• Parole Parole

  • Maurizio Maggiani: El viajero de la noche

    Grupo Editorial Norma

    Entonces Marija, la viejísima niña, me rozó el brazo con la mano, se puso el dedo índice recto delante de la nariz y me dijo: ¡sshh!
    Y también ella empezó a cantar.
    Un pequeñísimo canto, un susurro. Una cantinela, para ser precisos. Como los niños cantan las canciones que han aprendido, aquéllas que cantan sólo para ellos.

    7 de abril de 2008

  • Abelardo Castillo: Noche para el negro Griffiths –fragmento-

    Editorial Alfaguara

    De él, de Griffiths, he sabido que todavía en 1969 tocaba la trompeta por cantinas cada vez más mugrientas de Barracas o el Dock, acompañado ahora (naturalmente) por algún pianista polaco, húngaro o checo —uno de esos pianistas bien convencionales, a los que no cuesta mucho imaginarlos cuando el último cliente se ha marchado y los mozos apilan las sillas sobre las mesas, tocando abstraídos, solos y como fuera del mundo,

  • Carlos Ruiz Zafón: La Sombra del Viento

    Editorial Planeta

    La Bernarda afectaba un tono ceremonioso que navegaba con acento cacereño a cal y canto. Con pompa y circunstancia, la Bernarda me guió a través de la residencia de los Barceló. El piso, un principal, rodeaba la finca y describía un círculo de galerías, salones y pasillos que a mí, acostumbrado a la modesta vivienda familiar en la calle Santa Ana, me semejaba una miniatura de El Escorial.

    6 de marzo de 2008

  • Sándor Márai: Divorcio en Buda

    Ediciones Salamandra

    Kristóf encendió un pitillo y fijó la mirada al frente. La “juventud” seguía en la habitación contigua jugando a las cartas o bailando al son de la música suramericana, una música de bandoneón indecente y sensual. Él estaba sentado al otro lado, escuchando esa música de acordes estridentes, indecorosa e impúdica, provocativa y desagradable.

  • Arthur Shopenhauer: El mundo como voluntad y representación

    Editorial Porrúa
    Cuando yo abandonaba mi alma a la impresión del arte de los sonidos y volvía luego a la reflexión, recordando el curso de las ideas desarrolladas en esta obra, encontraba pronto un rayo de luz sobre su esencia secreta y sobre la índole de sus relaciones imitativas con el mundo, supuestas por analogía, rayo de luz suficiente para mí y para mi investigación y aun para aquellos que hasta aquí me hayan seguido con atención y compartan conmigo cierta concepción del mundo.

    5 de febrero de 2008

  • Juan Sasturain: Arena en los zapatos

    Editorial Sudamericana
    Caminó calle abajo, hacia las luces y la música distante. El viento húmedo hamacaba los foquitos de las esquinas contra un cielo de nubes grises. Al doblar hacia el centro subió plena la música que venía del Club Atlético El Trinquete. Aunque fuera increíble, la voz de Billy Cafaro cantaba “Un telegrama” a lo bestia y ahora parecía haberse detenido para siempre en “destinoooo, tu corazón”, “destinoooo, tu corazón”, “destinoooo…”

  • John Maxwell Coetzee: Diario de un mal año

    Editorial Sudamericana

    Hace unos días escuché una interpretación de la quinta sinfonía de Sibelius. Cuando se aproximaban las últimas notas, experimenté exactamente la grande y creciente emoción que la escritura de la música buscaba suscitar. Me pregunté qué habría sentido si hubiera sido un finlandés del público asistente a la primera interpretación de la sinfonía en Helsinki casi un siglo atrás y me hubiera embargado esa oleada sonora.

    3 de enero de 2008

  • Alejandro Urdapilleta: La paralítica

    de Vagones transportan humo (Adriana Hidalgo editora)

    ¡Sí, es verdad! ¡Sí, es verdad! ¡Es verdad, oficial! Sí, sí, sí, yo la maté. Pero es que me tenía harta, ella era mala, pérfida, ladina, ponzoñosa. Y me cansé de sus ojos de mosquita muerta. Y de que se hiciera la paralítica. Porque ella no podía moverse, es cierto, ahí están los certificados de los dotores, pero no era como para poner ojos de paralítica, ella se regodeaba con su tragedia y yo le decía paralítica de mierda y le tiraba el caldo con cabello de ángel, hirviendo se lo tiraba en la cabeza y por eso estaba toda pelada.

  • Platón: El banquete, o del amor

    (traducción de Luis Roig de Lluis)

    Por haber encontrado el medio de establecer el amor y la concordia entre estos contrarios es por lo que Esculapio, el jefe de nuestra familia, inventó la medicina, como dicen los poetas, y yo lo creo. Me atrevo a asegurar que el amor preside a la medicina. Con poco que se fije la atención se reconocerá igualmente su presencia en la música, y esto debe ser lo que Heráclito quiso decir probablemente aunque se expresara mal.

    1 de diciembre de 2007

  • Aristóteles: Política (Libro III, Capítulo VI)

    (traducción Patricio de Azcárate)

    Pero ¿debe enseñarse a los jóvenes a ejecutar por sí mismos la música vocal y la instrumental? Ésta es una cuestión que ya indicamos antes, y que ahora vamos a tratar. No se puede negar que la influencia moral de la música varía necesariamente mucho, según que se practique o no personalmente, porque es imposible, o, por lo menos, muy difícil ser buen juez en cosas que uno no practica por sí mismo.

  • Beatriz Sarlo: Sujetos y Tecnologías. La Novela Después De La Historia

    Publicado en la revista Punto de vista Nro. 86

    En el abanico de opciones posibles, Cucurto coloca su literatura en un más allá populista. Digamos, un populismo posmoderno, que celebra no la verdad del Pueblo sino su capacidad de coger, bailar cumbia, enamorarse y girar toda la noche. Abandona toda cautela entre lo que puede decirse y lo que no puede decirse y, sobre todo, no da al narrador una lengua distinta en nada a la de sus personajes (…)

    4 de noviembre de 2007

  • Susan Sontag: El Amante Del Volcán

    Editorial Alfaguara.

    Sólo me gustaba estar con él. Lo que la música me procuraba no se puede calificar de placer, puesto que era más estimulante que eso. La música me dejaba sin respiración. La música se apoderaba de mí. La música me oía. Mi clavicémbalo era mi voz. En su transparente sonido oía el puro, tenue sonido de mí misma. Compuse delicadas melodías, que no eran ni originales ni muy ambiciosas. Era más atrevida cuando interpretaba la música de otros.

  • Carlos Núnez Cortés: El canto melodioso del nusa tengara

    Extraído de “Los juegos de Mastropiero” – Editorial Emecé

    El “nusa tengara” es un exótico pajarito, poseedor de un curiosísimo canto, descubierto por el Negro Fontanarrosa en el archipiélago de Mimatra. Si bien hoy se encuentra extinguido, hubo al menos un registro de su existencia la noche del estreno de “Música y costumbres de Makanoa”.

    6 de octubre de 2007

  • Léopold von Sacher – Masoch: La Venus De Las Pieles

    Editorial Universitaria de Córdoba

    Los días se deslizan despreocupadamente en esta pequeña estación terminal de los Cárpatos. No se ve a nadie ni nadie nos ve. Uno se aburre, al punto de escribir idilios. Tendría aquí tiempo disponible para llenar una galería de cuadros, para proveer de obras a un teatro durante toda una temporada, para aprovisionar de conciertos, tríos y dúos a una docena de virtuosos.

  • Inmanuel Kant: Observaciones sobre el sentimiento de lo bello y lo sublime (1764)

    Primera sección: De los diferentes objetos del sentimiento de lo sublime y de lo bello

    De cualquier especie que sean los sentimientos delicados de los que nos hemos ocupado hasta aquí, que sean sublimes o bellos, es su suerte común de aparecer siempre falsos y absurdos a aquél que no es decididamente llevado a ellos por la naturaleza.

    11 de septiembre de 2007

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