• Axel Scheinsohn Grupo: Efervescencia

     

    Antiácido; 4 a m; Fiaca; Ulela; Interferencia; Soda; Dipa

     

    Músicos:

    Guillermo Harriague: batería

    Hernán Cassibba: contrabajo

    Camila Nebbia: saxo tenor

    Axel Scheinsohn: guitarra

     

    Sello y año: Independiente, 2020

    Calificación: Está bien

     

    El vocablo efervescencia deriva del latín “effervescens” y su definición, de acuerdo a la Real Academia Española, refiere al “fenómeno de desprenderse pequeñas burbujas de la masa de un líquido, por efecto de la fermentación o de una reacción química”. Pero también se utiliza el término para definir a un estado de ánimo de gran excitación o agitación o bien al nivel de máximo acaloramiento o intensidad de los ánimos en un grupo.

    Llevado al plano social, también podemos agregar que se aplica el término “efervescencia” en aquellos casos donde existe una agitación colectiva como reacción a lo considerado como una injusticia o bien como demanda de intereses comunes. Esto bien lo ha resumido el sociólogo y filósofo francés Émile Durkheim al afirmar que la conciencia colectiva prevalece siempre por encima del pensamiento individual y que, a su vez, la efervescencia supone una mayor intensidad de intercambio tanto intelectual como sentimental.

    Este preámbulo da pie para comprender las intenciones plasmadas por el guitarrista, compositor y docente argentino Axel Scheinsohn en su álbum debut titulado, justamente, Efervescencia.

     

    Axel Scheinsohn nació en Buenos Aires en 1986. Egresado de la Licenciatura en Composición Musical de la Universidad Católica Argentina y de la Carrera de Jazz del Conservatorio Superior de Música Manuel de Falla, profundizó sus estudios de composición con Gustavo Hernández, Antonio Formaro, Diego Gardiner, Marcelo Delgado y Marcos Franciosi. Además, tomó clases de instrumento, improvisación y ensamble con Tony Malaby, Guillermo Klein, Ernesto Jodos, Miguel Tarzia, Juan Pablo Arredondo, Marcelo Gutfraind, Ricardo Cavalli, Eloy Michelini, Valentín Reiners y Carlos Lastra, entre otros.

    Formó parte de la Big Band del Conservatorio Superior de Música Manuel de Falla, junto con Andrés Mitchelstein (contrabajo y voz) conformó en 2017 el dúo South Beat y desde hace varios años mantiene una activa presencia en los principales escenarios de la Argentina, compartiendo proyectos con Hernán Merlo, Maximiliano Kirszner, Miguel Tarzia, Noel Morroni, Ernesto Amstein, Mariano Moreira, Inti Sabev, Guillermo Harriague, Diego Uriarte y Luciana Morelli, entre muchos otros.

    En el año 2018 el guitarrista dio forma al Axel Scheinsohn Grupo, convocando para ello a tres jóvenes y reconocidos colegas del ambiente jazzístico argentino: el baterista Guillermo Harriague (Guillermo Harriague Grupo, Nataniel Edelman Trio, Sebastián de Urquiza Quinteto, Emma Famin Trio, Daniel Rozitchner Cuarteto), el contrabajista Hernán Cassibba (Hernán Cassibba Grupo, Anonimus Big Band, Big Nant, Leandro Garcia Cuarteto, Tomás Velázquez – Sexteto Indigo, Julián Solarz Grupo, Daniel Rozitchner Cuarteto) y la saxofonista Camila Nebbia (Camila Nebbia Sexteto / Cuarteto, Mujeres Improvisando, Valentín Garvie Grupo, Big Nant, Mingunos, Juan Izkierdo Grupo, El devenir del río, Plevida). Con ellos comienza a presentar, en distintos conciertos, el repertorio que finalmente formaría parte del álbum que nos ocupa.

     

    Efervescencia abre con Antiácido, un blues con atmósfera de intriga policial que entrega un medido solo de Scheinsohn en guitarra que desemboca en una creativa aventura de Guillermo Harriague en batería que hace las veces de punto de inflexión, dando paso a una sólida intervención de Camila Nebbia en saxo tenor. Todo, sostenido en buena forma por la ubicua labor en contrabajo de Hernán Cassibba. La efervescencia se hace más notoria en 4 a m, cuyo (breve) intrincado comienzo muta en calma, con Camila Nebbia mostrando sus buenas dotes en el saxo tenor, por encima de los creativos y ascéticos aportes de Guillermo Harriague en batería y Hernán Cassibba en contrabajo. La posta del liderazgo la recibe Axel Scheinsohn cuyo sonido prístino se asocia al clima intimista reinante.

    Fiaca persiste en la pulcritud con el liderazgo iniciático de Camila Nebbia y una destacada participación de Cassibba en contrabajo.

    Ulela se desmarca de la inercia del álbum con elegancia, con Cassibba nuevamente en gran forma, el cruce de melodías diferentes que permiten la aparición de la improvisación, la experimentación y cambios de ritmos no traumáticos. Camila Nebbia entrega una buena dosis de lirismo en un pasaje por momentos en soledad, a veces con sutiles aportes del líder en guitarra.

    El principio camerístico de Interferencias, con Hernán Cassibba ejecutando el contrabajo con arco, da pie a una balada que sirve de terreno para una pulcra intervención de Axel Scheinsohn en guitarra eléctrica luego de la cual se regresa a la atmósfera del inicio desembocando en un lánguido final.

    A esta altura del disco podemos colegir que estamos frente a una efervescencia más implosiva que explosiva, aunque Soda intente demostrarnos lo contrario. Una ajustadísima introducción en soledad de Hernán Casibba en contrabajo marca el rumbo de una composición más enérgica donde vuelve a destacarse la saxofonista Camila Nebbia con un solo creativo e intenso. Luego, un momento sutil, reflexivo, donde Axel Scheinsohn hace recordar con pericia al John Abercrombie de los años ’70.

    El cierre de Efervescencia es con Dipa, con su delicada melodía que incluye un interesante segmento interpretado al unísono por el saxo tenor de Camila Nebbia y la guitarra de Axel Scheinsohn.

     

    El guitarrista y compositor Axel Scheinsohn debutó discográficamente con Efervescencia. Acompañado en muy buena forma por los jóvenes, establecidos y ya experimentados Guillermo Harriague en batería, Hernán Cassibba en contrabajo y Camila Nebbia en saxo tenor, el álbum muestra un grado de efervescencia más contenida y sugerida que explícita.

    Con varios pasajes de interés y una fuerte inclinación a la melodía y a la introspección, Scheinsohn muestra virtudes tanto en sus facetas como compositor e instrumentista como en la de líder no invasivo (brindando generoso espacio a los demás), acordando con Émile Durkheim en su planteo referente a que determinadas actividades provocan un sentimiento de propósito y de emoción, haciendo que el individuo se funda en la integración de un grupo.

    Un promisorio camino parece abrirse a los pies del guitarrista.

     

    Marcelo Morales

    Notas Relacionadas o de Interés: