Rodrigo Amado por dos

Rodrigo Amado: Motion Trio
Language Call, Testify!, Radical Leaves, As We Move…, Ballad, In All Languages

Músicos:
Rodrigo Amado: saxo tenor
Miguel Mira: cello
Gabriel Ferrandini: batería

European Echoes, 2010

Calificación: Está muy bien

Rodrigo Amado: The Abstract Truth
Intro/The Red Tower, Clouds and Shadows, Human Condition, The Kiss, Universe Unmasked, A Dream Transformed, The Enchanted Room, Enigma of the Arrival

Músicos:
Rodrigo Amado: saxo tenor, saxo barítono
Kent Kessler: contrabajo
Paal Nilssen-Love: batería

European Echoes, 2009

Calificación: Dame dos

El destino mezcla las cartas y nosotros las jugamos (Arthur Schopenhauer)

Cuando Adolphe Sax en 1840 en un intento por remediar ciertas imperfecciones del clarinete empezó a concebir la idea de construir un instrumento que conservara la fuerza de uno de metal y las cualidades de uno de madera, seguramente no imaginó que esa invención, luego llamada en su honor saxofón, ocuparía un sitial privilegiado en la música del siglo XXI.
Ese destino de grandeza fue construido a través del tiempo mediante el encadenamiento de una pléyade de fervorosos saxofonistas que lograron aumentar exponencialmente las técnicas ejecutorias del instrumento permitiendo una constante expansión de sus cualidades sonoras. Ese entusiasmo posibilitó que, desde aquella incipiente introducción del saxo a la música orquestal materializado por Jules Massenet en sus óperas Werther y Manon o la primigenia adjudicación de un rol de acompañamiento útil en el jazz de big band, el papel del instrumento fuera evolucionando hasta alcanzar las privilegiadas credenciales que ostenta hoy en las manifestaciones punteras de la música creativa y el jazz de vanguardia. En años recientes el saxofón, al igual que otros instrumentos, se ha visto revitalizado por una dinámica intercultural asociada al trueque de información y conocimientos que alentó la globalización tecnológica aplicada al arte. Tal vez sería objeto de debate afirmar también que eso posibilitó la proliferación de nuevas escenas musicales pero resulta innegable que, al menos, ha permitido conocer a aquéllas ya existentes en lugares considerados recónditos o alejados de las urbes que tradicionalmente han hegemonizado al jazz. Ese consistente flujo de conocimientos que interrelacionó a músicos de distintas nacionalidades identificados con el jazz, no sólo democratizó el saber de esa corriente sino que además, al generar una lógica integración multicultural, se tradujo en un irrefutable enriquecimiento estético. El efecto benéfico de esa integración actuó en dos direcciones simultáneas ya que por un lado expandió fronteras para los músicos y por otro permitió que cada uno de ellos aporte al jazz sus propias historias, culturas y sensibilidades. Afortunadamente hay muchos ejemplos que atestiguan este fenómeno de interculturalidad emparentado al jazz de vanguardia y uno de ellos está representado por el músico portugués Rodrigo Amado.

Amado es uno de los saxofonistas más sobresalientes de su generación cuyos intereses musicales han orbitado desde distintas perspectivas los conceptos de composición instantánea y libre improvisación; pero también ha sabido manifestarse permeable a otros intereses culturales: reconocido fotógrafo profesional, fundador junto a los hermanos Pedro y Carlos Costa del sello Clean Feed, creador de su propio sello discográfico (European Echoes), habitual columnista de uno de los periódicos portugueses más prestigiosos (Jornal Publico), etc. Su trayectoria musical incluye, además de colaboraciones como sesionista con algunos de los más destacados representantes de la escena del avant-jazz, su participación simultánea en diversos proyectos grupales, entre los cuales podemos mencionar su trío con Carlos Zingaro y Ken Filiano materializado en el álbum The Space Between; el rol protagónico que ocupa en el ensamble Lisbon Improvisation Players (concretado en los álbumes Lx_Mezkla, Motion y Spiritualized) y el cuarteto que integra junto a Taylor Ho Bynum, John Hebert y Gerald Cleaver (junto a quienes editara el álbum Searching for Adam). Sin dejar de mencionar su cooperación con el Luis López Humanization Quartet y la contribución al Dennis Gonzalez’ Yells at Eels llevada a la practica en el álbum The Great Bidgoszcz Concert. La producción discográfica más reciente de Rodrigo Amado involucra a dos de las propuestas más representativas de su actualidad musical: The Abstract Truth y Motion Trio. En ambos proyectos recurre a la alineación en trío y transita similares aspiraciones estéticas hermanadas al desarrollo de estructuras abiertas con amplios espacios adjudicados a la improvisación; pero mientras The Abstract Truth nos trae de regreso al trío multinacional que integra junto al baterista noruego Paal Nilssen-Love y el contrabajista estadounidense Kent Kessler (cuyo debut se produjera en 2006 con el álbum Teatro), Motion Trio presenta en sociedad al grupo que Amado integra con otros dos encumbrados animadores de la escena portuguesa, como son el cellista Miguel Mira y el novel baterista Gabriel Ferrandini.

Motion Trio es un álbum completamente improvisado que aun en sus humores divergentes parece estar gobernado por las proporciones, la democrática distribución de las exposiciones solistas y un ejercicio cardinal del equilibrio sonoro; cualidades que por cierto no suelen encontrarse con frecuencia en el fragoso territorio de la composición instantánea. Desde la apertura, con Language Call, queda claro que el trío no está sometido a reglas de competencia entre sus miembros ni que la base que integran el cello de Mira y la batería de Ferrandini es un simple acompañamiento para las musculosas invenciones que emergen del saxo tenor de Amado. En su lugar parecen desarrollar una experiencia de reflexión grupal cuyo único anhelo es navegar en un proceso de creación colectiva. En Testify! las ornamentaciones que surgen de la improvisación rehúyen lo puramente decorativo y dejan prevalecer un fuerte contenido emocional, lo que añadido al uso de ligeras disonancias redunda en una mayor capacidad expresiva. Una plástica que se fortalece al amparo de la claridad y precisión en el ataque del saxo de Amado, el ímpetu interpretativo del cello de Mira y la tensión percusiva acumulada por Ferrandini que explota al final en un efusivo solo de batería.
El aleatorio Radical Leaves parece traducir las metáforas que envía el inconsciente en términos de vocabulario de improvisación; en tanto que en As We Move… las aguas se agitan y aquietan constantemente mientras una inasible melodía lucha por imponerse en su laberíntico entramado armónico.
En la deliberadamente inconclusa calma pastoral de Ballad se intuyen los contornos lejanos del blues; mientras que el epílogo, con el abstracto In All Languages, se aposenta en las márgenes de un ambiguo lecho estético de extraña belleza.

Los caminos que recorre el álbum Abstract Truth son semejantes a los expuestos en Motion Trio. Las sutiles disparidades entre ambos residen en aspectos formales como la incorporación en la alineación tímbrica de un contrabajo en lugar del cello o el agregado de saxo barítono en algunos temas; pero también en las diferentes sensibilidades que aportan aquí los experimentados Paal Nilssen-Love y Kent Kessler.
The Abstract Truth está inspirado en la obra del pintor Giorgio de Chirico (1888-1978); esa influencia se expresa tanto en el arte de cubierta del compacto como en la elíptica alusión a la obra pictórica perteneciente al fundador del movimiento artístico llamado Scuola Metafísica que hallamos en los títulos de algunos temas.
Intro/The Red Tower orbita un clima de atractiva tensión que oscila entre lo sutil y lo explosivo. Un universo musical que encapsula el jazz, el blues y la libre improvisación en un testimonio conciso, equilibrado y vibrante. En la breve Clouds and Shadows el sólido pizzicato del contrabajo de Kessler y la siempre enérgica propulsión percusiva que despliega Nilssen-Love crean una atmósfera adecuada para la febril intervención del saxo de Amado. La palpitante Human Condition abreva en las fuentes del free, mientras que los bucólicos acentos de The Kiss impulsan una etérea sensación auditiva plena de lirismo; en tanto, el portentoso alegato de Universe Unmasked propone un clímax dinámico rematado por el denso y voluminoso sonido del saxo barítono de Rodrigo Amado. El onírico clima inicial de A Dream Transformed hace honor a su título, para luego evolucionar hasta alcanzar su pico dramático en el magistral solo de batería a cargo de Paal Nilssen-Love. Tras la intensa The Enchanted Room, el epílogo sobreviene con la meditativa exploración de Enigma of the Arrival.

El artista, aun en su unicidad, conforma un espacio donde no está solo sino en conjunto con otros, en condición de iguales pero diferentes. Cuando la propia identidad es clara y el camino es recto, como en el caso de Rodrigo Amado, ese espacio se transforma en un proceso de reflexión activa en donde pensar en el arte empieza a tener sentido.

Nadie se ha perdido aún en un camino recto (Johann Wolfgang von Goethe)

Sergio Piccirilli

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