• Ben Perowsky

    Ben PerowskyBen Perowsky es uno de los bateristas más activos (y elogiados) de la actualidad. Su rango de trabajo abarca distintos roles en forma simultánea: sesionista, compositor, director de un sello discográfico…
    En su carrera ha cubierto un extenso territorio musical.
    Cruzó las fronteras del jazz al intervenir en proyectos asociados al rock como los desarrollados junto a Walter Becker de Steely Dan y John Cale de Velvet Underground.
    Hizo música étnica con Salif Keita. Se aproximó al folk con Rickie Lee Jones y a la música electrónica con Danny Blume y su banda Liminal.
    Tocó con notables guitarristas. Junto a Pat Martino participó en el álbum All Sides Now. Con Mike Stern grabó en Play, Is What It Is, Standards y Odds or Evens. También integró la banda de John Scofield. En su larga trayectoria acompañó a destacados instrumentistas como Don Byron, Dave Liebman, James Moody, David Torn, Bob Berg, Ed Pastorini, Erik Stanko, Roy Ayers, Adam Levy, Jamie Saft, Eyal Maoz, Trey Anastasio y Misha Mengelberg, Dave Tronzo, Uri Caine y John Zorn, entre otros.
    Fue miembro de algunas de las bandas más importantes de las últimas décadas. Participó como percusionista en Lounge Lizards. Mantuvo una prolongada sociedad, que llega a nuestros días, con Oren Bloedow y Jennifer Charles, expresada en el álbum La mar enfortuna y también junto a Elysian Fields en los discos Queen of a Meadow y Bleed Your Cedar.
    Co-lideró Spanish Fly, banda con la que editó Rags to Britches en 1992 y Fly by Night en 1996. Otro proyecto en el que compartió el liderazgo fue Lost Tribe (Lost Tribe en 1993, Soulfish de 1994, Many Lifetimes en 1998).

    Además de todo lo mencionado, mantiene un variado despliegue como solista. En 1999 grabó con su trío integrado por Scott Colley y Chris Speed. En el 2003 editó Camp Song y Bop On Pop, este último junto a su padre, el saxofonista Frank Perowsky. Más tarde llegaría El Destructo Volumen One y su proyecto más reciente Moodswing Orchestra, ambos editados a través de su propio sello discográfico.
    Su agenda es tan intensa que en algún momento llegué a pensar que los Perowsky, al igual que los Orozco, eran ocho hermanos… Pocho, Toto, Cholo, Tom, Moncho, Rodolfo, Otto, Pololo… No, no tocó con los Doors, Los Lobos o Toto… pero me animaría a decir que lo hizo con el resto.
    El intento por entrevistarlo estuvo plagado de juegos galantes y postergaciones diversas. Mientras él ofrecía excusas sin sustento alguno, tales como grabaciones, giras y ensayos, nosotros devolvíamos atenciones con valederos argumentos: me duele la panza, se me encarnó una uña y hoy juega Racing.
    Finalmente, lo inevitable ocurrió; y créame que la espera valió la pena.
    Un tipo locuaz, espontáneo, simple y entusiasta, ideal para acodarse en la barra de algún bar y quedarse charlando hasta el amanecer.
    Pase y lea, que en el fondo hay lugar…

    ¿Sos músico por tradición familiar?

    No, no necesariamente. Mi padre es el único músico aparte de mí, por lo menos hasta donde yo sé. Mi mamá era bailarina y… también la “madre” de mi papá (risas).

    Frank PerowskyPero debe haber sido de gran ayuda para vos tener un músico profesional en tu familia…

    Seguro (exclamando). Y lo sigue siendo. Hace poco estuve aprendiendo con mi padre algo sobre armonía… Actualmente está tocando con Liza Minelli; en realidad lo ha estado haciendo durante los últimos 25 años y además es el arreglista de la banda, como así también de otra gente. La música en mi hogar era algo muy normal. Todo eso hizo que me sintiera apoyado, es cierto, pero jamás fui forzado a nada. Aunque reconozco que la vida en casa era algo ruidosa (risas). Mi hermano mayor era todo un rockero en aquellos días

    En más de una ocasión has declarado tu admiración por The Beatles, Jimi Hendrix y John Bonham. ¿Hasta qué punto esa admiración inicial influyó en tu carrera?

    Hasta ahora. Y estoy seguro de que esa admiración continuará de alguna manera brindándole información a mi música… Y no te olvides de Bob Dylan…

    Haré el esfuerzo (risas). Después de esas influencias iniciales escuchaste a Tony Williams en Miles Smiles y…

    Tony Williams¡Sí! Tony…(interrumpe). Ese tipo me voló el cerebro (con gesto de admiración). Por aquel entonces tenía alrededor de 14 ó 15 años y estaba metido con formas de improvisación de rock psicodélico. Hasta ese momento no había escuchado a nadie tocar la batería de esa manera. En esa época también escuché a Jack DeJohnette con John Abercrombie y Dave Holland en el primer disco de Gateway. Eso actuó como un pívot que me obligó a dar un salto hacia la exploración en el jazz. Si  vos escuchás ahora aquel trío (se refiere a Gateway) vas a entender por qué resultó tan sencillo, para mí, pasar del rock a fines de los 60’s al jazz en el inicio de los 70’s. También me ayudó el haber crecido escuchando todos esos discos de bebop que tenía mi padre, además de ser testigo presencial de las clases que daba en nuestra casa a algunos de mis compañeros de escuela. Por lo general, después de la clase los chicos venían a mi cuarto y hacíamos algunos duetos.

    ¿Y duetos con tu padre, no?

    Poco después empezamos a tocar juntos. Eso fue magnífico, ya que construyó un ambiente de aprendizaje relajado y divertido.

    ¿Cuándo empezaste a tomar clases con Robert Thomas, Jr.?

    Bueno…(hace una pausa) Bobby estuvo presente desde el comienzo. Él y mi padre fueron juntos al Julliard School of Music. Nuestras respectivas familias estaban muy próximas por esos días. Estoy seguro de que él me enseñó cómo sostener los palillos incluso antes de lo que pueda recordar. Cuando tenía tres años, mi abuela me regaló unos palillos y un hi hat y mi papá trajo el resto un par de años después. Recibí de Bobby apuntes e indicaciones hasta los 14 años y, cuando finalmente lo tomé con seriedad, empezó a venir todas las semanas. Él ha tenido una increíble presencia en mi vida y es muy duro no volver a verlo más. Me mantuvo alejado de los problemas a los que está expuesto un adolescente y logró que permaneciera enfocado en la batería, algo que todavía conservo gracias a él. Tenía una manera de enseñar música, y especialmente jazz, tan auténtica que llegaba directo al corazón y al verdadero sentido de las cosas. Hay quienes dicen que nadie puede enseñar swing; pero si vos te metías con él en una sala, hasta la persona más tiesa y con menos swing del mundo, te garantizo, que al salir lo haría de la mejor manera.

    Más tarde ingresaste en el Banff School. ¿Cómo fue tu experiencia allí?

    The Banff Centre¡Wow! ¡Ésa fue una experiencia fantástica! (responde eufórico). En primer lugar porque jamás había salido de New York y Banff está en medio del espectacular paisaje montañoso canadiense. Pero además, el jefe del programa de enseñanza por aquel entonces era Dave Holland y eso es razón suficiente para que interpretes por qué fue una experiencia tan valiosa para mí. Él estaba allí con su banda que incluía a Steve Coleman, Marvin “Smitty” Smith, Julian Priestner y Kenny Wheeler. Además de esos profesores, estaban John Abercrombie, Dave Liebman y otros que seguramente estoy olvidando en este momento… Tené en cuenta que esto pasó hace más de veinte años. Pero por si fuera poco, el artista en residencia era Cecil Taylor. Allí asistían grandes músicos provenientes de todo el mundo, incluyendo un par de amigos míos de la escuela en Boston. Gracias a esa experiencia, conseguí tocar con el cuarteto de Liebman en el Festival de Jazz de Calgary (Canadá). Hice un concierto con la poderosísima big band de Cecil Taylor y también tocamos en dueto un par de veces. En Banff conocí un montón de tipos con los que aún sigo tocando como Michael Blake, Rob Scheps y Mike Sim.

    ¿Y te acordás cuándo fue tu debut en un escenario?

    Hmmm… Debe haber sido cuando tenía más o menos cinco años… Mi papá estaba haciendo un show con una big band y el acto de apertura fuimos nosotros en dueto.

    No me digas que recordás qué tocaron aquel día…

    Sonny, canción que tocaba habitualmente en aquellos tiempos… Aún conservo un casete con la grabación y la constancia de pago por mi trabajo: un cheque por un dólar (risas).

    Aprovechando tu buena memoria y que conservás pruebas de todo (risas), te voy preguntar sobre algunos músicos con los que tocaste en tu carrera… Por ejemplo, Pat Martino.

    Pat Martino… Fue un honor tocar con “la leyenda”. Un tipo muy amable y que además me brindó la posibilidad de tocar con el gran bajista que tenía en su banda…

    ¿Marc Johnson?

    Sí, Marc Johnson.

    Y por ese tiempo conociste a Steven Bernstein…

    ¿Te dije que Steven está en mi nuevo disco? Conocí a Steven cuando estaba en la secundaria. Él fue como invitado especial a una banda que tenía por aquel entonces junto a Gene Lake…

    ¿Gene Lake? ¡Pero él es baterista como vos!

    Sí, es baterista; pero también es un tremendo bajista de funky. Ambos tocaban en una banda llamada Alfonia Tims and the Flying Tigers a la que escuché en un lugar conocido como Studio 10 en 1982… ¡Socorro! ¡Eso fue en los ochenta! (ríe con desesperación).

    Durante algún tiempo estuviste tocando con Don Byron…

    Don es grandioso y divertido… Me hace cagar de la risa. Estuvimos tocando más recientemente y la pasamos fenómeno. ¿Sabías que está tocando saxo tenor?  Y que ahora… ¡¡¡canta!!!

    Hablando de cantantes… contame algo sobre tu experiencia en la banda de John Scofield

    ScofieldMe siento afortunado de haber tocado con uno de mis héroes de la guitarra. Lo vi tocar con Miles un sinnúmero de veces tanto como con sus propias bandas y… ¡un momento! ¿Dijiste cantante? (risas).

    Fui a ver un show de la época en que vos estabas en su banda y Scofield cantó…

    Tenés razón… Es un gran guitarrista (risas). Me hizo muy feliz ser convocado para unirme a su banda en el 2000. ¡Creo que hicimos 200 shows ese año! El que fuiste a ver y otros 199 más. Espero volver a tocar con él algún día… Un grande.

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