• Parole Parole

  • Francois Truffaut: El cine según Hitchcock

    Alianza Editorial

    Francois Truffaut: Una discusión sobre "Los pájaros" sería incompleta si no se hablara de la banda sonora. No hay música de fondo, pero los sonidos de los pájaros fueron trabajados como una verdadera partitura. Por ejemplo, pienso en una escena puramente sonora, como el ataque de la casa por las gaviotas.
    Alfred Hitchcock: Cuando rodé la escena del ataque desde el exterior, con los personajes aterrorizados dentro de la casa, la dificultad principal con la que me enfrentaba era conseguir unas reacciones de los actores a partir de nada, pues no teníamos todavía los ruidos de alas y los gritos de las gaviotas.

    8 de julio de 2009

  • Miles Davis – Quincy Troupe: Miles, la autobiografía

    (Ediciones B)

    En 1960 estaban ocurriendo muchas cosas, entre ellas la presencia en Nueva York de un nuevo saxo alto negro llamado Ornette Coleman que ponía cabeza abajo el mundo del jazz. Fue aparecer y jodió a todos. Al poco tiempo no podías encontrar un asiento libre en el Five Spot, donde cada noche actuaba con Don Cherry, quien tocaba con una trompeta de bolsillo, de plástico (Ornette tenía también un saxo alto de plástico, según creo); con Charlie Haden al bajo y Billy Higgins a la batería. Interpretaban la música en un estilo que la gente llamaba "jazz libre" o "de vanguardia" o "nuevo", o lo que fuera. Muchas de las "estrellas" que venían a oírme, como Dorothy Kilgallen y Leonard Bernstein (quien, según me dijeron, una noche se levantó de un salto y exclamó: "¡Esto es lo más grande que le haya ocurrido al jazz!"), iban ahora a escuchar a Ornette.

    7 de junio de 2009

  • Leslie Stainton: Lorca, sueño de vida

    Adriana Hidalgo Editora

    Se esperaba de cada estudiante que tomara notas detalladas de todo lo que viera y oyera. Lorca se aplicó al trabajo con una desacostumbrada constancia. En páginas atiborradas de palabras mal escritas y líneas meándricas, detallaba sus actividades diarias, anotaba la historia de los lugares antiguos y trazaba la genealogía de reyes y reinas españoles. Escribía con exuberancia, con los oídos atentos a la melodía y el ritmo de las palabras tanto como a su música. En Baeza anotó extasiado: "Aquí entre estas rocas doradas uno está siemrpe ebrio de romanticismo". Describió la catedral del lugar como "un solemne acorde negro".

    6 de mayo de 2009

  • Almudena Grandes: El corazón helado

    (Tusquets Editores)
    Raquel se echó a reír. Eso sí que podía imaginarlo, porque lo había escuchado contar muchas veces, la furia con la que Aurelio había cogido por las solapas al guerrillero francés que quería destrozar su tanque, la fuerza con la que le había pasado en vilo por la habitación, y sus gritos, en una lengua que su interlocutor no conocía pero aquella noche entendió estupendamente, con ese tanque voy a cruzar yo la frontera, ¿me oyes, imbécil?, en ese tanque vuelvo yo a mi pueblo, así que mucho cuidado, y el tanque ni tocarlo…

    6 de abril de 2009

  • Osvaldo Lamborghini: Año 2981 – La torta de crema (extracto)

    Silencio. En inglés, Silence, el título de un libro y, aunque no parezca mentira, se trata de un libro escrito, obviamente (¡qué palabra tan esquisitamente castrada!) por un músico que vive, de puro tonto nomás, unos cuantos siglos adelantado: John Cage. (Bastaría aquí un error de apellido -de imprenta- Lennon, para introducir larosa negra y desequilibrada de un crimen y un funeral).
    Pero, basta. Silence, John Cage. Los hombres matan lo que aman, escribió Oscar Wilde. Los hombres suicidan lo que aman, respondió un autor sin obra, cuando el fútbol empezó a parecerle…

    5 de marzo de 2009

  • Jacques Prevert: El organillo

    Yo toco el piano, decía uno
    yo toco el violín, decía otro
    yo el arpa, yo el banjo
    yo el violoncello
    yo la gaita… yo la flauta
    yo la matraca.
    Y unos y otros hablaban y hablaban
    hablaban de los instrumentos que tocaban
    no se oía la música
    todo el mundo hablaba
    hablaba, hablaba,
    nadie tocaba
    pero en un rincón un hombre guardaba silencio…

    6 de enero de 2009

  • Jean-Max Méjean: Pedro Almodóvar

    Ediciones Robinbook

    La música, elegida por él con sumo cuidado, representaría su apego a España. Del mismo modo, las canciones tristes que selecciona y manda adaptar serían, en realidad, la confesión de su gran sensibilidad, escondida bajo toneladas de provocación, pese a que no tenga, a diferencia de Fellini o Hitchcock, un creador de bandas sonoras en su equipo. Se convierte entonces en ladrón de música, como lo reconoce él mismo. Reviste sus películas con música de Nino Rota (Laberinto de pasiones), de Bernard Herrmann ("Fragmentos de suite" para Psicosis, en Kika) y de Miles Davis (Tacones lejanos). Encargó también una creación original -que no acabó de gustarle- a Ryuichi Sakamoto (Tacones lejanos), así como a Ennio Morricone (¡Átame!).

    5 de diciembre de 2008

  • Jorge Edwards: La Casa de Dostoievsky

    Editorial Planeta

    - ¡Soy poeta -exclamaba-, y además de ser poeta, un pobre poeta extraviado en este mundo, soy chileno, del país de Salvador Allende y de Pablo Neruda! ¡Qué quieres que me hagan!

    - No sé -replicaba ella, desconcertada, con cara de pregunta, pero respiraba, de hecho, otro aire, se desplazaba por la tierra, por su tierra, con una sabiduría diferente, y no se confiaba ni se confiaría tanto. Había visto cosas, muchas cosas, y estaba segura de que no había terminado de verlas.

    5 de noviembre de 2008

  • Ross Russell: Bird – Biografía de Charlie Parker

    Ediciones B

    Los discos eran la materia de estudio más importante para Charlie. El fonógrafo portátil que tenía podía ponerse a poca velocidad, esto facilitaba el análisis de los solos y el estudio de los matices de tono que hacían que el sonido de Lester fuera como el de un cántico, un susurro, o el de una voz al charlar a través del saxofón. Charlie se aprendió cada solo de memoria; volvió a tocar los trozos de los surcos polvorientos, escuchaba las notas a través del creciente crujido de superficie. Charlie descubrió el método de Lester.

    2 de octubre de 2008

  • Chavela Vargas: Y si quieres saber de mi pasado

    José Alfredo Jiménez era borrachón, parrandero y calavera. Había llegado a México mediados los treinta desde su tierra natal en Hidalgo y, después, había hecho sus cosas con un trío llamado Los Rebeldes… Se le veía venir a José Alfredo. Estuvieron en la radio, y creo que era la XEL. Por aquel entonces los tríos eran muy populares en México, y lo siguen siendo porque es una de las formas típicas de la interpretación de canciones del país.

    1 de septiembre de 2008

  • Leandro Ávalos Blacha: Berazachussetts

    (Editorial Entropía)

    Condujo inquieta, evitando las calles más transitadas, aunque eso significara demorarse un poco más en el breve trayecto. No dejaba de estudiar a su acompañante para comprobar que siguiera viva y tranquila. Al llegar al garaje del edificio, estacionó en su cochera y permaneció en el automóvil esperando a sus amigas. En un par de ocasiones, intentó que la mujer hablara y le contara quién era. Probó de todo: le ofreció agua, algo de comer y hasta le preguntó si quería escuchar alguna radio en especial.

    4 de agosto de 2008

  • Daniel Silva: El hombre de Viena

    (A Death in Vienna – Planeta Internacional)

    - Mi padre decidió quedarse en Viena -explicó Klein-. Creía en la ley. Estaba convencido de que si cumplía con las leyes, las cosas no le irían tan mal, y que con el tiempo pasaría la tormenta. Fue peor, por supuesto, y cuando finalmente tomó la decisión de marcharse, ya era demasiado tarde.
    Klein intentó servirse otra taza de té, pero la mano le temblaba violentamente. Gabriel se la sirvió y luego le preguntó con voz suave qué le había pasado a sus padres y a sus hermanos.

    7 de julio de 2008

  • Gustavo Nielsen: Debajo de la almohada

    De "Marvin" – Editorial Alfaguara

    El domingo siguiente, Silvana fue a misa e insistió para estar en el coro. El Padre siempre elegía una señora para que dirigiera las canciones desde el micrófono; a eso le llamaba "el coro". Era una costumbre de otro tiempo, de cuando la misa estaba llena, pero el cura estaba decidido a no perderla. Aunque la voz amplificada, dentro de la nave semivacía sonara con ecos. Ese domingo, sin embargo, había varias personas nuevas. La familia había llevado a unos amigos, que a su vez habían llevado a una tía que estaba de visita.

    8 de junio de 2008

  • Henning Mankell: Zapatos italianos

    (Tusquets editores)

    Jansson se puso de pie, después de dar unos toquecitos sonoros en su copa. Vaciló, pero se mantuvo erguido. No dijo nada. Y, de pronto, se puso a cantar. Con la voz de barítono más limpia que imaginarse pueda, entonó el Ave María de un modo que me hizo estremecer. Creo que todos experimentaron la misma sensación. Hans y Romana se mostraron tan perplejos como yo. Nadie parecía saber que Jansson tuviese una voz tan poderosa. Y los ojos se me anegaron de lágrimas.

    5 de mayo de 2008

  • Anthony Burgess: La naranja mecánica

    (Ediciones Minotauro)

    - Cuando salgas de aquí -dijo el min- no tendrás problemas. Nos ocuparemos de todo. Un buen empleo y un buen sueldo. Porque estás ayudándonos.
    - ¿De veras?
    - Siempre ayudamos a nuestros amigos, ¿no es así? -Y entonces me estrechó la mano y un veco crichó: "¡Sonría!"; y yo sonreí como besuño sin pensarlo, y entonces…

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