación de Matt Mitchell en piano y el Mivos Quartet.

    La melancolía inicial con la que las cuerdas impregnan a The Dreamer, convergerá en un dramático crescendo rematado por el descomunal aporte solista que imparte Matt Mitchell desde el piano.

    La suite concluye con Catching the Fish at the Bottom of the River, pieza que oficia a modo de sinopsis de Invisible Guests y en la que se yuxtaponen unísonos, contrapuntos, técnicas extendidas y un elocuente abordaje estilístico que abarca desde el tango milonga a la música clásica contemporánea.

     

    Dark Horizon: Live from the Mausoleum, el segundo disco contenido en Invisible Horizon, postula otra faceta del ideario estético de Jon Irabagon al entregar una serie de composiciones para solo de saxo. Esa veta -ya transitada por el compositor en el pasado con el álbum Inaction is An Action- aquí aparece dictaminada por dos elementos determinantes: el uso exclusivo e inusual del saxo mezzo-soprano y la particular acústica reverberante que provee el Tomba Emanuelle, museo que alberga la obra pictórica y escultórica del artista noruego Emanuel Vigeland.

    El saxo mezzo-soprano fue producido entre 1929 y 1930 por C.G. Conn Company, pero la caída de Wall Street y el inicio de la Gran Depresión acaecidos en esos años, obligaron a la compañía dirigida por Charles Gerard Conn a abandonar su producción para abocarse a instrumentos más populares. De allí que su uso no sea habitual ni frecuente en la actualidad.

    La apertura del segundo disco con Dark Horizon (entrance), se cristaliza a través de un delicado motivo melódico -con lejanas reminiscencias del imperecedero Les feuilles mortes- en la que Jon Irabagon aprovecha al máximo sus recursos técnicos y las singulares cualidades acústicas que ofrece el Tomba Emanuelle.

    Luego sobrevienen los dilatados trazos y encantadores fraseos -apuntalados por técnicas de respiración circular- de Dragonwort, el tono experimental que tiñe a Forest & Field, la hipnótica atmósfera de la envolvente Holy Smoke y una estratégica relectura de Good Old Days, canción de Leroy Shield perteneciente a la comedia televisiva Little Rascals y que en su versión original fuera interpretada, justamente, en saxo mezzo-soprano.

    Sobre el cierre llegarán el aleatorio carácter catedralicio de Eternal Rest, los sonidos aislados e inmateriales en los que se aposenta Half a World Away y la libre reformulación del motivo musical que da vida a la pieza de apertura que se plasma con el exquisito Dark Horizon (exit bow).

     

    Jon Irabagon, en el contrastante álbum doble Invisible Horizon, brinda una obra de extraña belleza e inusuales características donde supera el antagonismo de la dualidad para alcanzar un punto de equilibrio estético.

     

    Hay que transformar el antagonismo de la dualidad en un equilibrio de polaridad (B.K.S. Iyengar)

     

    Sergio Piccirilli

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