• Big Satan: Livein Cognito

    CD1 (Desperate): Deadpan, L'ombra Di Verdi, Untitled, Ce Sont Les Noms Des Mots, Un Peu D'historie
    CD2 (Moredesperate): Mechanicals Failure, Mr. Subliminal, Untitled, The Mini-Bar Incident, Cause and Reflect, BG UH OH

    Músicos:
    Tim Berne: saxo alto
    Marc Ducret: guitarras
    Tom Rainey: batería

    Screwgun Records, 2006

    Calificación: Muy sinuoso

    Es increíble la cantidad de cosas que pueden hacerse aprovechando un acontecimiento, digamos, poco feliz. Por ejemplo, quedarse encerrado en una casa. La propia, para más datos.
    Cuando se tiene la certeza de que no hay manera de salir, y luego del correspondiente período de adaptación, cierta calma se apodera de nosotros. Esto, claro está, si tenemos la certeza de que en algún momento no lejano, tendremos la posibilidad de acceder al mundo exterior.
    A mí me ha ocurrido en varias oportunidades y, generalmente, en momentos poco felices: un fin de semana, tarde por la noche o en un feriado.
    Y de verdad que las alternativas son casi infinitas.
    No vamos a andar enumerando ni ejemplificando porque sería aburridísimo y para que usted permaneciera frente a la pantalla de su PC leyendo esto, tendría que haberse quedado encerrado, por ejemplo.
    Pero como hemos hecho minuciosos estudios, llegamos a la conclusión de que es mucho más alto el porcentaje de los seres humanos que no están encerrados en sus hogares que los que sí.
    Aunque pensándolo bien…

    Convengamos que la situación en, en principio, es desesperante. Fundamentalmente si ha ocurrido en contra de nuestra voluntad.
    El secreto (iba a poner “la llave” pero iba a parecer un contrasentido) es transformar el hecho negativo en algo positivo. Una vez que tomamos conciencia de ello, no digo que tiraremos manteca al techo (aunque es una posibilidad, pero se sabe que hay cosas mejores para hacer con la manteca; y si no, recuerden a Marlon Brando), pero la podemos pasar bastante bien.

    Tenemos la alternativa del ocio, por supuesto. Y si nos excusamos en Hesse, que afirmaba que “el ocio es arte”, contamos con un argumento fenomenal.
    Mientras escribo esto (encerrado en mi casa, por supuesto) estoy escuchando Livein Cognito, álbum doble en vivo del trío Big Satan, integrado por Tim Berne en saxo alto, Marc Ducret en guitarras y Tom Rainey en batería.
    ¿Ve? Ya encontré algo en qué utilizar mi tiempo.
    Como estoy solo y encerrado puedo hacer lo que se me antoje.
    Lo que no recuerdo es haber dejado encendidos el televisor y la radio; pero es que no se puede estar atento a todo…

    Tim Berne, además de saxofonista, es uno de los referentes ineludibles de la música de vanguardia. Posee además su propio sello, Screwgun, y es prolífico como pocos. Es líder de las bandas Hard Cell, Pareaphrase, Bloodcount y Big Satan (¿entre otras?).
    Es arriesgado el muchacho y de verdad que no te la hace fácil, pero nos encantan los riesgos (ya Piccirilli lo entrevistó hace algún tiempo para este site) y además estamos encerrados, sin nadie que moleste y con tiempo suficiente para este disco doble que dura unos 130 minutos.

    El comienzo es acorde a nuestro estado de ánimo, con Rainey reventando parches y allanando el terreno para que luego Ducret y Berne se castiguen sin piedad. El tiempo pasa y no nos damos cuenta de lo transcurrido. De todas maneras, estos tres íconos de la música creativa batallan con sus instrumentos con singular rudeza.
    Debo estar un tanto disperso porque el primer tema me parece excesivamente largo. Decido fijarme en el cuenta kilómetros de la compactera y noto, con preocupación, que en realidad pasó más de media hora y, con ella, tres temas.
    ¿Tres temas?
    Debe tratarse de un disco homogéneo hasta el hartazgo porque la verdad que ni me enteré. Ahora sí, hay espacios y se adivinan ciertas y no pocas sutilezas a cargo de Rainey (¿tocando con las manos?) en Ce Sont Les Noms Des Mots. Convengamos que el free, la música improvisada y compañeritos varios no son cosa sencilla; pero la verdad que tendré que esmerarme porque hasta ahora no entendí muy bien de qué va la cuestión.

    Entrando al octavo minuto del cuarto tema se escuchan tímidos aplausos de tímidos asistentes. No se preocupen, el tema dura unos 17, así que aún está en pañales.
    Se escuchan varios “oh yeah” de aprobación que parecen provenir del propio Berne. Al menos la están pasando bien. Los músicos, digo. Pensé que estaban alterados o nerviosos, pero no… además, transpiran la camiseta y algo más. El dueto llevado a cabo por el motorcito Rainey (porque parecen dos tipos), encuentra correlato en Ducret. Sin decir “agua va” (estaba diciendo “oh yeah”) se suma Berne para aportar una pequeña dosis Confucional; perdón… confusional. De confusión, no de Confucio. Bueno… una letrita…
    Pienso que estoy solo y ante el ataque desmedido de Berne recuerdo que tengo vecinos y bajo un poco el volumen. Enloquecen, aunque hacia el final viren hacia un ¿blues?

    Un Peu D'historie cierra el CD1 con una intro de Ducret relajada y efectiva con grageas efectistas. Dura poco. Ya están los tres dándole de nuevo. Voy a ser sincero: no entiendo qué quieren hacer. Pero con que lo sepan ellos…
    El que intenta sostener todo es Rainey, aunque a veces se le caen un par de estantes. Pero en él descansa el trío.

    No sé si escuchar el CD2.
    Corresponde hacerlo y hay recompensa con Mechanicals Failure; mientras cambiaba el disco 1 por el 2 me di cuenta de que no tenía radio y televisión encendidos. Todo salía de los parlantes de la compactera. Perdón…
    El hit single duró menos de tres minutos; el tema dura unos 10. No obstante se convierte en un buen momento auditivo.
    Mr. Subliminal confirma que: o este segundo disco se acomoda más a mis necesidades auditivas o bien el encierro hace que nos adaptemos absolutamente a todo. No, la cosa está bien en serio aquí. Me corrijo: seguramente siempre está bien, pero ahora me han atrapado. Igualmente, hablarle de síntesis a esta gente… ni te escuchan…
    La verdad que es impactante cómo llenan los espacios. No hay teclados, ni bajo. Sólo batería, guitarra y saxo. Y por momentos los espacios están… tapados… de saturaciones varias. En Untitled, Ducret me hace recordar a “El vuelo del moscardón”. Tiene un “aire” (je). El trío empieza a sonar como una leve deformación de Motian-Lovano-Frisell. Y súbitamente los asaltó un tsunami melódico. Este segundo disco es otra cosa. Decididamente. ¿Y si el álbum hubiera sido simple? Un tremendo dueto entre Berne y Rainey se ve acompañado allá, bien al fondo, por Ducret. Son unos músicos tremendos, no hay dudas. The Mini-Bar Incident continúa la tendencia. Pero uno comienza a preguntarse algunas cosas, como por ejemplo ¿cuántas veces grabó ya Berne este disco? ¿Me explico?
    Otro tanto ocurre en Cause and Reflect; han virado decididamente al ambient. Y se toman su tiempo. El final es con BG UH OH; me sorprendo por lo que voy a escribir: el comienzo es de lo más melódico de Livein Cognito, me animo a decir que me recuerda al Scofield de Time On My Hands. Que es de 1990. No piensen mal: es un dato ilustrativo, nomás.

    No es tarea fácil comentar un disco que tenga a Tim Berne como líder.
    Me lo he permitido por las circunstancias antes descriptas.
    Lo que no logro entender es cómo, estando encerrado, estos tipos han podido dejarme afuera.

    Marcelo Morales

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