• Asaf Sirkis Trio: Shepherd’s Stories

     

    Shepherd's stories1801, Eyes Tell, Traveller, Meditation, Dream Sister, Together, Shepherd’s Stories, Two Part Melody

     

    Músicos:

    Asaf Sirkis: batería

    Tassos Spiliotopoulos: guitarra eléctrica, guitarra acústica

    Yaron Stavi: bajo eléctrico

    Músicos invitados:

    Sylwia Bialas: voz en “Traveller”

    Gareth Lockrane: flauta en “Together”

    John Turville: piano eléctrico en “1801” y “Dream Theater”

     

    Sello y año: Stonebird Productions, 2013

    Calificación: Está muy bien

     

    Somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos (Jorge Luis Borges)

     

    La memoria es la habilidad de nuestro cerebro para guardar, almacenar, codificar y evocar datos e informaciones del pasado. Los procesos de memoria permanecen activos en todo momento, ya sea voluntaria o involuntariamente, permitiéndonos la recopilación de conocimientos y el recuerdo de eventos o sucesos de índole personal. Este fenómeno de la mente, además de intervenir en otras actividades cognitivas esenciales – tales como el razonamiento, la lectura, el cálculo mental y el desarrollo de la imaginación-,  también resulta fundamental para la adaptación del individuo al medio en el que vive y se desarrolla.

    Asimismo, en nuestra memoria tenemos imágenes y recuerdos abstractos que son difíciles de encuadrar como hechos vividos pero que, a pesar de no corresponder a la realidad o que no los hayamos experimentado personalmente, nos producen una sensación de pertenencia y familiaridad.

    En ese punto, justamente, es donde la memoria individual recibe el legado de la memoria colectiva y la memoria histórica para poder reinventar el pasado, construir el presente y proyectar a futuro sobre bases sólidas.

    La música no es ajena a ese misterioso y mágico encuentro entre lo colectivo y lo individual. Y es por ello que algunas melodías, determinados ritmos o ciertas sonoridades nos resultan familiares desde la primera vez que las escuchamos  propiciando la reconexión con un conocimiento que atraviesa la barrera del recuerdo personal para acceder a aquello que subyace en la memoria colectiva.

    Esos principios se manifiestan –explícita e implícitamente- en la médula conceptual que anima al álbum Shepherd’s Stories del Asaf Sirkis Trio.

     

    El baterista y compositor israelí Asaf Sirkis es, desde hace algunos años, una de las figuras centrales de la escena jazzista londinense. En su dilatada carrera ha trabajado con íconos de la música de su país natal como Harold Rubin, Albert Beger, Yair Dial y Eyal Sela, formó parte del renombrado Gilad Atzmon’s Orient House Ensamble e integró Tim Garland’s Lifehouse, el Larry Coryell’s Power Trio y el Nicolas Meir Group, entre otros. No obstante, el eje de sus intereses estéticos ha estado puesto en el cuarteto de jazz-gótico Inner Noise (editando los álbumes Inner Noise en 2003, We Are Failing de 2005 y The Song Within en 2007) y en el trío que aquí nos ocupa. El Asaf Sirkis Trio –que completan el guitarrista griego Tassos Spiliotopoulos y el bajista israelí Yaron Stavi– se constituyó en 2007 y cuenta, además del álbum que motiva este comentario, con otras dos producciones discográficas: The Monk de 2008 y Letting Go de 2010.

    En esos trabajos se da cita un abanico de géneros y estilos que abarcan al jazz moderno, la improvisación, el rock fusión y la world music, pero que en Shepherd’s Stories parecen prolongarse en una profundización del desarrollo melódico que guarda visible relación con lo señalado en el prólogo. Según palabras del propio Asaf Sirkis, las composiciones de este álbum establecen –sin llegar a la emulación ni lo imitativo- una conexión con ese estadio de “memoria colectiva” que permite hallar un grado de misteriosa familiaridad con una melodía o en una determinada ambientación sonora a la que se accede por primera vez. Esa búsqueda que manifiestan las composiciones pergeñadas por Sirkis también sirve para representar la natural evolución de un trío que ya acredita varios años de rodaje escénico y una sólida reputación en el jazz europeo.

     

    Desde el inicio, con 1801, queda claro que el material aportado por Sirkis a favor de esta nueva producción discográfica ha sido concebido para ajustarse específicamente al temperamento de la guitarra de Tassos Spiliotopoulos y el bajo de Yaron Stavi. Esa idea oficia como raíz para un desarrollo que nunca luce forzado ni pretencioso y donde la claridad de los roles adjudicados a cada instrumento y sus respectivas características (el sonido legato de la guitarra, la austeridad del bajo, el equilibrado despliegue de la batería, más el agregado aquí del Fender Rhodes de John Turville), forman parte de una compacta estructura sonora de conjunto.

    Los ascéticos trazos melódicos del afable Eyes Tells encuentran, en la fortaleza de los acordes de Tassos Spiliotopoulos, a su protagonista principal; en tanto que Traveller prolonga la preeminencia de la melodía pero mediante el ejercicio narrativo materializado en la voz de Sylwia Bialas -quien participa aquí como vocalista invitada- y en la siempre expresiva sobriedad del bajo eléctrico de Yaron Stavi.

    La envolvente atmósfera del introspectivo Meditation parece reformular conceptos ya enarbolados por Asaf Sirkis en su cuarteto Inner Noise pero adaptándolos a la personalidad sónica del trío.

    Dream Sister evoluciona a partir de una abrasiva introducción -que recuerda vagamente a Proto Cosmos de la inolvidable Tony Williams’ Lifetime– hasta desembocar en impecables intervenciones solistas de John Turville en piano eléctrico y Tassos Spiliotopoulos en guitarra (aquí brillando con luz propia) para luego converger en un furibundo remate a cargo de la batería de Asaf Sirkis.

    La encantadora sencillez del bucólico Together resulta acentuada por los aires de música folk que imprime la participación de Gareth Lockrane en flauta. Esos elementos provenientes de la tradición, también aparecen sublimados en el tema que da título al álbum pero alternados con una dinámica estructural más próxima al jazz-rock y de cuyo clímax emergen magníficos aportes solistas de Asaf Sirkis en batería y Tassos Spiliotopoulos en guitarra.

    El cierre con el cimbreante carácter circular de Two Part Melody nace en la emotiva sencillez melódica que caracteriza al bajo de Yaron Stavi para luego evolucionar mediante el enérgico pasaje instrumental que –tras un controlado descenso- trae de regreso al motivo original.

     

    La memoria colectiva es un infinito cruce de relaciones y solidaridades múltiples a las que estamos directa o indirectamente conectados. En ese sentido, la memoria no sólo posibilita rememorar el pasado sino que también permite que podamos reconocernos como individuos pertenecientes a una comunidad y un lugar determinado. Allí es donde nuestra memoria se ayuda de otras y empieza a percibir una sensación de familiaridad ante situaciones que no hemos experimentado personalmente.

    Asaf Sirkis, en Shepherd’s Stories –además de alcanzar su madurez definitiva como compositor-, se nutre de los diversos elementos que pueblan eso que llamamos memoria colectiva y los traduce en un lenguaje musical tan claro y honesto como preciso y convincente.

    En la memoria, todo parece acontecer con música. (Tennessee Williams)

     

    Sergio Piccirilli

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