• Axel Dörner & Diego Chamy: Super Axel Dörner

    April 20th 2006, September 5th 2006

    Músicos:
    Axel Dörner: trompeta
    Diego Chamy: percusión, palabras, danza

    Absinth Records, 2010

    Calificación: A la marosca

    Random Piece es el título de una pequeña obra de teatro en la que un actor interpreta a un músico a quien se le pide que escriba una partitura al azar. Comienza a jugar a los dados anotando las notas de acuerdo a cómo caen (los dados). Al finalizar, el músico en cuestión debería tocar esa composición “azarosa” tal cual le fue encomendado. Se levanta, toma su trompeta, pero cuando está a punto de interpretarla se niega y, en su lugar, interpreta una amable melodía. Cuando termina, se produce la irrupción de quien encomendó la composición; éste acusa al músico de rehusarse a interpretar la pieza escrita y se produce una discusión. El público no termina de comprender en su totalidad si se trata de una situación conflictiva real o ficticia. Es ahí donde la audiencia forma parte activa de la obra con consecuencias aleatorias, dependiendo de los humores de los asistentes y, también, de los intérpretes.
    Los responsables de esta performance son Axel Dörner y Diego Chamy, quienes conforman además una sólida y duradera sociedad (no solamente) musical reflejada en obras como la mencionada Random Piece, What Matters to Alí, Duo with Axel Dörner, Speak Aloud, Grésigne y Absence, entre otras. Ambos artistas parecen complotarse para que sus obras rehuyan los lugares comunes adentrándose en territorios donde la incomodidad disfruta con soltura de placeres por momentos ocultos, alejados de la superficie 8y lo superficial) y en las cuales plantean una serie de interrogantes que no necesariamente requieren de respuestas.

    En Random Piece hay mucho de lo mencionado. Cuando Dörner finaliza su ejecución, sonríe satisfecho mientras la audiencia lo aplaude calurosamente. Pero Chamy lo increpa: “Axel, se suponía que debías tocar lo que habías escrito, no esa canción… ¿por qué lo hiciste?” Las sonrisas nerviosas de los asistentes preludian la respuesta: “Pienso que sonaba mejor… honestamente, quiero decir que estuviste sorprendiéndome frecuentemente con tus composiciones y pensé, para cambiar, en hacer algo diferente… si no te molesta…” La tensión (¿real, ficticia?) continúa cuando Chamy dice “OK, pero arruinaste la obra… pienso que no fue muy respetuoso de tu parte…” Y mientras Dörner habla con un asistente como intentando explicar su actitud o tal vez comprender qué le pasa a su socio, alguien de la platea se involucra en la obra diciendo “pero estuvo bien, Diego…” No sabemos qué ocurrió a posteriori ni qué sucede en otras representaciones, pero baste con el ejemplo citado y que puede ser visto en el sitio oficial de Diego Chamy (http://www.diegochamy.com.ar/) para deducir que la propuesta encontró correlato, participación activa y compromiso por parte de la audiencia.

    Y tanto el argentino Diego Chamy (argentino, nacido en 1975) como Axel Dörner (alemán, 1964) aúnan sus bondades (que no son pocas, claro está) para propuestas de esa naturaleza donde la previsibilidad se ausenta para ceder su lugar a la experimentación, el aprendizaje, el compromiso y la incondicionalidad. Esto tiene sus riesgos, por supuesto. Los no avezados o avisados pueden llegar a sentir una incomodidad similar a la experimentada por quienes asistieron al estreno de 4:33, de John Cage o algunas otras expresiones artísticas que se alejan de los convencionalismos, lo pre-establecido, el establishment y el asfalto inmaculado. Dörner y Chamy parecen moverse con singular comodidad en terrenos inexplorados para demostrar que no son inexplorables.
    Y esta suerte de larga introducción viene a cuento de Super Axel Dörner, álbum de edición limitada que el sello Absinth Records acaba de lanzar con un package que simula la portada de los viejos singles de 7”. El CD contiene dos piezas registradas en el año 2006, lo que manifiesta claramente el carácter atemporal de las composiciones del músico argentino.

    Desde ya, olvídense de melodías fácilmente recordables. Es probable que, salvo que usted sea uno de esos monstruitos o geniecillos que no abundan, no pueda tararearlas o silbarlas o, como está ocurriéndome en este preciso momento, explicarlas sin caer en la incomprensión o el absurdo. La propuesta de Super Axel Dörner va más allá. Recuerdo nuevamente (y se agradece una vez más la posibilidad de recurrir a ellos) a Les Luthiers. En la magnífica “Quien conociera a María, amaría a María (canción con mimos)”, el famoso pensador Humberto Della Noia afirma que “La música está cada vez más presente: música para hacer gimnasia, para trabajar, para comer, algunos han llegado al extremo de poner música de fondo, mientras escuchan música”.
    Bueno… si lo que usted busca es un disco que responda a las características enunciadas por Della Noia… olvídelo. Se lo comento por si no le había quedado claro. Dörner y Chamy tienen otras intenciones. Y sus bondades parecen ser complementarias. No son hermanos, claro está; pero, si se quiere aleatoria o caprichosamente, vienen a mi memoria lo que Robert Graves denominó “Los gemelos rivales”, dos pares de gemelos, enfrentados, que poseían virtudes distintas pero que, sumadas, los hacía prácticamente invencibles. Por un lado Cástor era famoso como soldado y domador de caballos, mientras Pólux fue considerado el mejor boxeador de esos tiempos. En la vereda de enfrente, sus primos: Idas, de fortaleza singular, y Linceo, poseedor de una vista singular que le permitía ver en la oscuridad y adivinar la locación de tesoros escondidos. Se odiaron, se amigaron, se volvieron a odiar y, como corresponde a una tragedia griega, murieron todos de manera… trágica. Pero ambos pares de hermanos fueron fieles entre sí, sabiendo aptitudes y debilidades propias y ajenas y actuando en consecuencia.
    Dörnery Chamy conforman una sociedad que parece igualmente indestructible desde el exterior. Y esta sólida unidad queda manifestada con creces en Super Axel Dörner.

    La primera obra fue registrada, como indica su título, el 20 de abril de 2006 en la casa de Axel Dörner en Berlín. El trompetista saca (o inventa) sonidos ásperos de su instrumento, como si rugiera, o como si se tratara de un incendio sonoro; Chamy, por su parte, golpea en forma sistemática, grave y apagada un bombo, mientras recita en un segundo plano interesando mucho más el carácter sonoro impuesto que lo que está diciendo. La tensión se acrecienta hasta una meseta protagonizada exclusivamente por la voz y la trompeta, que suena como si se estuviera soplando un caño metálico sin pistones. La voz de Chamy queda en soledad, leyendo una carta dirigida a él donde le solicitan que salga de garante. Irrumpe la trompeta de Dörner (esta vez sonando como una trompeta) que junto con una minimalista percusión, protagoniza dos minutos de extrema belleza. De allí hasta el final se suceden sonidos guturales, la falsa trompeta sonando como un helicóptero bajo el agua, la reaparición del bombo y su grave sonoridad y una especie de motor silenciado que no alcanza a arrancar.

    September 5th 2006, en tanto, fue registrada durante una actuación realizada en Electronic Church (también en Berlín). Que comienza con otro monólogo de Chamy de, como diría Spinetta, características “aleatorias”. Dörner reitera la misma nota en forma sistemática mientras Chamy continúa con frases como “si yo digo tomar por asalto la República… ¿está bien dicho?” Dörner sale del espíritu minimalista enronqueciendo a su instrumento. Un silencio que se interrumpe con fuertes sonidos de un tambor. Nuevamente un bombo apagado sobre el que se monta Dörner con un sonido prístino pero luego aletargado. Disculpen ustedes… tengo grandes limitaciones para explicar lo que estos dos artistas ofrendan. Chamy enuncia desde el booklet del CD que en esta obra danza. La técnica de Dörner le permite adentrarse en laberintos poco amables pero inusualmente fascinantes. Un eructo, pasos, Chamy rasgando una remera, Dörner ampliando los límites sonoros de la trompeta hasta límites ilimitados… y todo esto que surge del CD invita a representaciones oníricas, por momentos pesadillescas, lúdicas, pictóricas, atrevidas, inusuales, amenazantes, repulsivas… artísticas.

    Axel Dörnery Diego Chamy, desde Super Axel Dörner, nos ponen a prueba. Los casi 40 minutos de duración obligan a un grado de concentración mayúsculo por parte del oyente inhabilitándolo a hacer otra cosa que no sea abandonarse a una aventura sorprendente, llamativa, imprevisible y atemporal.
    En el alegato estético del dúo no parece existir la palabra imposible. O inadecuado. O permisivo. O amable. Dörner y Chamy provocan incluso desde la cubierta; porque el supuesto “súper héroe” (Dörner) no es quien figura en la portada del CD, sino Diego Chamy. Lo que también queda claro es que ambos han decidido transitar por senderos casi vírgenes con talento, arrogancia, prepotencia, lirismo y, entre otras cosas, audacia.
    Como hemos dicho, su intención no parece ser la de encontrar respuestas o el final de un camino. Dejan la puerta abierta para que decidamos si nos atrevemos a jugar.
    Y la propuesta cuenta con un magnetismo tal que es imposible no animarse.

    Marcelo Morales  

    Notas Relacionadas o de Interés: